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Comentarios en blogs: una mirada académica

Septiembre 1, 2010

internetJuan Carlos Camus / UDP / En los últimos días ha habido mucha actividad en redes sociales en relación con el proyecto presentado por tres senadores, que trata, como su nombre lo indica, “Sobre responsabilidad civil en caso de ofensas cometidas a través de Internet”. Su foco está en los comentarios recibidos en sitios web, intentando que “alguien” se haga responsable por los términos vertidos en dichos espacios.

Como mi fuerte no es lo legal, para lo cual hayal menos un detallado análisis, quería aportar con el trabajo que hicimos con un grupo de alumnos de la carrera de Periodismo de la Universidad Diego Portales durante el año pasado sobre este tema. Como profesor guía de su tesina, titulada “Retroalimentación en sitio web informativos ¿Un aporte o un problema?“, hicimos una revisión de la experiencia nacional e internacional en el tema de los comentarios, permitiendo conseguir tres metas interesantes:

- Una Guía de Buenas Pŕacticas para editores de medios en Internet (Página 50)

- Un Índice de Relevancia de Comentarios que permite medir cuán importantes son los aportes de los lectores en los medios (Página 46), y

- Un benchmark de publicaciones, para identificar qué se hacía con los comentarios en esa época (Página 19).

A modo de resumen podemos establecer que desde la perspectiva de los editores, los comentarios tienden a transformarse en un problema cuando en lugar de ser un aporte de contenidos, se llenan de descalificaciones entre los participantes y no permiten un intercambio de opiniones sobre el tema tratado.

Todos los interesados en comentar buscan que haya “altura” en las opiniones vertidas y agradecen cuando desde esos espacios de participación se hacen aportes que enriquecen las historias que generan los medios. Cuando ocurre lo contrario, hay lectores que incluso consideran dejar de visitar al medio, perdiendo finalmente toda la comunidad.

Dejo entonces a su disposición la tesina, sin dejar de hacer, finalmente dos alcances:

El primero: no por sostener lo anterior estoy a favor de una legislación como la que da pie a este artículo. Pero debo decir que estoy claramente en favor de la auto regulación y de que los medios busquen sus propias medidas para asegurar la calidad de los comentarios. La clara identificación de los usuarios (con nombre y foto real, por ejemplo) ha probado ser una excelente barrera para evitar la irresponsabilidad en este ámbito.

Lo segundo, agradezco a los alumnos Camila Werner, Marcelo Araya y Ramón Vallejos por elegirme como su profesor guía, por el trabajo realizado y por permitirme su publicación en este blog.

El “correcto” funcionamiento de la televisión

Agosto 30, 2010

tv grafitti 2Juan Pablo González J. / Abogado, profesor de la Escuela de Periodismo UDP / fines de los años cincuenta, cuando en Chile tardíamente llegó la televisión, fueron principalmente las universidades las que estudiaron como introducir este nuevo medio de comunicación en el país. Lo que no sabían aún, era el impacto que este medio tendría en la opinión pública y, por tanto, el interés de los poderes económicos de contar con una estación televisiva.

Como aún la televisión no tenía el poder económico de hoy y como requería además de una infraestructura y un acceso tecnológico avanzado para el Chile de ese tiempo, fueron las universidades quienes obtuvieron las primeras concesiones para transmitir, específicamente, la Universidad Católica de Valparaíso, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de Chile. Estas tres concesiones, más la que posteriormente se le otorgara a TVN, se otorgaron con carácter indefinido.

El sentido político de que dichas concesiones indefinidas se otorgaran a universidades, era para que estas fueran un aporte a la sociedad, de manera de fomentar y enriquecer el debate público, no para que las vendieran o cedieran en caso de que el “negocio” diera cifras rojas a fin de año.Hoy, si bien encontramos en el espectro televisivo más canales de televisión, en general siguen siendo estos canales los que concentran un mayor nivel de audiencia y por tanto, han llamado la atención de grupos empresariales ligados a las comunicaciones. Es por esto que no debe sorprender hechos recientes como el alto interés por comprar Chilevisión, la adquisición de Álvaro Saieh –grupo Copesa- del canal 22 o la reciente compra del 67% de Canal 13 por parte del grupo Luksic. Así entonces, el espectro televisivo ha sido adueñado tanto por los grupos empresariales como por la lógica de la libertad económica, amparada además por nuestra Constitución, ignorándose la relevancia que juegan los medios de comunicación como herramienta de la libertad de expresión no solo de quienes quieren crear un canal, sino que también del derecho de la sociedad a acceder a una pluralidad de visiones y diversidad de información.

