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	<title>Observatorio de Medios FUCATEL</title>
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	<description>Una mirada en profundidad a los medios de comunicación</description>
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		<title>El terremoto de las comunicaciones</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 15:40:05 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[crisis de las comunicaciones]]></category>
		<category><![CDATA[telefonía celular y desastres]]></category>
		<category><![CDATA[terremoto en las comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Pablo Bello / Ex subsecretario de Telecomunicaciones / No se le puede pedir a las redes comerciales, diseñadas para operar en un contexto de normalidad, que sean el soporte de las comunicaciones en una situación como la que hemos enfrentado. Sin desmedro de lo anterior, también se requiere hacer una evaluación respecto de las capacidades [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/telefonia-celular.jpg" rel="lightbox[6704]"><img class="alignleft size-full wp-image-6705" title="telefonia-celular" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/telefonia-celular.jpg" alt="telefonia-celular" width="230" height="230" /></a>Pablo Bello / Ex subsecretario de Telecomunicaciones / No se le puede pedir a las redes comerciales, diseñadas para operar en un contexto de normalidad, que sean el soporte de las comunicaciones en una situación como la que hemos enfrentado. Sin desmedro de lo anterior, también se requiere hacer una evaluación respecto de las capacidades de las redes comerciales para enfrentar situaciones de excepción.</p>
<p> Inmediatamente después del terremoto Chile quedó incomunicado. Durante los segundos, minutos, horas y, en algunos casos, días siguientes al 27 de febrero se produjo una crisis en nuestros sistemas de comunicaciones. Las llamadas telefónicas no se podían cursar, las redes indicaban una permanente congestión, en muchos casos la desesperación por comunicarnos con algún familiar nos hacía insistir e insistir, hallando siempre la misma respuesta… “red ocupada”, “error en la comunicación”, “número no responde”, o simplemente, silencio.</p>
<p>Vecinos protestan por nuevas antenas de celulares en barrios residenciales No fue eso sin embargo lo más grave. Durante las primeras horas posteriores después de las 03:34 del sábado, en la ONEMI no había forma de saber la real dimensión de lo que había pasado y estaba pasando en el país. Nos vimos envueltos en un complejo estado de desinformación, de datos contradictorios (incluyendo las trágicamente fallidas alertas de Tsunami), carencia de reportes concretos de situación y la imposibilidad de establecer contacto con las autoridades locales en las zonas más cercanas al epicentro, hundiéndonos en lo que Clausewitz denominó “la niebla de la guerra”. En ese contexto era materialmente imposible proceder con acciones de respuesta inmediata ni menos proceder a planificar la estrategia de ayuda. Las comunicaciones de los servicios de emergencia fallaron estrepitosamente. Hay que decirlo también, lo mismo ocurrió con las comunicaciones de las Fuerzas Armadas y de Orden.</p>
<p>La primera conclusión de esta tragedia es algo que debió haber sido evidente: las comunicaciones de emergencia no pueden depender de los sistemas comerciales de telecomunicaciones. Es indispensable revisar por qué fallaron las redes de la ONEMI y de las FF.AA. y tomar las medidas pertinentes para que una situación como ésta no se repita jamás.</p>
<p>He planteado la necesidad de crear una empresa pública de carácter no comercial, dependiente del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas, que tenga capacidad operativa y administre un sistema integral de comunicaciones de emergencia que sea robusto y confiable, con capacidad de desplegarse territorialmente en casos como el recién pasado. Es indispensable que dicho sistema asegure la interoperabilidad y confiabilidad de las redes propias de cada institución y que tome el control de las mismas en circunstancias calificadas para asegurar que la información fluya en forma adecuada y que la cadena de mando pueda operar, lo que es indispensable en situaciones de crisis. Como lamentablemente se ha demostrado en este caso, la sola coordinación previa entre las instituciones no es suficiente.</p>
<p>Las comunicaciones de los servicios de emergencia fallaron estrepitosamente y lo mismo ocurrió con las comunicaciones de las Fuerzas Armadas y de Orden.No se le puede pedir a las redes comerciales, diseñadas para operar en un contexto de normalidad, que sean el soporte de las comunicaciones en una situación como la que hemos enfrentado. Sin desmedro de lo anterior, también se requiere hacer una evaluación respecto de las capacidades de las redes comerciales para enfrentar situaciones de excepción.</p>
<p>Vayamos por parte. En relación a la capacidad de respuesta de las empresas una vez ocurrido el terremoto, tengo la absoluta convicción que, sin excepción, y con el apoyo del Gobierno, todas las empresas destinaron el mayor esfuerzo humano y todos los medios disponibles para lograr la más rápida recuperación de las redes y los servicios que eran técnicamente posibles.</p>
<p>Respecto a la prevención, hay que hacer también una distinción. Las redes y sus sistemas principales soportaron prácticamente sin daño físico el terremoto, con excepción obvia de las redes de acceso domiciliario en las zonas en las que cayeron las postaciones o en las que el mar inundó centrales y equipos, y algunos cortes menores en los tendidos de fibra óptica. Desde el punto de vista estructural, las redes de telecomunicaciones cumplieron más que adecuadamente.</p>
<p>¿Por qué fue entonces que no pudimos comunicarnos? El principal problema fue la congestión de las redes y la dependencia del suministro de energía eléctrica para su operación.</p>
<p>Respecto de lo primero, las redes de telecomunicaciones se dimensionan para los peaks de tráfico previstos en un contexto de normalidad. No se diseñan para situaciones de emergencia o para circunstancias de alta demanda (por ejemplo, año nuevo). Si así lo hicieran, las inversiones requeridas serían varias veces superiores a las actuales lo que redundaría en un mayor precio de los servicios. El símil de las carreteras es adecuado: no se hacen autopistas de 12 carriles por lado para cubrir la demanda de año nuevo, sino que para la capacidad necesaria en la mayor cantidad del tiempo.</p>
<p>La pregunta relevante es cuál es esa capacidad de red que consideramos razonable y por la que estamos dispuestos a pagar.</p>
<p>Seamos claros: la congestión en circunstancias como las vividas es inevitable.</p>
<p>Todos queríamos hablar al mismo tiempo y las redes no son (ni serán) capaces de procesar ese tráfico. Este no es un problema técnico sino que económico y social. Económico, porque como ya dijimos el costo de tener una red capaz de administrar tal nivel de demanda es impagable. Social, porque la expansión de la capacidad de red requiere la instalación de más antenas, lo que la ciudadanía todavía no termina de entender. Es contradictorio exigir más capacidad de red y oponerse a la instalación de antenas.</p>
<p>No estoy diciendo en ningún caso que las capacidades actuales para enfrentar las situaciones de congestión sean las adecuadas. Esta es una materia en la que la evaluación de la capacidad real de las redes y la comparación internacional son fundamentales.</p>
<p>En mi opinión, lo relevante es más que evitar la congestión resolver cómo se administra. Hay medidas que suenan razonables pero que realmente no son una solución. Por ejemplo, establecer un sistema de roaming automático en casos de emergencia muy posiblemente eleve aún más la congestión y haga más difícil la comunicación, además que desincentiva a las empresas por solucionar rápidamente el problema de servicio.</p>
<p>En situaciones de congestión se debe racionalizar el uso.</p>
<p>Algunas ideas en tal sentido: degradadar la calidad de voz para permitir más llamadas, establecer tiempos máximos de duración a las llamadas, o derechamente restringir las llamadas durante un tiempo y dejar habilitadas solamente las comunicaciones a los servicios de emergencia, caso en el que el roaming si es necesario, dejando la mensajería de texto y/o las redes de datos para uso de la ciudadanía.</p>
<p>El terremoto y el apagón recién pasado revelaron crudamente la dependencia de las redes de telecomunicaciones al suministro eléctrico tradicional y por tanto, demostraron su vulnerabilidad.En relación a la energía, el terremoto y el apagón recién pasado revelaron crudamente la dependencia de las redes de telecomunicaciones al suministro eléctrico tradicional y por tanto, demostraron su vulnerabilidad. Este es un tema que deberá ser revisado por las autoridades y la industria, con seriedad y mirada de largo plazo.</p>
<p>Se deberá evaluar con detención si los sistemas de respaldo energético con los que actualmente operan las redes son los adecuados. Pienso que en este ámbito se puede hacer mucho más. Se debe tener presente, sin embargo, que no es posible administrar un sistema de respaldo basado exclusivamente en grupos de generación eléctrica a petróleo para alimentar los cientos de centrales, nodos y miles de radiobases que constituyen la red. La logística de distribución de combustible para alimentar esos grupos en un contexto como el ocurrido supone un problema prácticamente insalvable, especialmente cuando se dan simultáneamente problemas de seguridad. En ese sentido, creo que la opción es usar energía solar y/u otras formas de energía de generación autónoma (p.e. eólica) para cargar las baterías de respaldo una vez que estas se agoten.</p>
<p>Los servicios de telecomunicaciones deben ganar en mayor autonomía del suministro eléctrico, al mismo tiempo que debe garantizarse que los sistemas de respaldo estén equitativamente dispuestos para toda la población.</p>
<p>Como ex-Subsecretario de Telecomunicaciones indudablemente uno quisiera que estas tareas las hubiésemos hecho antes. A pesar que hace más de un año iniciamos el trabajo de diseñar una política de protección de infraestructura crítica de información, fue poco lo que se llegó a avanzar y ciertamente hay allí importantes desafíos pendientes, para los que ofrezco sin duda mi colaboración al nuevo Subsecretario. Claramente las prioridades vistas desde hoy son distintas a las que tuvimos, como país, en su momento.</p>
<p>Sería populista decir que no volveremos a tener congestión en casos críticos como el vivido o que los servicios de telecomunicaciones serán inmunes a la carencia de energía o frente a otras situaciones excepcionales. Lo que no se puede repetir nunca más es que la capacidad de reacción del Estado ante una catástrofe como la pasada dependa de un celular.</p>
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		<title>La historia detrás de la desaparición de People + Arts</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 13:29:12 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[crisis de la TV cultural]]></category>
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		<description><![CDATA[Soledad Gutiérrez / El Mercurio /  El 12 de abril el canal de Discovery y BBC será reemplazado por Liv. Estudios de audiencia que no contemplan a Chile ponen fin a una señal que pasó de programas culturales a realities y series.
