El impacto emocional de los que se reconectan con Chile

terre5Daniela Lagos / El Mercurio / Las imágenes que les ofreció la TV, tras la reposición de la electricidad, han conmovido a quienes no dimensionaban lo ocurrido más allá de sus poblados.

«Siempre pudimos escuchar Radio Bío Bío y uno se imaginaba cómo se salía el mar, pero ver las casas flotando fue atroz, fue para agarrarse y ponerse a llorar», comenta Fresia Guzmán desde San Pedro de La Paz, en Concepción. La noche del lunes, casi tres días después del terremoto, ella pudo ver por primera vez la televisión y las imágenes del desastre causado por el tsunami en Constitución. Menos impacto le causó ver los saqueos en distintas ciudades: «Eso lo vivimos acá, vimos los locales sin nada y los dueños nos decían que los que robaban eran de los mismos condominios de por aquí. Eso sí, ver en televisión a gente llevándose plasmas y refrigeradores, cosas que no son de primera necesidad, también fue atroz».

Este es un caso que se repite en distintas localidades, donde las personas quedaron aisladas y sin electricidad, y, por lo mismo, sin enterarse realmente de qué ocurría lejos de su entorno. Miriam Gutiérrez, de Sagrada Familia, no sabía por ejemplo de la Teletón que se hará este viernes para juntar fondos para los damnificados. De hecho, una de las primeras noticias que tuvo de la magnitud del terremoto la recibió el domingo 28, de la voz del obispo de Talca, Horacio Valenzuela Abarca, quien estuvo en la misa que se hizo en la plaza frente a la iglesia, que había quedado destruida, y a la que se convocó con una matraca, ya que no había campanario.

Ayer en la tarde, Gutiérrez pudo ver televisión por primera vez y supo de lo que ocurría a 100 kilómetros de distancia. «Me parece muy doloroso ver que Iloca, donde iba de niña a veranear, ya no existe. También impresiona ver la cantidad de edificios dañados en Santiago, que está tan lejos de acá», comenta, mientras a Nora Gutiérrez, de Iloca, aún le cuesta creer lo que ha visto. Ella llegó el domingo a la casa de un primo en Lo Prado, pero hasta ayer en la mañana no tenían electricidad, por lo que recién se está conectando con la realidad nacional. «Es algo increíble, espantoso. Es como una película o un sueño de nunca acabar», dice, aunque sus energías están más enfocadas en ayudar a su familia que aún sigue aislada.

Daniel Alispach, dueño de una hostería en Aquelarre, aún está sin comunicación ni luz en su casa, pero ayer viajó a Curicó donde vio primeras imágenes. «Es un desastre», comenta escueto, aunque sigue muy impresionado por escenas que vio en vivo y en directo, como botes que quedaron encima de árboles.

El martes en la noche volvió la electricidad a la casa de Francisca Mora, en el sur poniente de Talca. «Ahí pudimos creer lo que estaba pasando, y lo que ocurrió en otras partes que están mucho peor que en Talca, es muy impactante».

«La primera noticia luego del terremoto la tuvimos con una radio a pilas, sintonizando una emisora de Córdoba. Decían: ‘Estamos intentando comunicarnos con la hermana República, pero las televisoras y las radios están el suelo’ »

Miriam Gutiérrez

Sagrada Familia