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Historia de la opinología nacional

30/Septiembre/2009

OBSERVATORIO / edward belloUna interesante, documentada y chispeante historia del periodismo de opinión en Chile es la que nos ofrece el periodista Álvaro Matus en la revista “Dossier” de la UDP. En el texto se mezclan nombres de la actual hornada como Merino, Gumucio, Cavada, Paulsen, Browne, Camus, Villegas, García, con viejos maestros del género opinático y la crónica: Edwards Bello, Daniel de la Vega, Joaquín Díaz Garcés, Jenaro Prieto, Luis Hernández Parker, Eugenio Lira Massi, Alberto “Gato” Gamboa.

El autor del ensayo parte por constatar la buena salud de que ha gozado y sigue gozando la opinión en los medios chilenos: “Ya es imposible sentirse solo un domingo. El regalón del partido, el publicista irreverente, la justiciera del pueblo, el lobbysta profesional, el chico de la tele, el cura buena onda, la periodista con sentido común, el pierdeteuna que repite en el diario lo que dijo en la radio, el experto en estadísticas, y tantos, tantos otros, aterrizan a la hora del desayuno como si fueran una bandada de pájaros”.

El artículo publicado en la revista de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales, indaga en la veta más transgresora y subjetiva de los medios nacionales y nos permite conocer momentos de extraordinaria vitalidad en esta “historia abreviada del periodismo de opinión en Chile”.

Léalo a continuación en el siguiente enlace:

http://www.revistadossier.cl/detalle.php?BD=dossier_textos&id_dos=5&pags=0

Cámara aprueba en general polémica Ley de Propiedad Intelectual

29/Septiembre/2009

internet 5El Mostrador / Artículos sobre descargas de Internet quedaron pendientes / La iniciativa ha generado un intenso debate producto de las atribuciones que tendrían los proveedores de servicios de Internet (ISP) de “bajar” algunos contenidos si estos infringen la ley. Por tal razón, los parlamentarios decidieron rechazar este y otros capítulos controversiales y, por tanto, deberán ser analizados en una comisión mixta.

Por 85 votos a favor y 1 abstención, la Cámara de Diputados aprobó en general esta tarde el proyecto que reforma la ley de Propiedad Intelectual, dejando algunos de sus artículos más polémicos pendientes para ser resueltos por una comisión mixta.

El cuerpo legal, que incorpora en nuestra legislación conceptos como el uso justo de obras protegidas, el derecho a cita o las excepciones en favor de bibliotecas y discapacitados, contó con el respaldo mayoritario de los congresistas, a excepción de los capítulos referidos a las descargas de internet, informó radio Bío Bío.

Este artículo generó gran polémica durante las últimas semanas, pues en opinión de algunas comunidades de Internet, esta consentiría el bloqueo o retiro arbitrario de contenidos protegidos por derecho de autor que hayan sido publicados sin autorización, lo que constituiría censura previa.

Así, ahora los artículos 83 y 85 T deberán ser consensuados por una comisión de diputados y senadores durante octubre.

En otras palabras, no existe reparo respecto a la protección de los derechos de autor en libros, música y otros productos, pero sí lo hay en torno a la posibilidad de que los ISP pudieran “bajar” algunos contenidos si estos infringen la ley.

Asimismo, se rechazó un artículo que hacía referencia a las organizaciones criminales que se dedican al pirateo, el cual deberá ser reformulado por la comisión mixta, que podría comenzar a operar el próximo mes.

¿Qué le pareció el formato del debate presidencial organizado por TVN?

29/Septiembre/2009

¿Cree que la ciudadanía tuvo la oportunidad de plantear sus inquietudes?

¿Piensa que se produjo un verdadero debate entre los candidatos?

Televisión Digital, la gran oportunidad de ser mejores

29/Septiembre/2009

tv_digital_celularesMarco Enríquez-Ominami / Diputado / Hace pocos días ocurrió el tan anunciado pronunciamiento sobre la Norma que nuestro país adoptará para la implementación de la digitalización de la televisión. Muchos pensaran que con esto se cierra un proceso, sin embargo, la elección de la norma solo cierra los aspectos técnicos. Llama la atención de todas formas la soledad con que la Presidenta, acompañada sólo del Ministro René Cortazar diera el anuncio. Llama la atención que allí no estuvieran invitados, parlamentarios y representantes de los diversos actores vinculados a la Televisión.

