Fondart de los menospreciados

reuters4Martín Huerta / Blog / Propongo crear el solidario Fondart de los menospreciados. Recordemos que para el rico lo mucho es poco y para el necesitado, lo poco es mucho.

Con desolador estupor me impongo que vuelve al país un extraño espectáculo llamado La pequeña gigante, un enorme artefacto con trazas de ser una muñeca. Es un armatoste articulado que se mueve y gesticula mediante cuerdas, poleas y engranajes. Este engendro ha venido ya a Chile y, al parecer, causa revuelo. La puesta en escena callejera es obra del grupo francés Royal de Luxe y se presentará en el marco de la 17ª versión del Festival Santiago a Mil.

¿Y qué es este festival?

Es una entidad particular que en los meses estivales organiza encuentros teatrales en Chile y es propiedad de la empresaria Carmen Romero, su directora. Eso de Santiago a mil se presta a confusión… la ciudadanía siente que los tickets para las obras son a mil pesos…, pero en la práctica no bajan de los cinco mil por persona, igual la iniciativa es un gran aporte cultural.

Esta vez la muñeca viene acompañada del Hombre Escafandra, otro armatoste con vestimenta de buzo de diez metros de altura. Lo malo es que viene con la etiqueta de nuestro bicentenario, que es la celebración de los 200 años de vida republicana. Entonces, ¿qué tienen que ver estos monstruos europeos con nuestras costumbres, recuerdos o historia? Ojalá alguien quiera sacarme de mi ignorancia.

Presumo que la visita anterior de este espectáculo extranjero ha sido auspiciada por el gobierno de Chile (auspicio significa: protección, amparo, salvaguardia, ayuda). Si así fue, y como mi ignorancia crece, pregunto: ¿con qué razón nuestras autoridades financiarían la totalidad o parte de los enormes gastos que un espectáculo de esta laya demanda? ¿Qué significan para nuestra cultura unos personajes tan ajenos a nosotros, a nuestros problemas y circunstancias? ¿Qué nos deja como enseñanza una muñeca con un buzo? ¿Por qué no revivir al muñeco Cocoliche de los clásicos del fútbol de antaño?

Al tanto, nuestros artistas buscan la vida en las calles, se desangran día a día “estirando la manga”, o sea, buscando la salvadora limosna que los transeúntes solidarios les dan para el sustento de sus familias, mientras son hostigados tanto por la policía cuanto por los agentes municipales.

Trabajo en la parte cultural y a instancias de la empresa que me acoge, hacemos una labor social junto con lo artístico. Aquí veo la inmensa cantidad de jóvenes artistas, poetas, pintores, fotógrafos, artesanos, músicos de alejadas comunas del Gran Santiago, que anhelan sacar las “patitas del barro” y tener siquiera una posibilidad de dar a conocer su talento y así esquivar la droga y la desesperanza. Muchos han postulado al Fondart y han sido desechados por no saber llenar los formularios. ¡Ayudémoslos!

Propongo crear el solidario Fondart de los menospreciados. Recordemos que para el rico lo mucho es poco y para el necesitado, lo poco es mucho.