Daniel Santoro analiza la relación periodismo-poder

El Mostrador/ Claudia Urquieta / Los medios argentinos bajo el estilo K / Este jueves se inicia el juicio contra Carlos Menem, acusado por contrabando de armas de guerra a Croacia y Ecuador, en gran parte gracias a las investigaciones del afamado periodista de investigación. Para el editor de Clarín, si la interacción del ex marido de Cecilia Bolocco se vio marcada por una relación de privilegio con los dueños de los medios, la de los Kirchner tiene su sello distintivo en el gran ostracismo de la pareja y en las duras críticas con nombre y apellido contra los profesionales de la información que no les siguen el amén.
 Durante la tarde del pasado sábado 2 de agosto la Quinta Presidencial de Olivos estaba lista para un acontecimiento inédito en los últimos seis años: la presidenta de Argentina, Cristina Fernández daría su primera conferencia de prensa desde que asumiera el cargo en diciembre de 2007, modificando el “veto” para que la prensa preguntara, impuesto por su marido Néstor Kirchner.

Porque la relación entre la pareja peronista y la prensa trasandina jamás tuvo luna de miel. Ni siquiera en sus inicios, en mayo de 2003, ya que el tradicional romance con los medios de comunicación que generalmente viven los jefes de Estado al comenzar su mandato se enmarcó rápidamente en el status quo de un largo matrimonio.

Tampoco hubo una reconciliación luego de la entrada en escena de la señora “K”. Lo que le quedó más que claro al dibujante del diario Clarín, Hermenegildo Sábat, al que criticó ante unas 60 mil personas reunidas en la Plaza de Mayo en un acto político en medio del conflicto agrícola. La caricatura de ella con unas benditas sobre los labios y con el perfil de su esposo adherido a su cara, sacaron ronchas en la mandataria, que optó por calificar el mensaje de “cuasi mafioso”.

Este largo proceso de ataques y reencuentros ha sido presenciado en primera fila por el periodista trasandino Daniel Santoro, editor del Clarín y ex presidente del Foro de Periodismo Argentino (Fopea). El autor del libro “Venta de Armas, Hombres de Menem”, que detalla la venta ilegal de armas a Ecuador, Croacia y Bosnia, estuvo en Chile por una semana impartiendo un curso en la Universidad Alberto Hurtado, donde comentó algunos alcances del complejo affaire entre los Kirchner y su gremio. En esta entrevista con El Mostrador detalla las especiales características de la condimentada relación.

 

-¿Cómo definiría la relación de los medios de comunicación y el matrimonio Kirchner?

-Ha sido una relación históricamente de tensión. Incluso en algunos momentos se ha creado un clima negativo. Basta decir que el ex presidente Néstor Kirchner nunca dio una conferencia de prensa durante sus cuatro años de mandato.

-¿Esto también sucedía con los otros presidentes luego de la vuelta de la democracia en 1983?

-No. Ya era una costumbre que los presidentes daban una conferencia de prensa mensual, bimensual. Incluso había presidentes en la dictadura que daban conferencias de prensa. Pero los Kirchner rompieron con esa tradición. Además, él hablaba en actos políticos o gubernamentales y atacaba a los periodistas con nombre y apellido. Lo que me parece desmedido porque el presidente tiene derecho a corregir ciertos datos o información, pero no como hacía él de despotricar contra periodistas porque no le gustaban las notas que escribían. Al hacerlo, los exhibía y podían recibir represalias en la calle.

-¿De qué otra forma intimidaba a los periodistas?

-Había una técnica de telefonazos: el jefe de gabinete llamaba a la redacción para quejarse o presionar por una nota.

-¿Podría describir un caso puntual donde haya pasado esto?

-Ningún periodista iba a contarlo con nombre y apellido por el contrato con la empresa. Pero en ese período yo fui presidente del Fopea, que agrupa a 240 periodistas y recibimos varias denuncias. Por ejemplo, una de que estaban investigando uno de los contratos ferroviarios del gobierno de Kirchner, llamaron al secretario de transporte para hacer una publicación, volvieron a la redacción y les dijeron que ese tema no lo podían escribir.

