Triste aniversario
30/Enero/2009
Abraham Santibáñez / Presidente del Colegio de Periodistas / El 13 de febrero se celebrará un nuevo aniversario de la Aurora de Chile. Para los periodistas es el certificado de nacimiento de la prensa en nuestro país, un hito solo comparable a la creación del Colegio de Periodistas, hace poco más de medio siglo. Esta vez, sin embargo, la fecha estará marcada por los numerosos despidos que se han producido en diversos medios nacionales, supuestamente como consecuencias de la crisis económica.
La crisis existe, como lo prueban las dificultades por las que atraviesan prestigiosos medios del mundo entero, incluyendo a The New York Times y El País de España. Lo que mueve a dudas es la celeridad con la cual se la instaló en algunos ámbitos locales. En buena parte de la industria de medios se ha hecho oídos sordos al llamado de la Presidenta a buscar soluciones que no impliquen, en primer lugar, a los trabajadores, entre los cuales se incluyen los periodistas. Ha habido excepciones y es bueno que así ocurra. Pero desafortunadamente la mayoría de las empresas no ha desplegado grandes esfuerzos de imaginación.
Tampoco el gobierno. Como Colegio de Periodistas hemos debido informar a las autoridades de que ha habido cambios arbitrarios y despidos injustificados en áreas de comunicación del aparato estatal sin explicación alguna.
No se han adoptado medidas que pudieran disminuir el impacto de la crisis. El ya antiguo tema de la distribución de la publicidad estatal, actualmente planteado ante el tribunal de la libre competencia por revista Punto Final, ha vuelto al tapete. El Estado chileno no ha cumplido, pese a que la Ley de Prensa así lo plantea, su obligación de velar por el pluralismo y la diversidad de lo medios.
Por eso, aunque es sorprendente, resulta alentador el anuncio del gobierno francés de que aumentará la inversión publicitaria en la prensa gala. Se podría temer una distribución política o ideológicamente sesgada de este aumento. Pero en Chile, lamentablemente, desde 1990 sólo ha imperado el criterio más burdo de los economistas, que favorecen a quienes aparecen con mejor llegada a las audiencias.
La falta de índices objetivos en materia de circulación es también un tema que preocupa.
Hay poco que celebrar en este aniversario de la Aurora… salvo lo fundamental: el periodismo, desde hace casi dos siglos, ha sido una fuerza pujante, molesta con el poder y marcada por el espíritu de servicio en nuestro país.
Fue lo que hizo fray Camilo Henríquez en su modesto periódico. Y lo seguirá siendo.
Abraham Santibáñez
Presidente
Colegio de Periodistas de Chile
Amaro Gómez-Pablos recibe premio de periodismo Rey de España
29/Enero/2009
El profesional de TVN obtuvo el máximo galardón en la categoría televisión por el reportaje “Guantánamo, acceso exclusivo a la cárcel más controvertida”, mientras que la periodista Nancy Castillo recibió una mención honorífica por el artículo “De La Habana a Auckland, la singular historia del nieto de Salvador Allende”, que fue publicado por el diario La Tercera.
Amaro Gómez-Pablos fue distinguido este jueves con el Premio Internacional de Periodismo Rey de España en la categoría de Televisión por su trabajo “Guantánamo, acceso exclusivo a la cárcel más controvertida”.
El jurado de la XXVI edición de estos Premios, que conceden anualmente la Agencia Efe y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), destacó que el reportaje “logra una acertada exposición del contexto histórico” y “analiza de forma equilibrada el problema desde distintos ángulos”.
“El resultado es un alegato en favor del respeto a los derechos humanos”, añadió el jurado.
El documental, de 55 minutos de duración, fue emitido el año pasado en el programa “360º, ventana al mundo” de la Televisión Nacional de Chile, que presenta el propio Gómez-Pablos junto a Santiago Pavlovic.
Después de casi dos años de conversaciones, el canal estatal obtuvo la autorización para grabar en el interior de esta cárcel que tiene Estados Unidos en la isla de Cuba.
Según Gómez-Pablos, el argumento que aceptaron los militares para dar el permiso fue que Guantánamo es una “herida para la imagen de Estados Unidos. Por tanto, ¿por qué no mostrar una perspectiva de lo que es, si tarde o temprano tendrán que justificar abiertamente su existencia?”, añade el premiado.
Los periodistas de TVN se internaron en seis campamentos que encierran a 300 presos, divididos según su grado de peligrosidad.
Sin embargo, durante la grabación del documental se confirmó un séptimo campamento secreto, donde se supone estarían los 14 hombres más peligrosos del núcleo duro de Al Qaeda.
Aunque el Gobierno estadounidense dejó pasar a la cámara, prohibió conversar y registrar los rostros de los prisioneros, y tampoco pudieron hablar con los guardias, salvo en un solo caso.
“Guantánamo: acceso exclusivo a la cárcel más controvertida”, con muchas entrevistas e imágenes exclusivas, cuenta con el testimonio de Moazzam Begg, ex prisionero que estuvo detenido tres años en el penal.
“Hoy vive en Londres y su relato es sobrecogedor, porque declara estar agradecido de haber estado en Guantánamo, pues le permitió ampliar la mirada periodística y focalizar su investigación del modus operandi vigente de la Agencia Central de Inteligencia Americana”, explica el premiado.
Amaro Gómez-Pablos B., de 41 años, es licenciado en Comunicaciones y título de Periodista por la Universidad Gabriela Mistral.
Es lector de noticias de TVN y con anterioridad trabajó como corresponsal jefe para Europa de CNN en español en Londres y para el área del Caribe en Miami (Estados Unidos).
El Premio Internacional de Periodismo Rey de España en la categoría de Televisión está dotado con 6.000 euros (unos 7.900 dólares) y una escultura de bronce del artista Joaquín Vaquero Turcios.
El argentino Emilio Cartoy Díaz y su equipo recibieron una mención honorífica por “Bolivia para todos”, que tiene una duración de 95 minutos y que fue emitido por el Canal 7 en agosto del año pasado.
El documental se estructura en ocho capítulos: Una Bolivia por la igualdad; por la inclusión; por la redistribución de la tierra, por una Constitución para todos; por la nacionalización de los recursos naturales; Gobierno para todos; por el derecho a la información; y por una Latinoamérica unida.
Otros premiados
El premio, que se entrega a trabajos de investigación y justicia social fue entregado también a otros profesionales de Brasil, Chile, Colombia, México y España.