People + Arts nació en octubre de 1997 con un perfil claro: un canal de cultura [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/people-arts-03.jpg" rel="lightbox[6697]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6698" title="people-arts-03" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/people-arts-03-300x250.jpg" alt="people-arts-03" width="300" height="250" /></a>Soledad Gutiérrez / El Mercurio /  El 12 de abril el canal de Discovery y BBC será reemplazado por Liv. Estudios de audiencia que no contemplan a Chile ponen fin a una señal que pasó de programas culturales a realities y series.</p>
<p>People + Arts nació en octubre de 1997 con un perfil claro: un canal de cultura y entretención, a cargo de Discovery y BBC. Por eso, resultó coherente que uno de los primeros programas de producción propia fuera la versión latinoamericana de &#8220;El show de los libros&#8221;, que tuvo como conductor a Antonio Skármeta. Ahora, el escritor se excusa de entregar una opinión rápida sobre su paso por el canal, porque, dice, &#8220;está en la prehistoria de mi vida&#8221;. Y ahí mismo, como historia antigua, quedó People + Arts: desde el 12 de abril la señal será ocupada por Liv, la nueva apuesta de Discovery, que ya no incluirá espacios de BBC (aunque esa alianza se mantiene en canales como Animal Planet y Discovery).</p>
<p>People + Arts ya había cambiado en España y Portugal, pero la decisión de eliminar la señal en Latinoamérica se tomó luego de un estudio que investigó las preferencias de 3.200 mujeres de los mercados más numerosos en TV pagada de la región: Argentina, Brasil, Colombia y México.</p>
<p>People + Arts comenzó a acercarse a programas de entretención desde 2002, y en 2007 apostó fuerte por el reality, sumando programas como &#8220;El aprendiz&#8221; y &#8220;Miami Ink&#8221;. Estos dos espacios quedaron fuera de la nueva apuesta Liv, que estará compuesta en 90% por cine y series y se enfocará hacia el público femenino. De la oferta de People + Arts se mantienen algunos espacios, que se acomodan al nuevo perfil: &#8220;Son algunos realities que ya tenían un gran seguimiento por la audiencia femenina: &#8216;Extreme makeover&#8217; y los otros son &#8216;Project runway&#8217; y &#8216;So you think you can dance&#8217;&#8221;, explica Claudia Chagüi, directora del canal. También se mantendrán series como &#8220;The Tudors&#8221; (en la foto), que regresa en septiembre con la cuarta y última temporada.</p>
<p>La decisión de Discovery no causó extrañeza en la industria de la TV pagada: aunque no se maneja con el vértigo del rating minuto a minuto, los canales de cable también buscan mejorar sus audiencias. Y de acuerdo a informes de la industria, a nivel local People + Arts estaba en los últimos lugares entre los canales de su perfil -cultura y estilo de vida- en febrero pasado. Ese listado lo lidera Discovery, seguido por History y Nat Geo.</p>
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		<title>Mauricio Lob asumiría jefatura de la Secom</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 21:32:47 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Ena von Baer]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Lob]]></category>
		<category><![CDATA[Secretaría de Comunicaciones del Gobierno]]></category>

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		<description><![CDATA[La Nación / Editor del diario “La Tercera” asumiría una labor más técnico que política en una instancia que quedará bajo la conducción de Ena von Baer / De acuerdo a distintas versiones, el periodista Mauricio Lob asumiría como nuevo jefe de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) del gobierno.
El profesional se desempeñaba hasta ahora como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/La-Moneda.jpg" rel="lightbox[6693]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6694" title="La Moneda" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/La-Moneda-300x182.jpg" alt="La Moneda" width="300" height="182" /></a>La Nación / Editor del diario “La Tercera” asumiría una labor más técnico que política en una instancia que quedará bajo la conducción de Ena von Baer / De acuerdo a distintas versiones, el periodista Mauricio Lob asumiría como nuevo jefe de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) del gobierno.</p>
<p>El profesional se desempeñaba hasta ahora como coordinador de política en sección Reportajes del diario La Tercera.</p>
<p>Lob reemplazará en este cargo a Juan Carvajal (PS) quien desempeñó ese cargo durante los cuatro años del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.</p>
<p>El periodista Mauricio Lob de la Carrera es licenciado en Comunicación Social de la Universidad Diego Portales y anteriormente fue editor de la sección tiempos modernos de la revista Qué Pasa y editor de opinión del diario La Tercera.</p>
<p>La Secretaría de Comunicaciones depende directamente del Ministerio Secretaría General de Gobierno, cartera que encabeza la periodista Ena von Baer.</p>
<p>De acuerdo al organigrama oficial, a la Secom, entre otras tareas, le corresponde “difundir entre los medios de comunicación nacionales e internacionales los planes, orientaciones políticas y obras realizadas por el gobierno a través de programas especiales de comunicación; y entregar a las autoridades públicas información y análisis mediales sobre temas comunicacionales nacionales e internacionales”.</p>
<p>Asimismo es materia de este organismo “desarrollar estudios y asesorías para las instancias gubernamentales en materias de comunicación pública, según las necesidades detectadas”.</p>
<p>De acuerdo a los trascendidos el objetivo de la nueva Secom será más técnico, menos político y atendiendo políticas comunicacionales de los 22 ministerios.</p>
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		<title>&#8220;Martín Rivas&#8221; se impone en el debut de la guerra de las teleseries</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 18:08:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actividades]]></category>
		<category><![CDATA[Feroz]]></category>
		<category><![CDATA[guerra de las teleseries]]></category>
		<category><![CDATA[manuel rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Rivas]]></category>

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		<description><![CDATA[ La historia de TVN lideró el horario vespertino con 17,3 puntos, superando a &#8220;Manuel Rodríguez&#8221; de CHV, que consiguió 12.4. Canal 13 quedó tercero con &#8220;Feroz&#8221;.
 El horario de las 20:00 horas volvió a pelearse palmo a palmo entre los canales nacionales, que ayer estrenaron sus teleseries vespertinas con grandes expectativas de audiencia.
