Comunicación y poder: las salchichas al cuidado del gato

OBSERVATORIO / El caso de Sergio Nuño y el abrupto fin de la Temporada de “La Tierra en que Vivimos” de TVN, producto de un reportaje de relaciones públicas donde el realizador intenta exculpar a la empresa Celco por el desastre ecológico del Santuario de la Naturaleza del Río Cruces en Valdivia, ha puesto una vez más sobre la mesa el espinudo tema de los conflictos de intereses políticos, económicos y comunicacionales, que se han hecho peligrosamente frecuentes en nuestro país. Periodistas que usan su liderazgo para intentar seducirnos respecto a las bondades de una casa comercial, una isapre o un banco; ejecutivos formados en la TV pública que después se trasladan por sueldos millonarios a hacer uso de esa experiencia en la televisión privada, directores de televisión supuestamente progresistas que de la noche a la mañana utilizan su talento al servicio de antiguos contrincantes políticos y les dirigen las campañas o la puesta en escena de eventos mediáticos, ex funcionarios de los gobiernos de la Concertación, cuya labor muchas veces consistía en romper los cercos comunicacionales de los medios conservadores, transfigurados en asesores de esas mismas empresas en contraposición a los intereses ciudadanos que decían defender.

En el caso de Chile, a la concentración de la propiedad del sistema de medios, con una TV en manos de los grandes conglomerados económicos, la televisión pública sometida a las reglas del mercado, y la prensa en poder de los mismos de siempre, con una que otra excepción para confirmar la regla, hay que sumarle la falta de pudor de ciertos personajes incapaces de diferenciar entre el servicio público y el uso de esos públicos para satisfacer intereses personales.

El caso de Nuño aún no estás resuelto y presenta algunas aristas que podría atenuar en parte la responsabilidad del documentalista, bajo el argumento de que “todos tenemos que comer y pagar cuentas”, pero sirve para advertir una tendencia de nuestros comunicadores sociales a ser, en ocasiones no del todo raras, demasiado obsecuentes con el poder, implacables cuando se “sumergen” en el mundo de la pobreza al amparo de redadas policiales, pero muy tímidos para penetrar el mundo del dinero,  serviles con el poderoso y avasalladores con los desposeídos, fiscalizadores ocasionales –o aparentes- de los mismos a los cuales después servirán en calidad de promotores, asesores o relacionadores públicos.

Hace unas semanas Canal 13 sacó del departamento de prensa a una periodista que condujo el Festival de Viña y después se prestó como rostro de una multitienda, erosionando severamente su credibilidad; antes de eso, una de las figuras más prestigiosas de TVN, en el ámbito informativo, nos quiso convencer de los beneficios que obtendríamos sumándonos a una determinada isapre y ayer nos enteramos que un ex ministro secretario general de gobierno de la Concertación hará acopio de todo el bagaje adquirido en el servicio público y su conocimiento de los medios para asesorar a la Asociación Nacional de Televisión, Anatel, o sea, a la industria televisiva que ve amenazados sus intereses con ciertas indicaciones que la ciudadanía consiguió instalar en el proyecto de ley para el tránsito a la TV digital que se debate en Parlamento.

Lea a continuación artículos aparecidos sobre las aristas del tema Nuño y un reporte sobre el último trabajo conseguido por la empresa Imaginacción, dirigida por el ex funcionario de gobierno de la Concertación, el hoy lobbysta Enrique Correa:

LA TERCERA / El lobby de Correa por ANATEL

EMOL / Diputado dice que Nuño puso en entredicho credibilidad del Canal estatal

EL MOSTRADOR / Celco y el desastre de Valdivia: La hora de la verdad

EL MOSTRADOR / Celco admite que contrató a Sergio Nuño

LA TERCERA / entrevista a Sergio Nuño

LA SEGUNDA / Sergio Nuño ve oscuro el futuro de la tierra en que vivimos

OBSERVATORIO / ¿En qué tierra vive Sergio Nuño?

LA NACIÓN / Baile de Máscaras / Por Ricarte Soto