Dos miradas sobre los medios en Venezuela

Observatorio / hugo chávezDos miradas sobre el cierre de radios y el ataque al canal Globovisión de Venezuela, que ha puesto en entredicho el respeto a la libertad de prensa en ese país. En el primer artículo, el presidente de la Asociación Nacional de la Prensa, Guillermo Turner, relata la historia de un colega periodista venezolano que le envió un correo electrónico en el cual da cuenta de su “dramática situación personal y familiar”, luego de perder su puesto en una radioemisora venezolana. En el segundo artículo, el periodista español, de rebelión.org, Carlos Allué comparte sus impresiones respecto a lo que califica como una campaña de desinformación contra Venezuela y la calidad de “bestia maldita” que tendría  Hugo Chávez en la prensa, radio y televisiones de España.

Lea a continuación ambos artículos:

Por Guillermo Turner / Presidente de la ANP / El Mercurio

Cumbre por la libertad de expresión

Un destacado colega periodista venezolano me envió a comienzos de semana un correo electrónico en el cual exponía su dramática situación personal y familiar. Los propietarios de la radio en la que trabajaba, atemorizados por las amenazas del gobierno bolivariano, le habían comunicado el término del programa que condujo por más de 15 años. Su otra fuente laboral, un breve espacio en Globovisión, pende del mismo delgado hilo de la cadena de TV de Guillermo Zuloaga, mientras crece su sensación de inseguridad por los constantes ataques de partidarios chavistas.

En definitiva, solicitaba colaboración para encontrar trabajo fuera de Venezuela. Asilo laboral, si lo pudiéramos llamar de alguna forma. Nunca fue un actor político, pero asumió la defensa de la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a estar informados hasta el punto de convertirse en un estorbo para los objetivos de un cada vez más todopoderoso Chávez.

Consecuencias de transformar los medios en trincheras políticas, dirán algunos. Pero ni siquiera los canales, radios o diarios que han optado por la neutralidad consiguen sostenerse en Venezuela. Recuerdo una reciente conversación en Caracas con un alto ejecutivo de Televen, red de TV controlada por el Grupo Cisneros, y que los opositores a Chávez critican por su “autocensura”. Las casi mil 900 cadenas obligatorias con Chávez transmitiendo su “Aló Presidente” han debilitado las finanzas del canal y afectado su relación con los avisadores. No pueden garantizarles la emisión de sus comerciales ni menos un rating atractivo, considerando la baja audiencia de estas prolongadas cadenas.

No, en Venezuela ya no basta con ser neutral. Para conseguir entrevistas con las autoridades, ser admitidos en las conferencias oficiales de prensa y -la gran herramienta de control- recibir publicidad con fondos fiscales se requiere mucho más que eso.

Incluso, si el debilitamiento financiero no resulta suficiente, el gobierno central tiene otros mecanismos a los cuales recurrir. Ya conocemos sus arbitrariedades en materia de entrega, renovación y término de concesiones. La ofensiva chavista para “democratizar el espacio radioeléctrico” mantiene en vilo a 240 emisoras de todo el país, y al menos siete ya debieron cesar sus transmisiones la semana pasada. Ahora suma un proyecto de ley contra “delitos mediáticos” que busca “lograr el equilibrio y la armonía” entre la libertad de expresión y el derecho a la seguridad interna de los ciudadanos. En resumen, sanciona con pena de prisión de dos a cuatro años a quien difunda informaciones que “lesionen la paz social” o se niegue a publicar una información que la autoridad considere necesaria.

Quizás con menos publicidad, otros países latinoamericanos muestran también situaciones preocupantes. El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, asumirá mañana un nuevo mandato en el que promete “mano dura” contra los medios de comunicación, a los que acusa de desestabilizar a su gobierno. En Bolivia, el Presidente Evo Morales ha planteado repetidamente su visión crítica sobre el papel de la prensa y ha propuesto como solución un Estado “con muchos medios de comunicación propios”. En Argentina, diarios, radios y TV sufren las consecuencias de un control politizado y arbitrario de la inversión fiscal en publicidad.

Aun así, estos mandatarios quieren más. El propio Correa dijo hace unos meses que, una vez que asumiera la presidencia de Unasur (hecho que ocurrirá mañana), iba a plantear formalmente la creación de una instancia que “defienda a los gobiernos de los abusos de la prensa”.

Pero los organismos internacionales no están para eso. Por el contrario, lo que la ciudadanía espera es que sirvan como espacio de encuentro para compartir las mejores prácticas, y, en esta materia, Chile tiene mucho que aportar. Con una eficiente Ley de Prensa, surgida tras la recuperación de la democracia; la plena libertad para la creación de medios de comunicación y una reciente normativa de transparencia y acceso a la información pública, nuestro país cuenta con respaldo suficiente como para evitar que este foro termine por mermar la libertad de expresión de los ciudadanos.

Hace 200 años, Latinoamérica fue testigo de la unidad y el esfuerzo conjunto de sus habitantes por alcanzar la independencia. Ojalá que en los próximos años no lamentemos el haber sido mudos testigos del proceso de deterioro de una libertad tan fundamental como es el derecho a la información.