Creemos que la Norma Japonesa es una buena elección para el país. Sin embargo, los estándares, criterios y condiciones con los que Subtel1 realizó las pruebas técnicas para estudiar los comportamientos de cada norma, has sido insuficientes y poco profesionales, lo que indica que incluso la elección de un aspecto técnico finalmente ha sido una definición política.

Ahora bien, designada la Norma, nos queda aun pendiente los más importante en este proceso. Revisar el modelo de televisión que tenemos y pensar en el que queremos, el que los ciudadanos necesitan.

Llama la atención entonces la estrategia utilizada por el gobierno. El Ejecutivo envía al parlamento dos proyectos de ley2, uno sobre TVN y un segundo sobre CNTV. Ninguno de estos dos proyectos refleja los aportes, indicaciones y propuestas que diversas organizaciones ciudadanas y expertos han hecho llegar a las autoridades, sí reflejan las grandes tensiones de intereses entre la política y los poderes de mercado.

Los proyectos de Ley entran al congreso y son sometidos al trabajo de la comisión de Ciencia y Tecnología. Se produce entonces un desfile de la elite que representa a los “expertos” de diversas miradas sobre la televisión. Sin embargo el proceso sigue avanzando sin la implementación del único legitimo espacio que puede darle peso a estos proyectos, el foro ciudadano.

La Televisión en nuestro país vive una aguda crisis en su calidad de contenidos, así lo indican diversos estudios, entre ellos los realizados por el propio CNTV3. La definición de un modelo de televisión pública, que privilegie los contendido, la calidad y la diversidad, otorga la posibilidad de revertir esta situación. Para esto es fundamental revisar el mecanismo de financiamiento de TVN, que actualmente debe cumplir con el autofinanciamiento, razón que le obliga a someter sus contenidos a la lógica del mercado para poder competir con los otros canales.

Cambios legislativos en la Televisión solo se produce cada 30 años, sin embargo el debate de Televisión es permanente, por tanto la implementación de un “Foro Ciudadano de Televisión Digital”, resulta fundamental si queremos transformar este evento en una oportunidad cultural. Esta es también una oportunidad para el gobierno de demostrar que en realidad aquella declaración de la participación ciudadana como eje fundamental no ha sido tan solo una estrategia de marketing.

Este “Foro Ciudadano de Televisión Digital” debiera constituirse desde la mayor representatividad posible, siendo parte de el organizaciones ciudadanas sociales, de género, de derechos humanos, de culturas indígenas, de sectores audiovisuales, del mundo intelectual entre otras. Este foro debe a lo menos hacerse cargo de temas como: planes y reservas de espectro, políticas de designación de concesiones, regulaciones y cargas públicas, calidad de contenidos, representación de la diversidad, televisión regional y comunitaria, entre otros.

Sólo la conformación de un Foro de estas caracteristicas, ayudará a que de un proceso tecnológico hagamos una gran oportunidad país de tener una televisión que nos represente, una televisión de calidad, una televisión que nos ayude reducir la brecha de desigualdad, una televisión que nos ayude formar nuestra identidad de país.

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1 Subtel: Subsecretaría de Telecomunicaciones, Ministerio de Trasporte y Telecomunicaciones.

2 Mensajes 943-356 Proyecto de ley que modifica la ley nº 19.132 de televisión nacional de chile Proyecto de ley que permite la introducción de la televisión digital terrestre

3 CNTV, Consejo Nacional de Televisión, www.cntv.cl

Visiones sobre el debate

29/Septiembre/2009

debate 1OBSERVATORIO / El tema central de la semana noticiosa fue el debate presidencial realizado por TVN, el miércoles 23 de septiembre. Un fenómeno mediático acompañado, como de costumbre,  por grandes expectativas, no siempre satisfechas, de la ciudadanía informada,  la clase política y los actores sociales interesados en el devenir del país.

La atención previa de los medios estuvo centrada en el formato del debate junto a una serie de reglas establecidas por TVN  con la intención de asegurarle a cada candidato la  posibilidad de hacer sus planteamientos y descargos sin factores discriminatorios.

