El algoritmo de Google al dominio público

Por Hugo Baronti / Arena Pública Arcis / para Observatorio de Medios / Un aspecto poco difundido es que el exitoso algoritmo de búsquedas de Google, llamado PageRank, que es usado para las búsquedas de contenidos, y que en lo fundamental consiste en identificar contenidos por los enlaces que los propios usuarios crean a las páginas web por las que navegan, es propiedad de la Universidad de Stanford, que lo confirió bajo licencia exclusiva a Google, pero solo hasta el año 2011.

El PageRank es el responsable del éxito logrado por este motor de búsqueda. Hoy sabemos que el buscador de Google concentra cerca del 50% del total de búsquedas de los usuarios en Internet en todo el mundo, convirtiéndose en algunos países, como Chile, en la “puerta de entrada” de los cibernautas a la “red de redes”.

Este éxito ha implicado que en pocos años Google, como empresa, se logre posicionar como una de las más dinámicas y agresivas del mercado digital, en cuanto a iniciativas e inversiones se refiere. Cotice en el sistema financiero con éxitos sin precedentes y, con ello, logre ubicar a sus dos propietarios dentro de los 100 hombres más ricos del orbe.

En efecto, entre el 2001 a lo que va del 2008, Google ha adquirido 53 grandes empresas, entre las que se cuentan Youtube, Picasa, DoubleClick o Panoramio. Ha impulsado proyectos a partir del éxito de otras iniciativas como Blogger, Orkut o Blogspot. Ha plagado la red con sus sistemas de publicidad en línea Adword – Adsense, a través de millones de portales y pequeñas web que se suscriben con la expectativa de aparecer mejor rankeados en las búsquedas. Y ha lanzado una treintena de servicios que se articular con el correo Gmail, uno de los tres sistemas de correo electrónico más usados en el mundo, junto a Yahoo y Hotmail.

A esto debemos sumar el impacto mediático que logran iniciativas como Google Earth, proyecto que consiste en la digitalización en alta resolución de todo el planeta, para lo cual cuenta con acceso a un satélite de comunicaciones, especialmente dedicado al particular. O iniciativas como el lanzamiento de su propio teléfono celular y más recientemente, su propio navegador: Google Chrome.

A nivel de la bolsa, la institución Credit Suisse First Boston (CSFB) no dudó en catalogar a Google como “la historia de mayor éxito en bolsa de los últimos tiempos”, por el ritmo de crecimiento experimentado, superior al de cualquier otra compañía. Esta tendencia se ha mantenido.

Google es una empresa consolidada en la nueva economía de Internet. Goza de un liderazgo indiscutible -que hace parecer a personalidades como Steve Ballmer, actual presidente de Microsoft, como un principiante-, y ha sabido incluso sortear con inteligencia las corrientes del Open Source o Software Libre, no obstante de ser responsable directo (junto a Amazon y eBay) de volver a “inflar la burbuja”, esto es, revitalizar las “puntocom” que despliegan el “negocio de lucrar en Internet”.

Por todo esto, Google ya no necesita de la concesión del algoritmo Pagerank para seguir desenvolviéndose como empresa. Es más, es peligroso que así sea. Es evidente que aún es prematuro hablar de “un monopolio en Internet”, por el tamaño y complejidad de la red, pero tambien es evidente que de continuar las tendencias, existe el riesgo real de que esta empresa se convierta en “el Gran Hermano”, del que muchos hablan y al que todos temen.

Sin ir más lejos, en el último tiempo han surgido voces de alerta respecto de la lectura que hace Google de los contenidos privados de los correos electrónicos de los usuarios, para asociarlos a publicidad contextual directa, cuestión que fue criticada – increíblemente – por el propio Ballmer. La utilización de información del “perfil” del usuario es algo común actualmente en la red, pero eso, combinado con acceso a millones de usuarios, capacidad infinita de procesamiento y desarrollo tecnológico avanzado es algo que comienza a mostrar la existencia real de esta suerte de “panóptico” de la sociedad de la información.

Por el contrario, este algoritmo de búsqueda (sin manipulación o incorporación de factores de mercado) es tan importante para la gran mayoría de los usuarios, que no es exagerado plantear que debe ser declarado patrimonio de la humanidad: la consulta -en tiempo real y a millones de usuarios- sobre lo que es en la práctica “un voto” respecto de la relevancia de determinado contenido on line, en cada uno de los más variados temas o tópicos, puede ser entendido como el mayor ejercicio democrático mundial o estar en presencia de un verdadero cerebro global, que asume la opinión de las mayorías, para mostrar “lo más adecuado” en el tema respectivo.

Por todo ello, por las implicancias políticas de Google como empresa a nivel mundial, por la libre circulación de saberes y técnicas, fin último del ciberespacio, y porque además, hoy más que nunca sabemos que la “regulación libre del mercado” -crisis del sistema financiero y crisis medioambiental mediante- no es garantía de un desarrollo equitativo y sostenible, es que debemos solicitar a la Universidad de Stanford la liberación del Algoritmo al Dominio Público.

Cabe señalar que esta propuesta considera dos elementos fundamentales: por un lado, en la corta historia de Internet, ya tenemos la experiencia de formatos de contenidos digitales así como de lenguajes de programación, que han sido puestos en el dominio público, por la importancia que han adquirido con su masificación. Por otro lado, ante la imposibilidad de luchar contra los gigantes a partir del uso de herramientas alternativas, debido a que no es posible competir con la maquinaria y el ritmo de desarrollo que estos gigantes son capaces de implementar, sólo queda la acción conciente y concertada de actores político-sociales para regular este desarrollo socio-cultural mundial que se expresa en el ciberespacio.

El Algoritmo Pagerank puede ser implementado en un buscador libre no comercial a cargo de una institución sin fines de lucro. El primer paso es unirse al grupo Facebook; “ALGORITMO DE GOOGLE AL DOMINIO PUBLICO”, y participar, posteriormente en el documento que será enviado a la Universidad de Stanford.

*Hugo Baronti es webmaster de Arena Pública, plataforma de opinión de Universidad ARCIS.