Doctor House inspira a filósofos televitos

house Emol / Un puñado de catedráticos analizan la filosofía de uno de los personajes más complejos de la televisión actual. »Todos mienten», es el subtítulo del libro, una de las frases preferidas de House y que refleja su mirada pesimista.

 ¿Tiene nuestra existencia algún significado? Es una pregunta que ronda desde hace cientos o miles de años, una que difícilmente alguien se atrevería a responder con firmeza. Pero en televisión hay uno que sí lo tiene claro: simplemente nuestra existencia no tiene ningún significado.

Aquel «pensador» es Gregory House, el doctor misántropo y genial que semana a semana resuelve acertijos médicos en el Hospital Princeton-Plainsboro, un hombre que desconoce reglas y cualquier norma ética que se aplica en su oficio. Un personaje egocéntrico, ateo y con una grisácea mirada de todas las cosas, pero que paradójicamente se dedica a salvar vidas.

«La filosofía de House: Todos mienten» (Selector Actualidad, 248 pág.), es un libro que busca examinar al examinador. Sus autores, William Irwin y Henry Jacoby, se preguntan si a estas alturas sería mejor leer menos libros y ver más televisión. Irwin parece haber tomado una decisión, ya que también ha sido el autor de los textos «La filosofía de Los Simpson» y «La filosofía de Seinfeld», estudiando dos de la series más populares que han pasado por la pantalla chica estadounidense en las últimas dos décadas.

Los autores convocaron a un puñado de catedráticos de diversas universidades que intentan ligar a House con grandes pensadores de la historia, no sólo para escudriñar por qué House piensa como piensa, sino también para de alguna forma justificar su mirada tan pesimista. Y parece que su mente no es tan retorcida como pareciera a primera vista.

La serie House, que cumple actualmente su sexta temporada en el aire, tiene elementos de Sócrates, Nietzsche, Aristóteles y un sinnúmero de filósofos que, tal como House, han intentado contestar preguntas fundamentales para la humanidad. House es un doctor que no trabajar para salvar vidas, sino que para «solucionar puzzles» que, casualmente, implican curar.

La difícil tarea del libro es hacer accesible una serie de teorías a los lectores, una misión cumplida para quienes son seguidores de la serie y conocen al personaje al revés y al derecho. Los que no son totalmente devotos, probablemente se tentarán con seguir los capítulos de la serie donde los dilemas morales y preguntas existencialistas se entretejen con entretención televisiva de calidad.