Farmacias y el rol de los medios (y la web) en democracia

azocarEl año 2000 un estudio realizado en EE.UU. por la Universidad de Chicago y el BID, mostraba que los países con diarios más robustos y creíbles tenían menores índices de corrupción. A pesar de que esta era una señal más de la importancia de los medios como generadores de agenda y representantes de la comunidad, no sólo la de sus lectores, las reglas (incluso las más obvias) a veces no se siguen con entusiasmo y la misión comienza a enredarse con otros intereses. Y esto fue lo que pasó con la acusación de colusión en contra de las cadenas de farmacias, porque dejó a los medios (especialmente a los diarios) con un rol que en parte les incomoda. 

Un reciente artículo del New Republic recuerda que los diarios, a pesar de ser empresas, venden productos “públicos”, que llevan la responsabilidad de la información y en defensa de principios colectivos. Es de suponer que la salud pública y la transparencia son parte de esos principios. Sin embargo, a casi dos semanas de desatado el escándalo, es complejo asegurar los que los medios han tomado su rol tradicional. Sería injusto decir que todos han actuado de la misma manera, pero sí algunos obviaron la relevancia del caso, lo dejaron en un segundo plano, se olvidaron del candidato de la Alianza o simplemente no lo investigaron. Incluso esta parece una enorme falta, porque podría ocurrir que algunas de las farmacias (aunque suene muy improbable) ganen el pleito judicial a la FNE y sean declaradas inocentes de colusión.

 Pero el artículo del New Republic también destaca que hasta ahora los medios digitales (incluida las redes sociales) no han sido capaces de suplir el rol fiscalizador de los diarios, como muchos quisiéramos y deseamos, quedándose más en la anécdota que en la generación de opinión pública. En Facebook se han creado una docena de grupos y a través de Twitter muchos se han sumado a estas alianzas anti farmacias. Pero más allá del clamor online, es poco lo que las redes sociales (ninguna muy numerosa para la magnitud del tema y considerando lo populoso que es Facebook en Chile) han logrado algo o lo que pueden llegar a hacer, incluso frente a los debilitados diarios.

 La respuesta es obvia. Aún en Chile, los medios online (salvo los muy especializados) están más orientados a la opinión que a la información y menos a la investigación. Simplemente son una alternativa para el desahogo, pero no para la convocatoria y para cumplir el rol de supervisores de las empresas o el gobierno. No han sido capaces (en su mayoría) de convertirse en una alternativa real de periodismo. De hecho, hay sitios como Reclamos.cl que son una fuente de información única y alternativa, pero no tiene los canales de distribución necesarios en la web y se hace fuerte sólo cuando los medios tradicionales toman sus casos. Con esta realidad, la exigencia a los medios tradicionales (al menos por un tiempo) debe ser mayor. Para ellos, estos casos son una oportunidad para demostrar que la democracia aún es parte de sus obligaciones.