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“Los 80″ le ganan a la crisis con suculento premio

31/Marzo/2009

los-80La Nación / Consejo Nacional de Televisión entregó 400 millones a la serie / Ayer, la exitosa serie Bicentenario de Canal 13 obtuvo el Premio a la Excelencia. Sonrientes, actores y autoridades de la estación católica, valoraron el vínculo que la historia de la familia Herrera ha generado con la audiencia que anda a pie. El rodaje de su segunda temporada comienza en junio.

“Mientras no me exilien, todo bien”, bromea el joven actor Tomás Verdejo a la salida de la premiación de “Los 80″, serie Bicentenario de Canal 13 que con el Premio a la Excelencia que le concedió el Consejo Nacional de Televisión, asegura una segunda temporada al aire.

El programa obtuvo 400 millones de pesos y volverá a rodarse en junio. Para ser emitido el segundo semestre de 2009 por la pantalla chica.

Conocido como el hijo del medio de la familia Herrera, recibió junto a sus compañeros una estatuilla dorada con forma de cámara cinematográfica. “Vamos a repartir el monto en partes iguales y haremos un carrete de fin de rodaje”, dijo sonriente Loreto Aravena, mientras los pequeños actores Lucas Escobar y Pablo Freire le gritaban “Viejito Pascuero” al director Boris Quercia, quien apareció con una barba de náufrago por su protagónico en “Malacara”, la obra de teatro que presenta por estos días en la Sala del Ictus.

Entre el 83 y el 85

Felices por el triunfo, los guionistas ya trabajan en la continuidad de una historia que emocionó a los televidentes con material de archivo, una dirección de arte impecable y episodios y actuaciones que produjeron temblores en la memoria. “La audiencia nos quiere cuando siente que la respetamos. Y esta segunda temporada tiene un montón de cosas atractivas. Ya hay un elenco que tiene el cariño de la gente, así que va a ser exitoso”, señaló Mercedes Ducci sobre la segunda versión de un programa que esta vez recreará y abordará hechos políticos, sociales y culturales ocurridos durante el 83 y el 85. “Además que crea vínculos afectivos con el canal, tiene delicadeza, poesía y belleza. Cuando se premia eso, uno siente que tiene sentido hacer ese tipo de televisión”, aseguró la directora ejecutiva de la estación católica.

Por otra parte, el presidente del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) catalogó a “Los 80″ como “un programa cultural de excelencia” y reivindicó también a la audiencia que anda a pie. “El chileno común y corriente es muchísimo más inteligente y responsable de lo que las elites tienden a darle crédito. Creo que este programa es una demostración de la capacidad de la televisión: dar calidad y cautivar a las masas”, manifestó Jorge Navarrete Martínez.

“Las crisis siempre despierta el ingenio”, acotó Ducci sobre la buena racha de un canal que en los últimos dos meses ha logrado conseguir el primer lugar en sintonía, sitial en el que no sentaba desde el 2000.

Mismo espíritu

¿Pero cuál será la clave de la segunda temporada de “Los 80″? El director Boris Quercia y Daniel Muñoz coinciden en que lo más importante es “no traicionar su espíritu”. “Sólo nos queda hacer una versión igual o mejor que la primera”, señaló el actor que encarna a Juan Herrera. Con planes de hacer una tercera versión de los 80 y frente a una posible repetición de la primera temporada, Quercia anotó: “El desafío es mantener el estándar y la bandera de la creatividad en alto. El rigor y las cosas hechas con arte son cosas que no tienen precio”.
LOS QUE SE QUEDARON CON CUELLO

Hasta tres programas postuló cada canal de cobertura nacional al Premio de Excelencia del Consejo Nacional de Televisión, categoría que debutó este año y que le dio el triunfo a la serie “Los 80″ de la estación católica. Otros proyectos que compitieron fueron “Litoral”, “Gen Mishima” y “La tierra en que vivimos”, de TVN; “Sueños urbanos”, “Relatos de niños” y “Humanos en el camino”, de Chilevisión. Y “BKN”, “Cara y sello” y “La ley de la selva”, de Mega. UCV tampoco se quedó fuera de la competencia. Sus cartas fueron los documentales “Pentagrama Chile” y “Pertenencias”.

Noticias y rumores en las calles de Santiago

31/Marzo/2009

santiago-1810En la Historia de Chile en capítulos que circula gratis a partir de hoy con El Mercurio, el primer volumen está dedicado a “1810″,  y en uno de los capítulos, titulado Noticias y Rumores, se analiza la formación de la “voz pública” en Chile y la manera en que circulaban las noticias en aquella época, factor determinante para la formación de opinión y el nacimiento de la República.

Francisco Javier González / Director del Instituto de Historia Universidad de los Andes / Artes y Letras / El Mercurio / En los primeros años del siglo XIX Chile, desde el punto de vista de la circulación de la información, posee claras desventajas en relación con otros territorios de América. En México, Caracas, La Habana, Lima y Buenos Aires, por nombrar algunas ciudades, existen imprentas, se publican periódicos y circulan normalmente diarios impresos en Europa o Estados Unidos. En Chile sólo hay en la Universidad de San Felipe una pequeña prensa que, con mucho, sirve para de tanto en tanto imprimir un bando o una esquela.

Los diarios extranjeros, como la Gaceta de Madrid, el Diario de México o la Minerva Peruana, llegan de tarde en tarde y con un atraso de entre uno a seis meses. Sin embargo, no puede decirse que los sectores más ilustrados vivan en la ignorancia o que no existan canales de comunicación que, aunque informales y deficientes, permitan que las noticias circulen y que sean conocidas incluso por sectores de menos cultura. Es más, se puede decir que esas noticias, prove- nientes del extranjero o del propio territorio, posibilitan la creación de una suerte de opinión pública, aunque en cartas y documentos se le conozca en este momento más bien con el nombre de “la voz pública”.

Como consecuencia de la invasión napoleónica a España en 1808 y de los sucesos que de ésta se derivan, esa “voz” comienza a oírse paulatinamente en Santiago y otras ciudades. Es cierto que ella representa la opinión de unos pocos, pero que en definitiva constituyen el reducido sector de la sociedad que, por su posición y preparación, se interesa y participa de la “cosa pública”.

¿Cómo circulan las noticias?

No habiendo prensa y siendo difíciles las comunicaciones en la alejada provincia de Chile, ¿cómo circulan las noticias?, ¿cuáles son las fuentes? Hacia 1800, el género epistolar se cultiva y tiene todo un estilo y método. Y si la temática suele abarcar asuntos comerciales, familiares y del diario vivir, es frecuente terminar con noticias de lo que ocurre más allá de los muros del hogar o de lo que se ha tenido oportunidad de oír a otros. Es el medio de traspasar la esfera de “lo privado” e informar de “lo público”, de lo que concierne a todos. Así, es frecuente encontrar en cartas de la época, sobre todo en los últimos párrafos, frases como “por aquí las cosas…” o “ha ocurrido” o se “ha oído últimamente”, u otras similares, que suelen ser introductorias de noticias.

Llegada la hora de la Independencia, la circulación de noticias políticas y de la coyuntura a través de cartas privadas adquiere proporciones insospechadas, transformándose en un elemento esencial en la formación de la opinión. Las cartas se esperan, se agradecen y, si tardan en llegar, se reclaman con sentidas palabras.

