Hora de mirar al CNTV

Jime-VillegasJimena Villegas / Emol / El Consejo Nacional de Televisión (CNTV), el organismo que según la ley debe velar por el correcto funcionamiento de los servicios que ofrece la pantalla chilena, toma hace un mes una decisión que esta semana le estalla arriba de la mesa: decide poner su ojo crítico sobre «El club de la comedia» de Chilevisión. Se trata de un programa dedicado al humor, por lo que de él es esperable la incorrección, y que se emite en horario adulto, cuando -se supone- opera la lógica del juicio individual informado y responsable: si no me gusta, cambio de canal.

Ya que la sensibilidad tiene tantos matices como personas hay para ejercerla, la formulación de cargos que el CNTV acaba de hacer a «El club…», que escogió a Jesús como objeto de parodia, tiene a su vez tantos partidarios como detractores. Sin embargo, da la impresión que el debate da menos para discutir sobre un programa cuyo consumo, denigrante o no, vulgar o no, puede controlarse haciendo zapping, y mucho más para abordar el papel que el CNTV está desempeñando en nuestra sociedad.

En este momento, se debate en el Congreso la Ley que regirá la futura TV digital: todo indica que la nueva etapa obligará a actualizar de paso la que rige al CNTV. Es una discusión que merecerá la pena, porque si se hace bien ayudará a definir qué tipo de TV queremos seguir teniendo y cómo queremos -si queremos, por cierto- que se desenvuelva el organismo que debe custodiarla. En el debate quizá sea posible examinar cómo y hasta dónde debe ser el CNTV el que decida qué nos ofende o deja de ofender a los televidentes chilenos, en especial si el eventual agravio es hecho en horario adulto. O si corresponde que, siendo juez, también sea parte: no olvidemos que sus fondos concursables financian un buen porcentaje de la programación local que se ve en pantalla. O si no sería interesante que entre sus miembros haya al menos un experto en TV o alguien que represente a entidades ciudadanas. O cómo se insertarán en la mesa las regiones, a las que la era digital tanta importancia les dará.

Hay que conversarlo, y mientras antes mejor. Porque chistes de Jesús y de gallegos y de negros, de gordos o de flacos, que también pueden dar para estallidos arriba de la mesa, seguirá habiendo en la TV. Aunque al Consejo, así como lo vemos, no le guste.