Esto incluso no se ha tomado en cuenta por parte del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), el cual tanto por mandato constitucional como legal, tiene como deber velar por el “correcto funcionamiento” de la televisión, concepto que abarca, entre otros factores, el permanente respeto al pluralismo y la democracia. Sin embargo, la tendencia en sus resoluciones ha sido por interpretar restrictivamente este deber, limitando su actuar.

De este modo, las concesiones otorgadas de manera indefinida solo han consolidado una elite propietaria de los medios de comunicación, no dejando espacio -en un mercado pequeño como el nuestro- para el acceso de otras expresiones y miradas representativas de la pluralidad existente en nuestra sociedad. Junto a lo anterior, quienes son dueñas de estas concesiones han lucrado con estas, ya sea dándolas en usufructo (como fue el caso de la Universidad de Chile con Chilevisión) o vendiendo una parte (como el ya señalado caso de Canal 13 y el grupo Luksic, donde aún no sabemos si lo vendido es la marca, la concesión o la frecuencia).

El sentido político de que dichas concesiones indefinidas se otorgaran a universidades, era para que estas fueran un aporte a la sociedad, de manera de fomentar y enriquecer el debate público, no para que las vendieran o cedieran en caso de que el “negocio” diera cifras rojas a fin de año.

¿Parece lógico que nosotros como sociedad democrática no podamos opinar sobre estas operaciones cuando con lo que se negocia –el espectro- nos pertenece a todos? La imposibilidad de someter dichas concesiones a una revisión periódica (cada 25 años como sucede con el resto, pudiendo incluso no renovárseles) aleja a la ciudadanía de un equitativo acceso a la televisión, cuestión que ha sido remarcado por organismos internacionales como la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA en su declaración de principios.

Tampoco ayuda en este escenario la prolongada espera por la venta de Chilevisión. El Presidente de la República no solo es dueño de un canal, no solo determina las autoridades que están a cargo de regular las comunicaciones, no solo elige al directorio del canal público, sino que además quien es la figura principal de su segundo piso –María Luisa Brahm- es a su vez consejera del CNTV, órgano presidido por Herman Chadwick, primo del Presidente Piñera. La nueva forma de gobernar prometida por el actual gobierno, exige un estándar mayor -al mostrado hasta el momento- de independencia por parte de las autoridades fiscalizadoras en esta materia.

De este modo, la televisión (como también la radio y la prensa escrita), requiere de una política pública que tenga como pilar el ejercicio de la libertad de expresión de diversos actores de la sociedad, tendiendo hacia el pluralismo, de manera que el espectro refleje la realidad social y no los grupos empresariales con mayor poder monetario. Asimismo, los criterios para la asignación de frecuencias deben aspirar a democratizar el espectro potenciando la participación ciudadana y no a consolidar una elite económica y/o política que maneje la televisión entre cuatro paredes.

Punta de Choros, los medios y las redes sociales

Agosto 26, 2010

azócarAndrés Azócar / Periodista y director Escuela de Periodismo de la UDP/ Si uno analiza con calma todo lo que ocurrió con la aprobación de la termoeléctrica Barrancones no es complejo sacar conclusiones sobre el rol de los medios, las redes sociales y especialmente sobre la fuerza de las comunidades organizadas virtualmente.

Primer punto: Hoy ya no es relevante la vieja discusión de los medios sobre qué contenidos entregar a la audiencia. La gran pregunta que se han hecho los periodistas por los siglos de los siglos es si los medios deben dar a las audiencias lo que ellos quieren y buscan o, al revés, sólo deben entregar lo que los editores y directores creen que es información relevante. Evidentemente esta idea parte de una visión paternalista sobre una opinión pública subestimada. Hoy las audiencias gozan de autonomía para imponer sus temas y sin filtros editoriales. En EE.UU., un mes después de desatada la tragedia petrolera en el Golfo de México, los medios de comunicación tradicional habían restado espacio al vertido en su cobertura (de un 43% a un 15%), mientras el interés por el tema se mantenía en más del 40% de la población. En Twitter, el desastre de la British Petroleum aparecía en 1 de cada 4 Tweets. Si se considera el alto número de usuarios de esta red social en EE.UU. era fácil para un editor deducir que no debía abandonar el tema y aprovechar el ritmo de las redes. Pero si no lo hizo, tampoco es importante, las redes se transformaron en comunidades, las comunidades se alimentaron de información y generaron su propio flujo comunicacional.