Es notable comprobar que muchas veces las mujeres resultan grandes cultoras de este género. Sobresale quizás Javiera Carrera, quien tiene el hábito de escribir casi a diario a familiares y amistades. Hacia 1810 sus cartas, junto con preocuparse de mermeladas, bordados, remedios para el catarro, saludos y otros asuntos domésticos, no dejan de aportar una noticia del momento y su opinión sobre la misma.

En una dirigida a su esposo y fechada el 25 de junio de ese año, dice: “Mi amadísimo Valdés: … Yo estoy sin novedad particular, aunque muy fatigada con mi embarazo; temo en extremo el duro momento del parto, pero Dios cuidará de mí. No puedes figurarte el regocijo general de todo el pueblo con quitarnos de aquí a este diabólico ‘barrilete’ [se refiere al gobernador García Carrasco] y las buenas noticias de la Península… Aquí es fijo no permanecía Carrasco quince días,… pues se iba a hacer Cabildo abierto y el resultado era fijo por la libertad con que hablan sin el menor reparo”.

Las noticias, y especialmente las que llegan por cartas, son compartidas en las tertulias. Éstas, tan tradicionales en la sociedad chilena, adquieren en este momento una especial relevancia e incluso “especialización”. Algunas poseen las características de ser reservadas, de temas políticos o contingentes y exclusivamente para varones. Si bien suelen realizarse en los salones de casas particulares, como las de Antonio Garfias, Bernardo Vera, Miguel Fierro, Diego Larraín y José Antonio de Rojas, también se organizan en espacios más públicos.

Adquieren especial relevancia entonces algunas tiendas, como la de Nicolás Matorras, y especialmente los cafés de relativamente reciente estreno en la ciudad de Santiago. El que se emplaza en la calle de Ahumada será lugar de reunión de los más jóvenes y fogosos. Otros preferirán el que se ubica en los altos del portal de Sierra Bella, en la Plaza de Armas, y, por último, también el que se encuentra en la calle del rey será escenario de frecuentes reuniones donde se debate sobre los sucesos de España y se planifican las acciones sobre lo que ha de hacerse en Chile. Igualmente se discute en los pasillos de la Aduana, el Tribunal del Consulado y otros edificios oficiales. La incipiente vida política se desarrolla aprovechando los espacios públicos y favoreciendo, por lo mismo, el nacimiento de la opinión ciudadana.

Los balleneros de Boston

Pero para hablar de política se ha de tener información. Hemos visto que las noticias oficiales o las llegadas tardíamente a través de diarios extranjeros son escasas y no alcanzan a saciar la inquietud que los vertiginosos acontecimientos de España, Buenos Aires y otras capitales americanas producen en los sectores mas ilustrados. Pero hay otra fuente de información y, podríamos decir también, de formación política. Se trata de la importante presencia de balleneros y contrabandistas norteamericanos, normalmente llamados en Chile, por su procedencia, los “bostones”. Estos recorren las costas chilenas e incluso construyen algunos establecimientos en las islas Mocha y Quiriquina. El historiador Eugenio Pereira inició una importante línea de estudio en relación con este tema, pero aún es necesario profundizar mucho más. Existen numerosas fuentes que manifiestan la fuerte influencia ideológica que tales marinos del norte, profundamente imbuidos por los idearios libertarios, tienen en sectores concretos de la sociedad.

Chile en Cuatro Momentos

1810, volumen 1,

El Paisaje de los Viajeros,

Noticias y Rumores.

72 páginas.

Nuevos enfoques para la historia

Tradicionalmente la historiografía abordó los procesos independentistas americanos desde una perspectiva en la que destacaban los aspectos políticos y económicos. Pero desde hace unos veinte años atrás, nuevos aportes han permitido profundizar en el tema con una visión más amplia que implica el estudio del concepto nación, el nacimiento de una opinión pública y, concomitante a este último aspecto, el de los espacios públicos como vehículos de formación de dicha opinión. Una labor destacadísima le cupo en este sentido al gran historiador Francois Xavier Guerra quien, sin lugar a dudas, puede ser considerado el fundador de esta nueva tendencia en los estudios de las revoluciones de la independencia.

Un aporte fundamental para la libertad de prensa

30/Marzo/2009

camarografos-24Por Gonzalo Biggs* / El Mostrador / Posiblemente la ley sobre transparencia y acceso a la información que entrará en vigencia el 20 de abril sea la más trascendente del presente gobierno. Su aplicación deberá transformar las relaciones de los órganos de la Administración del Estado con la ciudadanía, modernizar nuestra democracia y facilitar nuestro ingreso al club de los países industrializados, la OCDE. Sin perjuicio de las dificultades propias de toda reforma radical, su apoyo multipartidario y el obvio interés nacional deberían contribuir a su normal ejecución.

Son varias las etapas que han debido transcurrir antes de lograrse el actual consenso que adecua nuestra legislación a los compromisos internacionales contraídos. Hasta hace algunos años, las mayores denuncias en contra de Chile ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos eran por violaciones a la libertad de expresión y acceso a la información, garantizadas ambas por la Convención Americana de Derechos Humanos ratificada por Chile. Quizás más grave, algunas de esas violaciones -como la prohibición de la cinta “La Última Tentación de Cristo”- fueron refrendadas en 1999 por nuestra Corte Suprema. Coincidentemente, ese mismo año, entró en vigencia la ley Nº 19.653 sobre probidad y transparencia públicas. Sin embargo, su aparente avance, fue revertido en 2001 por un reglamento que hizo del secreto y la reserva la regla general. Esta anomalía fue superada, sin embargo, en 2005 por una reforma constitucional que, junto con establecer que son públicos los actos y resoluciones de los órganos del Estado, señaló que el ejercicio de las funciones públicas obliga a sus titulares a dar estricto cumplimiento al principio de probidad.

La reforma constitucional permitió la integración por la actual ley de tres principios básicos: la probidad o prevención de la corrupción, la transparencia de la función pública y el acceso de todas las personas a la información de los órganos del Estado.

Las excepciones o causales de secreto o reserva son razonables y, además, en contraste con la ley anterior, no son calificadas discrecionalmente por el órgano involucrado sino por una entidad autónoma y fiscalizadora del cumplimiento de la ley: el Consejo de Transparencia. Inclusive, el interesado puede reclamar las resoluciones denegatorias de información de este último ante la Corte de Apelaciones respectiva.

El Consejo de Transparencia es responsable por la aplicación de la ley. Sus amplias atribuciones, representatividad y nivel profesional de sus cuatro miembros (designados por la Presidencia con acuerdo del Senado por los dos tercios de sus miembros en ejercicio), garantizan una administración equilibrada y prudente.

La ley se aplica a los órganos del Poder Ejecutivo y empresas creadas por ley, empresas del Estado y sociedades en que éste tenga participación accionaria superior al 50% o mayoritaria en el directorio. La ley cita como ejemplo a algunas de estas empresas: Codelco, EFE, Televisión Nacional y Banco del Estado. Obviamente, a las nombradas podrán agregarse muchas otras. Sin embargo, se aplica sólo parcialmente al Poder Judicial y, por razones que sólo conocen sus miembros, no se aplica al Congreso.

El derecho otorgado a todas las personas -sin tener que demostrar interés alguno- a solicitar y recibir gratuitamente información de cualquier órgano de la Administración del Estado no tiene precedentes en la legislación chilena. Su ejercicio enriquecerá la libertad de prensa y nuestro sistema democrático pero, también, presentará un difícil desafío: nuestra administración deberá desprenderse de una cultura centralista que, desde la época de Felipe II, ha privilegiado, como inherente al poder ejecutivo, el control y retención de la información.