El canal público intentó renovar la estructura rígida de debates de antaño para permitir un intercambio de visiones más directo entre los candidatos. A pesar de esos esfuerzos, aún no empezaba la confrontación cuando surgieron los primeros cuestionamientos por el horario del debate (22.40 horas, después de la exitosa teleserie nocturna ¿Dónde está Elisa?), relegado por los programadores de TVN a la segunda franja y no emitido después del noticiario central, como se esperaría para un evento de esa magnitud. Aunque la teleserie le dejó un tremendo piso de sintonía -39 puntos- el debate sólo consiguió 26 promedio. Una explicación posible, independientemente del interés por la política de las audiencias, del ritmo televisivo o el carisma de los contrincantes, es que a esa altura de la noche muchas personas son vencidas por el sueño.

En relación al formato, algunas críticas apuntaron al escaso tiempo que tuvo cada candidato para plantear sus posiciones, a la posibilidad mínima que existió de provocar un verdadero enfrentamiento entre ellos, a las preguntas seleccionadas y visadas ante notario, más próximas a las declaraciones de principios que a interrogantes sencillas que gatillaran las particularidades y diferencias programáticas de los postulantes a la presidencia. Sumémosle a eso, la tendencia de los candidatos a aprovechar parte de  ese escaso tiempo en retomar asuntos pendientes de sus intervenciones anteriores más que a responder en profundidad a las  inquietudes de la ciudadanía.

La cobertura periodística de pasillos y bambalinas pusó el acento en asuntos secundarios como el color de la ropa de los candidatos y de sus respectivas familias, las cábalas y otras boberías por el estilo, además de las reacciones enfervorizadas de uno y otro bando.

En caliente, al finalizar el debate,  quedó la impresión de que, salvo el guadañazo de Frei a Piñera inspirado en el informe de Transparencia Internacional, los candidatos no se hicieron mucho daño por el predominio de  intervenciones muy próximas al simple enunciado de titulares sin profundidad argumental.

Como suele suceder luego de estos acontecimientos, cada sector se declaró vencedor, aunque algunas encuestas telefónicas indicaron que los candidatos supuestamente menos competitivos,  fueron bastante eficaces en su capacidad de seducir a  los televidentes.

Desde  los analistas políticos y los comunicadores sociales surgieron, en los días posteriores, variadas evaluaciones del formato y el desempeño de los candidatos:

Carlos Peña

Carlos Peña

El columnista, abogado y rector de la UDP, Carlos Peña, lo encontró malo. Sostiene que  los temas valóricos brillaron por su ausencia, “como si un raro diseño -de dudosa calidad- hubiera confundido un debate político con un programa de ayuda social”.

 

Fernando Villegas

Fernando Villegas

El sociólogo Fernando Villegas, en la emisión dominical  de Tolerancia Cero, señaló que se habían minimizado las oportunidades para la interacción de las partes provocando el predominio de los juicios superficiales: “fue como ver pasar a unas modelos en una pasarela y decidir cuál es la mejor vestida”, apuntó el sociólogo.

 

Mauricio Hofmann

Mauricio Hofmann

El periodista, ex conductor de Teletrece, con experiencia en programas similares, Mauricio Hofmann, sugirió que los temas pensados para la confrontación de ideas de los candidatos fueron “un juego de niños comparado con los debates que uno puede ver en democracias avanzadas”.

 

Ricarte Soto

Ricarte Soto

Ricarte Soto, en su columna del diario La Nación, traspaso la responsabilidad al público por no ser capaz de premiar con sintonía un ejercicio democrático tan importante para la deliberación ciudadana como es un debate presidencial.

 

 

Daniel Fernández

Daniel Fernández

Daniel Fernández, director de TVN, defendió la apuesta del canal público, planteando que en tiempos como los que corren, donde la gente se ha distanciado gradualmente de la política, no resulta fácil capturar audiencias para este tipo de ejercicios deliberativos y que el debate organizado por el canal público fue un “esfuerzo concreto para reposicionar a la política como una actividad fundamental, sin la cual no hay democracia posible”.

