Debate y periodismo
14/Enero/2010 · Imprimir este artículo
Agustín Esquella / El Mercurio /Señor Director: Sólo una muy mala comprensión de la función periodística, o acaso el inveterado temor chileno a la confrontación de puntos de vista y al debate, puede explicar que se critique a algunos de los periodistas que intervinieron en el reciente debate presidencial, imputándoles impertinencia y prepotencia. Peor aún es referirse a uno de ellos como “desconocido” sólo porque trabaja en un canal regional, ignorando de paso que se trata de un destacado académico con estudios de posgrado en Barcelona.
Quienes aspiran a ser Presidente tienen el deber de someterse a examen público permanente de sus ideas y planteamientos, el mismo que tendrán que afrontar diariamente, y con mucho mayor fuerza y propiedad, en caso de ser elegidos.
No son los periodistas quienes dañan su imagen al preguntar con seriedad, rigor e independencia a los candidatos, sino éstos cuando eluden las preguntas, responden con inexactitud, niegan hechos evidentes, o, peor aun, descalifican a quienes los interrogan, confundiéndolos con los relacionadores públicos de sus comandos.
Agustín Squella
















Es cierto, los periodistas tienen la obligación de preguntar con rigor e independencia, pero tienen la misma obligación de escuchar las respuestas. Es más, no pueden pretender -con la consabida advertencia, “nos quedan 30 segundos”, que un futuro presidente satisfaga sus inquietudes y las de los electores en esa fracción de segundos…Periodista estrella, entrevistado pillado…de tiempo.
La actividad periodística es mostrar la verdad, así expresan los docentes en los primeros semestres de la carrera, pero aquella busqueda debe por sí misma mostrar los hechos, acontecimientos e intenciones de los actores de un evento, y la entrevista de por sí o en un debate tiene como finalidad dejar traslucir las intenciones del entrevistado. Ya no es asunto de tiempo, sino de la motivación profesional por desarrollar bien la función que el periodista tiene.