El liderazgo del rating [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/teleserie.jpg" rel="lightbox[6684]"><img class="alignleft size-medium wp-image-6685" title="teleserie" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/teleserie-300x300.jpg" alt="teleserie" width="300" height="300" /></a> La historia de TVN lideró el horario vespertino con 17,3 puntos, superando a &#8220;Manuel Rodríguez&#8221; de CHV, que consiguió 12.4. Canal 13 quedó tercero con &#8220;Feroz&#8221;.</p>
<p> El horario de las 20:00 horas volvió a pelearse palmo a palmo entre los canales nacionales, que ayer estrenaron sus teleseries vespertinas con grandes expectativas de audiencia.</p>
<p>El liderazgo del rating tuvo un claro vencedor con TVN y su adaptación de “Martín Rivas”, obra histórica de Blest Gana. La red estatal marcó 17 puntos promedio con un capítulo de 40 minutos.</p>
<p>Chilevisión, en tanto, se quedó con el segundo lugar al conseguir 12.4 puntos con “Manuel Rodríguez, el guerrillero del amor” (sí, leyó bien).</p>
<p>Por su parte, Canal 13, que se adelantó una semana con “Feroz”, logró 9 puntos de rating, manteniendo los promedios de la semana pasada.</p>
<p>Estos datos son preliminares, ya que durante esta mañana se conocerán los números definitivos. Claro que hay que esperar durante la semana para sacar más conclusiones respecto de los favoritismos del público, que deberá decir con qué producción se queda definitivamente.</p>
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		<title>Agonía y resurrección del libro</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 15:42:16 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[importancia del libro]]></category>
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		<category><![CDATA[Libro]]></category>
		<category><![CDATA[vigencia de libro]]></category>
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		<description><![CDATA[Fernando Savater */ Filósofo español / Sala de Prensa / &#8220;Las páginas de Internet y los blogs, en cambio, no tienen control alguno. Todos conocemos experiencias, algunos incluso personales, de inventos, infundios o tergiversaciones, contra las cuales es prácticamente imposible luchar porque cualquier lucha las refuerza y las hace crecer, las extiende. Por otra parte, hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/leyendo-muchacha.jpg" rel="lightbox[6678]"><img class="alignright size-medium wp-image-6679" title="leyendo muchacha" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/leyendo-muchacha-300x300.jpg" alt="leyendo muchacha" width="300" height="300" /></a>Fernando Savater */ Filósofo español / Sala de Prensa / <strong><em>&#8220;Las páginas de Internet y los blogs, en cambio, no tienen control alguno. Todos conocemos experiencias, algunos incluso personales, de inventos, infundios o tergiversaciones, contra las cuales es prácticamente imposible luchar porque cualquier lucha las refuerza y las hace crecer, las extiende. Por otra parte, hay quien acepta como cierta cualquier cosa que dé la Web, con la misma verosimilitud y la misma realidad. Entonces el problema no es si va a desparecer el periódico, sino si va a desaparecer el periodismo, entendido como un compromiso con la información, con la veracidad.&#8221;</em></strong></p>
<p>Queridas amigas, queridos amigos:</p>
<p>En primer lugar, quiero agradecer la invitación del Fondo de Cultura Económica, una editorial, una empresa cultural, un punto de referencia tan importante para tantos y, desde luego, para toda la gente de mi generación, que no teníamos en nuestro país posibilidad de leer en castellano obras fundamentales, nuevas, críticas, y gracias al Fondo muchos de nosotros pudimos, si no salir del todo de la ignorancia, por lo menos ser un poco menos ignorantes. Esto es lo que habríamos sido si no hubiera existido el Fondo.</p>
<p>Yo digo que agradezco, por supuesto, la invitación a esta semana y también considero, con mucho agradecimiento, un error muy generoso el haber sido yo el encargado de cerrar esta semana, porque aquí ha habido gente muy importante, expertos de muy alto nivel, y yo en realidad no puedo venir más que como lector. No soy un experto en el mundo de la edición y mucho menos en el mundo de Internet, del e-book, de todas estas grandes novedades. Supongo que si alguien ha generosamente preferido que yo cerrara esta semana, estos días, habrá sido simplemente por eso, precisamente porque soy un poco el punto cero, en el sentido de que soy simplemente un lector. Al igual que ustedes, que fundamentalmente, antes que nada, son lectores –aunque sean, por supuesto, escritores, editores, etcétera–, soy un lector y quizá por eso se habrá preferido que sea un lector quien se dirija a otros lectores después de haber estado reflexionando en torno al libro unos días.</p>
<p>El libro, como saben ustedes, es una realidad singular, quizá una realidad no meramente técnica, no meramente. No es un invento, sino que es algo que surge de nosotros, que es un atributo casi de la humanidad. Puede que Borges, que tanto ha escrito sobre los libros y la lectura, sea uno de los que lo han expresado con más claridad. Dice: “De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación”. Es decir, los demás instrumentos prolongan nuestro cuerpo y el libro es un instrumento que prolonga el espíritu, que prolonga nuestro espíritu, y eso hace que sea especialmente importante, especialmente singular.</p>
<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/hombre-leyendo.jpg" rel="lightbox[6678]"><img class="alignright size-medium wp-image-6680" title="hombre leyendo" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/hombre-leyendo-300x202.jpg" alt="hombre leyendo" width="300" height="202" /></a>Por supuesto, aunque el libro se define como ese conjunto de hojas, con un volumen y un tamaño determinados, nosotros sabemos perfectamente que los libros anteceden en el tiempo al formato que hoy conocemos. Hubo, por supuesto, épocas en que hombres cultísimos y que forman la base de nuestra cultura nunca tuvieron en las manos un libro en el sentido moderno. Aristóteles no tuvo un libro, Séneca y otros autores no conocieron lo que es el libro en el sentido moderno del término, de modo que tampoco tenemos que escandalizarnos si futuros eruditos, si futuros escritores, si futuros creadores no tienen exactamente un libro como los que tenemos nosotros.</p>
<p>Es evidente que para algunos de nosotros el libro es ese objeto precioso, ese objeto necesario, ese algo que nos sirve de decoración, de compañía, de vicio. Pero, en fin, no hay más remedio que admitir que si tantos grandes creadores y grandes pensadores y grandes literatos del pasado no tuvieron nunca un libro en las manos, es perfectamente posible que, sin perder la creación y sin perder la relación lector-escritor, que es la importante, haya un momento en que los futuros lectores, los futuros creadores utilicen otros soportes que no sean propiamente el libro.</p>
<p>A mí el libro como soporte me parece muy bien; es decir, yo tengo un amigo que trabaja con ordenadores y que siempre me dice: “Yo estoy seguro de que si el libro se hubiera inventado después de la computadora, todo el mundo lo habría considerado un gran progreso”. Porque realmente el libro es algo bien pensado, es algo cuyo motor es nuestra propia atención y no algún otro mecanismo. Es decir, ustedes habrán visto, sobre todo, en países anglosajones, cuando llegas a un hotel y entras a la habitación, el camarero o el conserje que te acompaña te enseña la habitación, el mini bar, y te enciende la televisión. Yo siempre me quedo un poco sorprendido porque digo: “¿Se va a quedar usted aquí conmigo a ver la televisión? Yo no la voy a ver; si usted quiere, nos quedamos los dos a ver el programa de televisión”. Es verdad que la televisión puede estar funcionando y quedarse ahí funcionando sin que nadie la vea. La televisión se alimenta a sí misma, funciona y se da cuerda por sí misma. En cambio, un libro no se puede quedar leyéndose solo: el libro siempre está esperando el complemento que le ponemos nosotros. La sangre del libro, lo mismo que esa sangre que vierte en un momento determinado Ulises cuando desciende al averno, esa sangre que vierte para atraer el espíritu de los muertos y poder hablar con ellos, es nuestra sangre, la que nosotros vertemos para que los muertos, los escritores, los que han creado toda esa gran tradición, vengan a encontrarse y hablar con nosotros.</p>
<p>Por supuesto, el libro poco a poco se va convirtiendo, a lo largo de la historia, también él mismo en protagonista de los propios libros. En el Orlando furioso hay un momento, que quizás ustedes recuerden, en que el mago Atlante lucha con Bradamante. Bradamante se presenta completamente con todas sus armas y todo de blanco; el mago Atlante solamente se presenta con un libro en las manos. Y entonces, cuando el otro se arroja sobre él, el mago va leyendo en voz alta los golpes de una batalla descrita en el libro y todos esos golpes le van cayendo constantemente a Bradamante mientras Atlante los va leyendo, de tal manera que al final, aunque parezca paradójico, la batalla se inclina del lado del mago y no de Bradamante. Finalmente éste hace un truco y logra vencer al mago, pero no les cuento qué truco para que tengan que leer Orlando furioso de nuevo, si no se acuerdan del truco.</p>
