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Francisco Vidal:”Llegó el momento de fortalecer el carácter público de la TV”

31/Octubre/2008

Susana Freire / La Nación / Ayer se juntaron tres ministros de Estado. ¿El motivo? Dar a conocer dos proyectos de ley que regularán la llegada de la televisión digital y el nuevo rol que debe cumplir la televisión pública. Dentro de las medidas despachadas al Congreso destacan la limitación del período de concesiones a 20 años, el aumento de miembros del directorio de TVN y el incremento de recursos para el CNTV, todas medidas para que “nadie más critique la Televisión Nacional, porque es demasiada comercial”, aseveró Francisco Vidal.

En el marco de la discusión sobre cuál será la norma que se implementará en Chile para la llegada de la televisión digital, se dieron a conocer los dos proyectos de ley enviados por el Gobierno al Congreso, para reformular la transmisión de contenidos y el rol de Televisión Nacional, como canal público.

En conferencia de prensa realizada ayer, el ministro secretario general de Gobierno, Francisco Vidal, el ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo y el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, René Cortázar, ahondaron en los detalles del despacho de Proyectos de Ley de TVN y de televisión digital.

En la actualidad los chilenos vemos televisión un promedio diario de 2 horas cincuenta minutos. Una cifra baja si la comparamos con las 3 horas y cuatro minutos registradas en 2005 (datos según encuesta nacional de televisión que realizó Consejo Nacional de Televisión en conjunto con Adimark GFK, durante abril y mayo de 2008).

Pero más allá de las cifras, que son alentadoras, ya que refleja que los chilenos estamos abriendo los ojos al momento de ver los contenidos de la actual televisión, el Gobierno ha querido modificar la Ley N 19.132, publicada el 8 de enero de 1992, que surgió en un momento político muy particular: el término del régimen militar, el inicio de la democracia y el incremento sin precedentes en el consumo masivo de medios audiovisuales. Ley que ha tenido una buena evaluación, pero “el país ha cambiado y ha llegado el momento de profundizar el carácter público de la TV”, explicó Francisco Vidal, agregando que “la propuesta del Gobierno es hacer una televisión pública, más pública”.

Para que esto llegue a buen puerto se tomarán medidas como: entregar los instrumentos necesarios para que la TV pública no quede en desmedro frente al resto de la industria y “es por eso que explícitamente le permitiremos a esta televisión desarrollar otro tipo de actividades tales como la producción cinematográfica, radiodifusión, internet, la producción discográfica, etcétera”, adelantó el secretario de Estado.

Otro de los puntos a modificar será el aumentar el número de integrantes del directorio, que actualmente está conformado por seis miembros, más el presidente, que es elegido por el Jefe de Estado. El proyecto de ley consigna que debe ser ampliado a ocho con el objeto de incorporar más visiones de ámbitos como el cultural y artístico, entre otros. Este punto también trata de “romper con la exclusión del directorio de TVN, para que todos los chilenos se sientan representados por este directorio”.
CAMINAR Y MASTICAR CHICLE

Chile es el único país del mundo donde a la televisión pública se le pide que cumpla con su rol y que se autofinancie. Para revertir esta realidad se plantea el deber de Televisión Nacional de participar en concursos públicos, que están destinados a promover el bien común. “Y es por eso que simultáneamente en la Ley de Presupuesto (aprobado anteayer por la Comisión Mixta del Parlamento) se incrementó un 100%, de 2 mil millones a 4 mil millones de pesos el fondo que administra el CNTV, el cual permite a los canales y a las productoras independientes producir televisión de mejor calidad y contenidos”, dijo Vidal.

Por otra parte, se dispone la posibilidad de otorgar aportes especiales, mediante la Ley de Presupuesto, que no excedan de un 5% del total de su presupuesto anual.

“Creemos que con la aprobación de esta ley en el Parlamento nadie más podrá criticar la Televisión Nacional porque es demasiado comercial y deja de lado su carácter público. Este proyecto de ley permite que TVN camine y masque chicle simultáneamente”, aseveró el vocero de Gobierno.
CONCESIONES

El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, René Cortázar, que comparó esta nueva revolución tecnológica como lo que sucedió antaño con el cambio de la TV en blanco y negro a la color, explicó los puntos más importantes del proyecto de ley que regulará la televisión digital.

