El hombre que sueña con cambiar la TV chilena desde el Canal 13

canal treceIgnacio Bazán / Reportajes / El Mercurio / Marcelo Von Chrismar, nuevo Director Ejecutivo de la estación católica / Hace once años recibió el DUOC para posicionarlo como una de las principales instituciones superiores del país. Durante su periodo se inauguraron nuevas sedes y se pasó de 13 mil a 56 mil estudiantes. Ahora recibe el canal que más perdió durante el año pasado ($3.662 millones) y que pasa por una seria crisis de identidad. Von Chrismar apunta a menos farándula y un departamento de prensa más fuerte. Eso para empezar. La batalla Von Chrismar en Canal 13 recién comienza.

En la conversación de sobremesa, en los foros de internet y en el comidillo de pasillo, en todos lados, se dice que Marcelo von Chrismar, el nuevo director de Canal 13, va a necesitar suerte.

Basta hacer un breve repaso. El canal perdió el año pasado $3.662 millones de pesos y se posicionó en un magro cuarto lugar de sintonía. Malo para una estación que siempre estuvo acostumbrada a pelear los dos primeros puestos. Si a eso se le suma el eterno debate por la identidad perdida -una identidad extraviada para el seno de la Universidad Católica entre realities, farándula y teleseries- se entiende por qué en el ambiente se percibe a Von Chrismar como un hombre que la va a tener difícil.

A Von Chrismar, por otro lado, poco le importa esta sensación. Ya se habla de que quiere «desfarandulizar» el canal, volver a hacer fuerte al departamento de prensa y darle un viraje a la concepción de los programas en general. ¿Cómo? Los cambios vendrán una vez que el sucesor de Mercedes Ducci tenga todos los antecedentes y estudios a la mano.

En su círculo más cercano se destaca que este ingeniero civil de la Universidad Católica, de 65 años, es un hombre que trabaja duro, y que también tiene «el cuero duro». Sus 11 años como rector del DUOC, en donde dio una intensa pelea por posicionar a la institución y a la educación técnico-profesional en la sociedad chilena, es el ejemplo más claro de que no teme remar contra la corriente. En su círculo íntimo saben que cuando asumió en el DUOC era difícil reclutar profesionales para llenar las vacantes de la organización, mientras que hoy los buenos currículos inundan las oficinas de Antonio Varas.

«Marcelo transformó a la institución en un paradigma de la educación técnico-profesional», cuenta Marcelo Tomarelli, prorrector del DUOC, quien ha trabajado mano a mano con Von Chrismar en los últimos años. Y agrega: «Aparte de posicionarlo como número 1, logró transformar la percepción que se tiene de la educación técnica. Nuestros alumnos, que en su mayoría vienen de los quintiles segundo y tercero, después de graduados pasan a formar parte de los quintiles cuarto y quinto».

Los números hablan por sí solos: cuando Von Chrismar asumió en enero de 1999, el DUOC contaba con 13 mil estudiantes. Once años más tarde, esa cifra se empina por los 56 mil alumnos, en sedes repartidas por todo el país.

«En el caso del DUOC, lo más importante ha sido el desarrollo académico», explica Carlos Isaac, director general de Desarrollo de la institución. «Pero lo que Marcelo nunca dejó de hacer fue posicionar a la educación técnica en la agenda país, siempre diciendo que, si no pegamos un gran salto en este ámbito, tampoco vamos a poder dar un salto hacia el desarrollo».

«No va a dejar de ser la persona que es», apunta Tomarelli. «Marcelo va a seguir siendo el hombre de trato amable. Al desafío de tomar Canal 13 le va a imprimir un sello similar a lo que hizo acá».

Por años, Von Chrismar luchó para cambiar la percepción de los egresados de la educación técnico profesional. «Cuando en esferas gubernamentales o de poder se les ninguneaba, era como decirle que un hijo suyo era tonto», dice un estrecho colaborador.

Sus cercanos concuerdan en que, lo que marca a fuego su trabajo es su coherencia e independencia de opiniones contrarias. «No es de dejarse llevar fácilmente por los críticos», dice Tomarelli. «Pero si se da cuenta que tiene que corregir algo, lo va a hacer».

Tomarelli cuenta que, al menos en el DUOC, se ha caracterizado por formar equipos de trabajo con gente joven. «Él es el mayor por una buena cantidad de años», dice. «Cree mucho en la importancia de los buenos equipos». Isaac complementa: «Hace un muy buen trabajo de formador, de mentor, lo que le da un plus a su organización misma».

La idea principal de Von Chrismar es que las personas que trabajan con él se enamoren de su proyecto. Que tengan confianza en sí mismas, pero también una buena base de conocimientos para respaldar esa confianza. «Hay que creerse el cuento, pero también hay que tener un cuento», es una de las frases que le dice a sus empleados.

Correr viendo tevé

Marcelo Von Chrismar proviene de una familia alemana en la que él forma parte de la cuarta generación en Chile. Su padre no tuvo estudios universitarios, trabajaba de empleado, pero Von Chrismar igualmente pudo acceder a una buena educación.