<p>Uno que escribió cosas muy hermosas sobre los libros, es decir, no sobre el libro, sino sobre la relación que el libro establece entre el autor y el lector, fue Montaigne en su ensayo sobre los libros, que es donde precisamente dice esa tan hermosa frase de “yo no hago nada sin alegría”. Montaigne habla de eso, de la alegría que a él le produce leer, y también de que él exige el placer, exige la alegría en la lectura, y de que la lectura sustituye a la memoria que a veces nos falta. La lectura no hace falta que sea puntualmente recordada: nuestro cuerpo, nuestro inconsciente recuerda lo que hemos leído. Estamos hechos de libros, de personajes, de situaciones: la lectura nos transforma. No hace falta que la recordemos. Probablemente todos nosotros hemos olvidado mucho más de lo que recordamos de cuanto hemos leído, pero eso que hemos leído, en su momento, nos ha ido transformando. Somos nosotros gracias a esas cosas que hemos leído, gracias por lo menos a esa atención que hemos prestado, a esa aventura de la lectura.</p>
<p>Es verdad que la lectura es un acto de intimidad entre dos sujetos, que pertenece al mundo simbólico, y es un acto de intimidad que desafía al tiempo y desafía a la distancia. Recuerdan ustedes a Quevedo, pero también Maquiavelo, por ejemplo, cuando habla de cómo leía los clásicos; muchos lectores insisten en que leer es hablar o relacionarse con los muertos, por lo que tiene una cierta dimensión de espiritismo. Es verdad que también leemos a nuestros contemporáneos, pero la singularidad que tiene el hecho de que nosotros no simplemente rindamos culto a los muertos y los veneremos y los enterremos y les levantemos monumentos, es que todavía podemos convocarlos y entrar en relación íntima con ellos, en una relación que no se corresponde a una descripción fotográfica de lo real, sino de lo que alguien ha sentido como real desde su intimidad.</p>
<p>O sea, la lectura, sobre todo, la lectura de obras de reflexión o de obras literarias, y la poesía, por supuesto, nos introducen en la intimidad de alguien que estaba viviendo una realidad tan real como la que nosotros vivimos. No es simplemente una descripción de otro mundo, de otros paisajes, de otras formas de conducta, sino de lo que se sentía en esos paisajes, en ese mundo. Proust decía que la lectura era amistad sin frivolidad. Es decir, que la amistad que tenemos con nuestros autores favoritos es una amistad sin frivolidad; no esperamos simplemente agradar, tontear, sino que es una amistad profunda porque va de una intimidad a otra intimidad. Es una relación entre dos intimidades, y en ese sentido es una amistad sin frivolidades; por eso decía él que la conversación era un arte desdeñable comparada con la lectura.</p>
<p>Siempre ha habido una cierta preocupación, como saben muy bien ustedes, sobre si se lee más o se lee menos, o si se está abandonando la lectura, si los jóvenes leen más o leen menos. Es una preocupación que viene desde finales del siglo XIX y principios del XX; desde entonces ha habido personas preocupadas al respecto, hasta el punto en que, por ejemplo, John Ruskin propuso que se sustituyera el servicio militar –que según él no servía para nada, sólo para causar males y para preparar ejércitos y daños– por un servicio literario: que los jóvenes tuvieran que estar dos años en un cuartel leyendo obras que les fueran pasando sus autoridades. No sé si, así como algunos salimos del servicio militar con una visión no demasiado positiva del ejército, a lo mejor eso sería una forma de hacernos aborrecer la lectura, de modo que probablemente sea mejor dejar que la espontaneidad funcione por sí misma.</p>
<p>Porque la lectura es un acto creador, no un acto pasivo. No leemos con la parte pasiva. Yo creo que la visión de imágenes –no digo imágenes de la televisión, sino de las imágenes más significativas, un Rembrandt por ejemplo– puede no ir acompañada de un ejercicio de pensamiento reflexivo. En cambio, incluso la lectura más vulgar o más ingenua es un ejercicio de reflexión. Es decir, la lectura es siempre un conato de pensamiento, un comienzo de pensamiento. De ahí que la lectura sea algo creador, algo en lo que nosotros ponemos mucho de nuestra parte, algo que incluso podemos poner a la misma altura que la escritura. Casi todos los grandes escritores, e incluso los pequeños escritores, escribimos –yo entre los pequeños– por fidelidad a lo que nos ha causado placer. Es una forma de continuar un placer porque hemos conocido ese placer en la lectura; pero en el fondo también podríamos decir que lo mismo que pensamos que hay grandes escritores y excelsos, distintos y superiores a todos los demás, también puede haber lectores de una calidad especial. El propio Borges decía que los buenos lectores son cisnes negros, incluso más raros y más preciosos que los propios creadores.</p>
<p>El libro en sí probablemente va a sufrir transformaciones; ya de por sí el libro tiene una vinculación con el pasado, que lo incluye entre los objetos preciosos, entre los objetos, digamos, que tienen no solamente contenido sino también forma estética. Pasear por un libro antiguo es como pasear por una ciudad vieja, antigua, preciosa, por unos barrios perdidos. Tiene algo de reconocimiento de una zona donde también se ha quedado el espíritu estéticamente congelado. Probablemente el futuro del libro será que vaya reduciéndose el número de los libros con los que todos queremos convivir, tener una relación directa. Muchas de las cosas que hoy no tenemos más remedio que leer en forma de libro –enciclopedias, y no digamos ya revistas técnicas y cosas por el estilo– irán pasando cada vez más a la pantalla, a Internet y a todo lo demás, y el libro se irá quedando para algo más personal, más precioso. Nuestra biblioteca será un conjunto de joyas más reducidas y más similares a lo que somos y a lo que queremos y a lo que nos conforma; ya no será simplemente una acumulación, sino que probablemente será una selección, como debe ser siempre. Leer es preferir y seleccionar. La lectura es siempre una búsqueda entre cosas, es un separar, un discernir y probablemente con el tiempo el contener y el tener un libro, el guardar en forma de libro algo de lo que nos ha gustado como lectores, será un acto de algo más precioso.</p>
<p>Lo mismo que nadie guarda joyas, sus sortijas, sus anillos, sus collares en una caja de zapatos, sino que busca un estuche más hermoso, ese estuche que es el libro servirá para las joyas mejores que nosotros tendremos y quizá dejaremos otras más instrumentales para Internet –si es que sabemos lo que va a ocurrir con Internet, porque no lo sabemos.</p>
<p>El otro día, precisamente cuando intentaba salir de mi ignorancia para preparar esta charla, leí un texto de Tim Berners-Lee, que es uno de los inventores de la Web. Berners-Lee decía que la Red hoy cuenta con cerca de 100 millardos de páginas –millardo entendido, claro, como mil millones–. Es decir, tiene ya casi tantas páginas como neuronas tiene el cerebro humano. Y añade Berners-Lee que somos igualmente incapaces de comprender la una y el otro, y que lo mismo nos es imposible anticipar los sistemas que van a emerger de cada uno de ellos. Nos es tan difícil saber lo que va a emerger de la Web, como nos es difícil saber lo que va a salir del cerebro humano en los próximos días, años, siglos.</p>
<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/niño-mamá.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6681" title="niño mamá" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/niño-mamá-300x255.jpg" alt="niño mamá" width="300" height="255" /></a>Yo creo que el futuro que más puede alarmarnos es el futuro del escritor. Esto se asemeja al tema del periodismo: el problema no es si van a sobrevivir los periódicos en papel, sino si va a sobrevivir el periodismo como una disciplina de objetividad, de veracidad, de profesionalidad. Un periódico es ya, en su distribución, en su organización, un logro civilizatorio. Esa organización de noticias, de espacios, se ha ido decantando a lo largo del tiempo, y mal que bien hay una serie de controles de veracidad. Por supuesto, hay muchas cosas que no son ciertas, que son exageraciones o errores, mentiras incluso, pero hay también unas posibilidades de reclamar, de intervenir, de ejercer cierto control.</p>
<p>Las páginas de Internet y los blogs, en cambio, no tienen control alguno. Todos conocemos experiencias, algunos incluso personales, de inventos, infundios o tergiversaciones, contra las cuales es prácticamente imposible luchar porque cualquier lucha las refuerza y las hace crecer, las extiende. Por otra parte, hay quien acepta como cierta cualquier cosa que dé la Web, con la misma verosimilitud y la misma realidad. Entonces el problema no es si va a desparecer el periódico, sino si va a desaparecer el periodismo, entendido como un compromiso con la información, con la veracidad.</p>
<p>Podríamos decir que lo mismo ocurre en el campo del libro. El problema no es si vamos a tener más o menos libros, si los libros van a perpetuarse en el sentido físico del término, sino si el escritor va a poder seguir siendo autor de sus libros, controlador de lo que quiere que aparezca en el libro y, por lo tanto, alguien que mantiene una relación especial, una relación distinguida con su lector. El problema es si verdaderamente esa vinculación íntima escritor-lector va a poder mantenerse, si naturalmente se pierde la posibilidad de los derechos de autor, si se pierde la posibilidad de controlar la propia exactitud de los textos que se están ofreciendo con nombre de una persona o de otra. Es muy posible que haya un momento en que la propia figura del escritor se desdibuje o desaparezca, es decir, deje de ser o pase a la clandestinidad de los escritores, es muy posible que se conviertan en escritores para un grupo pequeño de amigos, de fieles, y ya dejen de tener ese carácter de publicidad y de permanencia en el tiempo que ha tenido hasta ahora la escritura. Eso yo creo que es verdaderamente el auténtico problema: ¿vamos a seguir pudiendo mantener esa relación especial escritor-lector, esa amistad sin frivolidad, esa revelación de una intimidad por otra, esa prolongación de la intimidad que nos va configurando y creando la nuestra?</p>