Por un lado contempla la creación de un fondo administrado por el CNTV para que se desarrollen nuevos canales, en especial los regionales, locales y comunitarios. “Queremos lograr que se escuchen las voces, en especial las voces de diversas regiones y diversas comunas del país”, dijo el ministro, agregando que se reservará en el espacio radioeléctrico un lugar para los canales regionales, locales, comunitarios y también para los de difusión cultural.

Esta tecnología digital, también, revolucionará a la población nacional, ya que abrirá la posibilidad que se pueda recibir la televisión en celulares y se potenciará la interacción.

Tres puntos adicionales del proyecto de ley de la televisión digital serán que las concesiones que se entregarán de televisión digital tengan una duración de 20 años, una vez cumplido el período se puede postular a una renovación. Esto significa que los canales históricos perderán su derecho actual a operar indefinidamente. Ahora la ley será pareja. Aunque en la conferencia trascendió que los canales históricos tendrán reconocimiento a su condición de pioneros de la TV criolla.

También se contempla un plazo de ocho años, en que se va a transmitir simultáneamente la misma señal en la televisión actual y digital, mientras se produce el cambio de televisores y decodificadores. El último punto habla que mientras se tramita esa ley se definirá la norma a usar para la inminente llegada de la revolución de la televisión digital.

Ayer se anunciaron los nuevos proyectos de ley sobre la TV chilena

31/Octubre/2008

S. Guitérrez y A. Jédres / El Mercurio / El gobierno les asegura a los canales tradicionales un lugar en la era digital. Las estaciones deberán repostular a la concesión cada 20 años. Si la pierden tendrán un espacio mínimo para su señal.Aún no hay definición sobre la norma que usará Chile para transmitir TV Digital Abierta. Ayer, tras varios aplazamientos, el Gobierno anunció el envío al Congreso de los proyectos de ley de TV Digital y Televisión Nacional. El problema: el texto que será enviado el lunes aún no se conoce.La novedad más importante es que los canales que hoy tienen concesión indefinida (Canal 13, Chilevisión, TVN y UCV-TV) aseguran su permanencia en la TV digital.

El proceso es así: al comenzar la televisión digital estas estaciones conseguirán automáticamente 6 megahertz (que permiten dar cabida a cuatro señales). Luego deberán renovar este derecho en un plazo de 20 años. En el caso de que no renovaran, los fundadores de la TV local tienen un piso asegurado: “Los canales que tienen hoy concesiones de señales de carácter indefinido, tienen garantizado que podrán emitir su actual señal en el futuro”, dice a “El Mercurio” el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, René Cortázar. Ese espacio mínimo asegurado para las estaciones tradicionales es de 1 megahertz.

El proyecto, que fue anunciado en una conferencia de prensa conjunta de Cortázar, junto a los ministros Francisco Vidal y José Antonio Viera-Gallo, propone que se renueve la concesión cada 20 años, para todos los canales: los nuevos y los tradicionales. Para aprobar, las exigencias sólo serán técnicas: demostrar que están cubriendo el área asignada y no habrá análisis de contenidos o de producción. A diferencia de las señales tradicionales, si un canal nuevo pierde su espacio, desaparecerá.

Este proyecto de TV digital es de tramitación inmediata, pero sin urgencia. En él, el Gobierno no hace indicaciones o limitaciones respecto a la propiedad de las señales, pero sí busca asegurar la entrada de nuevos actores a la TV. Los ministros anunciaron la propuesta de una cuota de 40% del espectro digital para señales culturales, educativas y regionales.

“Este proyecto contempla, además, un fondo de recursos, administrado por el Consejo Nacional de Televisión, para que se desarrollen estos nuevos canales, en especial los regionales, locales y comunitarios. Queremos lograr que se escuchen más voces, en especial las voces de las diversas regiones y comunas de nuestro país”, dice el ministro Cortázar.

Se espera que durante el período de tramitación de esta propuesta se defina la norma digital. El proyecto contempla un plazo de 8 años en que la actual televisión analógica transmitirá en paralelo a la TV digital. Luego se produciría el apagón analógico y sólo quedarían las señales digitales.

AL CONGRESO

EL LUNES entrarían los proyectos de ley a la Cámara

¿Intervención o autorregulación?