Otro beneficiario será el sector privado empresarial que, ahora, podrá acceder de manera directa a informaciones antes alcanzables solamente por otras vías.

Existe el riesgo de una explosión de solicitudes de información que podría haberse atenuado con la ejecución gradual del proyecto. Sin embargo, como las instituciones receptoras incluyen a la totalidad del sector público, su gran diversidad debería diluir un impacto masivo. En cualquier caso, las instituciones deberán reestructurase, capacitarse y captar recursos adicionales para hacer frente a este enorme desafío. El interés nacional así lo exige.

*Gonzalo Biggs es abogado, miembro del Consejo Asesor de Chile Transparente.

Pirañas Compulsivas

30/Marzo/2009

castellRoberto Merino / LUN / “Me tocó ver en la televisión un episodio de violencia sicológica cuyo grado de intensidad y de insanía no tiene para mí equivalente en los años que llevo vividos. Por lo demás todo el mundo lo vio: la encerrona, juicio público, despellejamiento punitivo e hipócrita venganza en contra de Eduardo Bonvallet”Lea este comentario del columnista Roberto Merino en PDF  (en la parte inferior de la página):

roberto-merino

La fábrica de salchichas

30/Marzo/2009

tv-cientos1Sebastián  Montecino /NO TV / LND / Resultó revelador prender la tele esta semana. El tema era ineludible y se abrió paso, a pesar de los compromisos comerciales e ideológicos. No había cómo pararlo. La realidad se impuso al discurso, primero tímidamente, después como un aluvión de rabia generalizada: las farmacias se habían armado un tinglado de aquellos y venían especulando con los precios. Oh, escándalo. Si hasta la carrera presidencial salió al baile.No hay que culpar a los medios por su reticencia inicial (la colusión de las boticas estaba en el aire desde hace algunos meses, con milimétrica cobertura al inicio de la investigación de la FNE). Las farmacias son buenos avisadores, negocios siempre prósperos dispuestos a invertir en publicidad para ganarle a la “competencia”, para convencernos de que “tienen los precios más bajos”. La culpa es más bien de nuestra estructura televisiva, dependiente de la publicidad, sin matices, ni anestesia.

“Administran TVN como una fábrica de salchichas” dijo a este medio Faride Zerán, Premio Nacional de Periodismo y alguna vez miembro del directorio de la señal estatal. Y no nos extraña. Nuestra única esperanza de una televisión pública que contrapese el discurso monocorde impuesto desde la pauta comercial, está atrapado en las mismas exigencias de sus competidores. El resultado es una colusión del discurso público, que se autorreplica, adormece el sentido de la crítica y anula la diversidad y la innovación.

Basta darnos una vuelta por los canales chilenos para darnos cuenta de que la estética de supermercado no sólo pervirtió a la industria farmacéutica. Chile en la tele es como un gran anaquel con ofertas pugnando por llamar la atención del consumidor. Varían los colores institucionales, la presentación del envase y la llamada de la marca, pero en el fondo, la oferta se limita a las variantes de la televisión comercial con todo lo que ello significa.

Los plazos para ese gran cambio tecnológico, la televisión digital, se acortan. Y los canales se preparan para rellenar el nuevo espacio disponible. TVN 24 horas, el canal de noticias por cable de la señal estatal, y Tele13 on-line son dos ejemplos claros de cómo se están cocinando los “nuevos” contenidos, antes incluso de que el marco legal esté definido.

Las preguntas son más que válidas respecto al futuro. ¿Y si en lugar de reproducir la estructura televisiva, abrimos espacio a nuevos actores? ¿Y si en lugar de destinar todo el espectro a la televisión comercial, dedicamos un pequeño espacio a la televisión pública de verdad, sin compromisos comerciales, ni políticos, con exigencias programáticas claras, orientadas al contenido, la calidad y la innovación? ¿Qué podríamos perder? ¿Acaso el mundo se vendrá abajo con uno o dos realitys menos?

Guionistas: escritores tras las pantallas

29/Marzo/2009

storyAntonio Díaz Oliva / Artes y Letras / El especialista en guiones Robert McKee viene a presentar su famoso “Story Seminar”. Sondeamos el estado que actualmente tienen los guionistas en nuestro medio, con qué dificultades se encuentran en su trabajo y cuáles series siguen y recomiendan.

La escena sucede en la película “El ladrón de orquídeas”. El personaje que representa Nicolas Cage quiere escribir una historia para el cine. Va al seminario de Robert McKee, uno de los maestros en el área. Ahí, a la salida de la clase magistral, le pasa su guión. McKee lo lee y le advierte: “Aquí no hay película. Debes volver atrás, buscar el drama”.

Dicen que a lo largo de los dieciséis años que lleva enseñando cómo hacer guiones, Robert McKee (68) suele ser preciso y conciso en sus comentarios. Porque pese a que extrañamente no ha escrito ninguna historia audiovisual, ha recorrido el mundo enseñando sobre el tema. Y todo esto gracias a textos imprescindibles en el oficio como “Story: sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura para el cine” y su afamado curso “Story Seminar”. El mismo que sale en “El ladrón de orquídeas” y que presentará en Chile a fines de abril (ver recuadro). En éste repasa todas sus famosas lecciones sobre clímax, estructura y personajes. Y, al término, expone su discutida idea de que “Casablanca” tiene el mejor guión en la historia del cine (para luego finalizar con la proyección de dicha cinta).

Los premios conseguidos por sus asistentes lo avalan: 27 ganadores de un Oscar y 141 de un Emmy hay entre sus alumnos. Así como también guionistas de películas (”El señor de los anillos”, “Una mente brillante”), de series (”Friends”, “CSI”), escritores de corte best seller (el mismísimo Dan Brown), actores (Tom Hanks y Julia Roberts) y hasta músicos (David Bowie).

El panorama nacional

En Chile la figura del guionista siempre se ha situado a la deriva. Esto como consecuencia de lo inestable que ha sido la industria cinematográfica criolla, lo que ha dificultado una profesionalización del área. En cuanto a la televisión, la labor está fuertemente enraizada en las teleseries y recién en los últimos años se ha incursionado en otras formas de ficción televisiva.

“El de guionista es un oficio discreto, de segundos y terceros planos, cuando no abyecto. Y en Chile se mantiene ese estatus, multiplicado por el hecho de estar inserto en una industria precaria, en vías de desarrollo, donde la falta de reglamentación es la norma”, comenta el escritor Luis López-Aliaga, quien trabajó en “Huaiquimán y Tolosa”.

La primera tara con que se encuentran los guionistas está en la producción. Principalmente por lo acotado de los presupuestos, ya que a la hora de hacer los guiones no se puede disponer de demasiados extras o grandes explosiones. “Por esta misma razón hay que ser más ingeniosos y creo que estas dificultades son parte del aprendizaje y ayudan a formar mejores guionistas”, dice Sergio Coddou, quien también es poeta. Para Nona Fernández, la principal dificultad es “desarrollar ideas originales y tener algo de control sobre el producto final. Sobre todo en el proceso de montaje”. Esto porque las “grandes historias se desarticulan con la intervención de todos los agentes que participan de la producción final”.

Pese a aquellas limitaciones, varias series con el sello made in Chile han destacado por su originalidad. Ahí están “La Ofis”, “Alguien te mira”, “Los 80″, o la aplaudida “Gen Mishima”, que combinó elementos de ciencia ficción en su propuesta. De estas tres, López-Aliaga opina que “‘La Ofis’ es una adaptación más que digna, con guiones que chilenizan con estilo propio la corrosividad original de Gervais y con una actuación de Luis Gneco memorable”. Justamente involucrado en la escritura de aquella serie, el joven guionista Pablo Toro rescata a “Los 80″: “No por los diálogos, pero sí por la construcción de personajes y de esa moral ochentera que se transmite muy bien”.