Lea a continuación algunos de los dichos más polémicos de quienes opinaron sobre el debate:

Mauricio Hofmann, periodista:

“Al menos uno espera que haya replica y contrarréplica, te fijas. Hubo interpelaciones varias de Marco Enríquez a Piñera y a Frei que no tuvieron respuesta. Y la acusación de Frei sobre Piñera (Informe de Transparencia Internacional) tuvo una respuesta después por lo que no se alcanza a formar el intercambio de posiciones. Y a la vuelta Frei le termina retrucando y Piñera ya no tiene respuesta”. (LUN)

Carlos Peña, abogado, columnista de El Mercurio:

“…El único tema que divide las posiciones y traza una línea clara entre los que están a favor de la autonomía de las personas y los que están en contra, entre los que piensan que en las decisiones finales hemos de tener tutores y aquellos que creen que es mejor que no, brilló por su ausencia”. (El Mercurio)

Juan Carlos Eichholz, panelista de Tolerancia Cero:

“los chilenos no sabemos debatir. Es un problema cultural. La diferencia la transformamos en confrontación y rápidamente pasamos a la descalificación”. (LUN)

Daniel Fernández, director de TVN:

“Todas las críticas son bienvenidas, y permiten mejorar el formato hacia el futuro, pero llamar “barras bravas” a la expresión de adherentes mediante la aprobación o el rechazo representa una infravaloración de la participación de los ciudadanos partidarios. Y decir que no hubo debate, cuando todos los medios sin excepción llevan días informando y analizando las consecuencias de los emplazamientos entre los candidatos, representa un comentario al menos equivocado”. (El Mercurio)

Ricarte Soto, periodista:

“A mi juicio, el resultado es francamente decepcionante, porque da cuenta de una pasividad crónica en la que se ha sumergido un sector numeroso de la ciudadanía. Intentar explicar que todo esto es el resultado de la presencia de candidatos fomes, inconsistentes o demagogos es simplemente optar por la puerta de escape. ¿Cómo podrían saberlo si no han prestado atención a sus propuestas? ¿Es realmente un gran sacrificio “latearse” una vez cada 4 años, durante noventa minutos, para tener una vaga idea de quiénes son y qué piensan los que aspiran a gobernarnos?” (La Nación)

José Miguel Zapata, analista político

“La interrogante que persiste es cuánto de lo que pasó tendrá un correlato electoral. Un debate que fue presenciado por uno de cuatro chilenos (26 puntos de rating), seguramente muchos de quienes ya tenían una decisión electoral tomada, por lo que no creo que tenga un impacto muy decisivo”. (El _Mostrador)

Patricio Navia, analista político

“Ciertamente sería bueno tener reglas más claras que promovieran un mayor protagonismo de los votantes tanto en las preguntas como en el público. Los electores de a pie son más importantes que las familias de los candidatos. Pero si comparamos con debates presidenciales pasados, el de anoche representó una mejora gradual. Aunque pudiera parecer condescendiente, los debates en la medida de lo posible que han caracterizado a las elecciones presidenciales chilenas muestran también una democracia cada vez más consolidada”. (Blog)

(Si quiere leer la versión íntegra de algunas de las opiniones citadas, revise la sección “columnas de opinión” de este sitio Web)

Toño Freire presentó “Invasores invadidos”

29/Septiembre/2009

toño freireDestacados periodistas chilenos se encontraron anoche en la Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile, a las 19 horas. El pretexto era el lanzamiento del libro “Invasores invadidos: periodismo televisivo chileno”, escrito por Toño Freire, comunicador social de amplia trayectoria en prensa, radio y televisión.  Presentaron el libro el conductor de TV Patricio Bañados, la periodista y directora del Observatorio de Medios Manuela Gumucio y el presidente del Colegio de Periodistas de Chile, Abraham Santibáñez.