30/Octubre/2008

 Juan Carlos Altamirano / Emol / Con el colapso del sistema financiero el tema de las regulaciones vuelve al tapete. Como suele ocurrir con la  historia, ahora el péndulo parece dirigirse al lado contrario: a la intervención estatal. George Soros, el gurú de las altas finanzas, afirma que “los gobiernos tienen que reconocer que los mercados no se corrigen por sí solos”. Vale decir, que falló la autorregulación. Más allá de la tragedia que esto implica (la cuenta del despilfarro la tendremos que pagar todos), es posible sacar alguna lección para la economía real. Pienso en el tema de las regulaciones en el mercado de la televisión.En esta industria, cuando se pierde la capacidad de autorregularse -buscando rating y éxito fácil-, se impone la ley del garrote, ejercida por el Consejo Nacional de Televisión. No obstante, el CNTV prefiere amonestar antes que sancionar. Nuestro sistema televisivo se basa más bien en la autorregulación. Sin embargo, no siempre es así.

El gobierno ha anunciado que dentro de las próximas semanas se enviará al Parlamento una nueva ley para “mejorar” el funcionamiento de TVN. Es cierto que la introducción de la era digital plantea nuevos desafíos y dilemas al marco legal que la regula desde 1992. No obstante, también podemos constatar que detrás de esta nueva ley la clase política está empecinada en pasarle la cuenta. Ha habido un descontento creciente y transversal con su desempeño como canal público.

Esta molestia tiene su fundamento. Algunos ejecutivos de TVN a veces olvidan la misión que debe cumplir como canal público del Estado. Quizá la crítica más relevante es que perdió su centro de gravedad: que su programación es uniforme, no tiene diversidad de contenidos y formatos; que ha sido incapaz de diferenciarse de la competencia privada; que no tiene identidad propia que le permita liderar la industria. Incluso, el secretario general de la Presidencia sostuvo en la inauguración del último seminario internacional convocado por el CNTV que, de no corregirse el modelo, él sería el primero en estar dispuesto a su privatización: ¿Cuál es el objeto de mantener un canal de propiedad del Estado si no es capaz de representar la diversidad de gustos y demandas que el pluralismo del país exige? Es la pregunta que surge cada vez que TVN pierde su rumbo.

El modelo actual de TVN está basado en tres pilares. Primero, se le exige ser un canal pluralista, de servicio público, que represente la diversidad social y cultural; que tenga audiencias masivas y llegue a todos los chilenos. En segundo lugar, debe ser una empresa pública, independiente del gobierno y los poderes “fácticos”. Tercero, para garantizar esta autonomía, el gobierno está inhabilitado para subsidiar su gestión. Debe autofinanciarse, ser una empresa competitiva dentro del mercado, con todos los derechos y deberes de una empresa privada.

Para que esta estructura no se derrumbe, hay que equilibrar muy bien estos tres pilares, los cuales implican intereses diferentes, que a veces se contraponen. En este punto, la autorregulación es fundamental; especialmente, si no existe un accountability público, que supervise la gestión del gobierno corporativo de TVN.

Aun más, conjugar estos tres principios no es tarea fácil, sobre todo cuando existe una competencia desatada. A modo de ejemplo: el desafío de tener costos bajos sin afectar la calidad requiere de una política de autorregulación especialmente sensitiva. Si por el contrario, se postergan la misión pública, la calidad y la diversidad de los contenidos, para mostrar una gestión económica exitosa a fin de año, el equilibrio se rompe. Cuando esto ocurre, suele abrirse el camino para que el bisturí sea remplazado por el hacha. Posiblemente estamos ad portas de ello.

El directorio de TVN no deja de tener una cuota alta de responsabilidad, pues precisamente su función es exigir accountability a la administración, con el objeto de velar por el cumplimiento de la misión y la línea editorial.

La autorregulación debe ser considerada como un bien de gran valor, que además está en cuestión. Por consiguiente, se le debe cuidar con ahínco; los actores de los diversos mercados deben actuar sin arrogancia, con mucha responsabilidad social y conciencia. De otro modo, se deja la puerta abierta para que la intervención y los excesos de regulación sean necesarios y justificables. Cosa nada positiva, a lo menos dentro de la televisión. Así de simple es la lección que podemos sacar de la crisis actual.

