Diamela Eltit critica a Concertación por falta de medios independientes

eltit1La escritora Diamela Eltit en un artículo publicado en The Clinic (a propósito de la controversia que se produjo luego de la muerte del escritor nazi, Miguel Serrano, donde se enfrentó parte de nuestra intelectualidad respecto a sus méritos literarios y su vinculación militante con el nazismo) ve en la admiración de algunos escritores a Miguel Serrano una búsqueda por “ingresar a la familia cultural de los restringidos espacios de prensa que hoy rigen, corrigen y controlan los rumbos de la literatura chilena” . Eltit analiza la relación que se daría en Chile entre la propaganda al auge neo – liberal y la concentración de los medios de comunicación pertenecientes a la derecha, y critica de paso a la Concertación por no haber sido capaz de fomentar una política para promover medios de comunicación independientes.
Conozca a continuación un fragmento del texto de Diamela Eltit, que puede ser leído en su totalidad en The Clinic número 293:

“Desde otra perspectiva, el auge neoliberal en Chile se cursó y se cursa, a niveles propagandísticos, mediante la concentración de los medios de comunicación pertenecientes a la derecha política y económica. Sólo que esta estructura es en cierto modo confusa porque el liberalismo chileno -guardián fiel del capital- mantiene un fuerte vínculo con dos condiciones ultra conservadoras: la clase y la religión. Precisamente quiero enfatizar este punto, porque una de las falencias culturales y políticas más notorias de los gobiernos de la Concertación ha sido su incapacidad o su abierta negativa a fomentar una política para promover medios de comunicación independientes. Más aún, la rápida extinción de los que han surgido en los últimos 19 años, abren una zona de interrogantes que pueden augurar una colusión entre la Concertación y la derecha política y económica sobre este tema. Así, los espacios culturales de los medios de comunicación no pueden sino reflejar mayoritariamente el deseo de resaltar producciones ligadas al éxito (la literatura como empresa) como también integrar de diversos modos y con distintas tecnologías sujetos de “clase” o a aquellos funcionales al proyecto económico en la medida que los medios son propiedad de la derecha política. Pero también tengo que decir con mucha responsabilidad que, como en todos los espacios sociales existen zonas porosas en estos medios de comunicación que permiten que se cursen discursos culturales consistentes y coherentes, pero la medida general formula una realidad muy concentrada y manejada por elites que comparten una pertenencia de clase o bien reproducen los supuestos neoliberales imperantes”.