Claudia Barattini: «Buscaremos crear un canal cultural público en la TV abierta»

Compartimos entrevista a la nueva Ministra de Cultura Claudia Barattini en El Mercurio.

El traslado del Consejo Nacional de Televisión al nuevo Ministerio de Cultura, como una forma de introducir la TV pública a los programas culturales del Estado, figura entre las principales novedades que busca la gestión del nuevo gobierno de Michelle Bachelet. No habrá innovación respecto del IVA a los libros.

DANIEL SWINBURN

barattini grande
Claudia Barattini nos recibe en las dependencias capitalinas del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en Ahumada 11. Es el segundo día de su mandato, y está nerviosa. Pero más que nada, cansada, pues las tareas urgentes planteadas por la Presidenta Bachelet para los primeros 100 días de su gobierno se deben alternar con la agitada agenda de un ministerio que funciona con su planta dividida en dos sedes, entre Valparaíso y Santiago. Viene llegando del puerto, donde tuvo un primer encuentro con los funcionarios. «Trataré de estar dos a tres días en Valparaíso, de uno a dos días en Santiago, y además desarrollar una fuerte presencia en regiones. Veremos si es posible, porque ‘otra cosa es con guitarra'». La nueva ministra viene del mundo de la gestión cultural en organizaciones no gubernamentales, como Santiago a Mil, su último trabajo. Salvo su cargo de agregada cultural en Italia durante la primera presidencia de Bachelet, no ha tenido otros trabajos en el sector público.

Hija de exiliados, vivió en Italia su niñez y adolescencia y regresó a estudiar a Chile en los años ochenta. Cursó ramos en Economía en la Universidad de Chile (1 año) y luego de Historia en el ex Pedagógico (4 años), pero no obtuvo un título profesional. «Si bien yo nunca me titulé, creo que mis estudios de economía me han servido, porque siempre he ejercido cargos gerenciales en los proyectos en que he participado. Haber estudiado a muy temprana edad ballet y danza, y venir de una familia del mundo del arte, me conectó desde muy pequeña con el arte y con la importancia de la educación artística desde la niñez. Y por cierto, los estudios de historia también me han servido para entender el contexto en el que vivimos».

El programa de la Presidenta Bachelet tiene énfasis importantes, dentro de una continuidad. «Obviamente nada empieza de cero». Los temas que están pendientes, para Barattini son abrir el concepto de cultura, integrarlo como un «derecho ciudadano». «La cultura no son solo las artes. Hay un desafío de mejorar los instrumentos y las políticas públicas, pero también de abrir un gran debate sobre la cultura chilena en torno a nuestra identidad, reconocer nuestra pluralidad, sacar la discusión cultural de las élites solamente e incorporar a otros actores. Queremos abrir un diálogo importante y discutir sobre nuestra gran desigualdad, eso es un gran debate cultural que debemos cruzar con educación. Por primera vez en muchos años, vamos a entrar en una discusión sobre la educación en Chile, y esperamos desde acá tener un rol importante en ese debate».

-Usted trabajó también en La Morada.
«La Morada fue un proyecto feminista muy importante en Chile. El feminismo es también, en sentido amplio, una propuesta cultural, política y probablemente, el movimiento del siglo XX de mayor trascendencia, que cambió, para la mujer, la forma de vivir en el mundo. El feminismo aportó un gran avance en derechos, en libertad, en igualdad. Y por otro lado, La Morada me dio la experiencia no gubernamental, que es donde yo he trabajado casi siempre. Fue muy importante para entender como funciona la autoorganización de la gente, no todo es mercado y Estado, sino que hay una sociedad civil, diversa, que se organiza, que construye diariamente caminos de desarrollo y convivencia. Y eso es importante, también, para ejercer este cargo público de ministra».

Hacia una TV cultural

-¿Piensa doblar el presupuesto del Consejo?
«Durante los cuatro años. En ese sentido, retomamos un legado del gobierno anterior de la Presidenta, en que hubo un aumento importantísimo del presupuesto, que se frenó durante el gobierno que acaba de terminar».

-¿Piensan reforzar algunas áreas en especial?
«Sobre todo en el fortalecimiento de la nueva institucionalidad que queremos desarrollar, que incluye competencias nuevas en patrimonio, incluso en televisión».