El Premio de Radio fue para las mexicanas Jade Ramírez Cuevas Villanueva y Priscila Hernández Flores por “La discriminación viaja por Avianca” que en sus 23 minutos de duración narra la situación que vivió en 2007 Alejandro Anguiano, un invidente mexicano en la mencionada aerolínea y emitido el 7 de abril de 2008 en el programa “Epicentro” de Radio Universidad de Guadalajara.
El reportaje “Política do terror”, sobre las milicias que controlan las favelas de Río de Janeiro, mereció el Premio en la categoría de Prensa para la autora del mismo y sus colaboradores del diario brasileño “O Dia”, secuestrados y torturados durante su elaboración.
Los nombres de los autores no fueron revelados “para proteger su integridad física”, según refleja el acta de los Premios.
En este apartado, el jurado otorgó una mención honorífica a la chilena Nancy Castillo Estay por el reportaje “De La Habana a Auckland, la singular historia del nieto de Salvador Allende”, publicado en el diario “La Tercera” el 20 de enero de 2008.
La colombiana Paola Andrea Villamarín y su equipo fueron distinguidos con el Premio en la categoría de Periodismo Digital por “10 historias inéditas en la cultura colombiana”, publicado el 4 de abril de 2008 en eltiempo.com.
El galardón de Fotografía recayó en el español Gervasio Sánchez por una instantánea de la serie “Vidas minadas, 10 años después”, publicada en el suplemento “Magazine” del diario “La Vanguardia” y en el “Heraldo de Aragón” el 18 de noviembre de 2007, sobre el drama que sufren las personas mutiladas por las minas antipersonas.
El también español Mikel Urretavizcaya fue distinguido con el Premio Iberoamericano por su trabajo “El secreto de Urdaneta”, de 59 minutos y emitido por el Canal 1 de Euskal Telebista (ETB) el 31 de julio de 2008, sobre el navegante Andrés de Urdaneta.
El colombiano Julián Orlando Isaza Niño recibió el galardón Don Quijote de Periodismo por su trabajo “Atlas es chocoano”, que retrata el oficio de los paseros, los cargadores que transportan sobre sus hombros objetos y personas a través de la selva colombiana, publicado en la revista “Carrusel” del diario “El Tiempo” el 29 de agosto de 2008.
EFE
El peor momento de Carlos Pinto tras cancelar “El Juego del Miedo”
29/Enero/2009
Felipe Saleh / El Mostrador/ Con los muertos no se juega / Por culpa de una médium lo condenaron a 300 días de pena remitida por injurias, mientras preparaba el reality de terror que fue suspendido por su baja sintonía. Aunque pudo evitarse, no es el primer fracaso de quien partió haciendo cámaras ocultas y terminó derrotando a colosos de la pantalla como Gonzalo Bertrán y Kike Morandé, pero si un llamado de alerta para no cometer errores y tal vez reinventarse para no perder eso que Fuguet bautizó como “hacer un Pinto”.En septiembre del año pasado Nicolás Quesille, el padre de los reality shows en Chile, se acercó a Carlos Pinto, rey del rating en la pantalla local. Pinto promocionaba en el matinal de TVN un capítulo de Mea Culpa y Quesille tenía en mente que su próximo proyecto fuera un programa de terror, y le ofreció al hombre de los nexos rodeados de humo que se convirtiera en el conductor. Pinto aceptó y dejó a Quesille hacer lo que sabe.
No repitió los métodos medio excéntricos que hasta ahora le han dado generalmente éxito y servido para establecer el “método Pinto”. Según quienes conocen al profesional, este sistema se basan en una jornada de trabajo de doce horas diarias y su preocupación por todos los detalles: Pinto escribe sus guiones a mano, y dirige a los actores para quienes “hacer un Pinto” ya es parte de la jerga: no saben casi nada de sus papeles hasta minutos antes de filmar.
Pena remitida
Carlos Pinto es una de las pocas personas en Chile con título universitario de cineasta. Lo obtuvo a mediados de los setenta en la Escuela de Arte de la Universidad Católica. Fanático confeso del Neorrealismo italiano siempre le ha motivado el retrato “social” de los personajes de sus historias. Este interés está en sus programas más exitosos: Mea Culpa y los presos, El Cuento del Tío y las estafas a partir de la “picardía” del chileno y El día menos pensado, dedicado a los fenómenos paranormales.
El Juego del Miedo partió el 6 de enero, luego de un publicitado y multitudinario casting además de misteriosos preparativos, que tuvieron a Carlos Pinto ocupando varios minutos en pantalla promocionando el programa en la imbatible franja matinal de TVN. Casi un mes antes del debut, el 19 de diciembre, el juez Juan Antonio Poblete a cargo del 19ª Juzgado del Crimen lo condenó a 300 días de pena remitida y a pagar una multa de 30 Unidades Tributarias por injurias. Fue por acusar de un crimen a una persona inocente a través de una “médium” en una temporada pasada de El día Menos Pensado
Hace mucho que Pinto no pasaba por una situación límite. Es cierto que sus programas ya no eran imbatibles pero las glorias pasadas como sacar de pantalla a Martes 13, a mediados de los ‘90 o derrotar al poderoso espacio de Kike Morandé en 2004 cuando el fanático de la hípiza estaba en plena cumbre, permitían que éxitos discretos como El Aval, un remake argentino de 2006, no modificaran un ápice su envidiable reputación dentro del canal. Prueba de ello es que en TVN es el único que no necesita dar mayores explicaciones ni detalles de sus proyectos a Pablo Ávila, director de producción y contenidos del canal público.
En la banca
Sin embargo, Carlos Pinto no siempre fue titular. En los 80 fue pionero en un género que hoy está desgastado: las bromas con cámaras ocultas, el éxito de este formato sobre todo en los programas satélite del Festival de Viña del Mar lo llevó al programa más potente de la época: Informe Especial. El equipo encabezado, entre otros próceres, por Marcelo Araya, Santiago Pavlovic y Guillermo Muñoz “nunca lo aceptó del todo, siempre lo tenían en la banca. Tal vez porque no era periodista de escuela como ellos y Carlos lo pasaba muy mal pero callado” cuenta un testigo de esa época.
Pero Pinto supo salir a la cancha y demostrar de qué estaba hecho. En una ocasión, hizo un reportaje con cámara oculta donde desenmascaraba a falsos mendigos en el centro de Santiago, reventando la sintonía con un presupuesto muchísimo más bajo que el de un viaje a grabar la revolución islámica del Ayatollah Khomeini.