 

Carlos Allué / Rebelión

La ofensiva contra Venezuela

Fernado Jáuregui es uno de esos tertulianos, que suele escribir sueltos muy poco originales en un par de diarios, resumiendo en cuatro líneas lo actualidad del día anterior. Lo habrán visto también en TV, u oído en radio, casi siempre en un estilo convencional de encefalograma plano, nunca al frente de una opinión arriesgada o inteligente. Pero lo que no le suponía yo era tan desinformado. Lo digo porque opinando sobre la “bestia maldita” de la prensa, radio y televisiones en España, es decir del presidente de Venezuela, D, Hugo Frías Chávez, escribió lo siguiente: “este señor llegó al poder por un golpe de estado, y más tarde resultó elegido en las urnas”. Me he dicho que este tal Jauregui, no puede ser tan idiota como para no saber que ese golpe de estado fracasó, Chávez hubo de cumplir cárcel y ser expulsado del ejército, y unos años después, ya libre y cumplida su pena, hubo de presentarse a unas elecciones en las que resultó elegido presidente de Venezuela, revalidando su mandato posteriormente, entre refendos y votaciones, más de tres veces. Y digo más de tres veces, porque no conozco otro país democrático donde se haya votado tantas veces en los últimos 8 años como Venezuela. De hecho he perdido la cuenta del número de veces, que los venezolanos han tenido la posibilidad de echar al “dictador” a través de las urnas, y no lo han hecho.

Poco después de esta anécdota, en sucesivos días, he visto, mejor leído, que este error periodístico probablemente no fuera tal, y corresponde a un eslabón más de una estrategia muy bien diseñada para intoxicar a la opinión pública. Ejemplos: Periodista Digital, ha escrito que recientemente el tal Chávez “ha cerrado 34 emisoras de radio y televisión”. Leyendo prensa venezolana he sabido que se trata de concesiones renunciadas en unos casos, en otros no ejercidas o cuyo titular había fallecido, o bien había concluido el periodo de la concesión estatal y no se han renovado. Por su parte, Canal 4, y la CNN, transmitiendo la reciente condena de Chávez a los atentados de ETA contra dos guardias civiles en Mallorca, ambas emisoras apostillaron la noticia con el “dato” de que “hasta hace poco en Venezuela se daba cobijo (así de intencionado) a los etarras”. Días antes, el mismo grupo mediático informaba que Venezuela suministraba armas a la guerrilla colombiana (que yo sepa tales emisoras todavía no han retransmitido el enérgico desmentido de la nación aludida) y así mismo se citaba a toda página en el diario El País, empresa del mismo grupo editorial que CNN y Cana 4, que “el país caribeño se había convertido en un narco-estado”… ¿Hay quién de más? ¿Puede alguien ser tan perverso por tantos motivos?

¿Es todo esto una casualidad? no lo creo. En los tiempos que corren muchas plumas del periodismo patrio viven directa o indirectamente del sueldo de las multinacionales españolas (Telefónica, Repsol, Banco Santánder. BBVA, etc, si no ver los anuncios en prensa), y es un hecho que a aquéllas este señor no les hace ninguna gracia e interfiere su planes de negocios en Latinoamérica, que básicamente consisten en conseguir de políticos dóciles -a veces a cambio de ciertos favores-, contratos de lo más beneficioso para ellos mismos, y de lo más perjudicial para la nación otorgante. Hoy, cuando acabó de escribir este suelto, puede que haya sido la conservadora cadena de televisión Interconomía, la que sin ambages haya dicho la verdad de forma más que directa: uno de sus tertulianos en un programa de debate ha apoyado el derrocamiento de Chávez, porque perjudicaba -ha dicho- a los intereses de nuestras multinacionales, que según él, eran lo mismo que los “intereses de miles de accionistas españoles”. Se agradece la franqueza. Ahora bien, respecto a lo de los “miles de accionistas”, a mi juicio, ya se ”ha ido de olla”, pues ha opinado como si un pequeño accionista pintara algo, al lado de los “tiburones” que administran la compañía vía sueldazos y prebendas, logrando de esa forma robarle todos años una parte importante de su dividendo.

En síntesis, que ya se pueden figurar ustedes qué hay detrás de esas plumas que defienden a capa y espada la libertad de expresión y la democracia en Venezuela.

PD.- Antes de firmar el artículo, arrecia aún más la intoxicación. Esta vez es la SEXTA TV: “se cierran emisoras, se quiere acabar con la libertad de expresión”, dice la locutora toda preocupada (¿pero no habíamos quedado que no había libertad de expresión y que Venezuela era una dictadura? O ¿acaso la había y partir de ahora no la habrá?), y va, y añade la misma señorita: “de 460 emisoras, el gobierno ya controla 80” (en esas 80 contabiliza todas las controladas por cooperativas y agrupaciones de trabajadores). ¡Horror! me voy cambiar de región, aquí en Aragón, salvo el Periódico de Aragón, el resto de los medios son controlados, todos, por el gobierno regional, directa o indirectamente. ¿Conocen ustedes en España, algún diario en prensa papel, radio o TV, controlado o de la titularidad de alguna cooperativa de trabajadores o sindicato? ¡Hasta ahí podríamos llegar! en nuestro país no más de cuatro empresas y grupos editoriales controlan el 90% de la radio y la televisión, y el presidente de cada gobierno autonómico, su televisión regional, y lo que caiga. Eso es democracia. Lo demás repúblicas bananeras como en Venezuela.