Nona Fernández, en tanto, les da crédito a los guionistas que estuvieron desde antes en el medio nacional. Nombres, por ejemplo, como Fernando Aragón, Jorge Marchant y Néstor Castaño. “Son los que empezaron a trabajar con pocos referentes e información, improvisando con mucho entusiasmo, inventando la historia de las producciones audiovisuales”, dice.

¿Una novela en su TV?

“Lost”, “Los Soprano”, “Mad Men” y “Californication”. Cuatro ejemplos de programas exitosos que han brillado gracias a una narrativa diferente. Ciertamente que, en el último tiempo, han sido tantas las series aparecidas que se podría seguir enumerando por un buen rato sin bajar en calidad y entretención. Lo bueno de todo esto es la amplitud de las temáticas. En los casos arriba mencionados, tenemos historias sobre un grupo de pasajeros perdidos en una isla, la mafia ítalo-estadounidense, los publicistas de los años 60 y hasta un escritor que desea concebir la “gran novela americana”. Y nada más atinado que este último detalle, porque una de las discusiones que se viene hilando hace rato es si esa grandilocuente “obra americana” no estará más cerca de estos programas, antes que en lo último de Philip Roth. Sin ir más lejos, hace poco el guionista y escritor Richard Price mencionó a la laureada serie “The Wire” como “una gran novela rusa que sucede en Baltimore”.

Precisamente, el nombre que más se repite entre los consultados para este artículo es “The Wire”. Programa en el cual se deshilvanan diversas historias que ocurren alrededor de una ciudad estadounidense, además de profundizar en temas como tráfico de drogas, educación, política y medios de comunicación. Otra de las series mencionadas por guionistas criollos es la ya clásica “Lost”. Pablo Toro opina que pese a ser extremadamente comercial “es una gran clase de deconstrucción narrativa hecha en prime time. De ahí aprendemos que se puede jugar hasta el extremo con las estructuras, pero que también hay que saber confundir sin confundir demasiado”. Coddou, en tanto, se inclina por “Desperate Housewifes”, narración sobre seis amas de casa y las historias que las rodean: “El guión es un reloj suizo que pasa del drama a la comedia con una naturalidad parecida a la de la vida misma”.

De hecho, el mismo McKee -que ha tenido como alumnos a varios de los guionistas de estas series- ha dicho que “desde HBO y FX hasta FOX y NBC, y otras estaciones de cable, están empecinadas en buscar historias sobresalientes. Sin duda que hoy la mejor narrativa de Estados Unidos está en la televisión”.

El “Story Seminar”

En cuatro días intensivos consistirá el famoso seminario que trae Robert McKee a Chile. Comenzando desde los conceptos básicos, ahondará en tópicos como la estructura, la caracterización y la realidad de personajes, el rol que cumple la ambientación y las diferencias entre géneros cinematográficos.

La cita es entre el 25 y 28 de abril en el Teatro Oriente. El horario va de 8:30 a 20:30 horas todos los días, y habrá traducción simultánea para los asistentes. Precios y más información en www.mckeestorychile.com

El traspié más grande de Sabatini

28/Marzo/2009

sabatiniSoledad Escudero / Revista Qué Pasa /En los 25 años que lleva en TVN, Vicente Sabatini ha tenido grandes aciertos y también algunos tropiezos, muchos de estos últimos como resultado de la tozudez que forma parte de su particular estilo de trabajo. Pero ninguno ha sido tan amargo como el que vivió el lunes pasado, cuando le pidieron que dejara su cargo como director de Programación. Un golpe bajo para uno de los nombres más emblemáticos de la red estatal.
 

Ni siquiera tuvo que tomar el ascensor para que le dieran la noticia. El lunes temprano, Vicente Sabatini apenas debió cruzar el pasillo que separa su oficina de director de Programación de TVN con la del director ejecutivo de la red estatal, Daniel Fernández. Ahí, a solas con su jefe, fue informado del último paso que el canal necesitaba dar para implementar una nueva estrategia. De boca de Fernández, Sabatini se enteró que lo sacaban del cargo que había ejercido durante tres años.

La periodista María Elena Wood tomará el puesto de Vicente Sabatini.

La periodista María Elena Wood tomará el puesto de Vicente Sabatini.

En la tarde, un memo dirigido a los trabajadores del canal explicaba que el puesto quedaría en manos de María Elena Wood.

Además, se explicaban allí las razones de la marginación de Sabatini: el 12 de marzo el directorio de TVN había aprobado un nuevo organigrama, en el que la dirección de Programación y la de Producción de Contenidos -esta última a cargo de Pablo Ávila- dejaban de ser dos puestos paralelos. Y que serían fundidos en una sola gerencia, ocupada por alguien con dedicación exclusiva al tema. Que Sabatini nunca dejara de estar a cargo de la dirección de las teleseries del primer semestre, incluso mientras ocupaba su cargo directivo, fue una situación que terminó por inquietar al canal.

Además estaban los roces que tenía con Pablo Ávila. Que eran inevitables: ambos estaban a cargo de distintos contenidos, pero sólo uno de ellos -Sabatini- decidía qué lugar ocupaba cada programa en la parrilla. Por eso es que a partir del 1 de mayo, el área de Producción pasará a depender de Programación.

En el nuevo escenario, a Sabatini le ofrecieron hacerse cargo de las teleseries del primer semestre. Lo mismo que hacía hasta el 2006. La oferta quedó sobre la mesa y, hasta el cierre de esta edición, el director todavía no tomaba la decisión de aceptar o irse definitivamente del canal.

Desde el lunes, Sabatini ha seguido su rutina normal en TVN. Continúa yendo al canal en horarios hábiles y haciendo reuniones con su equipo. A éste, incluso, lo juntó ese mismo lunes alrededor de las 10 de la mañana, después de la reunión con Fernández, para contarles que salía del cargo. Muchos reconocieron, entonces, el estilo que lo ha hecho conocido durante los 25 años que lleva en el canal: de buenas relaciones con la gente, pero exigente y tozudo. Una personalidad que le ha valido más de un mal rato, tanto en las teleseries como en el cargo ejecutivo que ahora debe abandonar.

Enojos breves pero intensos

Este año, por primera vez, Vicente Sabatini dejó la dirección general de las teleseries del primer semestre de TVN. El canal decidió comprar para este periodo el formato argentino de “El exitoso señor Pells”, que actualmente transmite en sus pantallas, bajo el nombre “Los exitosos Pells”. Después de 19 telenovelas propias, Sabatini sólo se abocó a la adaptación del guión. La idea, dicen al interior de la red estatal, era aliviarle la carga al director de Programación. “Existía la sensación de que se debía hacer algo más liviano y que Vicente tenía que delegar más”, señala una fuente del canal.

Sabatini ha sido parte activa del área dramática de TVN desde hace un cuarto de siglo. Desde el comienzo -1984- se ganó una fama de duro que no ha variado con el tiempo. Su figura, además, se ha convertido en una especie de mito: no se sabe cuánto de lo que se dice de él es cierto y cuánto no. De lo que no hay dudas es que Sabatini es un tipo respetado en el medio televisivo. No sólo porque ha sido una especie de escuela para otros directores, sino también por su compromiso social. En sus teleseries se han tocado temas como la homosexualidad o el sida y se han mostrado distintas culturas.