<p>Eso es lo que me inquieta. Creo que se resolverá antes o después, pero hoy es un verdadero problema, sobre todo, porque se ha generado esa actitud de que la cultura debe ser gratuita para todos, como consecuencia hoy uno puede bajarse de la red o por medio de Internet un disco, una película, etcétera. Si los relojes Rolex se pudieran bajar por la red, todo el mundo tendría Rolex gratis, o sea, nadie pagaría por los Rolex y habría una campaña de que los Rolex deben ser gratis o los Aston Martin deben ser gratis. Pero, claro, en realidad hay que pagar por los Rolex y los Aston Martin, mientras que hay una forma de conseguir gratis los libros, los discos y las películas, se cree que la cultura está ligada a la gratuidad. En realidad ésa es la misma actitud que tienen muchas veces los depredadores y los explotadores respecto a la naturaleza. ¿Por qué vamos a pagar por los bosques de la Amazonia, por los árboles, por el agua de los ríos, por el aire que respiramos? Todo eso es una cosa espontánea, natural, que aparece, es decir, si eso no es de nadie, por qué voy a tener yo que pagar a alguien o tener alguna restricción en el uso de cosas que en el fondo se reproducen permanentemente. Como el arte, la literatura, la música, son algo que está funcionando de forma espontánea, natural, ¿por qué voy a tener yo que pagar, por qué voy a tener yo que someterme a los gustos de los que quieren que haya un control, que haya una remuneración, etcétera? Esta actitud sí que me parece que es grave. Yo creo que esto sí amenaza la posibilidad y la continuidad de la creación literaria, de la creación filosófica, de la creación ensayística, de muchas ideas en el terreno científico, etcétera.</p>
<p>Si todo eso se convierte en algo accesible, sin ningún tipo de límite, sin ningún tipo de contrapartida y además, incluso, pudiendo pasar por todo tipo de tergiversaciones, porque lo que aparece como la obra de alguien puede ser simplemente un refrito o una amalgama de obras ajenas, eso sí me parece que va directamente en contra de la posibilidad del mantenimiento, no ya del libro, sino de lo que el libro significa y lo que el libro ha transportado y trasladado y mantenido y conservado a lo largo del tiempo. Esa es la parte un poco truculenta que veo yo en el asunto. No tengo ni idea, por supuesto, de cómo se puede resolver y de cómo se puede encauzar esta cuestión y de cómo se puede replantear de nuevo el derecho de autor, sinceramente no lo sé. Quizás en estos días ustedes, que son personas mucho más preparadas que yo, han hablado de esto y quizá alguno haya dado alguna indicación en ese sentido. Yo lo que creo es que el problema está ahí: en esa mentalidad de que Internet es mía y, por lo tanto, todo lo que pueda conseguir ahí es mío y no tengo que dar cuenta a nadie ni tengo que explicar nada a nadie.</p>
<p>A mí eso sí me parece que es una forma de barbarie, tal como hacían los bárbaros cuando entraban en las ciudades diciendo: “Bueno, ya vendrán otros que harán otras cosas, ya habrá otros que harán, pintarán, esculpirán, edificarán. Nosotros ahora damos a comer a nuestros caballos, que pasten en los jardines del emperador y ya está”. Eso sí es un peligro, que tiene además el riesgo añadido de que no es fácil encauzar y saber cómo se puede controlar.</p>
<p>En cambio otros problemas, otros peligros, son manejables. Por ejemplo, ese peligro que ha alarmado a muchos, de que hay lecturas buenas y malas, de que en el fondo hay libros tan nocivos o tan peligrosos como puede ser cualquier otro tipo de espectáculo vergonzoso, obsceno, lo que se quiera. Hay quien intenta decir esto: “Los libros tienen que tener también un control de calidad, de moralidad, etcétera”. Esa parte es la que precisamente más se aleja de lo que la realidad es, porque la gracia del libro es esa capacidad trasgresora permanente. Es absurdo preocuparse de lo que debe o no debe ser leído, sobre todo, en la juventud; me refiero a las personas que determinan “no, esto es lo que deben leer y esto no lo deben leer; aquello es frívolo, esto es trivial, aquello es peligroso, es perverso, es pornográfico…” La gracia de la lectura radica precisamente en leer lo que no se debe leer. Oscar Wilde, que solía ser especialista en derribar este tipo de mitos, dijo: “Es absurdo tener una regla rigurosa sobre lo que debe o no debe leerse; más de la mitad de la cultura intelectual moderna depende de lo que no debía leerse”. Establecer lo que no debe leerse es a veces establecer lo que va a ser más leído y mantenido en el futuro.</p>
<p>El mundo de la lectura es un mundo de la libertad: liber era “libro” y “libre”. La libertad del que lee, la libertad del libro: el libro no es simplemente un almacén, sino que es una forma de liberación. Nosotros a través de los libros nos hemos liberado de la superstición, de los miedos, de muchos de los fantasmas internos y de los externos que nos acosan. Una biblioteca, en el fondo, es como una farmacia, en la que hay remedios para todas las enfermedades posibles: hay remedio para la melancolía, hay remedio para la abulia, hay remedio para el desánimo, hay remedio para la fatiga y para tantas otras cosas. Pero la palabra farmacia viene del griego pharmacos, que significa “remedio curativo” y también “veneno”. Es inevitable que en la farmacia estén juntos los remedios curativos y los venenos, o los remedios que se convierten en venenos para algunos, o los que sirven de venenos a algunos y a otros en cambio los curan y los remedian.</p>
<p>Eso es lo que tenemos que defender. Y eso sigue teniendo una inmensa serie de cultivadores, entre los jóvenes –yo me he pasado, afortunadamente para mí, toda mi vida profesional rodeado de jóvenes–. Es verdad que no todos ellos han empezado amando la lectura, pero es verdad que gran parte de ellos de pronto han descubierto en algún momento el chispazo de lo que puede producir un libro, esa apertura, esa relación que surge de pronto cuando alguien ve, cuando alguien entiende la relación –espiritual, íntima– que se establece entre el lector y el escritor. El libro es el intermediario, el libro es la posibilidad de mantener, conservar, perpetuar esa relación, pero la relación misma es lo importante.</p>
<p>Y es una relación liberadora y profundamente placentera. Yo creo que ante todo los libros son una forma de placer. Quien se priva de la lectura o quien la minimiza, es como quien se priva de otros placeres de la vida, que tampoco hay tantos. La lectura es una multiplicación del alma y una multiplicación de sus vértigos y de sus posibilidades y, por lo tanto, renunciar a ella es como mutilarse o automutilarse. Yo creo que todos los verdaderos buenos lectores nunca han leído por obligación, por llegar a algo o por obtener un triunfo en la vida. En la época del franquismo se acuñó un lema que decía: “Un libro ayuda a triunfar”. Lo cual no sé si sea verdad, pero, desde luego, era verdad que en el franquismo un libro podía ayudar a que uno triunfara, pero dos ya podían llevarte a la cárcel por tener propaganda ilegal. Los libros no los leemos para triunfar, no los leemos simplemente para destacar, sino para gozar, para gozar de nuestra humanidad, para gozar humanamente, para disfrutar como disfrutan los seres humanos. Y yo creo que ése es un verdadero paraíso que nadie nos puede arrebatar.</p>
<p>Hay una carta muy bonita de Virginia Woolf a su amiga Vita Sackville-West, en la que le dice: Cuando llegue el día del juicio y esté ahí el señor, su majestad, y San Pedro con la bolsa de todos los bienes repartiendo los juguetes para la eternidad a todos los bienaventurados y a uno le dará una corona y a otro un palacio y a otro un arpa y no sé qué. Entonces apareceremos tú y yo con nuestros libros debajo del brazo y entonces el señor le dirá a San Pedro: a ésas déjalas, no tenemos nada que ofrecerles, les gustaba leer.</p>
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<p>* Fernando Savater, filósofo y escritor español, Premio Planeta de novela 2008 con La hermandad de la buena suerte. El pasado 19 de febrero recibió en México el doctorado honoris causa que otorga la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Este texto corresponde a una conferencia dictada en el Fondo de Cultura Económica.</p>
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		<title>Internet sí sirvió</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 02:40:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura terremoto en internet]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Andrés Azócar / hijodelmedio.blogspot / <a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/internet-jóvenes.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-6676" title="internet jóvenes" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/internet-jóvenes.jpg" alt="internet jóvenes" width="240" height="130" /></a>&#8220;Internet no sirvió para nada&#8221;, fue lo que dijo Cristián Zegers, a pocos días de terremoto, mientras evaluaba, junto a los periodistas y editores, el trabajo de El Mercurio en la cobertura de la tragedia. La frase del director del diario que hirió a muchos, puede ser injusta y e incluso parte del desconocimiento sobre lo que representa Emol, pero siempre será mejor reflexionar sobre este tipo de cosas, que solo dejarlas como una anécdota más.</p>
