Fotografía: Los 50.000 negativos de la Revolución Cubana

Un libro recién publicado recoge el legado desconocido de Alberto Korda, el hombre que hizo de la imagen del Che Guevara un icono.

 

Unos segundos y sólo dos clic, los precisos para captar la imagen del Che que se convertiría en el icono de la rebeldía, pero su autor, el cubano Alberto Korda, fue mucho más que el fotógrafo de Ernesto Guevara. Fue, sobre todo, un explorador de la belleza, que sublimó en “instantes decisivos”.

El jueves 9 de octubre se cumplen 41 años de la muerte del Che, su modelo más famoso, y el pasado mayo hizo siete de la suya. Ahora, como gran homenaje a Korda y en recuerdo al guerrillero argentino, Cristina Vives y Mark Sanders han recogido en 440 páginas muchos de los 50.000 negativos que no se perdieron en el devenir de la Revolución Cubana.
Korda siempre dijo que la foto del Che, tomada en La Habana, en un funeral por las cien víctimas de un sabotaje, fue “un instante de suerte”Lo primero que le atrajo de la fotografía fue que eso le permitiría estar cerca de las mujeres más hermosas de Cuba, según cuenta en el libro el propio Korda, que cambió su “corriente” Díaz por ese apellido porque pensó que así la gente lo relacionaría con Kodak y, por tanto, con fotografía.

La idea del libro editado por La Fábrica surgió en 2001 en La Habana, donde Korda nació en 1928. Se pensó como una apreciación del artista sobre su propia vida pero su sorpresiva muerte en París, el 25 de mayo de aquel año, lo cambió todo.

El libro pretende aclarar, según revela la hija mayor de Korda, Diana, es que fue “mucho más que el fotógrafo de una sola foto”, la del Che, y que las nuevas condiciones de la Revolución le condujeron a una transformación profunda.

Canon revolucionario

A partir de entonces mantuvo sus cánones de belleza pero deja de tomarle fotos a modelos de pasarela para buscarlos “en las grandes concentraciones de la población y en las manifestaciones masivas”, explica Díaz.

Los autores del libro se centraron en los 50.000 negativos guardados en la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado en La Habana -fotos de la Revolución, tomadas entre 1959 y 1968-, pero también rescataron reportajes publicados en los 50 y 60 y fotografías familiares.

Esos 50.000 negativos de base no son más que el 85 o 90% de los que hizo para Studios Korda, que sucumbieron cuando el 13 de marzo de 1968 se proclamó la Ofensiva Revolucionaria, es decir la intervención de todos los pequeños negocios privados que aún no estaban en manos del Estado.

Las autoridades cubanas trasladaron los fondos a un paradero desconocido y hoy sólo son localizables los del Consejo de Estado.

Korda siempre dijo que la foto del Che -tomada en La Habana, en un funeral por las cien víctimas de un sabotaje- fue “un instante de suerte” pero su hija cree que la “suerte” fue estar “donde ninguno de los más de 40 fotógrafos lo estaba, en el momento exacto y en el lugar adecuado”.

“Mi padre era un hombre modesto y siempre quiso restarle importancia al hecho en sí”, precisa su hija.

En 1969 Korda se fue al mar y durante diez años fotografió los fondos de los mares cubanos. Tras un fallido intento de publicar esas imágenes, decidió dedicarse a viajar por el mundo con los archivos de la Revolución que tenía en su poder.

“Tal vez no hizo todas las fotos que hubiese querido pero no recuerdo a mi padre que haya tenido nunca que hacer algo diferente a lo que él deseaba”, añade Diana Díaz.

Korda murió de un infarto a los 72 años, “haciendo la siesta” junto a los restos de su habitual “trago de ron” y muy cerca de una joven cubana de 22 años. Fue enterrado en La Habana cinco días después.