De todas formas, Pinto se fue del programa en 1991 y en 1993 se convirtió en presentador de un programa adaptado de la televisión belga por el productor Patricio Polanco. Pinto había sido impuesto al dueño de la productora Nuevo Espacio, porque era un rostro del canal que había que usar, le explicaron a Polanco en TVN, pese a que él había pensado en Guillermo Muñoz para ser la cara del docureality mas exitoso de su época: Mea Culpa, franquicia que luego pasaría a manos de Pinto, quien repitió la ecuación “bajo presupuesto alto rating” a través de su propia productora: Geoimagen.
El fracaso que pudo evitarse
Con El Juego del Miedo las cosas fueron al revés, el programa costó cerca de US 2 millones y marcó un rating promedio de 10,9 puntos. Menos que el otro fracaso en el género de TVN, que marcó 15,9 puntos. Una pesadilla, si se recuerda que Pinto acostumbraba a tener sobre 20 puntos en cualquiera de sus shows televisivos. La derrota le obligó a agachar la cabeza y hasta hoy se mantiene inubicable para la prensa. Para peor, según trascendidos de la estación estatal, un ejecutivo del canal que no estaba involucrado directamente en la decisión sobre el proyecto había advertido sobre el posible fracaso del formato, antes de que fuera puesto al aire. Pero la reputación de la dupla Pinto-Quesille pudo más y el programa tuvo luz verde.
Ahora, el magullado “rey del rating” prepara Adiós a la Cárcel, un docureality sobre ex presidiarios. Probablemente sea la carta para redimirse y ayudar al canal público a salir del cuarto lugar de sintonía en el que está hasta ahora.
Reality del 13 exhibe copia pirata de película de Eastwood
29/Enero/2009
En el episodio del pasado lunes 26 de “1810″, el exitoso reality de Canal 13, los concursantes Pamela Leiva y Reinaldo González, el ex instructor de “Pelotón” recibieron el premio máximo tras una ardua competencia: ver la película el “Gran Torino”, la taquillera obra de Clint Eastwood. El problema es que esa cinta aún no ha sido editada en formato DVD, se estrenó en EE.UU. apenas el pasado 12 de diciembre y a las salas locales no llegará sino hasta el 19 de marzo. En la empresa que distribuye el filme en Chile, Fox-Warner, aseguran que no tenían conocimiento de que su película iba a ser presentada en el programa, ni mucho menos con una copia pirata.
Hernán Viviano, gerente general de la distribuidora, dice: “Nosotros debemos cerciorarnos de que realmente se trató de una exhibición ilegal de la película. Si realmente se trata de un caso de piratería, será un tema que hay que hablar con nuestros abogados y nuestra casa matriz en Estados Unidos”. Por su parte, la estación católica señaló “Canal 13, al detectar un hecho irregular y luego de tomar las medidas pertinentes, inició una investigación con el fin de determinar el origen de este error y evitar así que situaciones de esta índole se vuelvan a repetir. En vista de lo anterior, Canal 13 lamenta lo ocurrido y las molestias que esto haya provocado”
La ‘ciberdelincuencia’ cuesta un billón de dólares a nivel mundial
29/Enero/2009
El Mundo.es / Un nuevo estudio de McAfee señala que el robo de datos y las infracciones cometidas en las delitos informáticos pueden tener para las empresas un coste de un billón debido a la pérdida de propiedad intelectual y en gastos para la reparación de daños, informa CNet. El estudio está basado en las respuestas a una encuesta que hicieron más de 800 jefes de empresas en países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón, China, India, Brasil y Dubai.Estos encuestados estiman la pérdida de 4.6 billones de dólares y gastaron alrededor de 600 millones en la limpieza de los daños cometidos.
El informe, titulado ‘Unsecured Economies: Protecting Vital Information’ (Economías Desprotegidas: Protegiendo la información vital), ha sido realizado en el marco del Foro Económico Mundial que está teniendo lugar en Davos.
Considera que los países en desarrollo gastan más dinero en la protección de la propiedad intelectual que las empresas en los países occidentales.
Dicen los encuestados además que la actual recesión está aumentando el riesgo de seguridad para las empresas. El 42% de los encuestados señalan que el mayor peligro para la información sensible de la red son los trabajadores desplazados.
Otra conclusión interesante del estudio señala que una cuarta parte de los encuestados asegura que evita el almacenamiento de datos en China y el 47% de los chinos encuestados dijeron que la mayor amenaza para la seguridad de sus datos es Estados Unidos.
La directora de ‘The Sun’: ‘Sólo el buen periodismo puede salvar a la prensa’
27/Enero/2009
El Mundo.es/ ”Sólo el buen periodismo podría salvar a la prensa escrita de la recesión”. Rebekah Wade, directora de ‘The Sun’, aprovechó su primera comparecencia pública para advertir de los peligros que afrontan los periódicos. Wade ofreció una conferencia en el London College de Comunicaciones en la que hizo una apasionada defensa de los tabloides en contraposición con los agoreros que anuncian su muerte.
Frente a quienes señalan a la recesión como la culpable de los problemas de este medio, Wade señaló al periodismo actual como el culpable de estos males.
“Las campanas ya redoblan para todos aquellos editores que han olvidado la razón de ser de este negocio”, expresó una beligerante Wade.
La máxima responsable de ‘The Sun’ afirmó en su transgresora ponencia que la reducción de costes sólo funciona en este negocio si lo que se ahorra se reinvierte en periodismo.
“¿Acaso es una coincidencia que los medios con mayores pérdidas son aquellos donde hemos visto unos mayores recortes en periodismo?”, se custionó Wade.
El empuje del periodismo ‘on-line’ también circuló por su discurso, pero aseguró que “este crecimiento no paga todavía el periodismo de alta calidad”, informa ‘The Guardian’. “Regalamos nuestros contenidos editoriales a través de nuestras ediciones ‘on line’ a pesar de no tener un modelo económico que compense la pérdida de ingresos tradicionales”, añadió.
Notas críticas sobre la serie “los ochenta”
27/Enero/2009
Eduardo Beaumont / Para Observatorio /
”Andrés Wood integra esa minoría que recuerda la dictadura como suceso anecdótico, habiéndola vivido desde el bando ileso. Así, su reconstrucción carece de la mayoría de los aspectos que, desde otra perspectiva, darían sentido a un intento de representación.”