-¿Y por qué cree que instauró esta especial relación con la prensa?

-Las mañas que tenía como gobernador de una provincia chica como Santa Cruz, de unos 200 mil habitantes, las copió para gobernar un país de 40 millones de personas. Se dio cuenta que había pasado a un nivel de complejidad con los medios que no funcionaba.

Entonces creó una serie de anticuerpos de parte de los periodistas. Porque además de ser difícil conseguir información era un gobierno muy centralizado. Las declaraciones públicas que había, hablaba el jefe de gabinete, el ministro de Obras Públicas o de Planificación Federal, un ministro y nadie más, porque tenían pánico de hablar on the record con los periodistas.

-También se habla de una lógica de poder con los medios.

-Así es. Cuando fueron las elecciones parlamentarias en 2005 amplió por decreto las concesiones de las ondas de radiodifusión de televisión y radio por 10 años más. Lo hizo para beneficiar a un empresario amigo de él, Daniel Hadad que tenia el canal 9 de Buenos Aires que estaba en quiebra, y de esa forma le permitió venderlo y salir de ella.

La pregunta es: antes de la campaña electoral ¿qué dueño de medio de comunicación iba a querer pelearse con aquel que le regaló 10 años más de concesión?

-¿Y esto tuvo alguna consecuencia para Kirchner?

-Por decirlo diplomáticamente se ganó el buen humor del empresario periodístico.

-Entiendo que el presupuesto en publicidad del Estado aumentó significativamente luego de que Kirchner asumiera ¿esto ha tenido alguna repercusión?

-Cuando él asumió, triplicó o cuadriplicó el presupuesto que había para la publicidad del Estado. Y algo que hemos reclamado siempre desde Fopea es que exista siempre un criterio para distribuir la publicidad oficial. Porque por ejemplo, Canal 13 en manos del grupo Clarín, y canal 11 en manos de grupo Telefónica eran los que tenían mayor rating. El canal 9 en manos de este periodista amigo Daiel Hadad, y canal 2 en manos del grupo Vila Manzano tenían menos rating, pero obtenían mucha más publicidad. Por eso pedimos que exista una ley o a lo menos un documento por escrito que explique los criterios. Sino, hay una enorme discreción donde la publicidad oficial se puede utilizar para comprar silencio, aplastar o acallar al que me quiere criticar.
Cristina en la misma línea
-Por lo visto la señora “K” ha continuado la misma línea que su esposo

-Pero la cambió. Después del conflicto con el campo tuvimos la primera conferencia de prensa del matrimonio Kirchner. Incluso dio una segunda conferencia. Su gobierno dio un pequeño paso para reformar esos 5 años que habían sido negativos en la relación con los medios.

-¿A qué atribuye este cambio?

-Creo que se dieron cuenta de que tenían una política de comunicación equivocada. En una situación de crisis como la del campo donde todo el día hay piquetes, cortes de ruta, conferencias de prensa de los dirigentes, los periodistas tendemos a atender dos campanas, pero si la campana gubernamental no suena ¿qué íbamos a hacer? Ahí entendieron que necesitaban mayor presencia y dieron conferencias de prensa. Primero Néstor Kirchner como presidente del Partido Justicialista y después Cristina Fernández como Presidente en ejercicio.

-Más allá de estos avances ¿cómo definiría en este momento la relación que existe con los medios?

-Sigue siendo una relación muy tensa porque no tenemos una ley de acceso a la información pública, que fue bloqueada por Cristina Fernández cuando era senadora. Tampoco hay una ley que reglamente cómo se distribuye la publicidad oficial y recién ahora el jefe de gabinete nuevo ha recibido a la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) pero faltan muchos más gestos. Como por ejemplo cuando la presidenta viaja al exterior a dar conferencias. Ella estuvo hace dos semanas atrás en las Naciones Unidas y es una odisea conocer las actividades que hace a puerta cerrada.