Exclusión mediática de las mujeres y calidad de la democracia

Compartimos columna de María de los Ángeles Fernández en Voces de La Tercera,

mujeres

Tareas ambiciosas tiene Chile por delante si aspira a tomarse en serio el reciente informe Auditoría de la Democracia del Programa de Naciones Unidas (PNUD). Plantea siete grandes desafíos que contrastan con el discurso político, reduccionista por momentos, acerca de las bondades que se derivarán de la supresión del sistema binominal. Dicha reforma es apenas un eslabón que, aunque contiene importantes componentes simbólicos por ser un resabio del régimen militar, debiera combinarse con otras como ya se viene planteando -ley de partidos y relación entre el dinero y la política, por ejemplo-, de forma de aspirar a una mayor efectividad.    

Se trata de un informe muy completo, donde se recorren dimensiones relevantes para la democracia tales como ciudadanía, legislación y derechos; participación, representación y gobierno, Estado y democracia, con sus correspondientes subdimensiones. Sobre la situación de la libertad de expresión, debe consultarse en el acápite relativo a los derechos civiles y políticos. Junto con reconocer su relevancia para las sociedades democráticas, se exponen preocupaciones relativas a casos de censura y al rol que cumple un organismo que, como el CNTV, no está sometido a la legitimidad democrática que brindan las urnas.

También se refiere a las implicancias que la concentración de medios de comunicación tiene para el pluralismo informativo. Para nadie es un misterio que la democracia chilena ha transitado de más a menos en esta materia, recalando en un panorama donde no existen medios de comunicación alternativos, plurales y diversos. Uno de sus correlatos sería una “una homogeneidad editorial que no aporta necesariamente al pluralismo y apertura que una democracia debe esperar en sus medios de comunicación”. Una de sus expresiones es la proyección de Chile como un país donde el mejor derecho lo tiene siempre uno de los dos sexos, el masculino y refractario a otras identidades diversas desplegadas a lo largo del país.

¿Se ha fijado que son siempre los mismos hombres los que se pasean por los canales, estaciones de radio y columnas de opinión? Este patrón dominante no logra revertirse con iniciativas que, aunque valiosas, son todavía una aguja en un pajar. Cabe destacar, por ejemplo, el compromiso con la imagen saludable de la mujer algunas revistas vienen impulsando, consistente en no retocar a los protagonistas de las imágenes que aparecen en sus ediciones -y que son producidas por su equipo- para luchar contra las presiones que llevan a la búsqueda de la delgadez extrema y la juventud. La promoción de una imagen sana de la mujer forma parte de uno de los frentes más importantes a trabajar, porque aborda el ámbito de la representación simbólica que los medios hacen de las mujeres, la que, en su mayoría no logra sortear los estereotipos de género.

La situación resulta más chocante cuando se explora el ámbito de la construcción de la opinión experta y se constata un predominio de la vocería masculina que invade, incluso, hasta los aspectos más íntimamente vinculados a la experiencia femenina, como los que toca el debate sobre la despenalización del aborto terapéutico. Expertas como @LuciaDammert lo denunciaron vía Twitter: “Tanto hombre hablando del aborto como si fuera una opción simple y ligera. No sólo no lo viven y sufren, sino que claramente no lo entienden”. También autoridades del actual gobierno refrendaron esta impresión. La ministra Molina  señaló: “Los hombres siempre deciden, en muchos aspectos de la vida. En el mundo hay lugares donde a las mujeres les cortan el clítoris, y eso lo deciden los hombres. La mayoría de las personas que ponen las reglas sociales, históricamente (han sido hombres)”.

El mismo PNUD, al que tanto debemos agradecer (junto con la OCDE), advertía las dificultades para avanzar en igualdad de género en el pantanoso ámbito de las comunicaciones. En su Informe de Desarrollo Humano del PNUD  del 2010, dedicado a la igualdad de género en Chile, afirmaba que junto con la educación formal, continuaban “sirviendo de soporte simbólico y de legitimación para imágenes arcaicas de hombres y mujeres”.

