Dos Chiles en Altazor 2009

redolés 1Mauricio Redolés / El Ciudadano / Revuelo causaron ciertas especies de “salidas de libreto”, en la entrega de los premios Altazor el pasado mes de abril. Digo “salidas de libreto”, no porque hubiese un libreto escrito, sino porque se dijeron cosas que tal vez no resultaren apropiadas en el contexto de la entrega de premios de acuerdo a los estetas de derecha.

Lo políticamente correcto, es que si un artista recibe un premio en un programa de televisión que se transmite en directo no haga otra cosa que enviar saludos a su(s) esposa(s), hijos, hijas, padres, hermanos, hermanas, primos y primas, amigos, amigas, gatos, gatas y gatitas, perritas chocas, perros, etc.. Eso es lo deseable. Pero el verdadero muro de lamentos y reclamos que de una forma u otra se colaron en la entrega de los premios Altazor va dando cuenta de dos Chiles. Uno feliz, y otro descontento. No digo que quienes no dijeron una sola palabra sobre las innumerables carencias e injusticias que existen en Chile estén felices con este país. Pero los que nos atrevimos a decir una que otra cosita nos constituimos en alguna medida en reflejo de un país que no tiene acceso a la palabra.

Me di cuenta además que algunas intervenciones sacaron enormes aplausos por lo que alcanzaron a filtrar, en realidad verdaderas ovaciones o rechiflas según fuera el caso. Pero también me di cuenta que muchos y muchas metían ruido desde la platea o la galería, pero sin dar la cara. Actitud típica chilena. La del que antes de la reunión le dice al vocero de sus compañeros o compañeras ante el jefe “di esto y di aquello, y di esto más”, y en el momento de la reunión ante el jefe, callan, miran por la ventana, simulan que les molesta algo en el zapato, etc. Parafraseando una colección de libros de tiempos de la Unidad Popular “Así somos los Chilenos”. Aunque en realidad hoy esa colección debiera llamarse “Así Quedamos los Chilenos”. Así quedamos luego de años de dictadura y de gobiernos que no han recuperado el 100% de la Democracia. Quedamos desconfiados, poco solidarios, callados, reclamando en sordina, y con un discurso doble de la mejor escuela de cinismo que pudimos hacer. Con un Constitución Política que hace imposible por ley, que los trabajadores tengan sus representantes en el Parlamento, con una Educación que es un negociado para hacer plata, y cortada a la medida para crear ejércitos de cesantes dispuestos a vender baratísima su mano de obra.

Con leyes laborales anti-trabajadores. Con negociados en las compras de defensa, en que nadie tiene la culpa. País que tiene un multimillonario transformado en candidato presidencial. Con niños viviendo en la basura. Los niños moscas de los que habló en su poema Manuel Sánchez, quien obtuvo el Altazor en Música Tradicional o de Raíz Folclórica.

