Cobertura televisiva de terremoto en el norte

Observatorio Fucatel

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Durante el día de ayer y hoy, la televisión ha estado íntegramente dedicada a informar sobre lo que está ocurriendo en la zona afectada por terremoto ocurrido el martes 1 de abril a las 20:45 hrs.  El Observatorio valora el gran despliegue informativo de los canales,  que ha tenido como fin principal el informar al país sobre este lamentable hecho, pero a propósito de lo mismo, creemos importante poner atención en algunos aspectos.

La cobertura del terremoto en el día de ayer (desde las 6 a las 15 hrs.) provocó que todos los canales tuvieran  verdaderos rotativos de información sobre el hecho, repitiéndose incesantemente. A ratos, curiosamente, sincronizados unos con otros (imágenes, autoridades, testimonio, luego de nuevo imágenes, autoridades y testimonio).

Durante la tarde, la cobertura continuó  a cargo de rostros de matinales y programas de entretención. Ante la falta de nuevas noticias, comenzaron las entrevistas y seguimiento de casos con una clara intención de captar a las audiencias con los testimonios más impactantes, generando en algunos casos sensación de alarma. Se observó un clima estilo “Teletón” marcado por una lógica centralista: mostrar en Santiago y otras regiones lo que pasa allá lejos, en el norte. Sumado a esto, mucha de la cobertura aunque extensa no fue diversa o pluralista: todos transmitían de los mismos lugares, mostraban las mismas imágenes, buscaban los mismos testimonios, y no se ha podido ver la situación de la gente del interior en la TV a pesar del interés manifestado en redes sociales o la misma gente a la que preguntaban los periodistas en Iquique.

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Se puede entender que el alto interés de la ciudadanía obliga a los canales a transmitir de manera continua y exhaustiva, pero la competencia entre canales por captar este interés no debiera traducirse en falta de diversidad en la oferta de carácter dramático. Nos preguntamos si es que acaso fue conveniente este sin fin informativo o si no habría aportado más a la ciudadanía y a los propios afectados que se  retomara la programación habitual para interrumpirla sólo cuando haya una novedad o para repasar los hechos más importantes, y así contribuir a la sensación de calma, lo cual sin duda es necesario en particular para algunos sectores de la población como los niños.

Creemos esta opción “rotativo”  no es más que una nueva manifestación de la  uniformidad habitual  en los  horarios con que la TV transmite su programación (toda la mañana,  todos los canales transmiten matinales, y toda la tarde programas de farándula). Esto afecta la diversidad programática y no da posibilidad de elegir a las audiencias que no tienen acceso al cable y  tienen a la TV como única opción de entretención.

Las audiencias merecen, además, que no se  subestime su capacidad de comprensión  mostrando infinidad de veces las mismas notas y haciendo durar hasta el agotamiento los temas tratados por los panelistas. Los medios de comunicación masivos -en especial la televisión y la radio- tienen una gran responsabilidad cuando el país se enfrenta a una catástrofe natural como el terremoto ocurrido en el norte del país.  Esto porque la gente  recurre a los medios para informarse sobre daños y número de heridos,  pero, principalmente, porque a través de los medios  las autoridades encargadas de la emergencia comunican a la ciudadanía de nuevas alertas,  medidas de contingencia y otras informaciones oficiales que deben ser entregados de manera efectiva y oportuna. Por esta razón y para darle una verdadera relevancia a la información que se entregaba no resulta responsable transformar la información en una eterna repetición de lo mismo, lo cual no hace otra cosa que banalizar la información de importancia al mimetizarla en sus formas con la programación habitual.

La TV siempre cumple una función más allá de la de informar, y el cómo se informa es relevante.