Cinco sensaciones de una mañana sin Twitter

Andrés Azócar /www.hijodelmedio.blogspot.com/ twitterDesinformado: Twitter no sólo es el breaking news, también es la sobremesa. No sólo es la votación por la píldora del día después en directo, también es la discusión posterior, que aunque poco profunda mucha veces, reemplaza la escasez de argumentos que probablemente encontremos en los diarios y la TV.

Soledad: Twitter profundiza el sentido de comunidad, incluso a pesar de que esa comunidad no siempre sea parte de nuestra manera de pensar, sentir o reflexionar. Hay gente que incluso saluda cuando comienza su atividad diaria y se despide. Extraño, pero ya es parte del paisaje. Otros los usan de chat. Algunos extrañamos a los que se ausentan. En una mañana sin Twitter, se perdió a la comunidad, se perdió a esa gente que probablemente nunca invitaremos a nuestra casa a comer, ni a tomarnos un trago, pero que a pesar de la distancia, sigue siendo propia.

Aburrimiento: Esta comunidad es muy hetereogénea. Y eso es lo divertido. Es un zoológico, con todo el respeto que tengo por los animales. Los márgenes de la racionalidad muchas veces se pierden y eso es muy entretenido. Es una película con muchos personajes que con el tiempo se componen de formas, defectos y es posible convertir sus tweets en un perfil sociológico. El voyerismo de Twetter es implacable y una mañana sin mirar, es una mañana aburrida.

Desconectado: La pérdida de conexión con la realidad se pierde cuando las máquinas fallas. Las decenas de artículos e ideas que a cada minuto aparecen en esta red social, serían imposible de recoger en otro lugar, incluso con la mejor selección en un RSS. La pérdida de información (asumida a priori como estratégica) profundiza la sensación de desconexión.

Vacío laboral: Twitter es una herramienta de trabajo. No sé si alguien tiene alguna duda sobre eso. Pero una mañana sin Twitter es como si me hubieran despedido de mi trabajo, a pesar de los miles de pendientes. Sólo llegar a pensar de que se debe buscar una nueva plataforma para registrarse, volver a conocer a tus compañeros de trabajo, ser reconocido por lo que haces, que te dirijan la palabra…es una tarea casi insostenible. El desempleo que provocó Twitter , muestra además lo frágil que es este mundo tan normalmente artificial.