El retorno del hijo de Agustín

Observatorio / cristián edwardsEl retorno de Cristián Edwards, hijo de Agustín dueño de la empresa El Mercurio, desde Nueva York, es una de las principales noticias del ambiente periodístico, en una semana en la que el tema de la prensa y su responsabilidad social ha estado en el tapete, luego de la publicación de la foto que se tomarán un grupo de periodistas chilenos junto a Barack Obama. El hijo de Agustín, quien se hizo conocido luego de haber estado secuestrado durante cinco meses en 1991, volvería para asumir la vicepresidencia de El Mercurio después de haber desarrollado una exitosa carrera en el The New York Times.

El diario La Nación revisa en el presente artículo, aspectos de vida de Cristián Edwards y de su carrera académica y profesional en EEUU.

Por Mariela Vallejos / La Nación Domingo

El hijo de Agustín Edwards fue secuestrado en 1991

Retorna Cristián, el más resiliente de los Edwards

Han pasado 17 años desde su secuestro y posterior partida a Estados Unidos. Nadie pensaba que regresaría a Chile, pero el llamado de la sangre pudo más. Deja una carrera exitosa en “The New York Times” para hacerse cargo del emblemático negocio familiar en Santiago. ¿Dónde estuvo Cristián Edwards todo este tiempo? ¿Qué hizo? ¿Por qué vuelve?

 

 

 

 

 

 

Unos dicen que la quebrantada salud de su madre le preocupa. Otros afirman que El Mercurio necesita una mirada fresca y empresarial que lo saque de sus tribulaciones financieras. Lo cierto es que pocos se atreven a sacar conclusiones sobre el retorno a Chile, al mismísimo seno del negocio familiar de la empresa El Mercurio, de Cristián Edwards del Río, el hijo del clan Edwards que se marchó del país tras el duro secuestro que enfrentó durante casi cinco meses en 1991.

Ha sido el secuestro más largo registrado en Chile. Y el más caro también, porque según la prensa de la época el rescate del joven -de aspecto deteriorado, extremadamente enflaquecido y prominente barba al momento de su rescate- significó para sus secuestradores un botín de un millón de dólares y para el protagonista de la historia, una distancia con Chile que ya se extiende por 18 años. Durante ese tiempo estuvo radicado en Nueva York, haciendo carrera nada menos que en The New York Times.

Pero los días de Cristián Edwards en la Gran Manzana están contados. Según un escueto anuncio de El Mercurio publicado esta semana, retorna para asumir la vicepresidencia ejecutiva de la empresa El Mercurio S.A.P., bajo cuyo alero están los diarios El Mercurio, Las Últimas Noticias, La Segunda y otros 15 diarios regionales, además de varias emisoras radiales. Sobre su cabeza sólo estará su padre Agustín, quien sigue a cargo de la presidencia del conglomerado, del que también son parte Agustín (junior), director de Las Últimas Noticias y Felipe Edwards, vicepresidente ejecutivo del diario La Segunda.

Aunque el mandato no fuera asumido siempre así, Cristián -y sus otros cinco hermanos- ha pasado su vida preparándose para continuar con el trabajo familiar que el clan hereda generación tras generación desde 1880, cuando Agustín Edwards Ross compró El Mercurio de Valparaíso, el diario más antiguo de la lengua castellana.

La formación

Cristián Edwards se crió en Estados Unidos, donde recibió la mejor educación de ese país. Estudió bachillerato en historia norteamericana en el prestigioso Amherst College, una escuela exclusiva rodeada de verdes parques entre cuyos ex alumnos hay 4 ganadores de premios Nobel, varios laureados con el Pulitzer, un presidente de los Estados Unidos y varias otras figuras de importancia nacional.

Posteriormente, Edwards obtuvo un MBA en finanzas en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania. Esta escuela es una de las más acreditadas en el mundo de los negocios. Creada en 1881, se la conoce como la primera escuela de este tipo fundada en el país del norte. Regresó a Chile, trabajó con su padre y tras su dura experiencia del secuestro se marchó.

Y mientras prepara maletas y traslados, Cristián Edwards no para de trabajar. De hecho a principios de este mes, aún seguía trabajando en el NYT. A nombre de este medio acaba de anunciar el relanzamiento del portal de compra virtual destinado a clientes editoriales del mundo. “Nuestro compromiso es ofrecer el periodismo de la más alta calidad y desarrollar plataformas más efectivas para alcanzar a una base de datos global”, declaró Edwards con motivo de ese lanzamiento.

Su carrera en EEUU fue ascendente y veloz. En 1996 se incorporó como ejecutivo a The New York Times. Comenzó como director de desarrollo de negocios en el departamento de planificación estratégica del periódico en versión impresa. A partir de 1998, ocupó el cargo de vicepresidente del grupo editorial; el 2000 se convirtió en vicepresidente del área de negocios del NYT digital, y en 2001, en presidente del mismo conglomerado. El 14 de junio de 2005, Edwards asumió como presidente de servicios de noticias y productos sindicados de la compañía. A partir de entonces, ha tenido a su cargo el desarrollo y las ventas de productos informativos en diversos mercados locales, nacionales e internacionales. Ello sin descuidar los “altos estándares de calidad editorial” que caracterizan al Times, según subraya un comunicado de la empresa fechado en Nueva York el 2 de julio de 2009 y que da cuenta de la carrera del profesional chileno en esa empresa.

Desde su último cargo gerencial, Cristián Edwards trabajaba con un equipo de 31 funcionarios bajo su supervisión en Nueva York. Según información publicada por el periódico neoyorquino, el hijo de Agustín se encarga personalmente de gestionar estas alianzas con otros prestigioso diarios de todo el mundo, y en ocasiones viaja en representación de la empresa para estrechar la mano de su contraparte. En Rusia, en Grecia, en Kenia o en Argentina. El hijo de Agustín es quien ha sellado localmente muchas de estas lucrativas alianzas que han permitido al gigante de la información sobrellevar la crisis económica propia de los medios impresos (en retirada ante la penetración de versiones online), sumada a la recesión mundial que comenzó en Estados Unidos. Como buen gerente, Edwards asiste a ceremonias y pronuncia discursos. Así fue como asistió a la presentación en sociedad del proyecto editorial de Clarín y The New York Times en Buenos Aires, en 2006.

De su retorno casi nadie se atreve a opinar. El cientista político Patricio Navia es uno de ellos. Según dice, cree que es probable que Edwards esté cansado de la agitada vida neoyorquina. “En NY se trabaja más y más duramente que en Chile”, dice Navia quien pasa la mitad del año en esa ciudad. Agrega que “en el NYT han bajado los sueldos a todos, de capitán a paje, por la crisis. Hay buenas razones para pensar que (Edwards) simplemente se cansó de trabajar ahí. O bien ya cumplió su ciclo”, opina.

“¿Por qué les importa tanto El Mercurio?”, reclama Navia para quien la opinión pública asigna al diario de Agustín más importancia de la que tiene. Y por lo mismo lanza sus críticas: “Me parece insólito que la primera vez que se juntan todos los candidatos es cuando convoca Agustín Edwards (padre). Llamamos a Hermógenes para pedirle su opinión. Ha visto al hijo de su ex jefe “dos veces en la vida”, y lo encuentra simpático e inteligente. Pero no sabría qué decir sobre el retorno del empresario. ¿Por qué deja un cargo y una vida en Nueva York para regresar al país donde sufrió el trauma del secuestro?, le preguntamos. “No sé -se excusa Hermógenes. La única manera de saberlo es preguntarle a él”, dice confirmando que nadie se atreve a opinar mucho del clan editorial más influyente de Chile. //LND