Particularmente específica como caso, la dictadura chilena resulta inquietante por varias cuestiones distintas, que no es posible (y probablemente necesario) desglosar analíticamente en estas breves líneas. Sin embargo, será preciso enfatizar un aspecto puntual, quizá uno de los más enigmáticos y persistentes actualmente a su respecto: el de la ausencia radical de su representación una vez concluida esta. Especialmente traumática como mención y llamativamente cobarde como estrategia narrativa, la dictadura como representación social, bien en términos políticos, bien en términos artísticos, se construye posteriormente, salvo contadas excepciones, entorno a una indecibilidad y una conciliación sustentada por su ausencia. Este silencio se renueva y profundiza en victimarios y -lo más problemático- víctimas, siendo quebrado sólo por ciertas escasas lecturas políticas y prácticas artísticas de vanguardia (o “avanzada”, como se ha dado en llamar a cierto campo del arte). Así, las menciones del ámbito cinematográfico, en general, han cobrado con nitidez la forma de un discurso estrechamente acorde con las políticas gubernamentales de transición, que se han desarrollado más bien como ocultamiento.
Al mismo tiempo y a modo de escasa minoría, las representaciones más osadas han cobrado la forma de una dicotomización absoluta de la arbitrariedad del poder dictatorial (por un lado) y de sus consiguientes víctimas (por el otro), haciendo así una mención que resulta evidentemente necesaria (del hecho mismo de la existencia de la dictadura), pero más bien básica e inicial, en la medida que no interroga la problemática de la responsabilidad civil, de la colaboración funcionaria que en definitiva le posibilitó. Caracterizadas por un silencio hegemónico e interrumpidas sólo por rudimentos, las representaciones cinematográficas locales de la dictadura han sido tímidas y silenciosas, escasas y básicas en su abismante mayoría. Y es en este contexto en donde es necesario enmarcar la representación televisiva a la que haremos mención.
En el ámbito de la comunicación generalista, recién en la conmemoración de los treinta años asistimos al reconocimiento mediático de cuestiones hasta ese entonces ocultas, constitutivas usualmente del estatuto de secreto a voces, y siempre denotando algún grado de complicidad. Así, ante la irrupción televisiva de la temática de la dictadura, en la forma de una sobredosis de información documental, la televisión nos pone en una situación inédita: su escenario podía albergar, también, aquello que hasta ese entonces censuraba. Con ello, las estrategias narrativas (artísticas, políticas) ven redefinida su problemática entorno a una nueva encrucijada: ¿es ese albergar un posibilitar, o más bien un contener?. O bien, ¿puede en definitiva ser un lugar estratégico para desplegar un intento de visibilidad o de cuestionamiento?. Dispuesta en muchos casos como paradigma de la vida social, la comunicación televisiva, en su pretensión normativa, solía descuidar la representación de aquello que la vida tiene de más banal, del espacio insondable de la vida cotidiana. Constituida en algún momento como espacio irreductible para la política devenida policía, la vida cotidiana, lugar de la politicidad, comienza a ser paulatinamente objeto de prácticas tendientes a su control. De este modo, aquello que hasta entonces aparecía como último reducto, no asimilado por el poder, en términos de análisis teórico o de despliegue práctico, comienza a figurar entre sus objetos.
Como en todo orden de cosas, lo más evidente se vuelve esquivo, la complejidad recubre lo más próximo con su ciega inmediatez. La banalidad de la propia vida del sujeto se constituye como algo que sólo se efectúa, y que en cierto sentido se escapa a la propia comprensión. Componiéndose como inefabilidad relativa, el espacio de la intimidad es descubierto por la televisión, en el sentido doble de incorporación a su temática (descubierto como descubrimiento) y de representación de un supuesto desnudamiento suyo (descubierto como des-cubrir). De este modo y en muchos sentidos sorpresivamente, la serie “Los ochenta” marca el nivel local de un inicio doble: el de la banalidad representada y del de la temática de la dictadura (cotidiana) televisada.
A diferencia de la representación esbozada por las teleseries o los realities, esta propuesta se caracterizaría por su espontaneidad, por una simplicidad creíble. Esta pretensión de realidad se hace un poco más evidente en la mezcla, tendiente a la indiferenciación, de imágenes de archivo y representadas. La serie se configura incisivamente, indagando los eventos menores de la vida de los sujetos, componiendo de esta forma una relativa incuestionabilidad.
Estética y políticamente, la serie se plantea en cierta continuidad a “Machuca”, una de las más sutiles construcciones ideológicas al respecto. Director de una y productor de otra, Andrés Wood integra esa minoría que recuerda la dictadura como suceso anecdótico, habiéndola vivido desde el bando ileso. Así, su reconstrucción carece de la mayoría de los aspectos que, desde otra perspectiva, darían sentido a un intento de representación. A diferencia de los documentales exhibidos por varios canales durante el 2003, “los ochenta” (también “Machuca”), por su misma forma, no pretende ni anuncia el estatuto que podríamos llamar pretendidamente científico de su discurso. Igualmente políticos, los documentales se caracterizan en cambio por el imperativo de realizar cierto cotejo, más o menos representativo, entre la diversidad constitutiva de lo que se quiere narrar y el producto de esa narración. Así, en el caso de los documentales, la condición de violencia despótica del régimen es siempre mencionada, aunque con vago detalle salvo cuestiones innegables. Generando en definitiva una sobredosis repetitiva de exámenes más o menos insulsos de los mismos eventos, la televisión pudo cumplir con mencionar la existencia de la dictadura, pero sin inquirir acerca de su comportamiento, menos aún de su actualidad. Como primer abordaje más detallado de la temática de la dictadura que la televisión presenta, “los ochenta” delata el preciso lugar desde el cuál miran sus autores, a la hora de escoger los elementos que formarán parte del argumento. Y al revés, su perspectiva quizás se hará aún más evidente a la hora de señalar los elementos excluidos de la narración.