Segundo Punto: Un hecho puede crear organizaciones espontáneas tan fuertes como las ya constituidas. Twitter y Facebook explotaron luego de la decisión de la Corema de aprobar la planta a 20 kilómetros de Isla Choros. En pocas horas la palabra “termoeléctrica” era Trending Topic y el twibonn con el pingüino se multiplicaba en los avatares de los usuarios más comprometidos. En pocos minutos quedó demostrado que los Bárbaros -siguiendo la analogía de Baricco- habían invadido el territorio y por supuesto, la razón daba paso a la pasión, tal como ocurre fuera de la web. Pensar que la discusión se daría entre los elegidos en no entender para nada el funcionamiento de las redes. Por supuesto, los RT abrumaban a algunos nobles y empinados tuiteros que pedían datos, precisión y cordura a la hora de argumentar. Las pequeñas comunidades acostumbradas a que las escuchen ahora debían escuchar. La histeria, como se lo escuché a un académico tuitero, ahora era rasgo de los invadidos, no de los invasores “ignorantes”. Como dice Fogel “Las masas que irrumpen en las redes no configuran una masa integrada, pero a veces pueden simularlo”. Cuando apenas había claridad de lo que pasaba, la comunidad robustecida ya estaba en una segunda etapa: organizar marchas en todo el país. El triunfo del tiempo real, del flujo y de la conectividad. Algo que es común en países con redes sociales más musculosas, hacía su debut en Chile. La lección que se aprendió estos días es que las comunidades pueden organizarse rápidamente y volverá a repetirse, porque de esta constitución espontánea se creó un hecho político. Un gobierno que capitalizaba su excelente trabajo para rescatar a los mineros, se enfrentaba a un tema que no controlaba ni, por supuesto, había sido capaz de anticipar. Mientras mayor sea la cantidad de usuarios de las redes sociales, mayor será la cantidad de temas que el gobierno deberá monitorear. Otra cosa, igual que lo que ocurre con los medios, es que tomen en cuenta a estas grupos sólo constituidos por un hecho puntual.

Tercer punto: Los medios usan las redes pero olvidan los más importante. La mayoría de los medios nacionales tienen Twitter muy activos, pero desconocen el comportamiento de la red. Hace rato que sabemos que Internet no es un medio, sino un entorno social, con audiencias que se construyen de diferente manera…el punto es que los medios no monitorean con eficiencia las redes. Y por eso no supieron adelantarse a este tema, así como les ha costado entender un Chile que cambió. Hoy una reserva ecológica es más importante que hace 10 años y la gente está mucho más conectada. Pero los medios no han sabido aprovechar los flujos de información que generan las redes. Quizás nublados por la abrumadora cobertura de rescate de los mineros, quizás porque Punta Choros queda muy lejos de Santiago y quizás porque el medio ambiente ha entrado a la fuerza (desastres) a la agenda tradicional, el hecho final es que el día de la votación de la Corema, el conflicto no estaba en la web de ningún medio tradicional (tampoco en El Mostrador, sorpresa) , apenas se asomaba en los noticieros televisivos (salvo CNN Chile) y obviamente no era parte del menú de los diarios de ese día. Esto, descontando a los medios que creen que los ambientalistas son hjippies irresponsables. Los tiempo han cambiado para los medios y también para los periodistas. Obviamente no estoy diciendo que las redes son las encargadas de marcar la pauta de los medios, pero lo que ahí sucede ya no es sólo una anécdota con forma de hashtag. Como decía Fogel: “¿Finalmente qué es un periodista hoy? Arquitectos de los flujos, importados y exportados (con el valor añadido de sus fuentes)”. Creo que es esto y mucho más. Pero es esto.

