Elección del Director ejecutivo de TVN: una cuestión de procedimiento que debe resolverse

Observatorio de Medios Fucatel.

 

 

Tal como ha trascendido en la prensa, en la tarde del día de hoy  en reunión de directorio de TVN se debería resolver quién ocupará el cargo de director ejecutivo del canal público, luego de la renuncia de Mauro Valdés.

En cualquier país del mundo, el nombre de quien dirigirá el canal estatal es objeto de discusión pública, así como también los criterios en los cuales se funda la búsqueda y la elección final. En Chile, sin embargo, nos hemos encontrado con un total secretismo de cuáles han sido los criterios de selección; no sabemos nada sobre los nombres propuestos, las razones por las que habrían sido rechazados los que han sido propuestos  y quiénes están en fase de decisión final.  Todo indica que hoy los miembros del Directorio resolverán entre personas ‘viables’ en términos del acuerdo de ambos bloques políticos, no necesariamente entre las personas más capacitadas para el cargo.

Independientemente de que la decisión pueda ser acertada,  El Observatorio estima que en el estado actual de  desarrollo de nuestra transición no hay razones de orden político, jurídico ni práctico para que este proceso no se desarrolle con transparencia, aunque se requiera de un acuerdo, atendido el régimen jurídico que rige al canal público.

El mecanismo de elección debiera estar precedido de una discusión en que se informe públicamente sobre el planteamiento común del Directorio y sobre los lineamientos del canal, así como las tareas que se encomendarán al nuevo Director, con  un balance de la actual administración. Resulta fácil en el contexto actual estigmatizar, deslegitimar, hacer inviable a quienes podrían ser muy buenos candidatos. Asimismo, el proceso debiera incluir  una fase en que los candidatos presenten sus propuestas concretas, que permita decidir quién es el más idóneo para el cargo.

Es grave que no esté en el centro de la preocupación una propuesta del nuevo director y que se exija por lo menos alguna expresión pública de las personas consideradas para el cargo, con la relevancia que este medio tiene para el país. Con esto quedan  en evidencia las grandes falencias de nuestro modelo de TV pública: el secretismo del directorio justificado por la competencia  con los canales comerciales; la conformación de un Directorio binominal de carácter exclusivamente político; y la ausencia de un mandato claro sobre las llamadas “misiones”  de un canal del Estado en escenario de medios chileno.