Ideas para captar el voto de la cultura

feriaEn un reportaje del Mercurio dominical tres de los candidatos presidenciales plantearon sus propuestas en materia cultural. La televisión fue uno de los temas relevantes en los planteamientos de los postulantes a La Moneda. Frei propone entregar más recursos al Consejo Nacional de TV, Piñera se inclina por una televisión “socialmente ecológica” y Enríquez Ominami vaticina que “la revolución cultural llega por la TV digital”.

Lea a continuación el reportaje de El Mercurio:

Juan Ignacio Rodríguez Medina / Artes y Letras / Legalmente la carrera aún no comienza, pero Marco Enríquez-Ominami, Sebastián Piñera y Eduardo Frei ya están en plena campaña para llegar a La Moneda. A cinco meses de las elecciones presidenciales, los tres candidatos que según todos los oráculos tienen más opciones de triunfar adelantan sus ideas y propuestas en materia cultural.

Frei: “La cultura será el centro de la imagen-país en el exterior”

“Los avances han sido enormes. Pasamos del abandono absoluto de los ochenta a una preocupación seria y sostenida”. Las palabras resumen la opinión de Eduardo Frei sobre las políticas culturales en las últimas dos décadas. Y enumera: fondos concursables, institucionalidad participativa, renovación y planificación de infraestructuras. ¿Su conclusión? “Los gobiernos de la Concertación han colocado el tema de la cultura como un eje de sus políticas públicas”. Y en su eventual segundo gobierno, el compromiso va en esa senda.

El senador asienta como objetivo que Chile sea un país desarrollado y entiende que uno de los pilares de esa meta es la cultura, por eso su política cultural estará guiada -señala- por el derecho de toda la población a tener acceso y participar de los bienes culturales , por el respeto a los creadores y por una política pública que garantice la libertad de expresión y creación.

Abrir válvulas de participación

De ahí que considere que las políticas culturales son un asunto estatal: “Claramente la diversidad debe ser una garantía establecida por el Estado, el mercado por sí solo no lo permite. Sin el apoyo del Estado no es posible imaginar la introducción de nuevos lenguajes, discursos, la experimentación y la vanguardia “. Los privados -agrega- también tienen su rol, por eso cuenta que están estudiando cómo mejorar la ley de donaciones culturales, sin olvidar que la participación ciudadana es clave: “El Estado puede abrir válvulas de esta participación, pero ésta se producirá sólo si los ciudadanos desean ser parte del desarrollo identitario y cultural”.

Un “Servicio País Cultural”

Entre sus principales proyectos incluye fortalecer la educación artística como parte del mejoramiento de la educación pública, a través del aumento de horas pedagógicas destinadas a esas áreas , del incentivo al perfeccionamiento de los docentes, del desarrollo de programas con las universidades y de la mejora en infraestructura. Se recuperarán espacios públicos para la cultura a través de un fondo específico y un programa de circulación y difusión de la producción nacional en centros culturales y bibliotecas. Promete crear un “Servicio País Cultural”, para que los artistas y quienes trabajan en cultura apoyen a los gobiernos locales en el fortalecimiento de programas y de la gestión artística y cultural. Se ampliarán las facultades del Consejo Nacional de la Cultura y se creará el Instituto de las Artes Escénicas y el Instituto de la Artes Visuales.

Frei cree que hay que considerar a la cultura como valor agregado dentro de la política exportadora, para lo cual potenciará su presencia internacional : “Vamos a poner a la cultura en el centro de nuestra imagen-país”, asegura.

En su listado hay también un rol para la televisión en el desarrollo cultural de la sociedad : la difusión . Promete medidas en el “nuevo escenario que abre la televisión digital, ampliando a la par la difusión artística chilena en la televisión abierta y en la programación radial “. Dado ese marco, considera indispensable aumentar los recursos del Consejo Nacional de la Televisión , especialmente los que apoyan la difusión y diversidad cultural.

En ese contexto digital, cree que la discusión respecto a quitar el avisaje de la Televisión pública (promovida, por ejemplo, por Sarkozy) desaparecerá. En todo caso, no comparte la idea: “No veo por qué en el escenario actual donde la televisión pública tiene que luchar con las mismas herramientas que los canales privados, la privaríamos de una fuente de ingresos fundamental para la competitividad. Aún no se ha comprobado si esa iniciativa ha dado el fruto esperado en los países donde se está implementando, habrá que esperar”, explica Eduardo Frei.

“Educación artística en todo el ciclo educacional”

-¿Se necesitan más teatros en Chile?