<p>Los medios, en general cumplieron una labor muy específica y destacada post terremoto. Tan sorprendidos como el gobierno, actuaron con mayor rapidez, eligieron muy bien los focos de atención y en general fueron muy ponderados para entender que antes que linchar a la autoridad, había que intentar contextualizar el desastre. La Televisión y la radio fueron los protagonistas. La TV, pese a la críticas, jugó un rol vital para comunicar, acompañar, dimensionar y dar contexto a una tragedia muy lejana a una egocéntrica capital. Las radios se desplegaron con agilidad, modificando sus programas diarios y mezclando (la ausencia de imágenes muchas veces es una punto a favor) noticias con análisis. Bío Bío fue la más crítica a la actuación de las autoridades, tanto que el ministro del Interior de entonces estaba muy molesto con la radio de los Mocciatti. Tanto Bío Bío como Cooperativa apostaron por la información continua, flexibilizaron sus programaciones e invirtieron en terreno. ¿Entonces, si sabemos que la TV y las radios aportaron el breaking news y que el análisis más profundo lo entregaron los diarios&#8230;para qué sirvió internet?</p>
<p>Los sitios tuvieron su gran prueba de fuego y a diferencia de lo que cree el director de El Mercurio, sí cumplieron con su trabajo. No sólo por los números de la cobertura, sino que actuaron como un complemento periodístico a la información recogida minuto a minuto en las redes sociales. Los sitios, a través de sus blogs, las herramientas desplegadas -especialmente a través de las imágenes- y la información de último minuto, consiguieron ganar un espacio en medio de la abundancia. Convengamos que, como siempre, entregaron parte importante de los contenidos que fluyeron por las redes sociales. Fueron la disciplina informativa y el catastro ordenado de la ayuda.</p>
<p>Eso sí, creo que los principales protagonistas fueron los que más apostaron en la reciente elección presidencial de diciembre y enero. En ese sentido creo que Cooperativa y La Tercera hicieron el mejor trabajo. El sitio de Copesa -que tuvo un tráfico de 1,2 millones de visitas únicas diarias los primeros días de la catástrofe- mostró una gran flexibilidad de diseño para incorporar herramientas, cambiar la distribución de los contenidos y generar destacados. El uso de las redes sociales, de Google Maps para entregar información de ayuda, además del gráfico de réplicas, destacaron en la página y sin restar importancia a las noticias. La Tercera (para mayor transparencia, tengo un vínculo de amistad con sus principales &#8220;cabecillas&#8221; y he trabajado con ellos desde la UDP) hace rato que viene trabajando su canal de TV, lo que les permitió crear contenido rápido y con agenda propia, además de generar historias paralelas al trabajo periodístico. El &#8220;Zafrada&#8221; sin duda será un hito para este tipo de experiencia en internet. Cooperativa.cl no sólo siguió siendo la caja de resonancia de la radio, sino que entregaron mucho dato útil para una audiencia que carecía de ellos, siempre respetando la mejor forma de desplegar la información, especialmente la que tenía que ver con la búsqueda de personas. &#8220;Chile busca a Chile&#8221; y las aplicaciones creadas para información específica como el estado de los caminos y relatar historias, mostraron las virtudes de los sitios informativos por sobre otros medios. El Mostrador tuvo un comienzo lento, pero luego apuntó al análisis y a la pauta diferenciadora que lo ha posicionado como una alternativa. Los tres medios también pusieron especial atención en algo que destaca Manuel Contreras de Coopertiva.cl, (quienes tuvieron como promedio 150 mil visitas únicas diarias) que es filtrar la información de la redes sociales. Es decir, ponerle periodismo a la sobreabundancia de información.</p>
<p>Las redes sociales, especialmente Twitter, prendieron con la catástrofe, pero mostraron tantas virtudes como defectos. Las comunidades se lucieron los primeros días recolectando información y el flujo estuvo alimentado de datos y opinión. Sin embargo, en los días siguientes, cuando la abundancia de información explotó, se vieron sobrepasadas y la necesidad de ayudar primó por sobre los datos correctos, el orden y multiplicación de RT sin ningún tipo de filtro. Twitter explotó en todo sentido, pero con poco ruido y poca fuerza. Tampoco se podía pedir mucho: es una red joven, los usuarios son pocos y en general están concentrados en la capital. En este caso, Twitter no dejó de funcionar como una agencia de noticias, simplemente sus diques no funcionaron. De todas maneras, es evidente que movilizó y la campaña que encabezaron Juan Manuel Astorga y Javier San Feliú en la Teletón, permitieron mostrar que es un medio excelente para complementar otras actividades informativas o para conseguir información con rapidez.</p>
<p>La afirmación de Cristián Zegers es un tanto injusta y muestra el desinterés de muchos de los editores de diarios por entender el mundo que se les viene encima. Emol seguro podrá mostrar sus resultados y seguro sumó experiencia y audiencias incluso a pesar de problemas iniciales derivados del terremoto. El sitio de El Mercurio hizo el periodismo que se hace en Internet, que es diferente al papel en casi todos sus propósitos. Decir que Internet no sirvió de nada no parece ser el resumen de la jornada. Este no es una mirada prematura, pero seguro se le podrá sacar más jugo al rol que cumplió internet. Pero no me cabe duda que el resultado será positivo.</p>
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		<title>Desastre natural, comunicación y afectividad</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 13:17:52 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[terremoto y comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Claudio Avendaño* / El solo hecho de informar genera un desgaste considerable. Habría que analizar y posteriormente tomar medidas para preparar equipos periodísticos capaces de enfrentar situaciones como ésta. En situaciones extremas tendemos a revalorar ciertos componentes de nuestra cotidianeidad que damos por “naturales”. Su carácter permanente y fundamental sólo es apreciado ante su ausencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a><img class="alignright size-medium wp-image-6671" title="terremoto basílica" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/terremoto-basílica-199x300.jpg" alt="terremoto basílica" width="199" height="300" /></a>Claudio Avendaño* / El solo hecho de informar genera un desgaste considerable. Habría que analizar y posteriormente tomar medidas para preparar equipos periodísticos capaces de enfrentar situaciones como ésta. En situaciones extremas tendemos a revalorar ciertos componentes de nuestra cotidianeidad que damos por “naturales”. Su carácter permanente y fundamental sólo es apreciado ante su ausencia o eclipse. Es el caso de la comunicación e información, en tanto nos ayuda a construir y dar sentido al entorno y a nosotros. La falta de información la hemos vivenciado en varios momentos de nuestras vidas. En lo personal, me tocó vivir el hecho en un avión de regreso a Santiago. Cuando algunos habíamos conciliado el sueño, el piloto nos avisó que debíamos volver a Toronto porque había ocurrido un terremoto en Chile y el aeropuerto y la torre de control estaban dañados. Eso en un principio. Probablemente muchos pensamos que era sólo una medida de precaución, pero luego nos enteramos de los 8,8 grados. Desde entonces comencé a especular sobre mi familia, qué les había pasado, dónde estaban, en qué condiciones, algunos vivían en edificios altos. Nada muy distinto de lo que pensaba y sentía cada uno en su asiento. La angustia e incertidumbre por la falta de información transformaron esas horas en una pesadilla, y de las peores. Al aterrizar, tras varias horas de lo previsto, la necesidad de saber qué pasaba chocaba con el colapso de los sistemas telefónicos.</p>
<p>No obstante, mi hijo, desde Montreal ya se había comunicado por correo electrónico en las primeras horas y anunciaba que todos estaban bien entre tanta desgracia y dolor. Seguimos por internet las transmisiones de la televisión chilena. Aunque se trate de un caso peculiar y en nada comparable a lo que sufrieron muchas personas, da cuenta e ilustra sobre la centralidad de la información y la comunicación en la vida humana, su ausencia o precariedad revela también su carácter de servicio público, con todo lo que ello significa a nivel institucional.</p>
<p>La comunicación mediada tecnológicamente ha sido un factor relevante no sólo para informar, sino para construir y reconstruir con sentido lo ocurrido, cuya expresión más evidente ha sido la transmisión televisiva de “Chile ayuda a Chile”. Este medio ha demostrado ser troncal para informar y dar cuenta de las dimensiones de lo sucedido. El lenguaje televisivo nos conecta con nuestras emociones ante lo que se va mostrando; asoman la solidaridad, la ira, el dolor, la angustia, la ansiedad, el miedo y probablemente una gama muy amplia de elementos. Las transmisiones en directo a las que nos exponemos mucho tiempo refuerzan el carácter afectivo de la televisión (sin descartar lo informativo cognitivo), en especial las “imágenes sin editar”.</p>
