¿Es WikiLeaks una bendición para la democracia?

julián AssangeJohn Gotees y Marcel Rosenbach / Der Spiegel / Muchos ven al fundador del sitio que acaba de subir al ciberespacio más de 90 mil documentos de la guerra de Afganistán como un héroe, pero otros, incluido el Pentágono, lo consideran una amenaza a la seguridad nacional. De paso por Londres, Julian Assange defiende su labor y deja claro que, por ahora, no piensa volver a Estados Unidos.

Entra caminando rápidamente. Antes siquiera de saludar a alguien en la sala, busca un enchufe para su pequeña computadora negra. Es un notebook simple y barato, pero las agencias de inteligencia del mundo pagarían mucho dinero por la oportunidad de ver lo que hay en él. Es Julian Assange. Viene llegando de Estocolmo, tras una breve estadía en Bruselas. Antes de eso, estuvo fuera del radar durante un par de semanas. Assange es un hombre buscado estos días. Es casi como si estuviese huyendo. Cinco agentes del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos trataron de visitarlo hace dos semanas, cuando tenía programado hablar en una conferencia en Nueva York. Pero sus esfuerzos fueron en vano. Assange decidió permanecer en Inglaterra después de que su abogado le dijo que otras agencias del gobierno estadounidense estaban también interesadas en hablar con él. El secretario de Defensa, Robert Gates, calificó recientemente a Assange y su trabajo de “irresponsable”.

Assange es el fundador de la plataforma internet wikiLeaks.org. Junto a un puñado de empleados a tiempo completo y muchos voluntarios, ha operado el sitio desde 2007. WikiLeaks reúne y publica materiales que empresas y agencias gubernamentales han declarado secretos. El sitio funciona como un foro para denunciantes y sólo publica documentos originales; en otras palabras, nada de rumores ni material escrito por el personal de WikiLeaks. En el pasado, WikiLeaks ha publicado correos electrónicos escritos por la ex candidata vicepresidencial estadounidense Sarah Palin, revelaciones sobre las actividades corruptas del ex líder de Kenya Daniel Arap Moi y documentos secretos del campo de detención estadounidense de Guantánamo.

El sitio era visitado sobre todo por conocedores, pero atrajo la atención internacional en abril, cuando Assange invitó a un grupo de periodistas al Club Nacional de la Prensa en Washington a mirar un video. La película mostraba el mortífero ataque, ocurrido en 2007, de un helicóptero Apache contra un grupo de civiles en Bagdad, dos de ellos empleados de la agencia noticiosa Reuters. También eran audibles las voces de la tripulación del helicóptero y sus cínicos comentarios sólo ahondaban el horror de las imágenes del video.

Para algunas personas, Assange y sus colaboradores son héroes que luchan por la libertad total de información y contra toda forma de censura. Pero para otros, son traidores. Desde el punto de vista de las autoridades estadounidenses, el australiano es una seria amenaza contra la seguridad nacional, algo que el Pentágono hasta ha puesto por escrito. Ya en 2008, los militares estadounidenses clasificaron a WikiLeaks como un problema de seguridad serio y analizaron cómo mejor combatir al sitio. Ese documento también fue filtrado a Assange… y luego publicado en wikiLeaks.org.

Una idea brillante

WikiLeaks sigue siendo, hasta hoy, más una idea brillante que una organización en el sentido convencional. No tiene sede o siquiera una dirección. Hasta ahora, Assange y un colega alemán que se presenta como Daniel Schmitt son las únicas dos personas involucradas en WikiLeaks que han mostrado sus caras en público. En lo demás, la operación consiste en poco más que el sitio web propiamente tal, unas pocas direcciones de correo electrónico y una cuenta de Twitter que los organizadores utilizan para fines de relaciones públicas. Los servidores, distribuidos alrededor del mundo en lugares con leyes que brindan amplias protecciones a los informantes, son la base de la operación. Con donaciones cubren el costo general anual, de unos 258.000 dólares, y Assange y Schmitt no reciben salarios.

Assange dice que tuvo la idea básica en los años 90, y en 1999 reservó el nombre de dominio leaks.org (filtración). Para él, la norma fundamental en las sociedades abiertas debe ser que todos puedan comunicarlo todo libremente. Dice que la experiencia muestra que cada vez que hay secretos suele haber malos actos, porque las personas en posiciones de poder tienden a usar los secretos para ventaja propia. Si esta opinión es correcta, hay probablemente unas cuantas personas poderosas en el mundo que debieran estar muy preocupadas, porque WikiLeaks tiene supuestamente una montaña de material todavía no publicado.