“La política actual de la Presidenta Bachelet va en esa línea por intermedio de la construcción de centros culturales en comunas de más de cincuenta mil habitantes. Infraestructura que conlleva nuevas salas de teatro y danza descentralizadas. El desafío es ver cómo implementamos esos espacios con programación diversa, con una gestión de primer nivel y con una preocupación primordial por la creación de nuevas audiencias.”

-¿Modificaría la ley que regula la entrega de los Premios Nacionales, en aspectos como la conformación del jurado?

“Los Premios Nacionales están destinados a reconocer la obra de los chilenos que por su excelencia, creatividad, aporte trascendente a la cultura nacional y el desarrollo de dichos campos y áreas del saber y de las artes se hagan acreedores de estos galardones. En este marco creo que eso se ha cumplido cabalmente durante los gobiernos de la Concertación. Todos los galardonados han sido merecedores de dicha distinción. No obstante, creo que hay que buscar una mayor injerencia de la institucionalidad cultural y del mundo de la cultura en los premios que les atañen más directamente.”

-¿Tiene algún desafío prioritario?

“Más educación artística. Ese será el desafío más importante. Sin una buena educación, desde los primeros años, la cultura carece de raíces y seguirá siendo elitista. Cultura y educación están fuertemente interrelacionadas. Nuestro compromiso es ampliar la educación artística en todo el ciclo educacional”.

Piñera: “Hay que evaluar mejor el impacto social de proyectos como el Fondart”

Cree que la política de conservación patrimonial es deficiente y propone bibliotecas y museos digitales. Lo suyo, dice, es remodelar sin derribar. ” La cultura de nuestros pueblos originarios no está siendo reconocida, valorada ni promovida”.

“Lo más importante está todavía por hacerse”. En ese juicio asienta Sebastián Piñera su proyecto cultural, pues aunque valora la creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, identifica carencias a superar. Eso explica el espíritu o eslogan de su plan: “‘Remodelar sin derribar’, es decir, apreciar lo que hemos ido acumulando a lo largo del tiempo y proyectarlo hacia delante”, expone. Su raciocinio es que el objetivo de que un país sea desarrollado es mejorar la calidad de vida y permitir la realización personal de su gente; y en eso -cree- la cultura es un elemento fundamental.

Nueva institucionalidad patrimonial

¿Cuáles serían esas carencias? Primero, falta una mayor inversión de recursos . Segundo, la preservación del patrimonio cultural material e inmaterial, que considera deficiente. Tercero, una mayor divulgación de las artes. Para enfrentar esos desafíos, promete duplicar en un plazo de cuatro a ocho años el porcentaje que representa la cultura en el PIB (“hoy es menos del 1,6%”), mediante el aumento de fondos públicos y a través del fortalecimiento y una mayor eficiencia de los incentivos y beneficios tributarios para atraer a los privados.

Respecto del patrimonio, el ex senador estima necesario crear una nueva institucionalidad que asuma la tarea de “recuperar nuestro patrimonio cultural”. “Los sitios históricos, los lugares únicos y hasta la propia naturaleza no tienen la debida protección en nuestra legislación, incluso la cultura de nuestros pueblos originarios no está siendo reconocida, valorada ni promovida”.

Al abordar la necesidad de una mayor divulgación, plantea algo que ocupa gran parte de su discurso: establecer una “unión indisoluble” entre el mundo de la cultura y el de la educación . Propugna una mayor coordinación y metas comunes entre los respectivos ministerios, reponer la importancia de disciplinas como las artes o la filosofía en el currículo escolar .”¿Queremos formar piezas de una maquinaria eficiente y bien aceitada o personas libres, con capacidad de pensar y discernir con criterio?”, se pregunta el empresario.

“Un espacio para la opinión de la gente”

También considera imperioso descentralizar la cultura mediante la transferencia de recursos, funciones y atribuciones hacia los gobiernos regionales y comunales ; pues -en el caso de los municipios- señala que son la instituciones públicas más cercanas a la gente y, por lo tanto, las que comprenden mejor sus inquietudes y aspiraciones.

A propósito de ese protagonismo, Piñera se refiere a su idea de realizar consultas populares en materia de fondos culturales. “Lo que dije, y lo mantengo, es que en la asignación de recursos públicos tiene que haber un espacio para los expertos, pero también para la opinión y participación de la gente”. Aclara que nunca dijo ni pretendió que la decisión de fomentar, por ejemplo, una u otra obra de teatro, se hiciese en base a encuestas; pero que sí cree legítimo que a nivel comunal la población pueda decidir si quiere un centro de música o uno de teatro.