Castells y el poder insurgente de las comunidades en red

Julio 21, 2010

masasAntonio Leal /Sociólogo. Ex diputado del PPD / Gracias a una conferencia organizada por Ernesto Ottone, Director de la Cátedra de Globalización y Democracia de la UDP, tuvimos el placer intelectual de escuchar hace días una magnífica exposición de Manuel Castells, el sociólogo de la trilogía de la Era de la Información y de tantos otros estudios sobre el vínculo entre tecnología digital y política, y que esta vez presentó en Chile los contenidos principales de su libro “Comunicación y Poder”.

Max Weber definía el poder como el fenómeno a través del cual quien domina influye sobre la voluntad de los dominados de manera tal que estos asumen como máxima de su actuar propio el deseo del dominante. Weber agregaba que el poder se funda sobre el monopolio de la fuerza, pero no puede durar si no obtiene obediencia a través de la convicción.

Esta premisa que se extiende en la sociología política desde Machiavello a Gramsci y su Teoría de la Hegemonía, es el punto de partida de la documentada investigación de Manuel Castells para el cual en la era de la sociedad de la información para quienes detentan el poder es aún más importante y necesario el objetivo de “plasmar la mente humana”, por lo cual el factor más estratégico de la lucha por el poder político coincide cada vez más con la esfera de las comunicaciones. “Torturar cuerpos, dice Castells, es menos efectivo que modelar mentes”, y señala que el poder y la política se deciden en el proceso de construcción de la mente humana a través de la comunicación, de la “producción social del significado”, por dar un sentido a las cosas de manera perceptible para el ciudadano. Por tanto, la batalla mas importante que hoy se libra en la sociedad es la batalla por la opinión pública.

Lo que Castells en fondo nos muestra es un análisis profundo del poder en la globalización donde los medios han llegado a ser el lugar totalmente privilegiado de las decisiones políticas.

El que el escenario de la política sea el de la comunicación, y el que el poder mismo sea el poder de la comunicación, sostiene Castells, tiene un conjunto de consecuencias como son el aumento de los costos de la política dado que “comunicar cuesta”, la personalización cada vez más creciente de la política dado que el elector tiende, en este contexto, a elegir hoy más al candidato que a su programa o como lo ha dicho Macluhan “el político en si es el mensaje”. Triunfa la política de los escándalos que es parte de la sociedad dominada por la TV y que se constituye en el mecanismo más eficaz para golpear la imagen y contrastar al adversario más en la denigración de este que en el plano del debate de las ideas. “El asesinato del personaje se convierte en un arma política muy poderosa”, dice Castells, y en una herramienta extrema de la estrategia del escándalo, fenómeno que ha sido ampliamente estudiado por politólogos como Thompson y Bennett.

El dominio de estos elementos produce en la política una reacción en cadena cuyo efecto principal es la reducción de la confianza de los ciudadanos en la política, en los políticos y en las instituciones que están detrás de ellos, una crisis generalizada de legitimidad de la política y el surgimiento de liderazgos mediáticos populistas, más o menos modernos según el caso, que aprovechan la centralidad de los medios y actúan en el “teatro de la política” con una profesionalizada asistencia de los expertos en medios y en manipulación de opinión pública.

Si a ello agregamos la creciente concentración propietaria en los medios, siempre más integrados en la esfera financiera mundial esto trae consecuencias nefastas que implican una creciente “privatización del espacio público” nacional y global donde los antiguos protagonistas de la democracia – Estados, partidos, asociaciones – pierden peso frente a la creciente influencia de quienes controlan el “show mediático y político”.

Sin embargo, aún en medio de estas dificultades y de la crisis de las instituciones que han sido los pilares de la democracia surgida del iluminismo, de las culturas y luchas políticas y sociales de los siglos posteriores, la democracia tiene esperanza porque junto a estas mutaciones negativas de la era de la información surge, también, otro fenómeno que Castells denomina la “autocomunicación de masas” y al estudio del cual está centralmente dedicado su fascinante ensayo “comunicación y poder”.

El sociólogo catalán usa este término, que se agrega al nuevo léxico de la política, para nominar el fenómeno en irrefrenable expansión en nuestros días constituido por la comunicación en red que cancela nada menos que los límites, hasta ahora existentes, entre la comunicación interpersonal y comunicación de masas, generando inéditas oportunidades de participación del bajo, como le llamaría Gramsci, es decir, un tipo de participación ya no vertical sino horizontal que involucra directamente a las personas de edades y grupos sociales muy distintos y ofreciendo la enorme posibilidad a líderes, ideas y movimientos alternativos, de competir, a su vez, para conquistar el corazón y la mente de los ciudadanos.

