El rescate en CNN y BBC: mucho que aprender

mina-san-joseJimena Villegas / El Mercurio / La sobredosis informativa sobre el rescate de los mineros en Atacama, que hizo a un canal chileno prometer 48 horas de emisión continua, pasó la cuenta entre la audiencia: la encuesta de un centro de estudios universitario informó, el martes 12, que el público consideraba que a esas alturas ya había aprovechamiento mediático del tema.

No es posible aventurar que, puestas en un trance similar en sus propios países, obligadas a escudriñar durante 70 días seguidos, las grandes cadenas no caerían en extremos como el de dar un reporte «a fondo» (sic) sobre el carrito repartidor de mote con huesillos en San José. Sí se puede afirmar, en cambio, que en la tarea de seguir en vivo la larga salida de los hombres desde el socavón del terror, las dos más grandes, CNN Internacional y BBC, mostraron por qué están tan lejos de los equipos locales: sus transmisiones fueron sobrias, llenas de datos, sin florituras en el lenguaje, conscientes del impacto global que se vivía y sazonadas por expertos, como un minero sudafricano que fue rescatado desde el fondo de un yacimiento y que ayudó a saber -no a suponer- qué es lo que se puede sentir en una experiencia como la que soportan «los 33 de Atacama», como gusta de decir la TV local.

Ni en CNN ni en BBC se oyó música alguna que quitara sentido de realidad o añadiera dramatismo. En CNN la tierra no «parió» a nadie: de ella fueron sacados 33 hombres a través de un estrecho pozo. Y, mientras cada uno fue saliendo de la cápsula Fénix, en BBC hubo espacio para escuchar la palpitante sonoridad ambiental que rodeó el momento. En CNN no hubo oportunidad para bromas sobre la situación marital de Yonni Barrios, aunque sí se habló de ella. Y mientras los canales locales ardían con celebraciones en la Plaza Italia o Copiapó tras la salida de «los 33», la señal norteamericana, sin sacar el ojo de San José, afirmaba: «Esto no ha terminado aún», y era cierto, porque los rescatistas todavía estaban 700 metros bajo la superficie.

No es que en Chile no haya equipos de calidad: el de TVN, donde brillan Consuelo Saavedra y Mónica Pérez y a veces sobra el acento de Amaro Gómez-Pablos, sabe hacer bien su trabajo, en terreno es sólido. El problema parece más bien editorial: qué se elige para contar y de qué manera se hace. En eso aún hay mucho que aprender.