Ian McEwan: “Para mí, el modelo del intelectual es el científico y no el sociólogo”

mac ewanRoberto Careaga / La Tercera / Cultura / El elogiado escritor británico habló sobre su obra, la crítica y los avances del mundo de hoy ante una audiencia incondicional en el Aula Magna de la UC, como parte del ciclo La Ciudad y las Palabras.

Lo advierte antes de empezar: Michael Beard, el protagonista de su nueva novela, Solar, es un hombre inteligente, pero mentiroso y ladrón. Entonces, Ian McEwan lee un fragmento de ese libro que recién el próximo año saldrá a librerías. Un pasaje en que Beard, un hombre con 77 kilos de sobrepeso y ganador del Nobel de Física, es incapaz de resistirse a un paquete de papas fritas. Es inevitable: las 500 personas que repletan el Aula Magna de la Casa Central de la Universidad Católica ríen efusivamente. Sin embargo, McEwan remata: “Me cargan las novelas cómicas”.

Invitado por La Tercera, la Universidad Católica y el British Council, en la tarde de ayer el autor de Expiación fue parte del seminario La Ciudad y las Palabras, organizado por el doctorado de Arquitectura de la UC. De traje gris y camisa blanca, McEwan conversó con Gonzalo Garcés sobre los orígenes de Solar, la ciudad de Londres y sus últimas novelas: Sábado y Chesil Beach.

El escritor también aprovechó de esclarecer hasta dónde llega su interés por la ciencia: “De vez en cuando aparece un intelectual en mis novelas, pues quiero escribir sobre algunas ideas. Y para mí el modelo de un intelectual es un científico, no un sociólogo o un profesor de literatura. Pero no tengo tanto interés en la ciencia, como en lo que ésta explica. Es una curiosidad intelectual. Por ejemplo, una novela sobre el cambio climático, como Solar, debe ser sobre la naturaleza humana. Uno no puede escribir un sermón moralizante. Mataría una novela. Esto es un problema humano, una comedia y una tragedia”.

UNA NOVELA Y UNA CIUDAD

Desde el 8 de septiembre en Chile, McEwan ha tenido un agitado paso por nuestro país. Arrancó sus actividades dando una lectura en el seminario Revolución Darwin, donde se encontró con científicos con quienes, luego, partió a una expedición al canal Beagle, en la Patagonia. Seguía las huellas del autor de la teoría de la evolución. De hecho, abandonó Chile para visitar las islas Galapagos, otra de las paradas de Darwin en su viaje.

Más ligero que ante la audiencia del seminario de Darwin, ayer McEwan trató de explicar las intenciones históricas de su novela Sábado. “Quería que, al ser leída en el futuro, permitiera a alguien ver que en el invierno más crudo de Londres, a inicios del siglo XXI, sus habitantes podían ducharse con agua caliente y que no era necesario ser tan rico como Luis XIV. Los intelectuales tiene una mirada pesimista, pero a veces hay que mirar a las ciudades como grandes triunfos, no solamente son un problema”, aseguró.

Su postura optimista en Sábado, reconoció, le trajo problemas. “A los críticos les encantaban mis primeras novelas, donde las personas eran monstruos morales, psicópatas que estaban perdidos. Pero para algunos, el protagonista de Sábado, un hombre felizmente casado, con hijos sanos, una encarnación del modelo de hombre occidental, era una verdadera blasfemia. Me sorprendió”, dijo.

Hablando sobre Chesil Beach, una historia ambientada poco antes de la liberación sexual de los 60, McEwan habló de la capacidad universal de la literatura. “Nunca estamos libres de nuestra era. Los protagonistas de Chesil Beach, en 1962, no pueden salir a la playa con una botella de vino. Sin embargo, hoy la gente se me acerca y dice sentirse identificada con el libro. La literatura nos muestra que hay sentimientos universales. De otra forma, no seríamos capaces de leer a grandes poetas del siglo XIX”.

Con la visita de McEwan, el seminario La Ciudad y Las Palabras cierra sus invitados por este año. El 2009 participaron Javier Marías y Richard Ford. Para el 2010 hay dos confirmados: el estadounidense Jonathan Franzen, en enero, y el peruano Mario Vargas Llosa, en marzo.