Estudió la primaria y secundaria en los Padres Franceses de Alameda. A los 17 años conoció a quien es su esposa hasta el día de hoy: Carmen Luz Paut, quien en esa época estudiaba en el Saint John’s Villa Academy. Se casaron cuando Von Chrismar terminó la universidad (fue compañero de generación del ex ministro de minería Alfonso Dulanto y del socio fundador del CDF Jorge Claro). Tras el matrimonio partieron a Caldera, donde él tenía que supervisar la instalación de una nueva planta de Copec. Aunque estaban lejos de todo y en una geografía hostil, el aislamiento les sirvió para construir un sólido vínculo afectivo que mantienen hasta hoy.

Sus cercanos dicen que él es un hombre de fe, que siempre impulsó principios católicos en el DUOC, aunque no es miembro activo de ningún movimiento. Su señora, por otro lado, es una participante activa en Schoenstatt.

Tienen tres hijos: Marcelo, María Carolina y Pablo. Los hombres son ingenieros, ella profesora de inglés. Todos casados, en conjunto les han dado siete nietos.

A nivel profesional, Von Chrismar se ha balanceado entre los ámbitos público y privado, además del académico. A sus 11 años como rector del DUOC, suma experiencias como ingeniero de Copec y Codelco, director del Dictuc y de la sociedad de inversiones Santa Clara.

Su gran pasión es la navegación, a la que planea dedicarle una gran cantidad de tiempo apenas se retire. Está en edad legal para jubilar, pero el proyecto en Canal 13 lo sedujo lo suficiente como para posponer sus planes. En Rapel lo espera un velero (un MJ24), en el que navega todo lo que puede durante sus semanas de vacaciones de verano. Los fines de semana del año -cuando tiene tiempo- prefiere escaparse a Viña. Le gusta, sobre todo, porque es más cercana a Santiago que Rapel.

El nuevo director de Canal 13 es un fanático de las noticias: las mira en la TV tres veces al día, desde la mañana a la noche. A última hora hace ejercicio en su trotadora y… también mira la televisión. Admira los programas para la familia, los que hacen participar al espectador. «Quién quiere ser millonario» es uno de sus programas favoritos. «Maravillozoo» es otro programa que le gusta, pero de una época anterior. También le atrae mucho Canal 13 cable, sus contenidos, aunque eso no significa que el canal abierto apunte a ese tipo de proyecto. A la hora de leer, tiene varios libros en la cabecera que va leyendo de acuerdo al interés del «vitrineo»: le gustan desde las novelas de Forsyth a libros filósoficos más profundos.

Por ahora, el objetivo de Von Chrismar es revisar todo. Incluso la eterna parrilla paralela de la televisión chilena en la que los canales dan matinales, teleseries, noticias e incluso bloques deportivos en el mismo horario. Las posibilidades de cambio son infinitas porque, más que ganar una peleíta de rating a las 9 de la noche del jueves, lo que al nuevo director de Canal 13 realmente le interesa es cambiar gustos, rasgos culturales que están metidos en las costumbres más profundas del país. «Quizás pueda tardarse un poco en descifrar cómo alcanzar sus objetivos, sobre todo ahora que no conoce muy bien el rubro», cuenta un cercano. «Pero lo que sí está claro es que Marcelo tiene la certeza de hacia dónde quiere llegar. Con el DUOC tuvo esa visión que alcanzó para cambiar la percepción que se tiene de la educación técnica en Chile. No me cabe duda de que los cambios en Canal 13 también pueden alterar la percepción que se tiene de la televisión en un plazo razonable «.

Algunos de sus cercanos ven un problema: la televisión es un mundo de negocios más pasional que las empresas más convencionales y, de cierta manera, tiene similitudes con el fútbol, en el que la gente responde en base a resultados y espéctaculo. Pero a Von Chrismar le gusta poner el ejemplo del Canal del Fútbol a la hora de explicar cómo una empresa puede «enamorar» a su audiencia. Por años el grupo Claro, los dueños del CDF, perdió dinero con el canal. Se invertía en rostros, señal y posicionamiento de marca. Ahora es un mega negocio en el que alrededor de un tercio de los chilenos que tiene tv cable (más de medio millón) no pueden vivir sin CDF Premium.

Como ya lo hizo en el DUOC, planea ahora tomarse algo de tiempo para desarrollar su plan de acción para Canal 13. Su objetivo principal es minimizar la influencia del «factor suerte». Lo suyo, dicen sus cercanos, es trabajar duro, dejar poco espacio a la improvisación y tomar decisiones oportunas, pero bien fundadas. Seguramente, en Inés Matte Urrejola -y en la Casa Central- esperan que eso sea suficiente.

Von Chrismar en cifras

13.000 estudiantes matriculados tenía el DUOC cuando asumió como rector en enero de 1999

56.000 son los alumnos enrolados en DUOC al momento en que Von Chrismar deja el instituto

$3.662 millones son las pérdidas de Canal 13 el año recién pasado