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Manuela Gumucio presentará el libro

Lea a continuación una síntesis del libro, difundida por los editores:

- En la obra de 192 páginas, el autor describe la fragilidad laboral de nuestro mercado comunicacional, postulando que un solo título universitario de periodista es insuficiente para sobrevivir: el imperativo es reinventarse constantemente. Las flamantes tecnologías de la información cambiaron el universo y, en consecuencia, el oficio reporteril. Objetivamente señala más de veinte instancias en que los informadores- invasores desplazaron de su labor a otros trabajadores de la difusión medial. ¿Acaso la función de Alejandro Guillier no la cumplió antes Javier Miranda o Santis? ¿No eran locutores quienes pasaban los avisos comerciales? ¿Alguien pensó que Soledad Onetto animaría el Festival de Viña? En apariencias un auspicioso panorama. Empero, ellos igualmente fueron invadidos por los opinólogos: futbolistas se transformaron en comentaristas deportivos; sociólogos en cientistas políticos; peluqueros se hicieron críticos de espectáculos. Más allá de ese aspecto, el libro de Freire también explora otros horizontes y coteja los avances mundiales de la prensa audiovisual con las etapas vividas en las estaciones locales, analizando, incluso, el aterrizaje de la norteamericana CNN.

Medios y política: como el padre Gatica

28/Septiembre/2009

ombudsmaArturo Arriagada* / Investigador UDP / Ya sea en la omisión de sus posiciones políticas al momento de cubrir una campaña, en los conflictos de interés entre sus dueños, la clase política y el sector privado, o en la escasez de indicadores y competencia propios de una industria desarrollada, los medios –al igual que el sistema político- terminan pareciéndose al padre Gatica, predican pero no practican la transparencia.

Al ser actores clave para la sustentabilidad de la democracia, tanto el sistema político como de medios de comunicación tienen que establecer mecanismos que fomenten la competencia y transparencia. Entre otros beneficios, las campañas electorales tendrían mayor utilidad y relevancia para los electores a la hora de decidir su voto.

En reciente columna publicada en este medio, José Miguel Izquierdo -asesor de Sebastián Piñera- argumenta que la publicación del informe de Transparencia Internacional (TI) refleja una falta de profesionalismo de los medios de comunicación. A su juicio, estos no pueden excusarse en un informe para “difundir una determinada línea editorial”. Izquierdo considera esto como “una señal de que el sistema político y de comunicación social chileno carece de los filtros necesarios para soportar una campaña dura y cerrada”.

En Chile el problema que afecta a los medios de comunicación -especialmente a la prensa escrita- no es de línea editorial ni de filtros, sino de transparencia y competencia. Si Izquierdo argumenta que los medios se escudan en un informe -en este caso de una institución prestigiosa y respetada como TI- lo mismo podría señalarse cuando esos medios difunden sin ningún filtro encuestas de opinión pública de dudosas metodologías.

Ya sea en la omisión de sus posiciones políticas al momento de cubrir una campaña, en los conflictos de interés entre sus dueños, la clase política y el sector privado, o en la escasez de indicadores y competencia propios de una industria desarrollada, los medios -al igual que el sistema político- terminan pareciéndose al padre Gatica, predican pero no practican la transparencia. Para una ciudadanía cada vez más escéptica de sus representantes, la revelación de escándalos se ha convertido en la única posibilidad de fiscalización del poder político y económico. En 20 años de democracia, la prensa en Chile ha evolucionado positivamente hacia la fiscalización del sector público, no así del privado.

Si bien los chilenos evalúan positivamente la denuncia de escándalos por parte de los medios, no ocurre lo mismo con la fiscalización del poder político. De acuerdo a la encuesta ICSO-UDP de 2008, un 69% considera a los medios como canales de información sobre los asuntos que afectan al país. Un 67% cree que aportan en la denuncia de escándalos. En tanto, sólo un 52% considera que los medios contribuyen a transparentar el trabajo de la clase política.

Ya que EE.UU. siempre se toma como referente en materia de campañas políticas y transparencia, gran parte de la valoración positiva de las audiencias a diarios exitosos como el Washington Post descansa en las limitaciones que tienen sus dueños para compartir la propiedad en otras empresas. Si en Chile ocurriera algo similar -condición que el candidato de la Coalición por el Cambio todavía no cumple como propietario de CHV- los medios podrían aspirar a una mayor fiscalización del sector público y privado.

EE.UU. también representa un ejemplo donde -muchas veces- los medios de comunicación hacen públicos sus apoyos a distintos candidatos durante las campañas electorales. Lo vimos en la campaña presidencial recién pasada en ese país donde el New York Times apoyó públicamente a Obama, mientras su competidor el New York Post hizo lo mismo con McCain.

