Está malo el 13

canal 13Sergio Paz / Wiken / Canal 13 es como Grecia: tiene playas bonitas, buena gente, también muchas ruinas, pero básicamente es un gran desastre. Da pena. ¿Desde cuándo escuchamos que el Canal 13 está en crisis? ¿Dos? ¿Cuatro? ¿Ocho años? ¿Desde siempre? ¿Cuándo fue lo de Rodrigo Jordán? ¿Sonó el 13 cuando murió Bertrán? ¿Julito Martínez? ¿Cuándo se fue la Memé? ¿La Vivi, la Raquel? ¿De verdad nunca apareció un ejecutivo con las capacidades de don Eliodoro? Cielos: qué lío. Todos queremos al 13, pero parece que el 13 no quiere a nadie.

No soy crítico de televisión y tampoco me gustaría serlo. Por lo mismo, escribo desde la simpleza, incluso desde la obviedad, pero también desde la guata, el corazón. Y, desde ahí, el triste espectáculo no sólo da pena, también rabia. ¿Cómo, si alguna vez hicieron televisión entretenida con tan (tan) poco –pienso en «Almorzando en el 13», «Mundo», «Al sur del mundo»– hoy no dan pie con bola? Y, si se la juegan, es con una teleserie de gente peluda que antes de partir ya huele a fracaso.

El 13: históricamente, la alternativa. Cuando los del 7 se ponen prepotentes, ¿qué haces? Te vas al 13. Cuando en Mega se ponen chulos, te vas al 13. Cuando en Chilevisión se ponen inteligentes, te vas al 13. Cuando no está el 13, ¿qué diablos haces cuando no está el 13?

Como teorías hay muchas, yo me la juego con una: en el 13 hay demasiado asesor. Mucha gente opinando. El canal es la principal víctima del gran mal de esta época: la comunicación de las comunicaciones, la obsesión con la imagen corporativa, la distorsionada idea de que sí puede existir la «inteligencia mediática». Es la moral Sebastián Edwards/Pato Navia: Chile se repletó de «expertos» que dicen las mismas tonteras que todos sabemos.

Se ha instalado la certeza de que hay gente que sí puede «saber de tele». O creer que la TV es como una ecuación: tiene lógica, se puede resolver y, desde esa vereda, todo no sería más que administración. ¿Si? Vayan a los archivos. Revisen. Analicen. Los que le han achuntado siempre han dicho que la tele es cuestión de trabajo (mucho), algo de intuición y no poco de suerte. Los grandes nunca dijeron: ‘a ver, cabritos, a un lado, yo sé cómo se hace esto’. Justamente, las raíces de la TV chilena están en la experimentación. Me la juego por esta idea: cuando más perdió la TV chilena fue cuando dejó de ser universitaria. Después de eso no han faltado aciertos, pero es cuando más al debe quedó en la construcción de su identidad.

¿Cuál es, hoy, la principal diferencia del 13 con los otros canales? En los otros se equivocan todo el tiempo y a nadie le importa. En el 13, en cambio, tirita el directorio y todos se ponen nerviosos, cambian, buscan. No sería raro que, de pronto, el 13 recontratara a Vasco Moulian. Al menos, mantuvo el promedio en azul.

Resumen: la pantalla del 13 está fría. A Sole Onetto el monstruo ya la puede pifiar. De tanto dar «Lost», el propio 13 quedó «Lost». ¿Se pueden recuperar? Ojalá. Es lo que queremos. Pero queda poco tiempo. La gloria pasó y, así como van las cosas, ni un exitoso reality los podría salvar. Sí, pasarle las llaves del auto a alguien que, de una vez por todas, maneje. Bien, mal, da lo mismo. El punto es que el auto avance. De lo contrario, van a tener que vender el cacharro. ¿O es, acaso, lo que han querido todo este rato?

No nos van a abandonar, ¿cierto? El 13 no es malo, ¿no?

Ideas sobran: hagan un canal para rubios, un canal pastoral, el canal de Un techo para chile. Da lo mismo. Pero hagan algo. Todos lo vamos a agradecer.