Canal 13, un canal serio
Sebastián Montecino / La Nación / Recuerdo hace algunos años, cuando hacÃa de cámara para la entrevista de un compañero en un curso de televisión de la universidad, el grito casi automático del que era profesor del ramo (encumbrado director del medio) cuando el entrevistado amenazó con llorar: “Ciérrate hueón, ciérrate…”. Ni siquiera un más técnico zoom in, si no una coprolálica increpación que le salió del alma y de las malas costumbres de la pega.En fin, la última entrevista que dio Don Francisco a un medio nacional me hizo recordar esa historia. La ironÃa con que la única figura internacional de la televisión chilena se referÃa a la industria, criticando con el fondo de sus declaraciones al excesivo uso de las mediciones de sintonÃa en lÃnea (people meter online), me dejó una impresión amarga en la garganta. El dardo iba dirigido a toda la televisión, pero resulta imposible no pensar en esa “flexibilidad” del Canal 13, regida justamente por la dictadura del people meter y que esta semana ha tenido su prueba más dura, cuando el instrumento de medición que los respaldaba los está dejando a la cola.
Eso se sumó a la predecible, tortuosa y autoflagelante cancelación de “Chile, un paÃs serio” la semana pasada. (Serie documental de Aplaplac que habÃa usado fondos del CNTV y que Canal 13 se habÃa comprometido a transmitir). Todo aparentemente por un problema con la lÃnea editorial del canal. Tanta improvisación a veces se nota, por mucho que se camufle con profundas reflexiones sobre la parrilla programática y el rol de la televisión moderna.
Aceptar fondos públicos para elaborar un programa implica necesariamente una renuncia a parte de la autonomÃa editorial de un canal. Por eso, este tipo de proyectos deben ser parte de un modelo de desarrollo a largo plazo que tenga una clara orientación y que según se dio a entender esta semana, parece estar bastante confuso entre los mismos encargados de aplicarla.
“Los chilenos tal cual somos”, dice el eslogan del proyecto bicentenario de Canal 13 del que “Chile un paÃs serio” formaba parte. Pues parece que si no formamos parte de ese modelo pensado en torre de marfil, no somos o no existimos realmente.
Puede que sea la crisis económica, la filosofÃa comercial sin contrapeso, la falta de visión o la excesiva demora de la legislación que va a normar a la televisión digital en los próximos años y que tiene a todos al aguaite. Puede que sea como dice Don Francisco, que la televisión y sus tiempos dramáticos están siendo violados dÃa a dÃa por un instrumento mal usado como la medición de sintonÃa online. Lo cierto es que es este mismo instrumento el que está evidenciando la baja de rating de los canales abiertos frente a los otros formatos… y eso hasta ahora, no parece preocupar a nadie.


El año pasado leà una columna del señor Montecinos titulada “El señor de la Demencia”, que se referÃa a los reclamos del SERNAM por las violentas imágenes misóginas de la teleserie nocturna de TVN.
El columnista alegaba que ello estaba mal porque la TV “no cumplÃa roles”, no estaba en su ADN estar educando.
Viendo el proyecto para la implementación de la TDT que ha enviado a tramitación legislativa el Ejecutivo, no me cabe dudas que se piensa de manera similar. Solamente se pide un informe técnico para otorgar concesiones de TV o de transporte de señal, concibiendo el campo televisivo nada más que una industria más dentro del sistema de acumulación de capital.
¿Cuál es el rol que debiera cumplir la TV en nuestro paÃs? Esta es seguramente una pregunta muy importante que, tal vez mirando la historia, seguirá quedándose entre cuatro paredes.