Contacto: Innecesaria crisis de identidad

pdiFrancisco Aravena / Wiken / Es a la vez el programa periodístico más ambicioso y últimamente el mejor logrado de la TV. La vara autoimpuesta es alta en función de sus temporadas anteriores e investigaciones tan trascendentes como la captura de Paul Schäfer. Y su primera entrega de esta temporada 2009, estuvo a la altura: “Los ángeles de Charly”, el reportaje en el que se denunciaba la vinculación de policías chilenos en casos de prostitución de menores en Valparaíso, provocó un terremoto en la PDI que terminó con la salida de su director.

Se anunciaba un segundo gran golpe, un reportaje sobre irregularidades en las declaraciones patrimoniales de algunos parlamentarios (aplazado por la cercanía con la emisión del episodio de “Informe especial”) y se sigue anunciando. En el intertanto, “Contacto” ha navegado por un territorio desconcertante que parece una innecesaria crisis de identidad. Sus dos últimas entregas han sido apuestas llamativas pero que dejan lugar para dudar sobre qué define a “Contacto” y qué la diferencia de otros espacios del mismo canal. “Imágenes del más allá” abordaba casos de supuestas fotografías de fantasmas. Tal cual. Era, por supuesto, una pieza con una narración contundente, entretenida, fascinante. Pero a fin de cuentas estaba hablando de fantasmas, un tema sobre el que es imposible avanzar en certezas. Quizás hizo falta que, como en su slogan, los detuviera la verdad. La semana siguiente mostraron los cientos de comentarios y fotografías enviadas por los televidentes, “lo que da cuenta del interés que despertó el tema”. Pero “Contacto”, hasta donde entendíamos, no se definía sólo por eso.

El reportaje siguiente, “En la cuerda floja”, fue una completa revisión y discusión sobre qué define la línea de la pobreza en Chile, con expertos y testimonios y una realización audiovisual destacable. Pero, incapaces de confiar en sus recursos o rendidos frente a las ideas promocionales de Canal 13, en “Contacto” contaron la historia a través de los actores Daniel Muñoz y Tamara Acosta, en su calidad de protagonistas de “Los 80”, quienes fueron enviados a compartir con dos familias de La Pintana. Una opción desconcertante. “Los protagonistas de la serie ?Los 80? abandonarán por un tiempo la ficción para sumergirse en una experiencia real”, era lo primero que nos decían. ¿Esperarán que supongamos que Muñoz y Acosta no tienen vida real fuera de la serie, como si fueran ?Los Simpson?? En “Welcome to Chile” supimos algo que ya sabíamos: que a los turistas extranjeros los estafan seguido. Un mar de pillerías viejas como el hilo negro y una serie de trivialidades casi hicieron naufragar el valor periodístico que sí tenía el reportaje. Ahora nos queda claro que los protagonistas de “Los 80” son buenas personas y los taxistas en el aeropuerto no. Pero queda un poco menos claro qué esperar del que solía ser el programa de reportajes de la televisión chilena. Nota 5.8.