Wood parece bastante genial a la hora de escoger situaciones específicas, minoritarias e improbables, que vengan a significar e implicar aquello que pretende defenderse discursivamente. Como gracia casi exclusiva, el cine parece idóneo para estas artes argumentales, y Wood se desenvuelve en él con habilidad. Si “Machuca” situaba el conflicto de polarización social de los setenta en un caso paroxístico de convivencia interclasista, tal vez el único en su clase (alumnos becados en el Saint George), “los ochenta” representa un caso no menos preciso: una familia compuesta paritariamente en sus adhesiones. Poniéndonos en un caso totalmente democrático, los tres hijos vienen a ser las tres partes que constituyen políticamente al escenario: la oposición izquierdista encarnada en la hija mayor, las fuerzas armadas en el hijo de en medio, y la impoliticidad en el hijo menor. “Cuestión de los hijos”, la discusión política es sistemáticamente ignorada por los padres, trasladando sutilmente la abstención temerosa imperante hacia el ámbito de un desconocimiento de la situación. De esta forma, el reconocimiento político de que se vive en dictadura vendría más de una posición ideológica de la hija (o de su amigo) que de una experiencia vivencial de los padres, quienes, peor aún, han vivido más extensamente el conflicto. Sutilmente, esta idea contiene lo esencial del discurso pinochetista sobre la politiquería: que la política en tanto vida cotidiana no resulta suficiente para reconocer la condición de tal de la dictadura, y que esto sólo es posible vía una política ideológica marxista. El entendimiento limitado de la política como ideología surge así como primer elemento de contrabando, al mismo tiempo, característico de las políticas totalitarias más o menos encubiertas.
Inclusive en lo que toca a lo más obvio, como reconocimiento del exceso y de las prácticas de terrorismo estatal, el tratamiento de las prácticas de tortura por parte de la serie resulta cuando menos evasivo. La tortura aparece sólo una vez, e inconclusa. Cuando el protagonista es llevado por agentes junto con su amigo, la situación se desenvuelve de modo tal que no decante en una práctica de tortura, pero dejando entreabierta la posibilidad de que esta hubiese ocurrido. Como resulta habitual en lo que toca a situaciones de exterminio o de desaparición, la representación del hecho mismo de la violencia es una operación de cuidado, determinada por unas puestas en visibilidad que no necesariamente se relacionan con la condición de ruptura que tenga la víctima con el victimario. Así, por ejemplo, la no representación descarnada de la práctica de tortura puede corresponderse con una posición política desligada radicalmente de la concepción totalitaria de la política, pero al mismo tiempo puede explicarse por algún tipo de tabú moral o de explícita prohibición religiosa (como es el caso del judaísmo, por ejemplo). En este caso particular, la clave de lectura de esta escena inconclusa, de representación no mostrada, la da el tratamiento posterior del tema, en donde la otra vez que se menciona la tortura (durante toda la serie se le refiere dos veces), se enmarca dentro de la genialidad de elección excepcional característica. En el caso de la hija, cuando esta es detenida y se enfrenta al presidio, la tortura es evadida a través de su única posibilidad: que ella (la hija) esté emparejada con el hijo de un abogado.
Como narración sobre la dictadura, la serie se constituye como un despliegue doble, contradictorio solo en apariencia. El movimiento solidario de una nostalgia del pasado, de una remembranza estetizada (en el sentido de totalmente despolitizada), y el elogio incestuoso del porvenir teleológico, emparentando abiertamente la celebración del bicentenario con la dictadura, hermanando sus formas de comprensión de la política y de la representación. Así, la nostalgia de ciertos aspectos de los ochenta en particular, se conecta con la idea de que, salvo leves matices de carácter institucional, la dictadura hubiese sido conducente a la democracia. Aún cuando podríamos identificar esa misma continuidad (dictadura-democracia), desde otro bando nuestros argumentos serán precisamente aquellos que esta representación ha sesgado.
Es tal círculo de nostalgia y apología el que se cierra en la construcción, temible, del “futuro anterior”, labrado con minuciosidad y compuesto por cuestiones tan aparentemente ingenuas como esta serie.
^/ Licenciado en sociología, Universidad ARCIS.
Bajo rating obliga a TVN a cancelar reality
27/Enero/2009
Soledad Gutiérrez / El Mercurio /Es el primer programa del género en Chile que sale anticipadamente de pantalla. Tendrá su final el jueves. El momento de mayor incertidumbre para los participantes de “El juego del miedo” sucedió ayer por la tarde, cuando la producción les comunicó que sus días en el programa están literalmente contados: el jueves 29 se emite el último capítulo. Asombrados, los 14 concursantes se aprestan para la última competencia, que se grabará mañana.
La razón para el final anticipado de la gran apuesta de TVN para el verano la da su productor ejecutivo, Nicolás Quesille: “No cumplió con las expectativas de audiencia y comercialización que tenía el canal”. Según trascendió, el costo del programa fue de US$ 2 millones. TVN decidió evitar pérdidas y cortar de raíz el proyecto: “Teníamos que tomar una decisión clara, que fuera acorde con la realidad de la empresa. Era irresponsable mantener un programa que no estaba dando los frutos”, dice el productor.
“El juego del miedo” pasará a la historia como el primer reality chileno que termina antes de tiempo, pues estaba presupuestado que durara hasta marzo. Incluso, el año 2003, TVN mantuvo al aire su fallido primer reality, “Tocando las estrellas”, que promedió 15.9 puntos de rating en horario estelar. En el papel, nada hacía presagiar un fracaso para “El juego…”: tenía el aval de ser realizado por el mismo equipo del exitoso “Pelotón”; exploraba un tema universal y atractivo, el terror, y su conductor era un rostro acostumbrado a los altos ratings, Carlos Pinto.
Pero a poco de comenzar, el 6 de enero, partieron los descalabros. El programa satélite “El club de los muertos vivientes”, con Karen Doggenweiler, sólo tuvo una emisión. Luego se retiró un auspiciador y los televidentes bajaban. Los participantes de Fotech, el foro sobre TV chilena, cuestionaron siempre el casting: “Sus participantes necesitan urgentemente ir al psiquiatra; tienen problemas de personalidad”.
La decisión de sacar el programa no sólo llenó de dudas a los 14 participantes. También deja sin trabajo a 150 personas de la producción, contratadas por TVN específicamente para este proyecto. “Lo más lamentable para nosotros es lo que ocurre con esa gente”, reconoce Quesille.
El productor dice que aún es pronto para analizar las causas del fracaso, pero menciona las fortalezas del programa: “El animador, la locación (hospital San José) y la temática”. ¿Y lo malo? “No comunicamos el mensaje que queríamos comunicar”. ¿Cuál era ese mensaje? “El miedo”.
En su competencia, “1810″, que Canal 13 planea extender hasta mayo, dicen estar tristes. “Somos equipos amigos”, comenta su productora ejecutiva, María José Barraza: “Creo que falló porque era muy segmentado, enfocado en niños y adolescentes, y no pudieron sumar rating. Fue una medida drástica, pero necesaria”.