Es común escuchar acerca de su carácter fuerte. Aunque quienes lo conocen dicen que los enojos le duran poco y que se deben al nivel de exigencia que se impone a sí mismo y a su equipo. Según el actor Luis Alarcón, “cuando se enoja, se enoja. Le molesta mucho si alguien no se sabe el libreto o que la gente no esté en el lugar en el momento que debe estarlo”. Incluso, no duda en levantarle la voz a quienes se equivocan. “Pero tampoco era que todo el mundo estuviera aterrado porque íbamos a grabar con él. Es exigente y, sobre todo en esas grabaciones grandes con mucho exterior, él hacía todo lo posible para que se cumpliera la planificación del día”, señala otro actor.

Quienes han trabajado con él coinciden en su rigurosidad. Si un set no estaba preparado tal cual él había dicho, sencillamente no filmaba. Luis Alarcón recuerda que cuando grababa “Morir de amor” (1985), Sabatini suspendió una grabación durante días porque al actor no le había quedado perfecto el teñido que le hicieron para el personaje. Para Pablo Schwarz, quien trabajó con él en “Sucupira” y “Iorana”, entre otras, el director “era una persona que podía ponerse muy exigente a la hora de grabar, incluso pesadito. Cuando algo no funcionaba o una escena no estaba lista, se molestaba y eso a algunos les incomodaba. Pero nunca faltó el respeto. Y cuando terminábamos lo laboral, siempre dejaba un espacio para la distracción. Algunos íbamos a comer con él o a un bar”.

Algunos le critican, eso sí, que sus teleseries siempre estaban protagonizadas por los mismos actores. Y que éstos eran especialmente cercanos a su pareja, la actriz Claudia Di Girólamo, por trabajos realizados en teatro. En este grupo estaban Amparo Noguera, Marcelo Alonso, Alfredo Castro y Francisco Reyes.

Lo describen también como un hombre tozudo. Y aunque muchas veces esto le ha ayudado a sacar proyectos adelante, también le ha valido tropiezos. El caso más recordado es el de “Los Capo”, la teleserie sobre italianos que TVN transmitió el 2005 y que resultó ser el primer traspié en la carrera de Sabatini: en promedio sacó sólo 14,7 puntos de rating, lo que ese año dejó en números rojos a TVN. El problema se originó, según dicen en el canal, únicamente por la insistencia de Sabatini, quien se empeñó en que la teleserie estuviera hablada prácticamente en italiano. Incluso, los actores tenían un profesor en el set.

Según fuentes de la red estatal, los ejecutivos pusieron el grito en el cielo y conversaron con Sabatini para que se usara el castellano. Pero él insistió. Y la plana mayor acordó entonces ponerle subtítulos a los primeros capítulos. Además, a poco andar de “Los Capo”, Sabatini se tomó siete meses sabáticos en España. Y mientras estaba allá se enteró, con bastante dolor dicen sus cercanos, del “fracaso” de su teleserie.

Aciertos y desaciertos

Hasta ahora, la estructura de TVN indicaba que el director de Programación se hacía cargo de elegir las ficciones, docudramas, películas y las teleseries del primer semestre. El director de Producción de Contenidos, en cambio, veía los franjeados en vivo y los estelares. En ese escenario, Vicente Sabatini y Pablo Ávila tenían constantes desencuentros. “Había descoordinaciones del tipo de presentar en paralelo proyectos sobre los mismos temas”, dice un ejecutivo del canal. Además, en la señal aseguran que “ambos tenían visiones muy distintas: Vicente es más analítico, un poco más clásico; y Pablo es más innovador, más de guata. Quizás no cuajaron las visiones de televisión que cada uno tenía”.

Al interior de TVN se comenta que los logros que se le atribuyen a Sabatini van, en gran parte, asociados a la imagen de Pablo Ávila. Según una fuente ejecutiva, uno de los mayores logros de su gestión fue “El baile” y sus derivados, proyecto que fue impulsado por Producción pero apoyado por el director de Programación.. Además, dicen que tuvo una importante injerencia en el regreso de los realities al canal público, con “Pelotón”. “En TVN había una mitología en torno a los realities (después del fracaso de “Tocando las estrellas). Sin embargo, Sabatini insistió mucho en que era un género que estaba en todo el mundo y que lo malo no era el género en sí, sino que había que saber darle un tratamiento de canal público. Fue fundamental para convencer a Fernández, al directorio, y supo programarlo adecuadamente”, cuenta un cercano al director.
En todo caso, uno de los “legados” que más se le reconocen a Sabatini en su cargo ejecutivo fue la programación de televisión cultural. Para el canal, las series de Raúl Ruiz “La recta provincia” (2007) y “Litoral” (2008) fueron un acierto en calidad. Esto, para algunos, era el plus del director. “Siempre se preocupó de hacer televisión de calidad y de repente a lo mejor proponía programas vinculados con la historia de Chile que quizás no tenían mucha sintonía, pero eran un aporte. De alguna manera eran una contribución a la misión de TVN”, recuerda un ex integrante del canal.

Pero la gestión de Sabatini también tuvo varios tropiezos. Por ejemplo, el programa-concurso de documentales “Grandes chilenos” (2008), que no cumplió las expectativas de audiencia. De los casos recientes, el espacio sobre adicciones, “Última salida”, fue propuesto por él y no supera los 10 puntos en horario prime. El problema, dicen, es que Sabatini sabe convencer y por eso le permiten intentar con programas que luego fracasan. “Tiene carácter y se vende bien”, dice un profesional del canal.

Sabatini insistió que “Todos a coro”, el nuevo estelar de Rafael Araneda, fuera los jueves en horario prime. Mientras su equipo le aconsejaba cambiar el día, ya que competirían fuerte con “1810″ de Canal 13, el director de Programación no cedió. El programa alcanzó sólo 13,9 puntos en su debut, y fue trasladado a los domingos. “Sabatini es tozudo, dado a sus ideas. Tiene muchas convicciones. Entonces insiste, y al final le dicen que sí”, cuenta un compañero de trabajo.

La competencia dispara

Varios al interior del canal dicen que Sabatini es bastante a la antigua. Y esto, según ellos, le ha jugado en contra en algunas teleseries donde ha oficiado de director general: “Corazón de María” (2007) y “Viuda alegre” (2008). En la primera, estuvieron prácticamente a la par en rating con Canal 13, y la segunda no superó los 20 puntos. “Tiene una mirada y un pensamiento que debe evolucionar, porque no está en los códigos modernos de hacer televisión”, señala una alto ejecutivo de TVN. “Privilegiaba los programas con la cosa cruda, que remuevan y puedan generar conversación”. Por eso, aseguran en el canal, su estilo chocaba con lo que Daniel Fernández quería para la nueva dirección de Programación. “Fernández quería una mirada más abierta, más de mundo. Y Vicente llevaba muchos años, entonces era difícil hacerlo cambiar”, afirma una fuente cercana al director ejecutivo.

Para la competencia, lo que está pasando hoy en TVN es culpa del modelo que implementó Daniel Fernández tras su llegada el 2004 a la red estatal. “Esto es un fracaso del diseño estratégico de Fernández. No le resultó darles a los realizadores un ámbito de acción sin contrapeso y no logró buena relación entre lo económico y el contenido”, dice un profesional de Chilevisión. En Canal 13, en tanto, ven los cambios del canal público con buenos ojos. “La medida de poner todo en forma orgánica obedece a una fórmula de ‘armemos equipo nuevamente’, todos bajo un mismo prisma. Tiene una lógica. Esto es para salir de una situación que, quieran o no, es un pequeño terremoto, porque son personas influyentes pero no lograron hacer equipo”, opinan en UC-TV.

