Derecho a la intimidad en la red

La fecha de la graduación, las fotos en bikini o las conversaciones con los antiguos compañeros de clase en Facebook, MySpace u otras páginas web deben someterse a la legislación europea de protección de datos, según una propuesta aprobada en el Parlamento Europeo sobre el derecho a la intimidad en la Red.


La Eurocámara propone una norma para la protección de los datos personales en Internet

María Ramírez / El mundo / Bruselas

“Es preciso garantizar que todos los consumidores y los usuarios gocen del mismo nivel de protección de la intimidad y de sus datos personales, independientemente de la tecnología utilizada para prestar un determinado servicio”, dice una de las ocho centenares de enmiendas del debatidísimo proyecto que irá ahora a la Comisión Europea y al Consejo de Ministros de los Veintisiete para convertirse en legislación. Aunque páginas como Facebook están sometidas a las legislaciones nacionales, no existe hasta ahora claridad sobre la protección de datos en toda la UE.

Entre las medidas planeadas para la tutela de la privacidad en Internet, se encuentra también la obligación de pedir autorización cada vez que un software se instale en un ordenador si puede utilizar información del disco duro del usuario, como las páginas visitadas o algún contenido del ordenador.

Además, la propuesta refuerza el requisito de que el usuario dé su aprobación previa antes de que las páginas web utilicen ‘cookies’ – los códigos que almacenan datos sobre las visitas en Internet-. Para evitar que la Red sea más lenta, bastará con que la función se predetermine en el ordenador.

El amplio proyecto, presentado por el conservador británico Malcolm Harbour, se hizo famoso por su primera versión, donde se planteaba la posibilidad de que las direcciones de IP -las que identifican al usuario de Internet y su actividad- fueran información de más fácil acceso para localizar a los autores de las páginas en caso de delito.

Dada la presión de los internautas, con poderosas campañas todo el verano, esta propuesta se ha quedado en una simple petición a la Comisión Europea de que realice “un estudio sobre las direcciones IP y su utilización” y presente “propuestas” sobre “su utilización como datos personales en algunas circunstancias”. El objetivo es evitar, según los autores, en primera instancia definir esta identificación y estudiar si necesita una protección especial.

Tras las críticas -una malinterpretación, según expertos parlamentarios, de una propuesta que siempre ha pretendido proteger el tratamiento de datos personales-, el proyecto incluye enmiendas para explicar que la propuesta no busca controlar las actividades del usuario ni cazarle en actividades ilegales, como la piratería de música o películas.

Las referencias relativas a la mayor capacidad de los servidores, de los Estados o de las partes interesadas en caso de “actos ilícitos” -desde la pornografía al terrorismo hasta la descarga de canciones- han desaparecido y la cuestión queda simplemente en manos de la legislación nacional de los Veintisiete, como hasta ahora.

Harbour ha insistido, en la rueda de prensa, en que su informe “no ha tenido nunca que ver con el copyright” y su principal objetivo era “la protección del consumidor”, para fortalecer la protección de sus datos o facilitar el cambio de proveedor de Internet contra los “monopolios” actuales del mercado.