Disputa entre católicos por Canal 13

u católicaObservatorio / Está que arde el ambiente en la Universidad Católica luego de la intempestiva venta de un porcentaje de Canal 13 Televisión al grupo Luksic. Sale a flote, en la prensa nacional, un conflicto que se veía venir y cuyo fin abrupto pocos se hubiesen atrevido a anticipar. Era un secreto a voces la insostenible deuda que arrastraba canal 13, al igual que la dualidad programática, que tenía al -hasta ayer- canal católico con un pie en la obligación de competir de igual a igual en un mercado implacable y riesgoso y, con el otro, en el imperativo de “evangelizar la cultura”, que le plantea su origen y línea editorial.

“Tratándose de una universidad, perder por errores un medio de esta envergadura no tiene justificación, y venderlo constituye un fraude a la confianza que el Estado tuvo al entregarle esta estación. Al tratarse de la Iglesia Católica, renunciar al control de un medio trascendente en la formación de la opinión pública es una grave falta al deber de evangelizar, que será recordada históricamente”, señaló el académico de la UC y senador, Hernán Larraín.

Por su parte,  el ex rector Juan de Dios Vial Correa, esbozó una explicación para la crisis que terminó con la venta de dos tercios de Canal 13: “Tanto la demanda como los auspiciadores han ido evolucionando a una programación cada vez más alejada de los aspectos que le interesan a la universidad. Intentando mantener una línea editorial relativamente coherente con sus aspiraciones, Canal 13 comenzó a perder sintonía, y por ende a enfrentar una complicada situación financiera”.

Lea a continuación las cartas y columnas reproducidas en El Mercurio, estos últimos días:

canal 13 bSección columnas y Cartas de El Mercurio:

Canal 13: Un paso valiente y decisivo

Juan de Dios Vial Correa

Rector Emérito Pontificia Universidad Católica de Chile

La decisión reciente de la Universidad Católica sobre Canal 13 contó con el beneplácito de la autoridad eclesiástica, fue apoyada por la unanimidad de los miembros del Consejo Superior y ha sido recibida con gran aprobación por la comunidad universitaria. Todos han visto en esto una manera inteligente y valerosa de dar un paso decisivo para terminar con una situación insostenible y caminar hacia nuevas políticas universitarias de comunicación. Es una de aquellas situaciones en las que es necesario hacer sacrificios para evitar las peores consecuencias. Por eso resulta desconcertante la columna de ayer del senador Hernán Larraín en la que se permite afirmar que lo obrado por la universidad con el acuerdo de la Iglesia, es “éticamente” inadmisible. Tan atrevida afirmación no es sustentada por su autor con ningún argumento de peso.

Durante los primeros meses de su gestión, la nueva rectoría de la UC ha ratificado que la misión de la universidad se centra en “la formación de personas y la creación de conocimiento”, sus tareas tradicionales. Complementan estos aspectos la transferencia de ese conocimiento creado y la colaboración con el desarrollo de Chile. No puede quedar duda de que esa orientación es la que anima su gestión y la enlaza con la historia donde nuestra universidad siempre ha aportado a la cultura nacional.

Hace 50 años, a la Universidad Católica se le dio la posibilidad de proyectarse a la sociedad a través de un medio de comunicación masivo, cuya esencia es la información y la entretención. Canal 13 hizo su mejor esfuerzo por entregar una televisión de calidad, enfocada hacia estos propósitos. Lamentablemente, esta realidad de hace medio siglo cambió profundamente en el mundo durante las últimas décadas. También a nivel local, la industria televisiva ha incorporado nuevos canales con un enfoque netamente comercial.

Tanto la demanda como los auspiciadores han ido evolucionando a una programación cada vez más alejada de los aspectos que le interesan a la universidad. Intentando mantener una línea editorial relativamente coherente con sus aspiraciones, Canal 13 comenzó a perder sintonía, y por ende a enfrentar una complicada situación financiera.

El año 2009, el Canal tuvo pérdidas por US$ 7,2 millones, y a junio éstas se elevaban a US$ 9,2 millones, superando en un semestre toda la pérdida del año anterior. La deuda bancaria, en la que se ha debido incurrir para mantener el Canal en operación y cubrir sus compromisos, y que se arrastra desde hace varios años, alcanzó en la actualidad un valor máximo de US$ 55 millones. Este nivel de endeudamiento claramente hace incurrir en un riesgo de financiamiento no sólo al Canal, sino también a la propia Universidad. Resulta impensable que la situación del canal hiciera necesario que la Universidad disminuyera las remuneraciones de sus académicos y administrativos, sacrificara recursos para la investigación o incrementara en forma desmedida los aranceles de los alumnos. Tampoco parece que la situación se pueda revertir solamente con esfuerzos internos. En opinión de directivos del Canal 13, mantener y perfeccionar la operación actual resulta extremadamente difícil sin contar con el capital suficiente. Nuevos desafíos, como la implementación de la televisión digital, requerirán en el mediano plazo de importantes recursos adicionales, con los que la universidad no cuenta.

