Discusión sobre medios durante el Primer Café de Radio Cooperativa

OBSERVATORIO / radio  mujerEn el Primer Café de Una Nueva Mañana en Cooperativa se debatió apasionadamente sobre diversos temas de medios, entre ellos el éxito en sintonía del programa “Pelotón” de TVN y el escándalo por supuestos encuentros sexuales durante el encierro de los participantes del reality. En el programa de hoy, conducido por Cecilia Rovaretti, los contertulios eran el sociólogo Manuel Antonio Garretón, el sacerdote y director de la revista “Mensaje”, Antonio Delfau, y la periodista y directora del Observatorio de Medios, Manuela Gumucio. Garretón fue implacable al considerar que este tipo de programas, los realities, no aportan nada, reproducen lo peor del mundo militar y desafinan con lo que debiera ser la política programática de una televisión pública. Manuela Gumucio, por su parte, planteó que en principio detestaba este género televisivo y que le costaba ser objetiva en su análisis por su parentesco con la animadora Karen Doggenweiler, pero que esta versión de “Pelotón” le parecía menos mala que la anterior al predominar un ánimo lúdico de reírse un poco de los ritos militares.

También se habló en El Primer Café de los proyectos de ley para el tránsito a la TV digital, actualmente en trámite en el Congreso. Manuela Gumucio en su calidad de experta en el tema, planteó sus dudas respecto a estos proyectos por no modificar radicalmente el actual orden televisivo y reclamó la ausencia de una discusión ciudadana profunda sobre el asunto, aunque manifestó su esperanza de que al llegar al Senado se puedan corregir las graves deficiencias que tienen. Garretón sentenció que de no enmendarse los proyectos que modifican la ley del CNTV y de TVN nos perdíamos “la oportunidad de tener televisión pública”, sugiriendo que la actual no responde a esa condición.

En relación a las novedades de la prensa nacional, el sacerdote Delfau mostró su sorpresa por un titular del Mercurio de hoy (“Supuesto desaparecido había sido asesinado y estuvo 15 años enterrado en el patio de su casa”), en referencia a un crimen pasional recién descubierto por la policía. El sacerdote consideró “de mala leche” el recurso por inducir a los lectores a una confusión con los casos excepcionales en que se ha puesto en entredicho la veracidad de la desaparición de personas por razones políticas en Chile durante la dictadura.