<p>Todo esto puede ser un componente de esa sensación de estrés emocional que estamos viviendo y que, en parte, se ha intentado quebrar con el tono esperanzador y comunitario de “Chile ayuda a Chile” conducido por el símbolo de la unidad nacional desde hace décadas: Don Francisco. El giro que se ha intentado dar tal vez buscó abrir un espacio de desahogo y dar paso a la acción solidaria. También mostrar la “devolución” de algunos electrodomésticos saqueados ha ayudado al sentido incluyente de “Fuerza Chile”.</p>
<p>Las prácticas de información televisiva tienen un carácter social e institucionalizado. Sistemas televisivos altamente competitivos generan modos de producción simbólicos que apelan, con algún exceso, a lo afectivo o, dicho de otro modo, radicalizan la vinculación emocional de la narrativa televisiva para captar y fidelizar audiencias. También es cierto que en cualquier transmisión en vivo, y en especial en este terremoto, es difícil desarrollar prácticas de autorregulación, más con la precariedad productiva que exige llegar al lugar devastado y transmitir eficientemente. El solo hecho de informar genera un desgaste considerable, habría que analizar y posteriormente tomar medidas para preparar equipos periodísticos capaces de enfrentar situaciones como ésta, no sólo para cubrirlas, sino para dar un “tono” adecuado a lo transmitido. Un mismo equipo no debería estar mucho cubriendo en un mismo lugar como se ha visto estos días.</p>
<p>En este desastre todos debemos aprender, en el caso de los medios masivos -en especial los de mayores recursos- debieran generar su propias instancias de preparación. La responsabilidad y el valor de los medios masivos en momentos como los vividos nos impelen a reflexionar y a actuar al respecto.</p>
<p>Entre los múltiples aspectos que hemos observado es destacable el papel de las tecnologías de la información (TI) que han demostrado su “flexibilidad”. Además de las conocidas funciones de comunicación, ya se ha documentado su accionar en procesos sociopolíticos, desde las elecciones hasta su uso por movimientos sociales, pasando por constituir expresiones de pluralidad ante estados que buscan controlar la información. Han sido vitales para difundir información y contactar personas, pero también han servido para dar falsas alarmas de tsumani y saqueos, y en algunos países vecinos hasta para hacer aflorar sentimientos antichilenos, nada acordes al momento. De cualquier modo, nada muy distinto a las grandezas y miserias humanas, pero que asumen un carácter masivo y que pueden ser rotulados de negativos.</p>
<p>Mucho hay que reflexionar y corregir en la materia, sin embargo debemos evitar el juicio fácil o la autocomplacencia profesional. Una vez más la comunicación mediada nos conecta con lo mejor y peor de nuestra sociedad y de nosotros. Es una actividad humana, por tanto perfectible, y son los propios profesionales los primeros en reflexionar, aunque también creo que lo deben hacer, muy en profundidad, universidades, organismos profesionales, entidades regulatorias y asociaciones gremiales.</p>
<p>* Claudio Avendaño, director magíster internacional en Comunicación Universidad Diego Portales</p>
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		<title>5 pistas para seguir la guerra de teleseries que comienza hoy</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 13:04:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Feroz]]></category>
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		<description><![CDATA[Soledad Gutiérrez y B. Villa / El Mercurio / &#8220;Manuel Rodríguez&#8221; y &#8220;Martín Rivas&#8221; enfrentan a &#8220;Feroz&#8221; (Canal 13). Por primera vez, se anuncia una competencia estrechísima de TVN y CHV. La &#8220;guerra de teleseries&#8221; prometía iniciar marzo con la lucha punto a punto entre: &#8220;Feroz&#8221;, de Canal 13; &#8220;Martín Rivas&#8221;, de TVN, y &#8220;Manuel [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a><img class="alignright size-medium wp-image-6668" title="martín rivas" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/martín-rivas1-300x187.jpg" alt="martín rivas" width="300" height="187" /></a>Soledad Gutiérrez y B. Villa / El Mercurio / &#8220;Manuel Rodríguez&#8221; y &#8220;Martín Rivas&#8221; enfrentan a &#8220;Feroz&#8221; (Canal 13). Por primera vez, se anuncia una competencia estrechísima de TVN y CHV. La &#8220;guerra de teleseries&#8221; prometía iniciar marzo con la lucha punto a punto entre: &#8220;Feroz&#8221;, de Canal 13; &#8220;Martín Rivas&#8221;, de TVN, y &#8220;Manuel Rodríguez&#8221;, de Chilevisión. Pero el terremoto atrasó todo y, aunque UC-TV estrenó su historia de hombres lobo el lunes 8, la competencia real se inicia hoy con las telenovelas históricas.</p>
<p>1 ¿CHV es el favorito? &#8220;Manuel Rodríguez&#8221;, dirigida por Vicente Sabatini, posiciona por primera vez a Chilevisión entre los favoritos a ganar la guerra: aunque el canal ha participado en otra competencias de marzo -&#8221;Mala conducta&#8221; en 2008-, la percepción en la industria es que esta vez CHV tiene una oferta más consolidada. En la estación privada también son optimistas, pero aterrizan: dicen que el primer día perderán frente a &#8220;Martín Rivas&#8221; por dos o 3 puntos y que luego el escenario se revertirá.</p>
<p>2 El desafío del más fuerte. TVN ha desarrollado un área dramática poderosa, que ha brillado con sus teleseries nocturnas. Pero ahora debe enfrentar a un director que fue de los suyos (Sabatini) y posicionar su historia con el piso de &#8220;Los ángeles de Estela&#8221;, que sólo promedia 14 puntos, pero lidera en su horario. &#8220;Martín Rivas&#8221; también es la prueba de fuego de un elenco nuevo, liderado por Diego Muñoz y María Gracia Omegna, mientras en CHV estarán ex TVN como Ricardo Fernández, Alfredo Castro, José Soza y Roxana Campos. &#8220;El primer semestre sufrió un cambio grande y creo que la gente lo agradece, porque ya no están las mismas caras de muchos años&#8221;, explicó la directora del área, María Eugenia Rencoret.</p>
<p>3 Actuaciones que prometen. Si la crítica ha destacado el &#8220;rescate&#8221; para las teleseries que ha sido Cristián Campos en &#8220;Feroz&#8221;, las dos debutantes también tienen sus apuestas. En &#8220;Manuel Rodríguez&#8221; parte de la intriga está en manos de Alfredo Castro como el afrancesado Casimiro Marcó del Pont y &#8220;Martín Rivas&#8221; trae de regreso a Solange Lackington a TVN como doña Bernarda, la cabeza de la familia &#8220;de medio pelo&#8221; que se relaciona con los Encina.</p>
<p>4 El factor terremoto. Estrenar una serie de entretención luego de la catástrofe es complejo, pero los elencos dicen que ese factor ya fue considerado. &#8220;(La teleserie) va a despejar un poco la cabeza. Es bueno también tener alguna escapatoria para relajar la cabeza&#8221;, dice Tiago Correa, quien interpreta al bandolero José Miguel Neira en CHV. Berta Lasala, del elenco de TVN, coincide: &#8220;La gente tiene ganas de salir un poco de toda esta semana de terror que hemos tenido, y un trabajo tan bonito como el de una teleserie como Martín Rivas puede dar un poco de alegría&#8221;.</p>
<p>5 ¿Qué hará Canal 13?</p>
<p>Hoy, la estación católica tendrá una programación reforzada para recibir a su competencia: el elenco de &#8220;Feroz&#8221; hará promoción en el matinal y &#8220;Alfombra roja&#8221; y, antes de la teleserie, sacará su carta bajo la manga: el estreno en TV abierta de la temporada 20 de &#8220;Los Simpson&#8221;. Luego irá la teleserie de los lobos, que marcó entre 9 y 10 puntos en su primera semana.</p>
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		<title>Sicoseo chileno</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 18:21:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura terremoto]]></category>
		<category><![CDATA[el rumor]]></category>
		<category><![CDATA[sicosis colectiva]]></category>

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		<description><![CDATA[Raúl Sohr / La Nación / &#8220;La oscuridad, el aislamiento causado por el quiebre de la telefonía y, en parte, el reportaje alarmista de la prensa contribuyeron a resquebrajar los nervios de una población ya estresada al límite por el sismo. A fin de cuentas fueron muchos los que vieron el fin de sus días [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/terre-gente.jpg" rel="lightbox[6662]"><img class="alignright size-medium wp-image-6663" title="terre gente" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/terre-gente-300x188.jpg" alt="terre gente" width="300" height="188" /></a>Raúl Sohr / La Nación / &#8220;La oscuridad, el aislamiento causado por el quiebre de la telefonía y, en parte, el reportaje alarmista de la prensa contribuyeron a resquebrajar los nervios de una población ya estresada al límite por el sismo. A fin de cuentas fueron muchos los que vieron el fin de sus días en la noche del 27 de febrero&#8221;.</p>
<p> Si el saqueo de tiendas fue un espectáculo insólito, no lo fue menos la devolución de muchos de los objetos sustraídos. Incluso algunos de los hechores declaraban públicamente su arrepentimiento. Carabineros estableció que apenas 10% de los que participaron en los asaltos contaban con antecedentes penales. Todo indica que la masa de los desvalijadores actuó en forma espontánea producto de las circunstancias. Como se dice: la ocasión hace al ladrón. ¿Por qué tanta gente, entre la que los delincuentes habituales jugaron un papel protagónico en la incitación, fue arrastrada a un comportamiento atípico?</p>