Los tropiezos del mago del rating
En los últimos años el cliché televisivo dice que Carlos Pinto es sinónimo de alto rating. Claro que las últimas temporadas de “Mea culpa” y “El día menos pensado” han tenido buena audiencia, pero sin el carácter de imbatible que tenían hace unos años.
Ahora el conductor enfrenta un gran fracaso con “El juego del miedo”, pero en 2006 también pasó por un momento complicado con un programa dirigido por él, “El aval”. Pese a la buena crítica, su adaptación de una historia de terror argentina no funcionó en rating. Esa vez, Pinto se refugió en sus dos exitosas franquicias, “Mea culpa” y “El día…”, pero ahora dará un giro. Prepara “Adiós a la cárcel”, un docurreality de ocho capítulos con una mirada positiva: seguirá la vida de personas que recuperan su libertad y el proceso de reintegrarse a sus familias.
Otros fracasos
“SANTIAGO CITY”
Teleserie de 1997 de Megavisión. Fueron exhibidos 17 capítulos y 73 quedaron guardados.
“SIN MOCHILA”
Año 2000. Con Karla Constant, Ingrid Cruz y Hernán Hevia. Una semana al aire.
“ADN”
Conducido en 2003 por Cristián Sánchez, bajo el mando de Nicolás Quesille. Terminó promediando 3 puntos.
“VIDEOMATCH”
En el 98, Kike Morandé quiso ser como Tinelli. Canal 13 transmitió sólo 4 de los 21 programas grabados.
“EL SHOW DE WILLY SABOR”
Promedió 5 puntos en 2002. Willy dejó Chilevisión y volvió con el Kike.
“CONTIGO EN VERANO”
Fracaso de Felipe Camiroaga en el verano del 97. En TVN le decían “Castigo en verano”.
“CHARLY TANGO”
Año 2007. Llegó a marcar 5 puntos y terminó abruptamente en el capítulo 60 (de 100 grabados).
“PLANETA LOCO”
Transmitido en 2002 por Canal 13. Sólo tuvo 3 capítulos.
10,7
puntos promedió “El juego del miedo” hasta el 23 de enero, según Time Ibope. “1810″ tiene 19.1 puntos y Canal 13 lo extenderá hasta mayo.
6,8
puntos promedia TVN entre el 1 y el 25 de enero. Está cuarto, detrás de Mega (8.1 puntos), CHV (7.9) y Canal 13 (7.8).
La debacle del cuarto poder
26/Enero/2009
Fernando Mouriño / Gaceta.es /
La situación de los diarios es tan apurada que ya se estudian en EE
UU soluciones extremas para salvar al ‘Cuarto Poder’ de su
desaparición, entre ellas las ayudas del Estado o su entrega a
fundaciones y entidades sin fines de lucro. Los defensores del papel
de la prensa consideran que el modelo de empresa capitalista es
incapaz de asegurar la supervivencia de los diarios en condiciones
decentes. Se ha perdido también la esperanza en que la publicidad por
Internet pueda llegar a compensar las pérdidas en las ediciones de
papel.
1.- No hay quien pare la caída
Los directores de los grandes diarios de EE UU pasan estos días más
tiempo en angustiosos seminarios y paneles sobre el futuro de la
prensa escrita que en sus propias redacciones. Les parece más urgente
buscar soluciones a la catastrófica situación de sus newspapers que
decidir lo que va a mandar en la primera. No les falta razón. Los
diarios llevan años perdiendo peso, pero ahora la situación parece
más dramática que nunca.
La bancarrota del Tribune, que hace décadas fue uno de los grandes
imperios de comunicación de EE UU -con diarios como el Chicago
Tribune (540.000 ejemplares) y Los Angeles Times (740.000)-, es sólo
una señal de lo mal que están las cosas.
Las pérdidas de audiencia de diarios en EE UU son cada vez más
escalofriantes. En sólo 9 años, entre 1998 y 2007, el porcentaje de
adultos que leen periódicos ha pasado del 58% al 48%. Se cree que en
cinco años bajará del 40%. La mayor parte de los diarios
estadounidenses han registrado caídas de ventas en 2008 de entre el
3% y el 5%. La bajada de la inversión publicitaria sumará un 10%
entre 2008 y 2009. Los gloriosos grupos de prensa escrita,
ese ‘Cuarto Poder’ que hacía y deshacía (recuerden “Ciudadano Kane” o
la caída de Nixon), se han convertido en junk stocks (acciones
basura). Nadie los quiere. Desde el 1 de enero de 2007, las acciones
del NYT han perdido el 71% de su valor: de 24 dólares a 7.
Y esto no es nada comparado con el caso de Gannett, uno de los
mayores grupos de prensa escrita del mundo, si no el mayor. ¿Saben
ustedes cuanto vale un grupo que publica más de 100 diarios y 1.200
semanarios en EE UU y Gran Bretaña, tiene 23 estaciones de televisión
y 46.000 empleados? Apenas 1.800 millones de dólares. En menos de dos
años su acción ha perdido el 86% de su valor. Pasó de 61 a 7,8
dólares.
ABATIMIENTO Y PESIMISMO
Uno de los símbolos más claros de la velocidad de destrucción de
riqueza en esta industria ha sido lo sucedido con el New York Times.
La empresa editora del diario de más prestigio del país ha tenido que
poner a la venta el rascacielos de su sede, por el que pide unos 275
millones de dólares, dinero con el que espera pagar parte de su deuda
de 1.000 millones de dólares, exactamente lo que vale toda la empresa
en Bolsa. Lo más llamativo del asunto del rascacielos es que lleva
apenas un año inaugurado.
Ante este espectáculo dantesco, no extraña que el abatimiento más
absoluto haya prendido entre la población periodística de EE UU. El
pesimismo es tan generalizado que se ha convertido en el topic
obsesivo de los expertos, profesionales y profesores de periodismo.
Una auténtica paranoia que ha llevado a Rupert Murdoch, uno de los
pocos editores que parece mantener su fe en los medios escritos, a
acusar a la profesión de “regodearse” con la idea de que los
periódicos van a desaparecer.
El problema es tan grave -no ya por las empresas, sino por el daño
que su desaparición provocaría a la salud democrática del país- que
más y más expertos están haciendo apostolado a favor de que el
Estado -u otras entidades e instituciones- tome cartas en el asunto.
Hay como una especie de gran brainstorming colectivo en el que todo
tipo de gentes tratan de aportar ideas que permitan mantener los
periódicos, aunque sus empresas se hundan. El Miami Herald acaba de
ser puesto a la venta y no ha generado el menor interés entre los
capitalistas, pese a sus casi 300.000 ejemplares de venta y a su
posición dominante en Florida.
