El extraño viaje de “El diario de AgustÃn”
Felipe Saleh / El Mostrador / La pelÃcula ausente / El documental se ganó el segundo lugar en un festival clase A, como es el de La Habana. El mismo que todos supimos ganó Tony Manero. Pero los diarios que se inclinan ante su director, esta vez decidieron omitirla. Sepa por qué. El “ninguneo” parece ser el arma más potente cuando algunos quieren que la verdad no se oiga muy fuerte. Por cierto, también es un arma de doble filo, porque todo el mundo sabe lo que significa ese aforismo “el que calla, otorga”.
Pero vamos al grano. En la última edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, realizada entre el 2 y el 12 de diciembre, un circuito de primera división, la pelÃcula ganadora fue Tony Manero. Con justicia, la prensa antes y después de este premio se llenó de columnas, crÃticas y menciones de todo tipo y formato. La segunda pelÃcula de Pablo LarraÃn ofrece mucho paño que cortar.
El festival tiene una categorÃa de documentales. En la primera versión de 1978 ganó el Coral, trofeo de la competencia, al primer lugar “La Batalla de Chile: la lucha de un pueblo sin armas” de Patricio Guzmán, un documental polÃtico, definitivamente “rojo”, mucho más explÃcito que “El Diario de AgustÃn” (2008), de Ignacio Agüero y Fernando Villagrán, premiada en la última edición con el segundo lugar.
Guzmán y su registro de la Unidad Popular, empaquetado en tres fragmentos (La Batalla de Chile I y II, Salvador Allende) son considerados referentes del género documental. Una cinta que tendrÃa tres o cuatro estrellas en la reseña del diario. Ningún crÃtico se atreverÃa a decir que esta es una pelÃcula prescindible, sino al revés. La televisión pública la muestra “con orgullo”. Y El Mercurio no se resta. Aunque su visión realista desde la izquierda más dura, barre el piso con el público y los valores que el diario representa, jamás podrÃa omitirla.
Las vÃsceras de La Habana
El Diario de AgustÃn es más modesta. Está hecha por estudiantes y dura sólo 80 minutos. Además, se mete en un solo tema. Cómo la cadena Edwards ayudó a la dictadura ocultando las violaciones a los derechos humanos. Pero no se termina sin consignar que al cabo de 30 años, el poder del conglomerado (y su credibilidad) sigue intacto, incluso entre quienes aparecieron bajo el rótulo de “ubicar y detener” una de sus portadas más clásicas, dÃas después del golpe.
En La Habana esta conclusión de la pelÃcula “causaba las mismas reacciones viscerales que acá, con la diferencia que la gente allá se mete al cine sin saber qué es lo que va a ver, porque es muy barato”, dice Fernando Villagrán uno de los realizadores.
Por esos dÃas, precisamente el 10 de diciembre, Juan Pablo Vilches colaborador de Artes y Letras de El Mercurio escribe una crÃtica del documental. En rigor es la nueva pelÃcula de Ignacio Agüero un realizador de la misma generación de Guzmán y por lo tanto, con un lugar en el mismo panteón, gracias, sobre todo, a “Cien niños esperando un tren”, “La mamá de mi abuela le contó a mi abuela” y “Aquà se construye”.
Teniendo en cuenta estos trabajos anteriores Vilches escribió: “Su afán es la denuncia, y como tal recurre a las reiteraciones para ahondar cierta sensación de pasmo y escándalo, asà como junta imágenes y sonidos para matizar lo anterior con una ironÃa que suele devenir en sarcasmo. Hay mucho oficio en este documental, pero está orientado a un solo fin”. Es decir una crÃtica profesional. Pero Vilches se dio un disparo en el pie. El periodista colaborador habitual de Artes y Letras se fue del diario cuando su editor (Daniel Swinburn) le dijo que no se iba a publicar nada sobre ella.
Sólo un dÃa después del estreno el diario publicó en su página editorial un recuadro.
“Me llama la atención que Ascanio Cavallo no la haya criticado cuando siempre ha hablado de las otras pelÃculas de Agüero”, dice Fernando Villagrán. Y cuenta que en La Tercera “se negaron a publicar un aviso del Cine Arte Alameda con un anuncio de la pelÃcula”.
Campeones en autogestión
Con todo, la pelÃcula volvió a ganar un premio. Esta vez a Mejor documental latinoamericano y Mejor Sonido en el festival Ataltidoc de Uruguay. La Habana sirvió además para negociar derechos de exhibición y distribución en Europa. Próximamente irá al festival de Guadalajara.
Lo que no es seguro es que se muestre en la televisión pública de Chile. Aunque ya se mostró en el canal 7 de Argentina antes que se estrenara en Santiago. “TodavÃa no hay un acuerdo con TVN, querÃamos mostrarla en el espacio de ‘realizadores chilenos’ pero dijeron que por ahora no tenÃan presupuesto”, explica Fernando Villagrán.
Hasta el momento el documental ha sido visto por 8000 personas en los cines Normandie y Alameda. Desde el 1 de enero estará en Movieland de La Florida, Marina Arauco en Viña del Mar y Cinemark Plaza del Trébol”. Además en el verano los realizadores llevarán la pelÃcula a lugares donde no hay cine. Ya estuvieron en Tomé.


Es un gran documental, que en cualquier paÃs “normal” -no en Chile, por cierto- significarÃa un buen debate, crÃticas, visiones del gobierno, etc., asà como un trampolÃn al éxito profesional de los jóvenes periodistas que efectuaron las investigaciones y entrevistas. Pues bien. Nada de eso sucede en el Chile eufemÃstico, pitutero, chaquetero y cobarde. Nadie publica -salvo los llamados “medios alternativos”; Francisco Vidal, tan locuaz cuando de otros temas se trata, mantiene cerrado el pico; Copesa-Mercurio calladitos, los “crÃticos” de la Televisión-basura y sus editores y conductores, que nos asfixian a diario con sus estúpidos matinales nada dicen u opinan. Y lo peor: la misma clase polÃtica que sufrió en algún momento la represión por culpa de la persecusión de AgustÃn y sus medios, hoy firma las órdenes de compra de servicios a la cadena de Edwards, repartiendo el trozo más suculento de la torta publicitaria a su ex enemigo. Y peor aún: esos jóvenes periodistas, autores de El Diario de AgustÃn, en lugar de obtener un reconocimiento público y de las empresas que manejan medios de comunicación, deberán emigrar si qieren conseguir un empleo digno, apitutarse en algún gobierno de “izquierda”, en calidad de asesor o hacer un mea culpa y someterse a los designios del duopolio Mercurio-Copesa…..¡PaÃs triste el que nos tocó nacer…!
genial la info gracias