-¿Van a retirar del Congreso el proyecto de ley enviado en mayo pasado que creaba el Ministerio de Cultura?
«Pondremos una indicación sustitutiva, con una propuesta distinta. Queremos hacer un reordenamiento de todo el sector patrimonial, de las competencias del Estado en esa área. Pero diría que una gran novedad será buscar el traspaso del Consejo Nacional de Televisión -actualmente vinculado a la Presidencia a través de la Secretaría General de Gobierno-. Toda la competencia de la TV pública de ese organismo pasaría al nuevo Ministerio de Cultura, entendiendo que la TV es probablemente, el punto de impacto cultural más importante.
Hay un plan de reordenamiento de la TV pública y se busca crear un canal cultural en la señal abierta. Son estas muy buenas noticias en orden a mejorar la oferta televisiva actual que someteremos a un debate nacional. En el programa de la Presidenta se plantea que Chile debe superar la idea de que la TV pública solo puede sostenerse a través de su autofinanciamiento, pues no toda la oferta debe ser valorada por la audiencia y el mercado, hay una función educativa que la TV debe tener».

-¿Hay planes para mejorar el financiamiento de los museos nacionales?
«Es un compromiso del programa, pues en general están en una situación bastante dramática. Aparte de la joya recién inaugurada en el ámbito privado, la ampliación del Museo Precolombino, los museos públicos en Chile están en un abandono lamentable. Vamos a desarrollar una política hacia los museos de mayor inversión pública, porque el Estado tiene un rol que jugar ahí y vamos a trabajar con los directores en el fortalecimiento de todos los museos del país».

«Diversificaremos los fondos culturales»

-¿Cuál es su juicio sobre el Fondart como instrumento de fomento del arte?
«Pienso que ha sido muy importante como el principal instrumento de financiamiento de la creación. Y seguirá siendo relevante; sin embargo, hay que hacer una revisión a su actual estatus, pues tienen limitaciones. No pueden todas las artes estar dependiendo estrictamente de una concursabilidad anual. Eso impide proyectos más estratégicos. Se ha avanzado, pero hay que hacer instrumentos más precisos para diversificar fondos y superar la concursabilidad anual como único instrumento».

-¿Trabajarán el tema de las audiencias? Porque muchos productos artísticos nacidos del Fondart no tienen ninguna proyección pública.
«Hay productos, efectivamente, que tiene muy poca distribución, y debemos hacer ahí programas de difusión y distribución, ese es un compromiso. Pero tampoco se les puede pedir esa tarea a los artistas. Esta debe ser una política pública capaz de conectar resultados del Fondart con la red nacional de centros culturales, por ejemplo. Tenemos que encontrar espacios en los medios de comunicación para nuestra producción nacional y dar ciertas batallas, como la que se plantea hoy día con las cuotas de música chilena en la radio».

-¿Cómo ve usted el actual debate sobre la ley que propone la emisión obligatoria de un 20 por ciento de música chilena en las radios?
«Soy favorable a esa medida. Creo que vivimos en un mundo globalizado, pero no comparto las opiniones que ven en esa ley un atentado a la libertad de expresión. Lo que se propone acá es una experiencia que se ve en muchas partes del mundo, como una forma de incentivar una industria nacional. En un mundo globalizado donde los canales de distribución de la producción cultural y artística están bastante concentrados, producto de la organización de la economía, y en muchos casos monopolizados por empresas extranjeras, no tenemos espacios en esa cadena de distribución cultural. En ese sentido, es una obligación del Estado garantizar ciertas cuotas en los medios y la distribución, y ahí jugamos un rol importante como ministerio».

-¿Siente usted que se ha forjado una excesiva dependencia entre los artistas y el Fondart?
«Es el único instrumento que hay. No es culpa de los artistas, pues el Estado no ha generado otras políticas de apoyo. Es verdad que el Fondart llega a una élite, la creación de excelencia, que debemos apoyar, pero también debemos crear otros fondos que nos permitan también mantener la producción de aquellas expresiones que no llegan al Fondart, el arte popular y otras expresiones. Tendremos mucha preocupación por los temas de diversidad cultural y una política especial para los pueblos originarios. Lo que viene es una diversificación de fondos».