Al interior de TVN, sin embargo, se han encargado de transmitir que este cambio no tiene que ver con que son terceros en sintonía en lo que va del 2009. Aunque un ejecutivo reconoce que “seguramente si el canal estuviera con 25 puntos de rating todo el día, no se habría planteado si Programación está funcionando o no. Porque lo que importa son los resultados”.

Ejecutivos de la red estatal aseguran que el cambio de organigrama ya se había conversado con Vicente Sabatini y Pablo Ávila en diciembre. Y que ya entonces se les advirtió que esto los podía afectar. Aunque pocos apuestan a que cuando el director de teleseries caminaba hacia la oficina de su jefe, a comienzos de esta semana, podía imaginar que el momento había llegado.

La ácida pluma que sepultó a Marcelo Rozas

28/Marzo/2009

mary_poppinsFelipe Saleh / El Mostrador / Culto y muy respetado por sus amigos, en la DC es uña y mugre con Gutemberg Martínez, fue parte del histórico grupo de los “salvadoreños”, y algunos incluso ven su huella en el famoso “Carmengate”. Fanático de los libros y el cine, el filósofo que terminó de irritar a la Presidenta, ya había insinuado en una anterior publicación de prensa que no dejaría de cultivar la crítica al poder aunque fuera parte del juego. Mal que mal, siempre ha coqueteado con los medios: desde la radio y una editorial, hasta la revista Hoy, a la que intentó convertir sin éxito en la más irreverente de la transición.Marcelo Rozas lleva años asociado a los medios. A fines de los 70′ fue director de la radio Balmaceda, vinculada a la DC, y luego fue el penúltimo director y propietario de la revista Hoy, históricamente asociada a la Falange. Pero nunca una columna como la que escribió el 19 de marzo en Capital le había salido tan cara.

En el texto Rozas criticaba la Cumbre Progresista de la semana pasada refiriéndose a los líderes invitados como exponentes del “socialismo de balneario”. Mucho antes de que Bachelet le pidiera a Mariano Fernández que llamara a Rozas para comunicarle que tenía 30 días para dejar la embajada en la República Checa, la presidenta ya lo contaba entre los funcionarios que estaban a punto de agotar su línea de crédito con ella.

El 28 de marzo de 2007 Marcelo Rozas firmó en La Tercera una columna titulada “¿Qué hará Mary Poppins si Irán se instala en América Latina?”. En ella Rozas rebate una frase de José Luis Rodríguez Zapatero para afirmar la tesis de que no cualquiera puede ser presidente, dirigir la orquesta o “mover el palito”, refiriéndose a la batuta del liderazgo. Jamás nombra a Bachelet, pero define a los políticos “Mary Poppins”, aquellos que actúan como niñeras de un país que de tan bien que anda, no necesita mayor conducción.

“La orquesta suena bien, pero mientras la economía funcione relativamente bien, el precio de las materias primas tenga un nivel internacional aceptable, seguirán existiendo los políticos tipo Mary Poppins, que podrán dedicarse a cuidar que fumemos menos, mejorar un poco la salud, otro poco la educación, otro poco la vivienda, como una buena niñera. La pregunta es: ¿que hará Mary Poppins si Irán se instala en América Latina? En esos momentos hay que decirle suavemente a la mujer al oído: “Necesitamos a Zubin Mehta o a Duke Ellington”, escribe Rozas en el último párrafo, tal vez el más ilustrativo, que demuestra también el estilo irreverente que ha cultivado a lo largo de su vida.

El The Clinic que no pudo ser

En 1989 Rozas entró a la propiedad de la revista Hoy, una publicación que por más de doce años estuvo contra la dictadura, pero siempre fiel a la fórmula Time. Desde el primer número en que tuvo el control, dejó entre otras cosas de escribir la columna del director, hasta entonces el baluarte editorial más sagrado de la publicación, que sólo había dejado de aparecer cuando el gobierno de Pinochet la censuró expresamente.

“Diría que no hubo cálculo, no hubo un proyecto general que fuera para un lado u otro, si algo nos cargaba era creernos que íbamos para algún lado”, dijo Rozas para el libro “Revista Hoy: 1108 ediciones con historia”, de las periodistas Paula Mobarec y Dominique Spiniak.

“Él y su equipo querían hacer algo rupturista, como lo hizo The Clinic años después, contra la iglesia y el poder, rompieron con el esquema antiguo y eso provocó que el público y los suscriptores se alejaran”, dice el ex director Abraham Santibáñez. En el equipo que dirigía Rozas estaban entre otros Antonio Martínez, Mauricio Gallardo ex editor general de LUN, y Axel Pickett.

La idea de Rozas de “seguir la transición pero sin estar dentro de ella” como dijo en el libro, no duró mucho tiempo y en febrero de 1994 se concreta la venta de la editorial Araucaria, gestora de la publicación a un grupo de empresarios encabezados por Sergio Melnick. Rozas quedó con una participación minoritaria mientras el director fue Ascanio Cavallo, hasta el cierre de la revista en 1998.

Descrito por sus amigos como lector compulsivo y fanático de la música, Rozas tiene conexiones que atraviesan la natural esfera política de la falange. Entre sus amigos en la Alianza se se cuentan Andrés Allamand, Juan Antonio Coloma y Hernán Larraín. Mientras, en el PS mantiene buenas relaciones con Ricardo Núñez y Marcelo Schilling, y además comparte membresía en el grupo München, junto a Jorge Burgos, José Miguel Insulza y otros notables del llamado Mapu-Martínez, suerte de accionistas controladores de la Concertación. Cuando todos coinciden en Chile se juntan sagradamente a comer los jueves.

Carmengate

En la Democracia Cristiana es fácil identificar su tendencia gracias a su amistad con Soledad Alvear y Gutemberg Martínez, la que mantiene desde que Rozas estudiaba Filosofía en la Universidad Católica y era dirigente de la JDC. Gracias a esa posición, como encargado de relaciones internacionales, viajó a fines de los ‘70 hasta El Salvador para apoyar con trabajo político al presidente DC de ese país, José Napoleón Duarte, en el intento de frenar las guerrillas de izquierda, junto a un equipo de otros decés entre los que estaban el ex alcalde de Chaitén, José Miguel Fritis, Giacomo Marasso y el ex miembro del Tribunal Constitucional Mario “Peta” Fernández, entre otros.

Rozas iba y venía a Chile donde mantenía la editorial “Andante”, dedicada, con fondos de Estados Unidos, a publicar libros de ciencias sociales contra la dictadura de Pinochet. La amistad con Gutemberg Martínez, según fuentes falangistas, lo involucra en el famoso episodio de la adulteración de los padrones del partido en 1988, mediante el que se eligió a Patricio Aylwin como candidato presidencial por sobre Gabriel Valdés. El escándalo se conoce como “Carmengate”. “El Carmengate pasa fundamentalmente por él” asegura un antiguo militante DC que lo conoce desde mediados de los 80′.

Todo este bagaje internacional, incluido su cargo en la Agencia de Cooperación Internacional (AGCI), cargo que ocupaba antes de ser embajador en República Checa, lo convierten en “un analista muy consultado, es una persona muy inteligente”, dice su amigo el diputado Roberto León, quién se comunicó con Rozas horas después de que se conociera su salida del Servicio Exterior por la columna en Capital. “Está muy tranquilo, él no es alguien que necesite trabajar para pagar sus cuentas, lo hace porque le gusta”, dice León.