Tal vez si hay un síntoma de toda esta enfermedad llamada Chile 2009, ese síntoma se llama Televisión Chilena. Porque si ha habido un aliado importante en el genocidio cultural de este paisito mío son esas locutoras rubias que se autodenominan periodistas y que hablan del “must” y del “tip”, que sólo logra superar en patetismo otra gente como esos guatones que se autodenominan sociólogos y que tienen como curriculum de su pureza e ideoneidad ante los trompas un pasado de “miristas”(o “mapucistas” si viene al caso) y que pontifican arrellenado en sus sillones sobre qué es lo correcto y qué no. Cuando se juntan el mundo de la Tele y el mundo real suelen quedar cagadas. Para la gente de la televisión el otro mundo, el mundo real es casi una deformación de la realidad. Evidentemente hay excepciones como en todas las cosas., y los presentadores de esa noche Felipe Bianchi y Esperanza Silva, vaya que lo eran. Pero en general todo ese sistema que se sostiene en el así llamado “star-system” (como les gusta decir a las locutoras rubias o a los mijitos ricos ex milicos de la Dictadura o a los sociólogos de overoll-por lo arrastrados con sus trompas-) con esos actores del bodrio más genial que haya creado guionista alguno y que se denominan “teleseries”. Actores que siempre actúan de ellos mismos -de nuevo aquí hay salvedades pero son escasas- y que hacen fila para ser rostros de alguna casa comercial o farmafia. Teleseries que te la meten a toda hora, haciendo incluso reportajes de la misma caca en la escasa hora de las noticias, y que rara vez son noticias, y te dicen ¿Y dónde está Elisa?, y en la hora en que debieran estar informando de las últimas estafas de la hora para prevenir a la pobre gente te salen con todo su bodrio de melodrama. Una televisión donde los adiposos locutores deportivos aparecen hasta en las sopas dando lecciones de cómo respetar al que piensa distinto, esto en una casa televisiva que se caracteriza por anular todo lo que sea distinto a su bello estilo de vida. Una televisión que no tiene espacios para la música chilena, para la danza, la pintura, la escultura, la poesía y el arte en general. Pero que vaya a venir Ubago o los autos que saltan sobre otros autos. Se hacen pichí hablando de la venida del “astro español” y los autos que vuelan por el aire. Y en la esquina de la pobla los cabros y las chiquillas hacen su hip-hop contando sus cosas que la televisión no escucha y que les niega un país a ellos y les niega al país conocer a sus verdaderos artistas. Por eso, aún con todas las contradicciones de ser rostro de multitiendas y de estar metido en toda esa caca saludo desde aquí a Sergio Lagos quien ha tratado de abrir espacios para el rock chileno en la televisión en la medida de lo que él puede hacer. Y saludo a Cristian Warnken, y a los pocos y pocas que logran filtrar algo de verdadera cultura en la caja idiota. El concepto la cultura entretenida es la mejor manera de denostar la cultura. Pero la imbecilidad chilena es así.

Fui premiado en la categoría Rock por mis propios colegas. Esto sin desmerecer en nada la música de Angelo Pierattini y sus Calaveras Errantes y Macha y su Chico Trujillo. No creo que mi disco sea mejor que el de ellos. Es sólo rock and roll. Era la tercera vez que un trabajo mío era nominado al Altazor. El 2000 estuve nominado en Poesía con mi libro “Estar de la Poesía o el Estilo de mis Matemáticas” y el 2001 en Rock con mi disco “Redolés y Los ExAnimales Domésticos en Chile”. A los chilenos nos gusta lo certámico y esa exageración de llevar todo a competencia es un mal menor por el solo hecho de reunirnos. En el fondo gracias por el premio pero todos ganamos. Recuerdo en particular la cara de terror de uno de los reporteros televisivos apostados en la Cúpula cuando me vio pasar. Seguramente pensó que yo con mi pájaro en la mano, quería practicar sexo oral con tal de salir en una nota. Yo lo miré y me dio pena. La cola de hueones que querían esa nota era larga. Ni un solo periódico, ni un solo canal de televisión, ni una sola radio -excepto Radio Usach, que nos entrevistó a mi y a Manuel Sánchez en el lugar de los hechos- me ha llamado a mi o a Manuel Sánchez para entrevistarnos ni menos para felicitarnos por nuestro premio. Así es la cosa. Eso no es censura. Es peor. Se llama exclusión y está metida hasta en la médula de nuestro ya citado star-system. Compañeros, compañeras : El Folclor y el Rock Unidos Jamás Serán Vencidos.

Los dejo con Manuel Sánchez y sus versos de esa noche.

Asesina farmacia la listeria/del mapuche lamento desangrado/cisne muerto altazor bonita feria/ocultando un país malhumorado/Niños moscas viviendo de basura/condenados sonrientes al abismo/país mosca escatófaga locura/lo que vende es el culo y el cinismo/Candidatos izquierdoderechistas/continuismo de frescas dictaduras/nos tienen preparada la carroza/sin leyes que protejan al artista/quieren asesinar a la cultura/privatizando el alma y otras cosas.