El terremoto social en Chile
LucÃa Dammert /Socióloga / Las noticias fueron confusas, la falta de comunicación en importantes zonas del paÃs inexplicable y la falta de coordinación entre los actores polÃticos insólita. Lo que aconteció los dÃas siguientes en Concepción es alarmante, signo de una sociedad enferma que deja de pensar en lo colectivo y se concentra en la resolución de sus problemas individuales. La información entregada por los medios de comunicación muestra la desesperación de muchos ciudadanos que enfrentados a la falta de un liderazgo claro, información oportuna y respuesta rápida a los problemas que los afectaba decidieron buscar solución a sus necesidades por medio del saqueo. Imposible poner una respuesta moral frente a padres que pasaron 48 horas sin agua o alimentos para sus hijos, lo que pone luz sobre los problemas de gestión en la administración de la respuesta a la tragedia. De hecho en muchos casos de emergencia ocurridos en el mundo, la falta de presencia del Estado ha tenido como respuesta este tipo de actos.
Pero lo que se generó en Concepción va mucho más allá por que demostró la fragilidad del orden y la paz pública, evidenció las profundas fracturas sociales que nos rodean y materializó la violencia como método reconocido para resolver todo tipo de conflictos. Aquellos que “aprovecharon” la situación para robar electrodomésticos, saquear tiendas y casas particulares son una muestra de un problema mucho más profundo en el paÃs. Diferente pero vinculado también con aquellos que aumentaron el precio del pan y otros insumos básicos, que duplicaron el costo de los traslados y que incluso acapararon alimentos en zonas que no fueron afectadas gravemente por el fenómeno.
¿Qué nos está pasando? Esta es la pregunta que invadió a millones de chilenos que vimos por televisión una seguidilla de hechos impensables en medio de una tragedia humana que no se logra resolver. Lamentablemente, hace mucho que se está haciendo hincapié en el malestar social que nos invadÃa calladamente y que explotó en los últimos dÃas. El bicentenario nos encuentra con un paÃs fracturado, dividido socialmente, con población que se siente excluida y actúa en consecuencia, con falta de valores de comunidad, colaboración y respeto en muchos sectores de la población.
El delito no se justifica, mucho menos en estas circunstancias. El Estado se hará presente con orden, seguridad y medidas para llevar seguridad a los ciudadanos. Pero no hay que confundirse, la llegada de los militares y la declaración del estado de catástrofe son medidas importantes pero no resolverán los problemas internos que potenciaron esta situación. Cabe esperar entonces que además de un plan de reconstrucción infraestructural en el paÃs, el próximo gobierno enfrente los elementos de desesperación, frustración y violencia que se expresan en estos dÃas.


Estoy de acuerdo, pero no en todo, puesto que posterior a los dÃas en que se produjeron los saqueos, los robos, y los delitos, las personas en las comunidades cercanas se organizaron, muchos ya lo habÃan hecho para compartir lo saqueado, en comunidad, pues se sabÃa que no todos habÃan ido a los supermercados, muchos se organizaron después, con los alimentos y haciendo guardia, porque el Estado de Sitio y la llegada de los Militares no provocó una reacción inmediata, hubo que organizarse como comunidad y con las policÃas y militares para abordar lo que se venÃa que era el saqueo de hogares… Esa organización que surgió, el capital social que reflotó fue una segunda reacción, es cierto, fue luego de la violencia y del caos, pero igualmente afloró en las personas generando herramientas para defenderse, prevenir, compartir y protegerse tanto de la sensación de vulnerabilidad, como de que les quitaran lo poco que habÃa… la situación vivida en Concepción no fue algo cotidiano, fue un fenómeno que responde a muchos factores entre ellos los que mencionan, pero si hay algo claro para mi, es que el terremoto y el caos social, dejó entrever la parte más oscura de los seres humanos, pero también la mejor parte, la solidaria, la organizada, la amable y por sobretodo, hizo relevar las cosas realmente importantes en la vida.
Creo que hay que mirarlo con ojo crÃtico, creo que es cierto que el delito no se justifica, pero también creo que hay que considerar qué fue exactamente lo que se vivió en ese lugar.