Entrevista Omar Rincón, experto en TV pública “La televisión no debe ser realizada únicamente por funcionarios porque no hay incentivos para crear. El interés de un canal público es también generar industrias creativas y descubrir talentos nuevos”

Observatorio Fucatel

omar rincon

En el marco de la implementación de la ley de TV digital y de la pronta reposición de la ley larga de TVN, como Observatorio creemos que es fundamental comenzar a repensar nuestra TV pública en relación a sus objetivos y misión. Para esto, conversamos con el experto en medios de comunicación colombiano Omar Rincón, quien es además profesor universitario, ensayista, periodista y analista de las relaciones entre medios, cultura, política y tecnología.

Chile tiene el único canal público completamente autofinanciado en Latinoamérica y el mundo ¿Qué piensas de la discusión que tenemos actualmente sobre nuestro canal público?

A Chile le da susto pasar del modelo que tiene a otro, porque siente que se va a dañar algo. Construir lo público es difícil.

El modelo chileno se parece mucho al  país: es un canal público pero que es privado por su financiamiento,  igual a otros servicios públicos que  son privados como la educación o la salud; servicios autofinanciados enfocados a que los privados ganen pero los ciudadanos y los públicos, no.

En la fórmula actual TVN es un buen canal privado, el problema es dónde está lo público. Creo que a Chile le va a costar mucho cambiar su modelo de TV pública porque siempre los intentos de reivindicación de lo público son difíciles.  Lo que sí tienen es una oportunidad única gracias a la digitalización y las nuevas pantallas de comenzar a probar otros modelos. Sería ridículo que los canales chilenos, público y privados, se perdieran esta posibilidad.

¿Qué es lo público?

Es complejo. Hay un concepto propio del siglo XX que reconoce lo público como aquello que nos pertenece a todos y que incluye todas las diversidades y todas las minorías o comunidades que no tienen mucha visibilidad. Sería entonces el lugar donde nos encontramos todos para pensar conjuntamente.

Las nuevas tecnologías y las nuevas formas de comunicación nos hacen preguntarnos nuevamente qué es lo púbico. Se ha corrido el límite de lo público.  No se puede ignorar la esfera pública que hay en las redes sociales porque es interesante. Cuando lo privado se relaciona con lo público, quizás hay que pensar lo público no sólo como la plaza sino que en relación a otros tipos de subjetividades.

Como lo privado invadió tanto la economía y nos dejó con tan pocas cosas públicas -nos tienen convencidos que el centro comercial que es privado es el lugar de encuentro público-, obligan a pensar lo público como un bien escaso que hay que rescatar. Lo que hoy pasa es un efecto del sistema capitalista. Podemos  pensar que lo público es lo que está pasando en Facebook, en twitter y en esos lugares privados también.

¿Qué piensas del “peligro de intervención gubernamental” que para algunos significa el posible financiamiento parcial o total de TVN?

Ese tema es interesante porque se refiere al rol del Estado. Tanto en Chile como en Colombia, el capitalismo nos demuestra  que ya no funciona  porque no resuelve nuestros problemas, por tanto, cada vez es más obligatorio que el Estado actúe para preservar el interés colectivo y, finalmente, lo humano. Un ejemplo de esto es lo que ocurre en Chile con la educación que demuestra que el Estado no puede ni debe retirarse porque el mercado sólo se preocupará de los que tienen dinero y no de los otros. En televisión es lo mismo, el Estado debe intervenir para dar un servicio que requiere  la ciudadanía, pero que no se le está proveyendo adecuadamente por privados.

Actualmente TVN tiene una crisis de rating. Algunos han llegado incluso a culpar a la obligación de programación cultural de esta crisis

Cuando un programa fracasa hay que ver lo que fracasó del programa, porque cada uno tiene que defenderse en sí mismo. El programa tiene que tener una dramaturgia, una conexión con la realidad de la gente y con el momento sociocultural y político de la sociedad, además de estar programado en un buen horario para su formato y su propuesta. Nunca es culpable el contenido del programa. Uno nunca sabe qué contenido es mejor que otro. A veces la competitividad va porque los animadores sean más amables o cosas de ese tipo. Cosas más difíciles de evaluar.

También es importante determinar los éxitos de los programas de acuerdo a los públicos a los que están dirigidos. Por ejemplo, que un programa infantil tenga el mejor rating en niños ya vale la pena, porque no podría ser que la cultura de los niños sea entregada a Disney Channel y no nos importe.

¿Cuál crees que es el rol de la producción independiente en la TV púbica?

Esa pregunta es muy interesante y es importante que se la hagan ahora en Chile. Los canales latinoamericanos copiaron lo peor de los modelos europeos o de Estados Unidos, porque son canales montados como empresas con 500 o 1.000 empleados  que producen, crean y realizan la programación.  Son siempre los mismos. Eso está mal porque la televisión no debe ser realizada únicamente por funcionarios ya que con estos modelos  no hay incentivos para crear.

Personalmente creo que la televisión pública debería ser un equipo muy pequeño de productores creativos, investigadores, analistas y creadores. Este equipo debería abrir las pantallas a las productoras  independientes  y  toda la programación proveerla a través de ellos. Así, las propuestas se van eligiendo y probando de acuerdo a los intereses sociales que se determinen dentro de este pequeño equipo y de cómo funcionan cada uno de los programas con los públicos, dándoles una oportunidad a todos.

¿Crees que esta puede ser una propuesta concreta para el canal cultural que se está pensando ahora en Chile?

Sí, es así de concreto. Se trata de nombrar un gerente, un equipo de 20 personas y generar toda la programación llamando a los mejores de la industria. Porque el interés de los canales públicos debe ser también generar industrias creativas y descubrir talentos nuevos que después lleguen al cine o se los lleven otras televisiones de Chile o el extranjero. Esa función  también es parte del rol público del Estado, promover industrias que generen empleos e innovación.