Las caídas de ventas han sido especialmente severas en el Reino
Unido, un país hasta ahora muy fiel a sus periódicos, sobre todo los
populares. De los 10 primeros diarios, 3 han perdido entre mayo y
noviembre el 8% de sus ventas. Otros 2 han perdido más del 5%. En
España, la situación es preocupante, más por la caída de la inversión
publicitaria (entre el 20% y el 30% en algunas cabeceras) que por las
ventas, que también han descendido.
Después de cruzar el umbral del subdesarrollo en lectura de prensa
(100 lectores por cada 1.000 habitantes) en los 90, España no ha
dejado de perder lectores a lo largo de la actual década, hasta los
actuales 93 por cada 1.000 habitantes, según la AEDE. Para colmo,
algunos de los principales diarios españoles se enfrentan a deudas
derivadas de operaciones corporativas, que podrían llevar, en algún
caso, a la suspensión de pagos. La profesión ha perdido, según la
Faope, cerca de 1.000 empleos en los últimos meses. Aterrador.
2.-Esos infieles publicitarios
Nadie en el sector, en EE UU, en Europa, en España, duda de que los
males de la prensa escrita vienen de lejos. Sólo que ahora se han
visto agravados por el actual escenario económico. Ante la bajada de
ingresos, las empresas suelen apretar el grifo de la inversión
publicitaria, aunque esta vez lo están cerrando. Recientemente, Pedro
J. Ramírez, el director de El Mundo, se mostraba estupefacto con la
situación de crisis publicitaria. “En mis 28 años como director de
dos grandes diarios nacionales nunca había visto una crisis como
ésta. Es la primera vez que nos toca afrontar literalmente el
hundimiento de la inversión publicitaria”.
Según el último informe de ZenithOptimedia, la publicidad está en
verdadera retirada de los medios escritos en todo el mundo. Las
excepciones serían la televisión e Internet. Después de una caída del
5,3% en 2008, los diarios volverán a sufrir en todo el mundo una
caída adicional del 6,5% este año, afirma la consultora. ¿Resultado?
Los diarios, que en 2007 suponían el 27,1% del total de inversión
publicitaria en el mundo, bajarán al 23,8% este año y al 21,2% en
2011. Mientras, el peso de la publicidad en televisión seguirá
subiendo, desde el 37,3% de 2007 al 38,5% previsto para 2011.
DESPLOME EN ESPAÑA
En España, la caída de publicidad ha sido especialmente catastrófica
para la prensa diaria. Según el Libro Blanco de la Prensa Diaria de
la AEDE, los ingresos de las empresas españolas de prensa diaria han
descendido en 2008 un 8,11% (de 2.931 a 2.694 millones de euros). Una
bajada causada por el desplome publicitario. Mientras que los
ingresos por ventas han descendido sólo el 1,9%, las ventas de
publicidad han caído el 16,12%. Este porcentaje es muy superior al de
otras plataformas. La radio y la televisión bajarán sólo el 7% o el
9%. Y las revistas, el 10%. A resultas de esta situación, los
beneficios de los grupos de prensa escrita se han hundido desde los
432 millones de 2007 a los 92 millones del año pasado.
La tormenta vivida por los diarios españoles en el mercado
publicitario deja en una mera brisa a las caídas experimentadas en EE
UU. Algunos de los principales diarios han tenido descensos
superiores al 20%. Los gratuitos, que no venden ejemplares, se han
visto especialmente afectados. Metro ha recortado su publicidad en un
26% hasta septiembre y 20 Minutos, un 21%. A resultas de lo sucedido
han tenido que bajar sus tiradas. Los cuatro gratuitos han recortado
el número de ejemplares de 4,2 a 3,4 millones.
Por si el panorama no fuera ya bastante infernal, las empresas tienen
que pechar ahora con las fuertes deudas asumidas en los buenos
tiempos de un boom que parecía que no iba a acabar nunca. Una
situación especialmente complicada para las empresas de EE UU que se
han visto incapacitadas para pagar esas deudas debido a su caída
estrepitosa en Bolsa. Si hace tres o cuatro años esas deudas podían
suponer un 30% o 50% de su valor en Bolsa, ahora lo supera.
¿Resultado? No logran ni un duro de los bancos o los accionistas.
OPERACIONES AMBICIOSAS
Las que más y las que menos se han metido en operaciones corporativas
demasiado ambiciosas. El grupo Tribune ha tenido que ir a la
suspensión de pagos no tanto por las pérdidas (121 millones de
dólares el último trimestre) como por una deuda que supera los 13.000
millones. Lo curioso es que la mayor parte de esa deuda no procede de
las operaciones habituales del grupo, sino que fue creada por su
actual propietario, el magnate inmobiliario Sam Zell. Éste, pese a
que vendió sus empresas por casi 40.000 millones de dólares, optó por
adquirir Tribune con 8.000 millones de dólares en créditos que ahora
no sabe cómo pagar.
Algo de esto ocurre en España, donde casi todos los grupos se
metieron en operaciones de expansión, que ahora les están pasando
factura. Es el caso de Unidad Editorial, Vocento o Prisa. Este grupo
tiene una deuda cercana a los 5.000 millones de euros procedente de
diversas operaciones, como la de Digital Plus. Vocento debe parte de
la suya a compras como la del diario gratuito Qué. Y la de Unidad
Editorial procede de la adquisición de Recoletos por 1.100 millones
de euros, una cuenta difícil de pagar si tenemos en cuenta que El
Mundo, según PRNoticias, sólo ganó 25 millones de euros en 2007.
3.- Internet ya no es la Tierra Prometida
El presidente francés Nicolas Sarkozy, que hace unas semanas presentó
un plan de ayudas a la prensa de su país, no tiene la menor
duda: “Internet es una amenaza para la prensa diaria”. ¿Piensan lo
mismo los ejecutivos y editores de los medios? Según parece, cada vez
más. Ya no quedan dudas de que Internet ha provocado una auténtica
canibalización. Millones de lectores han dejado de gastarse su dinero
en las ediciones de papel a cambio de consultar las noticias en su
ordenador. Sale gratis y, además, te encuentras con una oferta
infinita y las noticias de última hora, no las de ayer.
