Confusiones mercuriales

el-mercurio-mienteOBSERVATORIO / En la editorial de El Mercurio del viernes 22  se comenta el reciente decreto 264 que extiende, por un plazo de hasta cinco años, los permisos provisorios para que los actuales concesionarios de la TV abierta puedan hacer sus transmisiones demostrativas en el sistema digital televisivo. Señala el texto que “algunas organizaciones ciudadanas temen que esto signifique una apropiación de segmentos adicionales del espectro por los operadores actuales de televisión”. De acuerdo al editorialista esta interpretación ciudadana no sería correcta, porque la fundamentación del citado decreto estaría en el retraso que habría tenido el país para la adopción de la norma de TV digital.

La editorial en cuestión comete varios errores bastante gruesos:

-Primero, uno menos importante pero que no deja de ser significativo: plantea que Chile adoptó la norma japonesa, en circunstancias que es la japonesa modificada brasileña que tiene características bien especiales y diferentes de la japonesa a secas.

-Segundo, no hubo atraso en la elección de la norma, ya que si Chile tomó una decisión correcta en ese sentido fue gracias, precisamente, a haber sopesado con calma las fortalezas y debilidades de cada una de las normas en juego y, además, estamos a la par con otros países latinoamericanos en la velocidad con que avanzamos hacia la digitalización del sistema. A esto suma la confusión del editorialista entre dos asuntos que no tiene ninguna relación: la posibilidad de facto que da el decreto de asignar nuevas concesiones y el supuesto atraso en la decisión de la norma.

-Tercero, la sociedad civil, organizada en la Mesa de Ciudadanía y TV Digital, nunca ha planteado que no se le otorguen permisos para la fase demostrativa a los actuales canales de la TV abierta, sino que no se asignen nuevas concesiones mientras no se promulgue la ley, actualmente en debate en la Cámara, que regulará de manera –se espera- transparente y democrática la asignación y renovación de las concesiones de TV.

-Cuarto, plantea la editorial que durante el simulcasting, transición durante la cual los canales transmitirán en analógico y digital hasta el apagón analógico definitivo, se requeriría asignar “a los canales públicos un segmento adicional del espectro”. ¿A qué se refiere el editorialista con” los canales públicos”? Hasta donde nosotros estamos enterados, en Chile hay un solo canal que podría responder a ese denominativo.

Lea a continuación la editorial íntegra:

Televisión digital

El reciente Decreto Nº 264 de la Subsecretaría de Telecomunicaciones extiende hasta por cinco años las licencias provisorias para adoptar tecnología digital de televisión, otorgadas por el Decreto Nº 136 de 2009. Algunas organizaciones ciudadanas temen que esto signifique una apropiación de segmentos adicionales del espectro por los operadores actuales de TV. Pero no es así: como se plantea en la fundamentación del citado decreto, la extensión de las licencias provisorias responde al atraso en la adopción de la norma de televisión digital. Sólo en 2009, tras varios años de pugnas entre distintos actores, Chile adoptó la norma japonesa de TV digital, descartando las normas europea y estadounidense. Esa decisión parece correcta, pues la elegida es la más moderna y evita algunas de las deficiencias de las demás; tiene mejor comportamiento en ciudades y permite recibir en forma gratuita televisión en teléfonos móviles. Por eso, casi toda Sudamérica la ha elegido.

Una vez decidida la norma, durante la transición a un sistema puramente digital los canales de televisión deben emitir dos tipos de señales: la antigua señal analógica, destinada a los aparatos de televisión sin decodificador o no digitales, y señales digitales para aquellos que tienen esta calidad o antiguos que posean un decodificador. Esto requiere asignarles a los canales públicos un segmento adicional del espectro para emitir la señal digital, en el sector de las frecuencias UHF (frecuencia ultraalta). Aunque las señales definitivas de los canales serán estas del segmento UHF, actualmente son concesiones provisorias, pues la norma requiere un Plan de Radiodifusión Televisiva para otorgar la concesión definitiva. Hay espacio para más canales digitales en el segmento UHF, y hasta ahora rigen 16 permisos de demostración de servicio digital en este segmento.

En algunos años más se producirá el “apagón analógico”: se dejará de emitir señal analógica, y la banda VHF (muy alta frecuencia) que se usa hoy quedará libre para otros usos. En EE.UU. acaba de aprobarse que el espectro liberado se destine a una nueva tecnología de provisión de banda ancha, denominada S uper-WiFi . Ésta ofrece la promesa de la provisión de banda ancha a un bajo costo. Siendo así, la Subsecretaría de Telecomunicaciones debería presentar propuestas para los nuevos usos del espectro liberado en la transición a la televisión digital, en particular para aumentar la cobertura de banda ancha a bajo costo.

En telecomunicaciones, nuestro país se ha retrasado en los últimos años respecto de los países desarrollados e incluso a nivel regional. La tardanza en las decisiones en esta área durante el gobierno anterior fue considerable: falta aún para la portabilidad numérica, somos uno de los últimos países en definir el estándar de televisión digital y aún no existe una Superintendencia de Telecomunicaciones. Así, nos hemos transformado en seguidores en un área en la que durante algunas décadas lideramos la tecnología a nivel continental. Es necesario que la subsecretaría del ramo despeje resueltamente los diversos obstáculos que han frenado la modernización de este sector.