Lo que observamos es que estamos solo al inicio de un proceso en que la difusión de Internet, de la Web 2.0, de los medios electrónicos y de la comunicación inalámbrica crea un espacio multimodal de las comunicaciones que abre un nuevo espacio social a los ciudadanos, a una comunicación masiva individual. Castells nos confirma con su investigación empírica que la era digital amplía los alcances de la comunicación a una red “que es global y local, genérica y personalizada, con patrones siempre cambiantes”.

Es decir, lo que Castells afirma y prueba a través de ejemplos empíricos confirmados es que el surgimiento de la “autocomunicación de masas” puede ser una respuesta a la crisis, a la “capitulación” de la envejecida democracia y de sus instrumentos frente a la política – mercado y al poder de la política mediatizada y puede ofrecer a los ciudadanos inéditas y paradojales oportunidades de contestar, de emanciparse, de contar, frente a los “poderes fuertes”.

Lo que Castells en fondo nos muestra es un análisis profundo del poder en la globalización donde los medios han llegado a ser el lugar totalmente privilegiado de las decisiones políticas, al punto que “lo que no está en los medios no existe”. Pero también, y este es un aporte teórico y empírico fuerte de la investigación de Castells, la hipótesis de que la nueva forma de comunicar puede constituirse en una resistencia a la “fábrica de consensos” y en la afirmación de poderes basados en la multitud de expresiones de una nueva opinión pública que se expresa masivamente a través de la red.

Castells, coincidiendo con las reflexiones de Habermas sobre opinión pública y la acción de los medios de comunicación como actores sociales, va sustancialmente mas allá, y en esto reside la originalidad y novedad de su investigación. Para él la comunicación no está relegada sólo a la formación de una opinión pública que controla el poder y la obra del soberano, sino en una acción pública de millones de seres humanos en todo el planeta que “produce sociedad” sin la intervención de las instituciones tradicionales. Es decir, el paso largo que teórica y empíricamente da Castells, reside en que los medios escritos, la TV, las radios y sobre todo Internet ya no constituyen solo un “cuarto poder” sino el medio de un poder “sans phrase” y donde el futuro del control del poder ya no pasa esencialmente a través del control del Estado sino del “gobierno” de los medios, tanto de los antiguos como sobretodo de los híper modernos, de las nuevas redes sociales.

David Simon y la tragedia griega de los diarios

Julio 19, 2010

internet gatoAndrés Azócar /Periodista y director Escuela de Periodismo de la UDP / El siguiente texto es parte de una larga y notable entrevista hecha al periodista y creador de The Wire, David Simon. Famoso por defender la idea de cobrar por contenidos como la única forma de salvar el periodismo de calidad, su diagnóstico es negativo, pero no desesperanzador.

* En mi país, y creo que es así en todo el mundo, los periódicos empezaron a destriparse mucho antes de que apareciera Internet. Yo dejé The Baltimore Sun con otros reporteros en la tercera ronda de recortes de este periódico, en 1995, antes de que la Red supusiera una amenaza. A alguien en Wall Street se le ocurrió que podía hacerse más dinero publicando periódicos malos que publicando periódicos buenos.

* Cuando llegó la Red, los periódicos estaban tan destripados que no pudieron ni protestar y empezaron a regalar su producto, lo que supuso un error terrible. En una tragedia griega, el fallo suele residir en el protagonista, quien acarrea un defecto inherente exacerbado por los sucesos o por los dioses.

* Porque muchos viven en la falsa ilusión de que pueden reemplazar el periodismo. Y es muy arriesgado creerse que el periodismo amateur es mejor que el que hacen los profesionales. Creo que están muy involucrados emocionalmente en la idea de hacer el trabajo de los periodistas. Y es gracioso, porque cuando expresan su enfado suelen acabar con un “Usted no sabe de Internet”.

* El periodismo, cuando se practica adecuadamente, es un acto increiblemente delicado, ético y exigente de tiempo que requiere conocer un asunto, mantener las fuentes, saber qué usar y qué no usar de estas fuentes, volver cada día para saber qué es nuevo y relevante en la institución que estás cubriendo y escribir de un modo sofisticado que a la larga desvele cosas complicadas sobre esa institución.

