El Gobierno de Kirchner lanza una operación relámpago contra el diario ‘Clarín’

clarín de BARamy Wurgaft | Buenos Aires / En un operativo sin precedentes en cuanto a su magnitud y a la violencia con que se llevó a cabo, un grupo de 200 inspectores de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), invadió la sede del ‘Grupo Clarín’, en Buenos Aires.

Sin aviso previo y agrediendo al guardia jurado que custodiaba la entrada, los agentes del organismo recaudador ingresaron al edificio y comenzaron a hurgar en los archivos y los ordenadores de la empresa, en el marco de una supuesta “inspección de rutina”. Mientras los inspectores forcejeaban con los periodistas, un grupo de manifestantes, entre ellos algunos encapuchados, entonaba consignas contra el medio. “¡Traidores!” “¡Mercenarios del Imperialismo!”

La operación, que no tiene precedente desde que se restableció la democracia en Argentina, en 1983, coincidió con la publicación, en la portada del diario Clarín, de una denuncia contra Ricardo Etchegaray, quien ejerce a la vez los cargos de director de la Oficina de Control de Comercio Agrícola (ONCCA) y de titular de la AFIP. El artículo en cuestión señala que Etchegaray, hombre de confianza de la presidenta Cristina Fernández y de su marido, Néstor Kirchner, transfirió 10 millones de pesos (casi dos millones de euros) a Paseo Lagunas S.A, una empresa agro-ganadera que no cuenta con autorización para sus operaciones.

Hace poco más de un mes, el ex presidente Kirchner lanzó una agresiva campaña contra el grupo Clarín, acusándolo de servir a los intereses de “una corporación oligárquica”, empeñada en desestabilizar al país y precipitar la caída del gobierno. Simultáneamente, el Ejecutivo envió al Congreso, un proyecto de ley para descentralizar la información periodística, que a su juicio, está en manos de “carteles y monopolios” como el de Clarín.

El jefe del operativo se identificó como Carlos Consentino, inspector regional de AFIP, responsable de una investigación contra la empresa por supuesto fraude fiscal. Cuando los directivos le pidieron que mostrase sus credenciales o una orden judicial para llevar a cabo la inspección, Consentino alegó que por tratarse de una “tarea de rutina”, no hacía falta más que laautorización de sus superiores.

Los directivos de Clarín llamaron a la sede de AFIP para averiguar las causas del operativo, pero las líneas de la centralita estaban colapsadas y cuando por fin lograron comunicarse, no había quien supiera responder a su consulta. En el Ministerio de Economía aseguraron desconocer las causas del procedimiento.