-Héctor Noguera pidió una subvención permanente para la mantención de las salas de teatro. ¿Concuerda con esa visión?
«Sí, tenemos que hacernos cargo, en la cadena de creación, distribución y difusión, de las salas. Las salas de teatro no se sostienen hoy día con la taquilla, ni siquiera cuando logran llenarlas con títulos exitosos. Yo acojo la demanda del maestro Noguera».

-¿Y cómo seleccionarán aquellas salas que serán beneficiadas?
«No puede ser un sistema arbitrario ni a dedo. Ni a todos. Debemos buscar programas de concursabilidad en algunos casos, aportes de incentivos, ayudas parciales. En el caso del teatro, hay que decir que en Chile casi no existen las compañías, se ha llegado a un nivel tal de flexibilización de todo, que hoy no tenemos compañías estables, son muy pocas. Hay casos emblemáticos, que lo han logrado con un sacrificio enorme, como la Compañía Teatro Cinema. Hay una gran oferta teatral en el país, pero cada obra es un proyecto que termina ahí. Esta todo ‘fondarizado’ por decirlo de alguna manera. Hay una realidad similar en las otras artes».

Reforzar la industria del libro

-Respecto del IVA a los libros, ¿va a retomar usted la antigua reivindicación de la Cámara del Libro y de otros sectores que buscan eliminar dicho impuesto?
«He sido llamada a cumplir con un programa muy ambicioso en cultura, pero en este no está contemplado la reducción del IVA al libro. El Gobierno tiene por delante una reforma tributaria para financiar la gran tarea de la reforma educacional. Hoy, el IVA no es una prioridad. Es verdad que los precios de los libros en Chile son muy altos, pero si uno entra en el detalle, advierte que se trata del libro importado.
Hay, en cambio, una creciente producción de libros nacionales, con una industria editorial importante, inteligente, que está ofreciendo una cierta diversidad, que podría ser aún mayor, y donde el precio de los libros es muy inferior. El fomento de la producción nacional del libro es un incentivo importante que incide en la baja del precio. También hay un desafío en la internacionalización de nuestra industria. En fin, hay que fortalecer la producción en Chile, como una forma de llegar al mercado con precios inferiores a los de los libros importados».

«Tenemos que encontrar espacios en los medios de comunicación para nuestra producción nacional y dar ciertas batallas, como la que se plantea hoy día con las cuotas de música chilena en la radio».

 El GAM y los centros culturales

-¿En qué consisten los centros juveniles que ustedes piensan instalar en los cien primeros días?
«El plan es generar un programa especial de centros juveniles para las artes que pueda ser conectado con la reforma educacional y ofrecer a los jóvenes la primera experiencia de contacto con las artes. Se enmarca dentro de una idea básica de nuestra gestión y es que la ciudadanía tiene derecho a la cultura, a la expresión creativa. Hay experiencias que vamos a recoger, como Balmaceda Arte Joven y otras.

-¿Y eso cómo se cruza con los centros culturales en comunas de más de 50 mil habitantes donde ya hay 35 construidos?
«Queremos escapar a cualquier tentativa de encapsular la gestión; el gran desafío es que estos programas dialoguen con la institucionalidad que existe en todo el territorio, lo que significa que en algunos casos estos programas estarán instalados en los centros culturales. Mi idea es reordenar los centros culturales, que son un gran programa originado en tiempos de Ricardo Lagos y que fue el gran legado del gobierno anterior de la Presidenta Bachelet. El gobierno que termina siguió desarrollándolos. Pero, en otros casos, los proyectos de la anterior gestión de Bachelet se frenaron, como el caso del GAM, por ejemplo, aunque también se levantaron algunos teatros municipales».
«Todo ha estado hasta ahora muy centrado en infraestructura y hoy el gran esfuerzo en esta fase estará en el contenido de los centros culturales para que se conviertan en los grandes animadores del territorio».

-Usted mencionó el GAM, ¿hay intención del Gobierno de concluir la infraestructura de ese centro cultural, según el plan original?
«El desafío es retomar el legado de la Presidenta respecto del GAM, un proyecto que ha tenido un gran impacto en esa zona de Santiago y la idea es poder avanzar».

-Pero no está definido aún.
«No. Tenemos un programa muy ambicioso en cultura con un importante aumento del presupuesto, reforma tributaria mediante».

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