IMÁGENES Y PERCEPCIONES DE LA PRENSA CHILENA

30/Octubre/2008

Investigación realizada por el Observatorio de Medios Fucate

“lmágenes y Percepciones de la Prensa Chilena: los diarios según sus lectores”

Fecha del estudio: noviembre 2005- mayo 2006

 

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María José Lecaros:“Nos estamos confiando excesivamente en nuestras capacidades”

30/Octubre/2008

María José Errázuriz  / Emol / Esta destacada periodista aborda los desafíos del periodismo chileno afirmando que ellos ya no están sólo en el resguardo de la vida privada, sino que en el uso del lenguaje y otros.  Los primeros días de diciembre debiera estar en un salón de honor en Oslo observando el mágico y ceremonial momento de la entrega del Premio Nobel de la Paz de este año.

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CONDICIONES PARA QUE LA DIGITALIZACIÓN DE LA TV CHILENA SE TRADUZCA EN DIVERSIDAD

30/Octubre/2008

                                                            

Documento realizado por el Observatorio de Medios Fucatel, como un aporte al Ministerio Secretaría General de Gobierno, SEGEGOB.

Fecha de realización: enero 2008

Colaboraron en este documento Lorena Donoso, Abogada; Bruno Bettati, Productor Audiovisual; y Manuela Gumucio, Observatorio de Medios.

 

A continuación el texto en PDF:

 

tv-digitalsegegob

 

 

 

La ceremonia del adiós

30/Octubre/2008

El Mostrador / Felipe Saleh / No existen los muertos malos y el que enlutó al país esta semana no es la excepción. Conozca los adjetivos con que fue despedido por lo más granado de la curia católica, el empresariado y la política, y por qué su astucia, inteligencia y aporte a la cultura lo llevaron, seguramente, directo al cielo.

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Proyecto de TV digital al Parlamento

30/Octubre/2008

El presidente de la comisión de Ciencia y Tecnología, Patricio Walker y el diputado Marco Enríquez Ominami adelantaron  hoy que pedirán al Gobierno un subsidio para los sectores medios y de escasos recursos por el costo que significa reemplazar los aparatos de televisión  ante la nueva tecnología de TV Digital.

 

 

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Gobierno envía proyecto de ley sobre TV digital

30/Octubre/2008

El Mostrador / . El Gobierno anunció este jueves el envío al Congreso Nacional del proyecto de ley sobre Televisión Digital, pese a que todavía no está tomada la decisión respecto a cuál será la norma que se utilizará en el país. La decisión sobre si se utlizará el sistema japonés, norteamericano o europeo sigue en estudio y es privativa de la Presidenta Bachelet, aclararon los ministros Francisco Vidal y José Antonio Viera-Gallo.

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El Colegio y la formación de los periodistas

29/Octubre/2008

Por Guido Lagos / El Mostrador / Por segundo año consecutivo el Colegio de Periodistas se lanza en una sospechosa campaña de defensa corporativa de sus “puestos de trabajo”, encubriéndola en un discurso pseudo académico que pretende incentivar a los estudiantes egresados de la educación media a prestar atención a la calidad de las “ofertas” que la Educación Superior al respecto tiene. El argumento del Colegio es simple y banal: dado a que el mercado profesional se encontraría “saturado”, invita a los estudiantes a reflexionar e investigar mucho al momento de optar por ser periodistas. Se trata de instalar -furtivamente- una desconfianza que -siendo muy válida- no tiene que ver, sin embargo, con la dificultad de acceso a “puestos de trabajo”. Porque si de desconfianzas se trata, es todo el Sistema de Educación Superior del país el que está en cuestión, no sólo el periodismo.

Varias reflexiones pueden surgir de las declaraciones que en este sentido ha emitido el Colegio y su Presidente. La principal de todas tiene que ver con el estatuto del conocimiento que se genera en las instituciones de educación superior. El conocimiento surgido y socializado en nuestras universidades ¿necesariamente debe estar pragmáticamente vinculado al mercado laboral? ¿La universidad es una entidad “profesionalizante” y estructurada en lógica de ascenso y de movilidad social? ¿El conocimiento es sólo un “instrumento/herramienta” para acceder a un puesto de trabajo? Son esas las preguntas de fondo que no han sido siquiera formuladas ni por el Colegio ni tampoco por las “comisiones”, leyes y otras dinámicas que surgieron post “revolución pingüina”. Abrimos las preguntas y las dejamos ahí, porque no es nuestro tema aquí.

Nuestro tema es el Periodismo y, por lo tanto, los futuros periodistas. ¿Qué significa ser periodista en los inicios del siglo XXI? Respondido eso, ¿cómo se estructura la formación del conocimiento necesaria para preparar a ese periodista?