Marcelo Rozas es casado con Michelle Reymond Larraín, que heredó un importante patrimonio, de hecho fue ella la que figuró como propietaria de la revista Hoy cuando se hizo el traspaso de la Editorial Araucaria. Ahora cuando vuelva a Chile el 1 de mayo tal vez pueda cumplir el deseo que siempre transmitía a sus amigos: “Decía que si pudiera se quedaría todo el día leyendo”, cuenta Abraham Santibañez.

La otra crisis de la televisión que explica los cambios en Canal 13 y TVN

27/Marzo/2009

tv-antigua Leonardo  Nuñez / Emol / Salida de ejecutivos, maratón de Los Simpsons, despidos y menos rating. No todo es culpa de la crisis financiera internacional. Expertos explican por qué la industria televisiva ha estado tan movida. Le pasó a TVN con El Juego del Miedo. Haber tenido realities exitosos asociados a su marca no fue suficiente. Nadie vio el espacio. El público cambió de canal y TVN a sus ejecutivos estrella.

Cuando TVN informó que Vicente Sabatini y Pablo Ávila perdían sus cargos claves al interior del canal, las alarmas sonaron en toda la industria televisiva chilena. Su salida coronaba el complicado escenario que viven estos medios.Si las aguas ya estaban oscuras para los canales, la crisis financiera profundizó una tendencia: siguió la cancelación de programas, un menor avisaje, merma de audiencia, los despidos y hasta un departamento de prensa reducido al mínimo (La Red). Pero tampoco se puede culpar sólo a la recesión. Para los expertos en industria televisiva, el descalabro en los canales responde a una crisis propia de los medios, que ha afectado con mayor fuerza a la TV.

Lo que hizo la crisis financiera fue evidenciar estos problemas que venían de antes. Por ello el académico de la Universidad Diego Portales, Miguel Paz, considera tardía la respuesta de los canales. “La crisis de la industria era parte de las discusiones de las organizaciones de noticias en todo el mundo”, dice el también periodista de “El Mostrador”. “Pero en Chile, en áreas como la TV, no se ha tomado suficientemente en cuenta. En los diarios, el análisis es constante”.

El académico de la UC, Eduardo Arriagada, dice que la TV es el medio más golpeado por el “tsunami digital”: “Para simplificarlo, en los ‘80 seis de cada diez minutos que la gente dedicaba a los medios estaban dirigidos a TV. En el 2020, no serían más de tres minutos de cada diez”.

En sus palabras, la TV abierta dejó de ser “la reina”. Hoy debe luchar con una mayor oferta: con más canales y más presencia del cable. “Hay una multiplicación de alternativas”, explica este experto en manejo empresarial de los medios. “Además, con el sistema de la TV digital y sus grabadoras, el televidente puede cambiar los tiempos de visita. La gente está consumiendo TV a su manera; la TV que conocíamos ya no es la misma”.

A esto responden tantos movimientos en la industria. Los que, a su vez, se reflejan en pantalla. El director de programación de Canal 13, Vasco Moulian, y su propuesta de “televisión flexible” es un ejemplo. Con el maratón de Los Simpsons, el retraso de su noticiero central, las repeticiones de viejos programas y cambios de horario, busca conquistar este público que ya no se reúne en familia a ver “Sábados Gigante”.

TVN con dos cabezas “era exagerado”

“Hay productores que han entendido mejor estas señales”, dice Arriagada. Lo ilustra con la irrupción de CNN Chile. Los que decían que no se podía financiar un señal con 24 horas de noticias, lo hacían pensando con una mentalidad de televisión antigua. “La CNN de USA nunca ha vendido rating. Lo que vende es una media hora de noticias que repiten 48 veces. Pero te dicen, por ejemplo, que el día lunes hubo 90 mil chilenos de clase alta que vieron un aviso (x del noticiero), porque entraron en cualquier momento del día a ver el noticiero. Cuando entiendes esto así, cambias la manera de hacer TV”.

Por eso tampoco le extrañó cuando Mega alargó “Casado con hijos” en desmedro de media hora de noticiario. “Mega rompió los horarios. Y ahora hacen lo mismo los canales grandes”, señala el académico. “Creo que Vasco Moulian está entendiendo mejor lo que viene; entiende que no se puede seguir haciendo lo mismo. Antes, un canal grande era el cabrón. Decía, yo soy así y asá. Porque soy el 13. Pero ahora no es nadie. La gente se cambia de canal sin problemas”.

Le pasó a TVN con “El Juego del Miedo”. Haber tenido realities exitosos asociados a su marca y contar con Carlos Pinto no fue suficiente. Nadie vio el espacio. El público cambió de canal y TVN a sus directores de Programación (Sabatini) y de Producción de Contenidos (Ávila).

“Lo que hizo TVN fue algo muy duro, descabezó al canal. Fue como decir que se da por perdido el 2009″, piensa Arriagada. “No es mala idea porque este es un año de mierda. Entonces, para que la María Elena Wood (nueva directora de programación) se ponga las pilas van a pasar cuatro meses. Y como este año Canal 13 está a medio morir saltando, TVN puede aprovechar la oportunidad de hacer una operación que estratégicamente tenía que hacer. Quizás necesitaba personas más modernas y capaces de entender esto y funcionar distinto. Porque tener dos cabezas era exagerado”, dice en alusión al amplio poder que tenían Sabatini y Ávila en TVN. Esto obligó a que el director ejecutivo, Daniel Fernández, dirimiera sus diferencias cuando no estaban de acuerdo, según ha trascendido.

tv-viejaCambiar el modelo o morir

Pero no sólo es la forma de programar la que está cuestionada. También el modelo de negocios de la industria. Ya no basta con tener audiencia. Lo dice Arriagada: “Mega ha aumentado su rating, pero quizás con un sólo tipo de estrato socioeconómico, comercialmente menos atractivo. Por eso es importante tener un modelo de negocios que funcione (…) En eso, quizás, ciertos números de Canal 13 sean mucho más atractivos”.

El cuestionamiento al modelo de negocios quedó en evidencia cuando ya no se podía financiar esa TV de grandes estelares. Como traer a Julio Iglesias para tenerlo una noche en “Martes 13″. Dice Miguel Paz: “La industria (chilena) está atrasada. Los grandes canales especialmente se están sustentando mucho en sus modelos anteriores de éxito. Todavía piensan en hacer un estelar o que un programa lo van a repetir en el verano. Siguen pensando en los caballitos de batalla que siempre habían funcionado (…) Si hablamos de resultados para capear la ola, ciertamente los canales chicos tienen más posibilidades. Chilevisión tiene muchos menos empleados que Canal 13. Su estructura de costos es más liviana. Son canales más nuevos y más flexibles”.

Por ello varios académicos sostienen que el problema de la industria televisiva es estructural. Arriagada: “La crisis hizo más duro el aterrizaje, el guatazo va a doler más. Eso se ve en los diarios también, muchos han debido cerrarse antes de lo que se pensaba. En los canales no será necesaria la misma cantidad de gente. Se van ha cerrar programas y aumentará la licitación de éstos con productoras externas, que no significan un costo fijo para los canales”.