Otros proyectos que tiene en mente son construir bibliotecas en todas las capitales regionales , hacer una Biblioteca-Museo digital e implementar un “centro de creación digital”, donde la gente pueda “participar de la creación artística”. Al respecto, evalúa implementar banda ancha gratuita en todo Chile .

“No debemos olvidar -concluye- que el sentido último de este fomento es que el arte y la cultura lleguen a la gente; por lo tanto, el objetivo del Estado es promoverlos entre todos los ciudadanos y no sólo ayudar a los que crean y difunden”.

“Premio Nacional para las Artes Populares y Artesanía”

-¿Está en crisis el Fondart? ¿Lo reformularía?

“No está en crisis, pero requiere de muchos perfeccionamientos y adecuaciones. Necesitamos diseñar instrumentos mucho más precisos para evaluar el verdadero impacto social de los proyectos públicos en materia cultural. Los indicadores del retorno social deben ser clara y abiertamente definidos, explicitados y fiscalizados”.

-¿Modificaría la ley de los Premios Nacionales?

“La Ley está obsoleta, entre otras razones porque es poco participativa y porque las disciplinas se han diversificado y ampliado. Nos parece que, al menos los premios que corresponden al área del Arte y la Cultura, deberían ser discernidos por el Consejo de la Cultura y las Artes y no por el Ministerio de Educación, y que el Jurado debería estar conformado mayoritariamente por pares de la especialidad de cada premio, incluyendo un representante de las audiencias que garantice adecuada representatividad. Pero más allá, propondremos crear Premios Regionales para las mismas disciplinas comprendidas en los Premios Nacionales, incorporando al jurado representantes regionales, y la creación de un Premio Nacional para las Artes Populares y Artesanía”.

-¿Qué rol debe jugar la TV en el desarrollo cultural?

“El tema de fondo no es analizar si la televisión cumple o no una función cultural, porque no hay duda de que eso es así. Visto eso, una política de ‘televisión cultural’ deba buscar que lo que se transmita por la pantalla chica sea ‘socialmente ecológico’, es decir, que no sólo no contamine las relaciones entre las personas y los vínculos sociales claves para el buen funcionamiento de una sociedad democrática (que no promueva la violencia como medio de acción política, por ejemplo), sino que en lo posible ayude a construir una cultura y una sociedad sustentable, más proclive a construir capital social positivo, al respeto entre las personas, al emprendimiento y a la estabilidad democrática. En ese sentido, haremos todo lo posible por premiar -incluso monetariamente- lo que hemos denominado ‘televisión sustentable'”.

-¿Alguna iniciativa “regalona”que sin duda aplicará?

“‘Visita tu historia’. ¡Tan regalona es que ya le tengo nombre! Desde el año 2000 venimos dándole vuelta a esta idea en la Fundación Futuro. Se trata de recordar y revivir la historia de Chile desde los lugares geográficos donde han ocurrido hechos políticos, religiosos, culturales y militares relevantes. Rescatar los lugares donde se libraron las principales batallas de la Guerra de Arauco, de la Guerra del Pacífico o de la Guerra Civil de 1891. Recuperar, por ejemplo, la casa de Violeta Parra en San Carlos y tantas otras donde nacieron y vivieron grandes personajes chilenos. En fin, se trata de que los chilenos puedan encontrarse in situ con su historia, su cultura y sus tradiciones”.

Enríquez-Ominami: “La revolución cultural llega por la TV digital”

Propone que las concesiones de las señales televisivas duren 25 años. Actualmente son indefinidas. Para él, la cultura es el centro de la reforma política del futuro. “Mi convicción es que la cantidad hace la calidad”

Marco Enríquez-Ominami pone el acento en un asunto que considera crucial: “Una verdadera revolución cultural no puede pensarse sin entender cuál es el rol de la televisión digital” . Si algo hará de llegar a La Moneda, es reponer ese debate, pues denuncia una “flojera intelectual profunda” de las élites políticas: “¿Cuál es el planteamiento de Piñera y de Frei?”.

Dependiendo de las decisiones que se tomen, con la TV digital podría pasarse de los seis canales actuales a 36 (habría seis espectros, cada uno con seis canales). Y eso es lo que el diputado quiere aprovechar mediante un espectro público -fuera de TVN (cuyo directorio cree que hay reformular para que represente los intereses culturales, y no sólo los políticos)- que arriende sus canales a otros e introduzca competencia y diversidad. Eso -reflexiona- sería importantísimo para el libro, la pintura, los idiomas, el teatro, el cine: “Se tendría una vitrina cultural”. “Ofrece una gama más abierta, de nichos más segmentados, que es la tendencia mundial” , explica Enríquez.