Dado el importante rol que cumplen como canales de información entre políticos y electores, el problema actual de los medios no está en sus filtros ni en sus líneas editoriales. Para disminuir las asimetrías de información en la ciudadanía -especialmente en periodos electorales- el sistema de medios chileno -al igual que el político- requiere de mayor competencia y transparencia. La misma que debiera ser fomentada por los actuales candidatos presidenciales y sus asesores. Con ello podrán estimular la participación y credibilidad de la ciudadanía en los procesos políticos e instituciones.

*Arturo Arriagada es Profesor/Investigador, Escuela de Periodismo, UDP. Actualmente realiza estudios de postgrado en LSE (UK).

TV y política: un debate necesario

28/Septiembre/2009

tv chileDaniel Fernández / Director de TVN / La TV actúa como conexión diaria entre la política y los ciudadanos. Las personas deciden masivamente sus preferencias por lo que ven en TV, y los actores políticos construyen su posicionamiento a través de sus apariciones en TV.

Es posible constatar empíricamente, a través de la medición de las audiencias, que al público, de buenas a primeras, no le atrae la política. Las entrevistas, los programas políticos y las notas sobre política en los noticiarios tienden a alejar a las audiencias de la pantalla, en forma bastante sistemática. Es tal vez un reflejo más de aquello que muchas encuestas indican: la gente ve a la política cada vez más alejada de sus intereses cotidianos.

En este contexto, realizar un debate presidencial por TV que realmente convoque audiencias es una tarea difícil. No se trata simplemente de organizar un coloquio; se trata de hacer un programa de televisión que permita un intercambio ágil de ideas, de modo que las audiencias se formen una opinión sobre las propuestas de cada uno, pero por sobre todo, una impresión del carácter y de la confiabilidad de los candidatos para gobernar el país (la TV es más impresionista que analítica; más emocional que reflexiva).

El debate organizado por TVN es un esfuerzo concreto para reposicionar a la política como una actividad fundamental, sin la cual no hay democracia posible. Por primera vez en Chile los candidatos pudieron confrontarse; se pudo ver (literalmente) las reacciones de los candidatos ante los emplazamientos de sus contendores, y hubo participación del público: dentro del set del programa, a través de sus opiniones en la encuesta CEP y mediante preguntas directas a los candidatos (llegaron más de 3.000).

Todas las críticas son bienvenidas, y permiten mejorar el formato hacia el futuro, pero llamar “barras bravas” a la expresión de adherentes mediante la aprobación o el rechazo representa una infravaloración de la participación de los ciudadanos partidarios. Y decir que no hubo debate, cuando todos los medios sin excepción llevan días informando y analizando las consecuencias de los emplazamientos entre los candidatos, representa un comentario al menos equivocado.

Respecto al horario programado para el debate, éste corresponde al horario prime, en el cual el encendido de televisores es el mayor diariamente, esto es, entre las 22 y las 24 horas. Antecederlo con la exhibición de la teleserie nocturna más exitosa que haya habido nunca en el prime en la historia de la TV chilena no es desmerecer el debate; por el contrario, es un importante aporte, ya que en la TV los trenes programáticos (la entrega de audiencia como posta entre un programa y otro) realmente existen, aun con el control remoto en la mano. La entrega de 42 puntos de rating de “Donde está Elisa” al debate apalancó su éxito en el desempeño de audiencias: 26 puntos promedio con un peak de 32 puntos. Más de 4 millones de personas vieron el debate.

Y tal rating no es comparable con debates anteriores transmitidos por múltiples canales; éste tuvo competencia directa de 6 canales de TV abierta, más el cable, y sin embargo ganó en su horario.

Queda mucho por debatir sobre este tema, pero nadie puede negar que este debate marcó la pauta de lo que serán estos programas a futuro, dejando atrás formatos añejos que no le hacen ningún favor a la democracia ni al acercamiento de las audiencias con la política.