El futuro: adiós a las masas, bienvenido los nichos

Frente a un escenario de mayor oferta, los canales van a tener que competir aún más por el tiempo de la gente. Y con sus gustos específicos. “Si antes el modelo del best seller, como dice Chris Anderson en su libro ‘La cola larga’, era lo que se llevaba, el gran programa a lo ‘Martes 13′, ahora con los distintos públicos, la audiencia se fragmentó y cada uno ve lo que quiere”, dice Paz.

Claro que los grandes hitos continuarán. Como el Festival de Viña o el campeonato mundial, donde se vuelven a juntar todos los chilenos. Pero serán casos puntuales. “Antes se veían muchos los noticieros, más del 79% del público lo hacía al día. Estoy convencido que eso ya no existe. Desde la llegada de CNN, cambió todo. (La llegada) de CNN responde a que hay un mercado distinto”, dice Arriagada.

El profesor de la UC también se ve pesimista sobre el futuro de la TV abierta cuando se inicie la TV digital en Chile: “La TV digital europea se está cayendo a pedazos. En Inglaterra, los tres canales privados más importantes pidieron autorización al gobierno para fusionarse. Así de mal están económicamente. No basta multiplicar las señales. ¿Quién financia esas señales? ¿Cómo tú pagas una TV de calidad mínima con 20 canales en una ciudad como Santiago? Quizás no hay recursos para hacerlo”.

Miguel Paz, por su parte, proyecta que los canales potenciarán su presencia en Internet: “TVN contrató a Mario Boada para que se hiciera cargo de Internet, él le ha dado nuevos bríos a esta área. Y Canal 13 está rediseñando todo su sitio. Eso da pie para pensar que los canales puedan renovarse. Cuánto y cuán rápido, es la pregunta que queda por ver”.

A juicio de Arriagada, la televisión en los próximos años va a tener más programas de nicho, más segmentados. “En el fondo, la programación para toda la familia es una programación para nadie. Por eso tiene que cambiar”.

Cristina Kirchner:”Que cada uno aprenda a pensar por sí mismo”

27/Marzo/2009

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Martín Pique / Página 12 / En un acto en el Teatro Argentino de La Plata, Cristina Kirchner lanzó el proyecto oficial para reemplazar la actual Ley de Radiodifusión. Antes de ingresarla en el Congreso, quieren que se discuta en los barrios y en el interior.

La metáfora la eligió la propia Presidenta. Dijo que el tema que había convocado a toda la gente que desbordó el Teatro Argentino de La Plata era una “deuda histórica de la democracia”. Pero no sólo era una deuda de todos los partidos tras la recuperación de las instituciones, en 1983. El reemplazo del decreto-ley 22.285/80, que regula la actividad de los medios, y fue impuesto por la dictadura, se había convertido en los últimos tiempos en una de las preocupaciones centrales de la Presidenta. Hace quince días, en la apertura de las sesiones ordinarias, la mandataria había insistido con su promesa de impulsar una nueva ley de Radiodifusión. Ayer comenzó a honrar su compromiso. “Espero que el resultado de esta ley sea que cada uno aprenda a pensar por sí mismo y no como le marca una radio o un canal”, dijo CFK. Luego aseguró que el proyecto será debatido en todo el país antes de llegar al Congreso, sin excluir a ningún sector. “Esta no es una propuesta de Cristina, no es la propuesta de un gobierno o de un partido. Queremos que sea la propuesta de todos los argentinos.”

La presentación del proyecto de ley de Radiodifusión del oficialismo había despertado mucha expectativa en todos los actores involucrados en el mundo de la comunicación. Desde el mundo académico hasta las empresas, pasando por ONG y entidades sin fines de lucro, sin obviar a buena parte de la actividad cinematográfica, como también la dirigencia política, todos esperaban con interés el acto programado para ayer en el inmenso teatro platense de la calle 51. El dato -¿curioso?- fue que hasta último momento varios canales y radios privadas no tenían asignado a ningún cronista para cubrir el acto. “A los que ocupamos cargos altos es más difícil ocultarnos, aunque quieran, pero sí lo hacen con los otros, con los invisibles, los que solamente aparecen en una tragedia”, cuestionó CFK. En la presentación del proyecto no podía faltar una crítica a los medios y su influencia en la fijación de la agenda.

El acto comenzó con unas palabras del jefe de Gabinete, Sergio Massa, quien combinó la defensa de la iniciativa con un discurso cauto que incluyó algunas palabras amigables hacia el sector privado de la comunicación. “Este proyecto va más allá de un proyecto de ley, pretende ser una política de Estado. Y una política tan sensible debe tener una doble legitimación: abriendo el debate a la sociedad civil, y abriéndola a la industria para que tenga la participación necesaria”, dijo. Entonces llegó el turno del redactor del proyecto de ley de Radiodifusión, bautizado por el Gobierno como “Propuesta de proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual”. Se trataba del interventor del Comfer, Gabriel Mariotto. Su rol en este caso le fue reconocido por la Presidenta, que le agradeció y lo llamó varias veces por su nombre de pila.

Mientras la Presidenta lo miraba desde el centro del escenario, Mariotto comenzó su discurso a la usanza de Hugo Chávez. Así como el venezolano solía blandir por el aire un pequeño ejemplar de la Constitución bolivariana, Mariotto mostró desde el atril uno de los libros de tapa azul que el Ejecutivo hizo imprimir para difundir las 147 páginas del proyecto. “¿Por qué en 25 años esta ley no se pudo tratar?”, se preguntó en voz alta el interventor del Comfer. Mariotto se asumió como exponente de una generación, la que ingresó en las carreras de Comunicación con el retorno de la democracia. “La historia no empieza cuando uno llega. Hoy acá hay 25 años de antecedentes, de aportes de muchos que lucharon por esto”, dijo y enseguida le rindió un homenaje a la fallecida profesora universitaria Margarita Graziano, por muchos años titular de la cátedra Políticas y Planificación en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Mariotto también recordó al ex senador radical Ricardo Lafferriere, el primer legislador que intentó promover una nueva ley de Radiodifusión tras el retorno de la democracia. “Fue víctima de un silenciamiento general y su cabeza fue puesta en una pica”, aseguró. El discurso del interventor del Comfer siguió con la primera definición fuerte, que despertó una ovación en las gradas del teatro. Tras subrayar que el Estado debía garantizar la libertad de expresión y no cercenar las opiniones de nadie (comentó que en el Comfer todavía hay una disposición, heredada de la dictadura, que establece una lista de canciones prohibidas para pasar por radio), Mariotto advirtió que bajo el principio de libertad de expresión muchas veces se ampara el monopolio y la concentración mediática. “Tampoco es admisible que en honor a la libertad de información haya cadenas monopólicas que le quiten la voz al resto”, aseguró.

Tanto el interventor del Comfer como la propia Presidenta justificaron sus posiciones valiéndose de la jurisprudencia y la legislación vigentes en los países desarrollados. Mariotto incluso llegó a citar al constitucionalista estadounidense Owen Fiss, catedrático de la Universidad de Yale y autor del libro La ironía de la libertad de expresión. La mandataria también subrayó que el proyecto de ley justificaba cada artículo con notas al pie que mencionaban legislación comparada de Europa y Estados Unidos. “Se trata de un proyecto de ley anotado. Al pie hay una nota donde se explica el origen de cada artículo. Es un instrumento jurídico que ha sido trabajado con una seriedad y una profundidad que van a permitir debatir con todos”, afirmó la Presidenta. La apelación al derecho comparado explicaba la presencia en el acto del embajador Earl Anthony Wayne. El diplomático había sido invitado en su calidad de representante de uno de los países más avanzados en la regulación antimonopólica en materia comunicacional.

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