* La industria de los periódicos se ha despreciado a sí misma y a su producto, e Internet ha reconocido ese desprecio y lo ha duplicado.

* Estoy muy contento con la democratización que ha traido Internet. Y por la opinión que ha traido, pues la Red es magnífica para la opinión. Pero para el periodismo de primera línea es una broma.

* El fallo está en todos, pero yo culpo especialmente a los capitanes de la industria de los periódicos. Cuando llegó el momento crítico, confundieron Internet con un soporte publicitario más, cuando de hecho era el sistema de distribución del futuro. Siempre se ha pagado por el periódico.

* Ahora se necesitaría un acto singular de coraje para meterlo de vuelta en la cuadra y decir “No, cuesta dinero mandar periodistas a Faluya, Berlín, Londres, Washington y Madrid. Cuesta dinero cubrir el mundo, y necesitamos una fuente de ingresos, necesitamos cobrar por ello”.

* Estaban tan concentrados en la publicidad que no pudieron ver el futuro.

* Hay muchos sitios web que cubren zonas regionales y contratan periodistas profesionales, mesas de redacción, editores… pero a mí no me importa conservar los periódicos per se. Veo la imprenta como un anacronismo y llevar el periódico a las puertas de las casas debería formar parte del pasado. Internet es el sistema de distribución del futuro.

* En lo que yo creo es en la redacción. Los blogs no tienen redacción, sino individuos. A veces intentan ser muy rigurosos con la información que publican, pero no están en una habitación con otras personas que evalúan su trabajo. Las mejores decisiones que yo he visto en el periodismo tenían que ver con las historias que alguien decidió no publicar, porque estaban mal fundamentadas o mal cubiertas.

* Creo en la conservación de las redacciones y creo que la filantropía podría mantenerlas, pues lo único que debería financiarse es la plantilla. Ya no hay que pagar por las rotativas, los camiones o la gasolina, sólo hay que pagar a los reporteros y editores que trabajan en una habitación para cubrir una ciudad. Será más difícil conseguirlo mientras los dinosaurios, los periódicos medio vacíos, todavía existan, pero creo en ello.

* Volviendo a la idea de la tragedia griega, el pecado original de casi todos los protagonistas de esta historia es que sus compañías salieron a Bolsa. Ya no son propiedad de familias, ya no reportan ningún beneficio a la comunidad y sólo cambiarán por lo que diga un analista de Wall Street.

* la mayor parte de las cosas importantes de nuestra sociedad suelen ser aburridas y necesitamos que alguien las cubra. Como la junta de urbanismo de una ciudad americana. Allí se dice dónde irá el dinero, cómo se gastará y cómo será la ciudad dentro de unos años, pero no ves a blogueros cubriéndolo de forma sistemática, y deberían estar allí los periódicos.

* La televisión generalista depende fundamentalmente de la publicidad, del número de globos oculares que ven los programas. Así que no puedes ofender a nadie ni hacer nada demasiado complicado, pues debes mantener a todo el mundo mirando, incluso a la gente que está habitualmente distraida, aburrida o que es simplemente estúpida.

* La gente me dice “Nadie nunca pagará por los periódicos, cuando puede conseguirlos gratis”. Pero es que nadie pagaría por la mierda de ahora. ¿Qué habría pasado si en lugar de que los periódicos hubieran sido vendidos y recortados, se hubieran hecho más esenciales, más viables, más sutiles?

* Cuando empezó Internet, recuerdo que uno podía leer 175 artículos completos sin pagar nada. Y paso 2000, y pasó 2001…y seguía igual. Y es insostenible. Si no tienes un producto por el que puedas cobrar, no tienes un producto, es algo que sabe cualquier universitario.

* Internet fue hecho para pagar y financiará el periodismo profesional. No me refiero a blogueros, sino a reporteros y editores profesionales. Y será financiado, tal vez por instituciones sin ánimo de lucro, que sería lo más recomendable, tal vez por compañías que inviertan el dinero en la calidad antes de coger los beneficios. En cualquier caso, cuando los dinosaurios de la industria dejen camino, las cosas cambiarán.

* Internet es más rápido, más limpio y más barato y cuando se use adecuadamente permitirá el renacimiento del periodismo. Pero tenemos que pagar por él. No mucho, sólo un poco cada mes, igual que pagamos la factura del cable o del teléfono móvil.