La decisión de buscar una asociación estratégica con empresarios relevantes del país, como Andrónico Luksic y su familia, pretende no sólo proveer a Canal 13 de la solvencia suficiente para recuperarse, y para proyectarse hacia el futuro, sino también allegar un aliado con gran experiencia en el manejo empresarial y que comparte valores fundamentales para la Universidad. Con esta decisión, la UC no se está retirando del rubro de las comunicaciones, sino que mantiene una participación que le dará la posibilidad de expresar su voz al interior del nuevo directorio que se conformará en la organización.

Adicionalmente, se ha resguardado la opción de recomprar el 17% del medio de comunicación, si esa fuera su alternativa en unos años más.

Ambas partes han expresado, además, su intención de mantener el perfil cultural del Canal 13 Cable, que opera en forma paralela al Canal abierto, y de estudiar la dedicación de una de las futuras señales digitales con una programación más cercana a los principios de la Universidad Católica y de la Iglesia.

Creo que con un poco de reflexión, cualquier lector comprenderá que hay razones muy fuertes que avalan la decisión adoptada, y que no es éticamente correcto descalificarla con palabras livianas, que carecen de un análisis serio.

¡El Trece, no!

Señor Director:

Me refiero a la columna publicada ayer por el ex rector de la Universidad Católica, doctor Juan de Dios Vial Correa, referida a la decisión de vender Canal 13, en la que refuta una columna anterior de mi autoría. Con el mayor respeto que me merece el doctor Vial, dado el tenor de su escrito, me veo en la obligación de formular ciertas precisiones.

Mi opinión fue expresada en mi calidad de profesor de la universidad y no de senador, como señala el ex rector. No corresponde darles significación política a mis comentarios.

El doctor Vial afirma que la decisión de vender Canal 13 cuenta con el acuerdo de las autoridades universitarias y de la Iglesia, y «con gran aprobación de la comunidad universitaria». ¿Cuándo ha sido consultada la comunidad universitaria sobre esta materia? ¿Cuándo ha existido en el último tiempo un debate abierto que le permita al doctor Vial hablar en nombre de quienes han sido sorprendidos por esta determinación?

El ex rector justifica el paso dado en atención a la deuda reciente de Canal 13. No dudo de las cifras que él ha entregado. Sin embargo, los problemas financieros del 13 empiezan mucho antes e incluyen el período en que el doctor Vial fue rector, cuando por graves errores en la gestión de autoridades designadas por él en el canal produjeron un desfinanciamiento mayor. Me pregunto con qué autoridad se defiende aquello en lo cual se tienen responsabilidades.

Luego, el ex rector señala que la situación del canal se debe al cambio en la realidad televisiva del país, escenario en el cual la competencia del medio hacía imposible mantener una línea editorial coherente, factor que hizo perder sintonía y complicar su situación financiera. Tal argumento es erróneo. Hubo un período en el propio canal, entre los años 2004 y 2007, donde, producto de una buena gestión y aciertos programáticos, el 13 mantuvo una buena sintonía y dio utilidades por 6 mil millones de pesos. Por tanto, este problema no es uno de imposibilidad metafísica, sino que de gestión y programación acertadas.

Tratándose de una universidad, perder por errores un medio de esta envergadura no tiene justificación, y venderlo constituye un fraude a la confianza que el Estado tuvo al entregarle esta estación. Al tratarse de la Iglesia Católica, renunciar al control de un medio trascendente en la formación de la opinión pública es una grave falta al deber de evangelizar, que será recordada históricamente.

Puede el ex rector Juan de Dios Vial no compartir mis juicios, pero sus palabras reafirman mi convicción de que este paso, lejos de ser una expresión de valentía, constituye más bien una muestra de debilidad ética que lamento muy profundamente. ¡El 13, no!

Hernán Larraín F.

Profesor PUC

Venta de Canal 13

Señor Director:

Se acaba de anunciar la venta de los derechos de Canal 13 a operadores privados. Antes fue la venta del Canal de la Universidad de Chile, que nuevamente se “revenderá”. Pero cuando se inició la televisión en Chile, la decisión del legislador, con un amplio consenso de la sociedad y gran visión anticipatoria, fue que este medio de comunicación quedara en manos de las universidades, para garantizar su función social (que lamentablemente no siempre se ha cumplido).

Mi pregunta es: ¿pueden las universidades legítimamente vender sus derechos, que fueron entregados por el Estado atendiendo a estos principios? En esto coincido con lo expresado ayer en su columna por el ex vicerrector y senador Hernán Larraín, porque más allá de lo legal, las universidades a las que el Estado les confió estos medios no deberían disponer del mismo como si fuera un producto del mercado.

Héctor Casanueva Ojeda

Ex alumno de la Universidad Católica de Chile

Canal 13 y rating

Señor Director:

El problema de Canal 13 no era la deuda, sino el rating.

El rating hogar, en el primer semestre de 2010, fue 30% menos que en el primer semestre de 2009. El rating comercial fue 37% menos, y el comercial, en horario prime, fue 39% menos.

Esta tendencia iba a implicar un impacto negativo de al menos 30% en sus ingresos publicitarios originalmente de alrededor de US$ 90 millones anuales. Estamos hablando de un impacto negativo de US$ 27 millones anuales generado por el bajo rating.

Vender una participación en el 13 ahora era prácticamente la única opción que tenía la Universidad.

Patricio del Sol