Esa propuesta debe complementarse con una ampliación del CNTV que le permita enfrentar ese escenario y jugar un rol regulador: propone que las concesiones de las señales televisivas duren 25 años (actualmente éstas son indefinidas) a condición de que el solicitante haga un “ejercicio de habla” y declare para qué la quiere; así cuando quiera renovar, se podrá cotejar su labor y caducarle la licencia si ha incumplido el compromiso autoimpuesto.

Enríquez-Ominami cree que hoy ninguna manifestación cultural puede obviar la importancia de la TV, y en el escenario digital eso es tanto una amenaza como una oportunidad: “Lo que ves construye hábitos y si entendemos la cultura como el arte de mirarse a sí mismo, la televisión es el debate”. No por nada su propuesta cultural se llama “Chile País que (se) mira”.

“La subsidiariedad heredada del gobierno militar es insostenible”

De “Infranormal” y “a-ver-gonzante” califica Marco Enríquez-Ominami el desarrollo cultural: “El Chile de hoy no sólo se encuentra entre aquellos con peor distribución del ingreso, sino también entre los que muestran mayores niveles de exclusión en el acceso a la cultura y las artes en todas sus manifestaciones” . De ahí que proponga la cultura como un derecho constitucional y que quiera reponerla en el centro de la política educacional y así abrir el espacio a una sociedad capaz de deliberar, crear y proponer: “Hay que terminar con el modelo educativo que ‘forma para el trabajo’ e instalar el modelo de formación para la vida”. “Sería la cultura como centro de la educación y la educación como centro de la reforma política del futuro” , dice. Su certeza es que la cultura es responsabilidad del Estado y que la subsidiariedad heredada del régimen militar es insostenible. Aclara que no se trata de que desconfíe del mercado o desee un Estado entrometido, sino simplemente de que éste retome su rol de cooperador en el fomento cultural.

Eso es lo que, según su opinión, ha faltado durante los gobiernos de la Concertación. Sin pretender que todo haya sido un fracaso, Enríquez-Ominami entiende que la política cultural ha sido de parches y asistencialista. Para mejorarla plantea, entre otras cosas, que el Estado garantice el desarrollo de las audiencias, la visibilidad de la creación, la preservación del patrimonio y la memoria, la formación de nuevos y mejores creadores y la renovación y digitalización de los sistemas de distribución.

Promete un aumento de recursos -mediante un alza del impuesto a los alcoholes y al tabaco- y pasar en algunas áreas de la lógica de los concursos al fomento y en otras simplemente al subsidio: “Mi convicción es que la cantidad hace la calidad; tienes que crear demanda y oferta, poner las condiciones para que se genere un tejido”.

De todas maneras, especifica que hay que darle un trato distinto a cada una de las artes. Así, cree que en teatro, más allá de los avances, debe aumentarse la red teatral y en otras dimensiones crear demanda: “Por ejemplo, plagar de bibliotecas los espacios públicos y así crear demanda para el libro. En suma, tener una política cultural”.

“Un instituto del patrimonio con iniciativa legislativa”

-¿Modificaría la ley de Monumentos Nacionales?

“Sí. Primero debe revisarse la actual dependencia del Ministerio de Educación. La propuesta va por el lado de la creación de un Instituto del Patrimonio, dependiente de la institución cultural (actualmente Secretaría de Cultura y que en nuestra visión debe ser reemplazada por un Ministerio de la Cultura), con iniciativa legislativa y recursos propios. Segundo, debe equilibrarse el sesgo punitivo con poderosos incentivos a la conservación: inversión privada, utilización para fines culturales y/o de interés turístico, asignación de recursos cuando no exista un retorno monetario inmediato. Tercero, la ley debe ser modificada para incorporar a las distintas comunidades reales involucradas: regionales, sectoriales, étnicas, además de los representantes de las instituciones públicas que contempla en la actualidad”.

-¿Qué incentivos propone para favorecer a los propietarios de bienes patrimoniales inmuebles?

“Hay que eliminar el impuesto a las propiedades declaradas Monumento Nacional; que toda inversión en restauración y/o protección de monumentos nacionales sea descontada de impuestos, independiente de si el destino final de la inversión es el lucro o meramente la conservación (diferenciando la inversión en restauración de la operación posterior)”.

-¿Permitiría el usufructo mediante giros comerciales?

“Ésa es una práctica ampliamente utilizada y con gran éxito en países más desarrollados. El desolador panorama de Monumentos Nacionales destruidos o en creciente deterioro por la falta de recursos de sus dueños, puede y debe ser detenido a través de una legislación que permita una colaboración real entre los sectores público y privado”.