Las mujeres estamos claramente infrarrepresentadas en los medios de comunicación en todos los ámbitos. En primer lugar, desde el punto de vista de la toma de decisiones en dicha industria, lo que contrasta con un ejercicio periodístico crecientemente feminizado. El despido reciente de la directora ejecutiva del New York Times, Jill Abramson, ha desatado un debate en EE.UU. sobre el lugar de las mujeres en las salas de redacción. En nuestro país, alienta esperanzas el reciente nombramiento de la periodista Carmen Gloria López como la primera directora ejecutiva de TVN de la historia. Ella ha declarado su preocupación por el rol que la televisión tiene en la construcción de la imagen femenina y su admiración por iniciativas como @MisRepresentation, que busca cambiar el estereotipo de objeto sexual con que se representa a las mujeres en la prensa y la publicidad.

En segundo lugar, también se registra una menor presencia de las mujeres como autoras de las informaciones que aparecen en las portadas y con  menos protagonismo en historias de primera página. Las fotografías más importantes pocas veces tienen rostro de mujer y los periodistas apenas recurren a fuentes expertas. ¿Cómo entender esta situación cuando en Chile más del 67% de los matriculados en postítulos son mujeres, siendo también mayoría en el pregrado, donde se observa un predominio femenino en siete de las diez áreas del conocimiento? Así lo informaba La Tercera en diciembre del 2013. En su excelente artículo titulado “¿Por qué la autoridad es masculina?” , la cientista política Máriam Martinez-Bascuñán (@Mariammartinezb) entrega respuestas acerca de la persistente desventaja femenina en las sociedades democráticas, incluso con la colaboración de instancias públicas del Estado, la escuela, la universidad y otros espacios públicos.

El sesgo masculino del saber experto en los medios constituye uno de los aspectos abordados en el documento “Diez buenas prácticas sobre materia de igualdad para medios de comunicación“, que han sido divulgadas recientemente en España. En ese país, se ha venido generando una fuerte corriente de opinión sobre este tema que diarios como El País ha recogido en columnas con títulos tales como “La mujer sigue lejos de la primera página” , donde se informa que más del 90% de expertos consultados sobre la actualidad son hombres;  “La voz afónica de la opinión” ; “El ciego que no quiere ver”  y “Cuotas y control de contenido” .

En Chile, aunque no existen estudios pormenorizados al respecto, disponemos de algunos acercamientos. En el caso de la prensa escrita, la experta en asuntos internacionales Paz Zárate (@pyz30) escribió en este mismo espacio “Tarea para el 2014-la voz de las mujeres” , donde constata las posibilidades limitadas de expresión que tienen las chilenas en los medios. La menor visibilidad, los estereotipos y la posición subalterna de las mujeres también se recoge, para el caso de la televisión, en el estudio “Discusión internacional sobre género y televisión” realizado por Lorena Antezana y Claudia Lagos para el CNTV.

Enfrentar este problema, ya lo anticipaba el mismo PNUD, no resulta fácil ¨por la posibilidad de hacer exigibles las normas, comenzando por la dificultad de especificar las conductas que contravienen su espíritu”. Aunque existen manuales para combatir el periodismo no sexista, no son utilizados en las redacciones. Un ejemplo de ello es “Por un periodismo no sexista. Pautas para comunicar desde una perspectiva de género en Chile” , editado por la Unesco. Sin embargo, mantener el status quo resulta grave ya que, por un lado, la diversidad del paisaje mediático es clave para la salud de la democracia y, por otro, resulta evidente el rol que los medios cumplen, no solamente informando, sino también creando opinión y moldeándola.

Mientras que los medios insisten en presentar a Chile como un país de hombres, aunque gobernado por una mujer, las audiencias no repudien la falta de diversidad informativa castigando el rating y algún medio no se atreva a romper la inercia como sucedió con la BBC y su academia, puesta al servicio del entrenamiento de mujeres en calidad de expertas, algo hay que hacer. Mujeres en distintas latitudes han decidido tomar la iniciativa para enfrentar las dificultades estructurales y la exclusión mediática femenina.  De esta forma, y casi simultáneamente, han nacido plataformas como The Women´s Room  en el Reino Unido; Plataformaexpertas en Estados Unidos. En Chile, existe Hay Mujeres, sitio que busca contribuir a la visibilidad de las mujeres a través del registro de fácil acceso de su conocimiento y experiencia en temas relevantes para el país. También busca impulsar el debate acerca de su rol en el espacio público y sus posibilidades de expresión. Hasta el momento, más de doscientas chilenas se han registrado como expertas. Difícil que los medios sigan utilizando como excusa aquello de que “no hay mujeres”.