<p> Turbas de desconocidos atacaron supermercados y comercios en las horas posteriores al terremoto. El pillaje en sí mismo, visto ahora con la calma que vuelve, fue un notable fenómeno de histeria colectiva. Pero es más extraordinaria aún la sicosis de terror desatada ante la presunta existencia de pandillas de delincuentes. Corrió el rumor de que bandas armadas atacaban poblaciones e ingresaban a hogares para saquearlos. Ello movilizó a numerosos vecinos en Concepción y en ciertos sectores de Santiago a constituir guardias para proteger lo suyo. Se multiplicaron los avistamientos nocturnos de los grupos de malhechores que merodeaban sus propiedades. Cundió el pánico y pobladores insomnes, tras velar por su patrimonio, clamaban por protección. Ante una fuerza policial desbordada por las peticiones de socorro, surgió el clamor por la urgente presencia militar para restaurar la tranquilidad.</p>
<p>El espectáculo de individuos saliendo de tiendas con plasmas, lavadoras y otras mercancías a cuestas provocó viva indignación. Está mal apoderarse de lo ajeno, pero la necesidad hacía comprensible que madres se abalanzaran sobre comestibles para alimentar a sus familias. Otra cosa era sacar electrodomésticos o productos de línea blanca. Surgió la impresión del asalto de hordas bárbaras que destruían el mundo civilizado imperante sólo horas antes. El terremoto destruyó edificaciones y, de paso, agrietaba el orden establecido. De las ruinas se levantaba, para muchos, el temido fantasma del caos y la agresividad desatada por masas descontroladas. Era menester sacar armas de guerra para contener el avance de las fuerzas que amenazaban a ciudadanos indefensos.</p>
<p>Si el saqueo de tiendas fue un espectáculo insólito, no lo fue menos la devolución de muchos de los objetos sustraídos. Incluso algunos de los hechores declaraban públicamente su arrepentimiento. Carabineros estableció que apenas 10% de los que participaron en los asaltos contaban con antecedentes penales. Todo indica que la masa de los desvalijadores actuó en forma espontánea producto de las circunstancias. Como se dice: la ocasión hace al ladrón. ¿Por qué tanta gente, entre la que los delincuentes habituales jugaron un papel protagónico en la incitación, fue arrastrada a un comportamiento atípico? Hubo un quiebre de la disciplina social con la ausencia inicial de la autoridad policial. Las personas se conducen de modo diferente al actuar en forma colectiva y con garantías de impunidad. No funcionaban las cámaras de circuito cerrado y los guardias de seguridad no podían contra la marea humana. ¿Qué papel jugó el resentimiento y el individualismo, léase egoísmo, atribuido al modelo económico imperante? Es algo que merece estudio.</p>
<p>Otra cosa es el pavor que se apoderó de las dos principales ciudades del país. Los rumores corrían desbocados: una masa avanzaba desde el norte de Santiago, ya había saqueado el barrio de Patronato y luego seguiría su marcha hacia la calle Ahumada. El comercio bajó presuroso sus cortinas para descubrir, más tarde, que todo fue una afiebrada ficción. Lo mismo ocurrió en las poblaciones. Las presuntas bandas criminales que se aprestaban a desvalijar a los pobladores nunca fueron habidas por Carabineros. Un colega me narró el incidente, ocurrido en Quilicura, de un grupo de individuos armados con garrotes que fueron observados a la distancia mientras circundaban el barrio. Resultaron ser vecinos de una población aledaña, quizás igualmente alarmados al ver al núcleo de personas que estaban con él. Al parecer no existen antecedentes de pillajes masivos contra particulares.</p>
<p>La oscuridad, el aislamiento causado por el quiebre de la telefonía y, en parte, el reportaje alarmista de la prensa contribuyeron a resquebrajar los nervios de una población ya estresada al límite por el sismo. A fin de cuentas fueron muchos los que vieron el fin de sus días en la noche del 27 de febrero. Los rumores proliferan en situaciones de incertidumbre, y suelen ser proporcionales a la falta de información. Los rumores corren tan rápido como las ondas sísmicas, creando un ambiente de temor y sospecha. Los militares llegan a hablar del “general rumor”, por su elevado poder destructivo. El estudioso francés Jean-Noël Kapferer clasificó los rumores en dos categorías básicas: los “rosas” u optimistas son aquellos de difusión lenta; los “negros” o pesimistas se expanden como un reguero de pólvora, lo que es comprensible, porque el miedo impregna mucho más rápido que la esperanza. En Chile surgió una reacción denominada sicoseo, la expresión coloquial de la sicosis, que lleva a actuar en función de temores que se desconoce si son reales o imaginarios.</p>
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		<title>La TV llegó primero</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 17:50:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Führer]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura televisiva del terremoto]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Chile 21]]></category>

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		<description><![CDATA[Alejandro Führer /Sociólogo de la U. de Chile y Magíster en Comunicaciones de la UDP. Coordinador del área estratégica de la Fundación Chile 21 /  La TV lo hizo de nuevo. En apenas algunas horas después de la catástrofe, comenzó a unir los fragmentos que yacían dispersos e incomunicados a lo largo del país. Nuevamente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/terremoto-localidad-de-iloca.jpg" rel="lightbox[6659]"><img class="alignright size-medium wp-image-6660" title="terremoto localidad de iloca" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/terremoto-localidad-de-iloca-300x196.jpg" alt="terremoto localidad de iloca" width="300" height="196" /></a>Alejandro Führer /Sociólogo de la U. de Chile y Magíster en Comunicaciones de la UDP. Coordinador del área estratégica de la Fundación Chile 21 /  La TV lo hizo de nuevo. En apenas algunas horas después de la catástrofe, comenzó a unir los fragmentos que yacían dispersos e incomunicados a lo largo del país. Nuevamente, fue el único pegamento visual que logró reunir en una misma pantalla las imágenes dantescas de uno de los terremotos más fuertes de las últimas décadas en Chile y el mundo.</p>
<p>Compartir en Facebook 2 Mientras las alarmas de los autos aún no paraban de sonar, los/as periodistas y camarógrafos corrieron a los extremos del territorio nacional para “mostrar” lo que allí estaba ocurriendo. Llegaron antes que el gobierno, antes que los militares, antes que el Intendente; incluso en aquellas localidades más aisladas, llegaron antes que el propio alcalde.</p>
<p>Fue un relato conmovedor el que transmitía Amaro Gómez Pablo mientras exhibía a un ciudadano huyendo con cajas de leche en las manos o una lavadora automática en sus hombros.El impulso y autonomía de los medios funcionó bastante mejor que el protocolo de la Onemi. Las frenéticas imágenes transmitidas aún con la vibración del movimiento sísmico en el cuerpo ayudaron a las autoridades a tomar decisiones más acertadas y oportunas. Poco a poco, supimos que este terremoto no solo había afectado a las grandes ciudades, sino que también había devastado con olas gigantes una extensa zona costera del país.</p>
<p>En los días posteriores, la TV multiplicó los ángulos informativos y convirtió al edificio colapsado de Concepción en la postal de la furia sísmica de este terremoto, el asombro era total: una torre habitada de 15 pisos simplemente se había venido abajo. El clímax de la perturbación social fue la transmisión en vivo y en directo de los cientos de compatriotas saqueando supermercados y tiendas del comercio. Fue un relato conmovedor el que transmitía Amaro Gómez Pablo mientras exhibía a un ciudadano huyendo con cajas de leche en las manos o una lavadora automática en sus hombros.</p>
<p>La controvertida imagen de los militares en las calles imponiendo el toque de queda, logró convertirse en portada de todos los periódicos al otro día. Parecía una fotografía sacada del pasado, impuesta gravemente en esta enorme tragedia telúrica. Lentamente el orden público se restableció y comenzaron a aparecer las crónicas más humanas que descubrieron a héroes y heroínas en Constitución, Iloca, Dichato y otros pueblos. Un hombre acongojado levantando una bandera sucia pero entera en Pelluhue selló la unidad de imagen y emoción, de tragedia y dignidad.</p>
<p>El acto comunicacional con características más terapéuticas vino de la mano de Don Francisco, quien como en otras oportunidades, se concentró en producir un acontecimiento mediático de solidaridad nacional para ir en ayuda de los afectados por el terremoto. No solo logró duplicar la meta prevista, sino que pudo juntar –por algunas horas- en un fabricado set de televisión en el Teatro Teletón a políticos y empresarios, artistas y sindicatos, pobladores y jóvenes voluntarios. Creando una provisoria imagen de unidad en un país caracterizado por una profunda fragmentación social y geográfica.</p>
<p>Dominique Wolton dice que en la moderna sociedad de masas altamente individualizas, la TV juega un rol insustituible como vínculo social. Es principalmente esta tecnología audiovisual, localizada estelarmente al interior del hogar, la que permite unir por algunas horas lo que permanece separado en todo lo demás. En estos duros días de catástrofe y pese al acelerado avance de las tecnologías personales y digitales en nuestro país, la TV ha demostrado que conserva un poder irreemplazable a la hora de unir las emociones y esperanzas de tantos chilenos viviendo en condiciones tan disímiles y opuestas.</p>
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