El proyecto se ha visto ensombrecido desde el 29 de mayo. Ese día, Bradley Manning, un soldado estadounidense de 22 años de edad, fue arrestado en la Base Avanzada de Operaciones Martillo en Irak y llevado a una prisión militar en el campamento de Arifjan, en Kuwait. Desde entonces, los militares estadounidenses han hecho públicos sus cargos contra Manning, un ex analista militar. Aseguran que entre el 19 de noviembre de 2009 y la primavera (del hemisferio norte) de este año, descargó el video de Bagdad publicado por WikiLeaks, así como 150.000 cables diplomáticos secretos del Departamento de Estado y una presentación secreta en power point. Los militares estadounidenses acusan a Manning de haber pasado el video y 50 de los informes cablegráficos a una “persona no autorizada a recibirlos”. Según un portavoz del ejército de Estados Unidos, Manning podría enfrentar 52 años de cárcel si es condenado. Parece que Manning arruinó su propia cobertura. El 21 de mayo inició aparentemente una serie de chats por internet con un hacker estadounidense llamado Adrian Lamo. La revista norteamericana Wired ha publicado extractos de los chats.

Uno de los partícipes de la correspondencia, que las autoridades estadounidenses creen que es Manning, describe cómo pudo acceder a las redes secretas Siprnet y JWICS mediante dos computadores de trabajo, y que también encontró material no protegido en una computadora del Comando Central de Estados Unidos. “No puedo creer lo que te estoy confesando”, agregó. Los chats hacen varias referencias a WikiLeaks y Assange. Lamo informó al FBI. En entrevistas con medios estadounidenses buscó justificar su acto diciendo que le preocupaba que la seguridad nacional estuviera amenazada. Manning fue arrestado poco tiempo después.

¿Pudo haber sido Manning la fuente del material sobre Afganistán, como especulan ahora algunos observadores? “No teníamos idea de que él era nuestra fuente”, afirma Assange. “Estructuramos nuestro sistema de manera de no conocer la identidad de nuestras fuentes”. ¿Y por qué quiere WikiLeaks brindar asistencia legal a Manning, si WikiLeaks ha instalado verdaderamente salvaguardias técnicas que le hacen imposible saber quién presentó el material? “Tenemos que ayudar a todas nuestras presuntas fuentes”, dice Assange. “Es un joven que está detenido en Kuwait como resultado de una acusación de que es nuestra fuente”. Tras el arresto de Manning, Assange desapareció también por algunas semanas y sus abogados le recomendaron no viajar a Estados Unidos. Dice que “me informaron que se estaba analizando si yo podía ser acusado de conspirar para cometer espionaje”. Esa es la razón de que se registrara en un hotel de Londres bajo un nombre falso y luego volviera a desaparecer. Las precauciones se aplican a todos los miembros de su grupo. Cuando Jacob Appelbaum, un conocido programador en la comunidad de internet, se presentó por Assange en la convención de hackers de Nueva York hace dos fines de semana, contrató incluso a un doble para que posara por él después de que terminó su charla. El verdadero Applebaum se fue directo al aeropuerto, llevando sólo su pasaporte, algo de dinero y una copia del Acta de Derechos estadounidense, y abordó un vuelo al exterior.

Se espera que este año se lance en Alemania una fundación llamada Amigos de WikiLeaks. Daniel Schmitt está trabajando en un folleto destinado a alentar a la gente para que filtre información; quiere que el folleto sea repartido frente al Parlamento alemán y el Ministerio de Defensa en Berlín. También ha pensado en poner avisos en el Metro. Assange y Schmitt dicen que WikiLeaks tiene a su disposición una verdadera montaña de documentos no publicados, y que esto es sólo el comienzo. “Si queremos usar una metáfora de montañismo, estamos solamente en el campamento base”, dice Assange. Luego cierra su pequeño laptop negro, lo pone en su estuche de nylon gris y sale de la sala.

HACKER

Assange nació en 1971, en una familia de artistas en Queensland, Australia. Sus padres se separaron, pero cuando su madre volvió a casarse, esta relación también fracasó. Fue en realidad tan desastrosa, que su madre huyó con Julian de su segundo esposo, viviendo incluso bajo nombre falso por un tiempo. Ya entonces llevaba una vida nómada y se informa que Julian asistió a casi 40 diferentes colegios.

En los ’80, la “edad de piedra” de internet, Assange desarrolló su pasión por las computadoras y las redes. Luego se hizo de un nombre en la comunidad hacker de Melbourne, tras hackear exitosamente redes corporativas y gubernamentales, incluyendo computadoras militares estadounidenses. El grupo de hackers al que pertenecía Assange hasta monitoreó la investigación online que realizaba sobre ellos la policía federal australiana. Assange fue eventualmente multado y sentenciado a pena remitida. El grupo de hackers se llamaba a sí mismo “Subversivos internacionales”.