Todo ello quizá no tuviera mayor importancia si esos millones de
visitantes hubieran podido ser rentabilizados publicitariamente (como
ocurre con la radio o la televisión). Pero esto no ha ocurrido. Pese
a que las ediciones digitales de los diarios han alcanzado audiencias
millonarias (más de 400 millones en EE UU), no ha habido manera de
utilizar esa base de lectores de forma rentable. Tampoco, claro, en
España, donde los lectores de las ediciones digitales de los diarios
alcanzaron en 2008 los 6,4 millones, casi el 48% de los 14 millones
de lectores de prensa escrita.
Una situación, ésta, que ha sido incluso bautizada con el nombre
de “Paradoja Krugman”. El New York Times es un ejemplo de esta
paradoja. Pese a que tiene la edición digital más leída en EE UU (y
que supera a sus lectores en papel), ésta “sólo” logró 330 millones
de dólares en publicidad el año pasado, una suma que representa nada
más que el 11% de los costes operativos del diario, cifrados en 2.928
millones. Los lectores de papel, pese a ser menos, generan el 89%
restante.
CASTILLO DE NAIPES
Las grandes esperanzas puestas en los ingresos publicitarios de
Internet empiezan, pues, a desmoronarse como un castillo de naipes.
Esos ingresos son minúsculos en comparación con los del papel y no
compensan ni remotamente las pérdidas o estancamientos producidos en
sus ediciones convencionales. Por ejemplo, en España. Pese a que en
2008, según Arce Media, los ingresos por publicidad en Internet han
subido el 20,1%, ese incremento es, en términos absolutos,
insignificante en comparación con las pérdidas en el papel. Mientras
que Internet ganó el año pasado 22 millones de euros de inversión (de
109 a 131 millones de euros), la prensa escrita perdía 262 millones
(de 1.436 a 1.174 millones) y el conjunto de los medios, la friolera
de 636 millones, casi 30 veces la suma ganada por Internet.
Esto explica el temor de que Internet pueda acabar inviabilizando la
supervivencia de las empresas de prensa escrita. La pregunta del
millón sería, pues, ¿por qué la publicidad en Internet sigue siendo
tan barata? Hay muchas explicaciones. Una de las primeras, que ningún
diario ha sido capaz de crear un modelo de negocio publicitario en
Internet. Al contrario de la televisión o la radio, que han nacido de
forma controlada (se empezó con uno o dos canales, luego vinieron las
privadas y al fin las locales y las plataformas de pago), Internet
brotó de forma espontánea, con miles (millones incluso) de webs y
portales de todo tipo. Como en cualquier otro negocio, donde la
competencia es salvaje, los precios se mantienen contenidos a la baja.
Otra explicación es que los diarios no reaccionaron a tiempo. No se
tomaron en serio Internet durante los primeros años y dejaron que ese
espacio lo ocuparan otro tipo de portales, muchos de ellos medios
estrictamente digitales. No es casualidad que Google acapare
actualmente cerca del 25% de toda la publicidad en Internet. Los
lectores que migran de los diarios en papel a Internet se encuentran
con que se les suministra noticias en todo tipo de webs: las propias
ediciones digitales de los diarios, pero también las de televisiones,
radios, agencias de prensa, medios digitales, portales de lo más
diverso o buscadores.
Y luego está el propio modelo de publicidad por Internet, basado en
el clic. Mientras que en la prensa escrita, radio o televisión se
cobra por el espacio o el spot, en Internet, el anunciante no paga
hasta que el visitante entre en su web, una desventaja muy gorda para
el medio. De poco importa que el número de visitantes sea muy alto si
no están dispuestos -como es natural- a clicar. La única posibilidad,
según los expertos, de invertir este escenario sería la de crear
portales con masas suficientemente grandes de visitantes como para
que el número de clics empezara a generar ingresos suficientes. Pero,
dada la intensa competencia, con miles de portales en liza, esa
posibilidad es muy remota. La vía de la consolidación (mediante
compras o agregaciones de portales) tampoco parece factible en un
entorno tan disperso como el de la Red.
4.-Se buscan salvadores
El país más liberal de la tierra, EE UU, empieza a mostrar cierta
disposición a ayudar a la prensa escrita. Aumentan los teóricos que
defienden que la prensa escrita es un servicio público, que necesita
ser respaldado por el Estado o instituciones. Además de las posibles
ayudas del Estado, se está estudiando que los diarios funcionen bajo
el paraguas de fondos de capital riesgo especiales, fundaciones o
incluso organizaciones sin fines de lucro.
Si ello llega a suceder es porque no se concibe la existencia de la
democracia sin una prensa capaz de controlar el poder. La prensa
escrita de EE UU ha perdido más de 10.000 empleos en los últimos 7
años; en España ha sido aún peor, unos 1.000 en el último año.
Este estado de opinión se ha crecido según se ha ido haciendo
evidente que los medios digitales nunca van a ser capaces de
reemplazar a los escritos por lo que respecta a su función
constitucional. Instalados en la cultura del agregamiento, el
refrite, la copia pura y simple o el blogismo, los digitales no
producen información propia y menos de investigación.
La preocupación se está extendiendo por todo el mundo. Francia, cuya
prensa diaria percibe cerca de 1.000 millones de euros al año del
Estado, acaba de anunciar un plan de ayudas para reforzar los ya
existentes. Se espera que otros países de Europa, que cuentan ya con
ayudas estatales, refuercen sus medidas de apoyo. En España, las
ayudas a la prensa (por difusión o consumo de papel prensa, entre
otros conceptos) fueron suprimidas en 1988 por Felipe González. Por
ello, los editores ha empezado a hacer campaña en ese sentido. En la
reciente presentación del Libro Blanco de la AEDE, su presidenta,
Pilar de Yarza, reconoció la intención de solicitar ayudas al
Gobierno. Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa, ha pedido
al Gobierno la implantación “del IVA cero para los periódicos”, entre
otras medidas.
El problema de estas ayudas es que tienen que ser iguales para todos
o si no afectarían los principios de libertad informativa. Algo que
ya sucede. Pese a la no existencia oficial de ayudas, el Gobierno
central o los gobiernos autonómicos prestan su apoyo a los medios
afines.
Una contribución para el Observatorio de Medios de:
www.actualidadespacial.cl
Video destacado
26/Enero/2009
El maestro polaco Ryszard Kapuscinski habla, en perfecto castellano, de su pasión por el periodismo y por los viajes, de su necesidad como escritor de superar todo tipo de fronteras -físicas, sicológicas, raciales- y de los cinco sentidos que no le pueden faltar a un periodista de verdad: estar, ver, oír, compartir y pensar.
















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