El cambio de nuestra TV: un destino en controversia

manuela-Manuela Gumucio / Directora Observatorio de Medios / El Mostrador / Los medios masivos han ignorado de manera inexplicable tan importante debate, si se piensa que la TV es el más grande de los poderes políticos y culturales en las sociedades modernas. Cabe sospechar que este silencio responde a la esperanza que poderosos sectores tienen de que estas reformas pasen como por un tubo en el Parlamento, consagrando los privilegios de los actuales canales, frenando la llegada de nuevos aspirantes a compartir la llamada torta publicitaria.

El jueves 29 de Octubre tuvo lugar el seminario Provocaciones, organizado por el Observatorio de Medios Fucatel, en su sexta versión. Esta vez los análisis, a veces declamatorios de años pasados, fueron proscritos. Para nadie era un misterio que este debate estaba animado por la posibilidad de cambiar el curso de las dos leyes enviadas por el Gobierno al Parlamento para afrontar la digitalización de la TV. Se trataba de enfrentar las principales controversias, sin perder tiempo.

Un carácter de urgencia atravesaba el ánimo de los panelistas y de la numerosa asistencia enfrentada a un tema árido, a pesar de estar tan ligado a la entretención. Estas reformas han sido consideradas insuficientes, por algunos sectores y defraudantes para aquellos que esperaban que se dieran las condiciones para la entrada de nuevos operadores y con ello, una oferta televisiva más diversa y plural que la actual, amén de otras ventajas para la inclusión de los sectores rezagados a Internet y las nuevas tecnologías.

Desfilaron esa mañana, en el Café Literario del Parque Balmaceda, ejecutivos de canales, parlamentarios, miembros del Consejo Nacional de TV, Ángela Vivanco de ANATEL, Álvaro Ramis, por las organizaciones ciudadanas, Federico Joannon, miembro del directorio de El Mostrador, Eduardo Arriagada, académico de la PUC, Cristián Saieh, en representación de Canal 13 y el propio Ministro Transporte y Telecomunicaciones, René Cortázar designado por el Gobierno para la tramitación de estas leyes. Su presencia allí tenía el mérito del respeto al debate, puesto que el Observatorio se ha convertido en uno de los principales críticos de sus proyectos, oposición a la que se sumaron en la misma semana 50 organizaciones de la sociedad civil, que aprovecharon la ocasión para hacerle entrega de un decálogo, fruto de un encuentro de numerosas de organizaciones no gubernamentales, en las manos de Tehani Steiger, dirigente de la Plataforma Audiovisual que agrupa productores, creadores y otros gremios del rubro.

El ministro admitió, en su saludo inicial, que existían controversias en torno a este tema crucial, pero ellas no giraban en torno a si el Estado debía intervenir o no, sino que sobre el cómo debía hacerlo, y explicó que la política del Gobierno era optar por una regulación ex post al otorgamiento de las concesiones. Se refería con ello a su persistencia en defender como único requisito para el otorgamiento de frecuencias, la aprobación de un informe técnico por la Subtel. Esta postura es claramente opuesta a la del Consejo Nacional de TV, representado durante el seminario Provocaciones, por dos de sus integrantes, Herman Chadwick y Jorge Donoso, quienes defendieron el punto de vista de que las concesiones deben entenderse como un bien de todos los chilenos y los criterios para su otorgamiento deben responder al interés público.

Lo mismo afirmó Gloria Tristani, ex comisionada del principal organismo estadounidense, quien produjo un enorme impacto al informar a los chilenos de la enorme cantidad de obligaciones que tienen los concesionarios en los Estados Unidos: tres horas de programación infantil educativa, subtitular las producciones para sordos, imposibilidad de poseer al mismo tiempo un canal y un diario a lo que se agrega una duración de las concesiones televisivas de 8 años y no de 25 como en Chile, entre otros deberes y limitaciones que establece la ley.

También intervinieron los diputados presentes Esteban Valenzuela y Andrés Egaña y el senador Carlos Cantero, quien dijo que estaba a la espera de los proyectos en el Senado con una clara postura, similar a la del CNTV, que es por lo demás similar a la del Observatorio. Los tres parlamentarios advirtieron que serían especialmente vigilantes en convertir en realidad una verdadera TV regional.

La gestación y tramitación de ambas leyes ha estado marcada por controversias en los aspectos mencionados, así como también en las garantías de una distribución equitativa del espectro. Los medios masivos han ignorado de manera inexplicable tan importante debate, si se piensa que la TV es el más grande de los poderes políticos y culturales en las sociedades modernas. Cabe sospechar que este silencio responde a la esperanza que poderosos sectores tienen de que estas reformas pasen como por un tubo en el Parlamento, consagrando los privilegios de los actuales canales, frenando la llegada de nuevos aspirantes a compartir la llamada torta publicitaria y salvando la buena conciencia con la reserva de espectro para la TV regional, sin ni siquiera considerar un transportador publico que pueda garantizar, al menos, la difusión de pequeños operadores sin invertir en grandes redes de transmisión.

Este mutismo de los principales medios chilenos frente a tan importantes reformas, contrasta con la cobertura que tuvo en Argentina y en el exterior, la tramitación de la Ley de Medios propuesta por la Presidenta Fernández y que fue aprobada con el apoyo de la oposición a su Gobierno. Mario Wainfeld, destacado periodista trasandino de Página 12, quien fue invitado a Provocaciones, justificó la amplia mayoría con que se aprobó la ley, dado el carácter democratizador de las propuestas, que fueron principalmente impugnadas por el Diario Clarín. En su intervención el sacerdote Antonio Delfau, director de la revista Mensaje, con buen humor, dijo alegrarse de lo que escuchaba, porque la prensa chilena lo había convencido de que dicha Ley “representaba un atentado a la libertad de expresión”.

Volviendo al país y al destino de nuestra televisión, la buena nueva es que el Ministro Cortázar reconoció el Estado “líquido” (cambiable) de los proyectos, lo que no podemos dejar de interpretar como un éxito de la acción de las organizaciones civiles y del propio Observatorio.

*Manuela Gumucio es directora del Observatorio de Medios Fucatel.