El Rey-Ting

27/Septiembre/2009

debateLa Nación Domingo / Ricarte Soto / ¿Es realmente un gran sacrificio “latearse” una vez cada 4 años, durante noventa minutos, para tener una vaga idea de quiénes son y qué piensan los que aspiran a gobernarnos?. Entre el último grito de espanto de Francisca Domínguez y los primeros gestos de los candidatos presidenciales no transcurrieron más de 60 segundos. Al terminar el episodio de “¿Dónde está Elisa?”, la aguja de la audiencia estaba clavada en 43 puntos y con la entrada de los postulantes a La Moneda cayó bruscamente a 32. Miles de hogares donde hay un televisor decidieron omitirse de una emisión política que revestía una cierta importancia.

 Los datos de Time-Ibope indicaron que la exitosa serie tuvo un promedio de 39 puntos, mientras que el debate alcanzó 26, algo más que los 24 de la nueva comedia vespertina que relata la vida disparatada de un trío de improvisados estilistas en un salón de peluquería.

 En los días que siguieron, pudimos constatar una suerte de conformismo frente al índice de audiencia conseguido por la gran misa política. En las radios, en las escasas ocasiones que se hizo referencia al rating, los comentaristas opinaron que de todas maneras son escasas las oportunidades en que los candidatos pueden contar con tantos televidentes que escuchen sus ideas y propuestas.

 

A mi juicio, el resultado es francamente decepcionante, porque da cuenta de una pasividad crónica en la que se ha sumergido un sector numeroso de la ciudadanía. Intentar explicar que todo esto es el resultado de la presencia de candidatos fomes, inconsistentes o demagogos es simplemente optar por la puerta de escape. ¿Cómo podrían saberlo si no han prestado atención a sus propuestas? ¿Es realmente un gran sacrificio “latearse” una vez cada 4 años, durante noventa minutos, para tener una vaga idea de quiénes son y qué piensan los que aspiran a gobernarnos?

 

Es poco serio considerar como normal que una fracción de los telespectadores tenga la mejor voluntad del mundo para escuchar cinco minutos de balbuceos de un bailarín mediocre en un concurso buscatalentos y sea incapaz de escuchar durante sesenta segundos lo que piensa hacer un candidato en materia de salud, jubilación o educación. Podemos intuir que frente a esta débil respuesta de los telespectadores, los encargados de concebir los debates, al sentirse arrastrados por esta corriente de la indiferencia, se verán forzados a continuar en la espiral de formatear debates con un tiempo de palabra limitado. Quizás, en el futuro, los aspirantes, entre una cuña y otra, deberán hacer una performance de stripper para retener la atención del telespectador.

 

Una manera de asumir esta realidad es seguir encogiéndose de hombros y, como se hace con el envejecimiento del padrón electoral, decir que la gente no se interesa en la política y punto.

 

Otro camino es preocuparse, pero colectivamente. Es impensable que la responsabilidad sea exclusivamente dejada en manos de los partidos que deberían re-encantar a la gente. Es evidente que deben reformularse. El sistema de educación, tanto público como privado, tiene una gran responsabilidad en la tarea de formar ciudadanos con conocimiento sobre las distintas doctrinas políticas. Hasta ahora, se ha desentendido olímpicamente de esa obligación. Sin su participación, un debate televisado ni siquiera será una golondrina. //LND

“Dónde está Elisa?” llega a tribunales

27/Septiembre/2009

Agencias / reyesTVN se querelló contra quienes revelaron escenas clave del final de la exitosa teleserie nocturna. Televisión Nacional de Chile anunció que se querellará contra quienes difundieron sin permiso escenas claves del final de su teleserie nocturna: “Dónde está Elisa?”.

“El 3 de septiembre último, TVN presentó acciones legales contra los responsables de la captura ilegal de imágenes de la teleserie (…) las que fueron realizadas sin autorización durante las grabaciones, violando obligaciones de privacidad. Dichas imágenes fueron ofrecidas a distintos medios de comunicación, por lo que la acción judicial se extiende también a los medios que han hecho o hagan uso de ellas (La Tercera), sostuvo Claudia Cifuentes, gerente de comunicaciones corporativas del canal estatal.

“La medida se materializó porque una acción de este tipo afecta a la industria y especialmente al público”, agregó.

La acción legal se hizo efectiva en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago.

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