Respecto de la primera pregunta, la “respuesta” (que no da, por cuanto no se la plantea) que se deduce de la declaración del Colegio y de su Presidente sólo hace alusión -muy desconfiada y casi reaccionariamente- al asunto de las nuevas tecnologías de la información. Internet, blogs y todo eso. Y claro, indudablemente que la irrupción ciber náutica cuestiona, pero no sólo al periodismo. Es todo el mundo el que se encuentra en transformación y las consecuencias de ese proceso -la misma cibernética nos lo dice- son fuertemente aleatorias, azarosas y, por tanto, impredecibles. Sobre las consecuencias de esa “inter-net-ización”, cualquier certeza es simplemente una profecía vaga. Entonces el cuestionamiento respecto del periodismo no puede anclarse solamente en los “cambios tecnológicos”. El periodista del siglo XXI no puede ser -ni será- el “viejo, heroico y abnegado reportero” que ahora maneje -muy profesionalmente- las nuevas tecnologías de la información. Lejos de eso, preguntarse por la formación del periodismo hoy día significa responder cuestiones bastante más profundas. La primera de todas -ya la dijimos- es sobre el estatuto y valor del conocimiento en general. Sólo a partir de allí podremos partir a la búsqueda de las especificidades para la “formación periodística”. Sin pretender agotar el tema, y más bien como modo introductorio y provocador a ese necesario debate, pautearemos algunos esbozos de respuesta.

1.- Una muy sólida formación en la dimensión ética de la “humanidad” de la persona. Ello tiene que ver con el desarrollo de creatividades, actitud crítica y reflexiva, pasión por el conocimiento, responsabilidad con el otro y con todos. También está ello vinculado al desarrollo y potencialidad de las capacidades de observación y meta observación, asunto que -en el caso del “periodista”- adquiere una muy particular relevancia.

2.- Un muy profundo conocimiento e interés por saber observar y descubrir el “lado comunicacional” de cualquier proceso. Si a la globalización le agregamos el avance de las llamadas ciencias cognitivas en las últimas décadas, no es muy difícil percatarse que hoy, en el mundo entero, la clave del “entendimiento” y “operacionabilidad” del ser humano, radica en saber ver las relaciones que se esconden en todo lo que aparentemente sucede. La comunicación, en tanto disciplina científica, es precisamente ello: un conocimiento/saber transdisciplinario que centra su mirada en las relaciones. La comunicación no mira ni se centra en los “objetos”. Su ámbito de pertinencia es precisamente la generación de puentes que conectan los aparentes objetos. (Gregory Bateson)

3.- Una muy sólida formación que apunte a la comprensión -crítica y reflexiva- del mundo que vivimos. El conocimiento de la sociología, de la psicología social, de la lingüística/semiótica, de la antropología, etc., no es sólo asunto de la “formación general” para la estructuración de un periodista. El saber “contextualizar” lo que se observa, es una posibilidad estética que nos abre a la ética de lo humano en el momento de asignar sentido a aquello que aparentemente está sucediendo. Saber dimensionar el rol del “contexto” de lo que sucede amplía el arco de percepción de todo aquello que se mira.

4.- Por último, y no por ello menor, un muy buen manejo/operacionabilidad de “instrumentos/herramientas” específicas de y para su accionar. Con ello no sólo estamos haciendo alusión a elementos de “redacción”, “interpretación”, “destreza técnica”, “audiovisualidad y digitabilidad” y/o prácticas escriturales. Hay todo un mundo de otras acciones comunitario-ciudadanas que se abren como campo de posibilidades para el periodista, que dicen relación con la perspectiva de la comunicación aquí desarrollada. Redes ciudadanas a construir, organización de la sociedad civil en torno al rescate y desarrollo de la cultura, desarrollo local y comunitario. Relaciones públicas en la buena acepción de ese concepto. Creatividad en la generación de su propio desarrollo profesional, es también un sólido “instrumento” para el periodista que estamos formando.

El lector podrá hacer aquí la observación de que ninguno de los aspectos que prescribo son privativos de la formación periodística: efectivamente, no lo son, y es de esperar que en la formación que brindan las universidades para todas las disciplinas, nunca lo sean.

*Guido Lagos es docente de la Escuela de Periodismo, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

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