Andrés Azócar es Periodista y director Escuela de Periodismo de la UDP

http://hijodelmedio.blogspot.com

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Los pro y contra de Twitter

Julio 12, 2010

twitter 3Andrés Azócar / Periodista y director Escuela de Periodismo de la UDP / Twitter dejó de ser una red social inocente -y un tanto egocéntrica- en junio del 2009. La oposición iraní copó Teherán cuestionando la elección de Mahmoud Ahmadinejad y fue esta red social el mayor protagonista de la llamada Revolución Verde. A través de ella los reprimidos seguidores de Musaví gritaron al mundo: los tweets de los líderes organizaban marchas, pedían ayuda al extranjero y denunciaban la represión del régimen islamista. A través de Twitter, Occidente y sus medios se enteraban de cada detalle de la nueva revolución iraní. En medio de la euforia, un ex asesor de seguridad de EE.UU. propuso el Nobel de la Paz para uno de los líderes tuiteros, porque “sin Twitter los iraníes no habrían defendido la libertad y la democracia de esa manera”.

Sólo después de meses se descubrió que los tuiteros de la revolución no eran iraníes, tampoco vivían en Irán, y ni siquiera sabían persa (nunca nadie se preguntó por qué los tweets eran en inglés). Peor aún: algunos mensajes los generaba el mismo gobierno, a través de cuentas falsas, como contracampaña y para dejar a la oposición como vulgares mentirosos.

Porque eso es Twitter. Cada una de sus virtudes (las reales y las especuladas) puede generar resultados muy positivos y, en otro momento, transformarse en una pesadilla, porque su poder no está en los individuos: reside en las comunidades y la fuerza colectiva que éstas pueden lograr en tiempo real. Y tal como ocurre con una comunidad que carece de mayores responsabilidades y se siente con la fuerza suficiente para movilizarse, sus efectos pueden ser positivos o negativos e incluso sobrevalorarse en su propio microclima. Por ejemplo, lo que para el NYT Twitter (New York Times) -que, entre otras cosas, es una gran agenda de noticias- puede convertirse en un flujo impresionante de 4 enlaces por segundos a su sitio, también puede traducirse en una comunidad de “expertos” criticando sus malos resultados financieros.

La TV y lo que se puede esperar de Google

Junio 21, 2010

tv digital japonesaAndrés Azócar / Periodista y director Escuela de Periodismo de la UDP / El futuro de la TV es la TV… Hoy hay 1,1oo millones de hogares con TV en el mundo. Y todo indica que esta cifra seguirá creciendo. Sólo en EE.UU. (como muestra gráfico) el crecimiento ha sido sostenido. Pero esto no ha determinado un aumento de la sintonía de las TV abierta. De hecho, es todo lo contrario. Y la sangría es global. En EE.UU. los 20 programas más vistos durante la temporada 1979-80 marcaban 21,7 puntos. En cambio, entre 2009-10 apenas marcaron11,3 puntos. Pero esto no es nada. La audiencia de las cuatro cadenas más importantes de ese país ha disminuido desde 1994 en un 42%. Las cadenas tradicionales no sólo tiene grandes costos, sino que debe lidiar con el crecimiento del cable, de la TV satelital, de audiencias competitivas creando su propio material, de Internet y de la explosión de los smartphone. En el Mundial 2006, 60 millones de personas siguieron el torneo por celulares. Cifra que se triplicará en Sudáfrica 2010. La TV digital acentuará la pérdida. Pero lo interesante de este escenario es que los proveedores de contenidos pueden reorganizar su negocios y seguir compitiendo, algo que no nunca supieron hacer los diarios. Qué duda cabe que las pantallas se han multiplicado, por eso el negocio se hace cada vez más interesante. Por lo mismo, los proveedores ven con buenos ojos la irrupción de Google TV.

Google TV toma la delantera. A pesar de experimentos anteriores fracasados como TV Intel Viiv, Yahoo Connected Life y las cajas múltiples y los dispositivos de transmisión de Apple, todos los ojos están encima de Google TV. El camino lógico del buscador, luego que entrara a los celulares en 2007 vía Android (que suma 100 mil activaciones diarias). Las virtudes del proyecto está en la suma de otras compañías para dar la cobertura completa a todas las áreas del negocio, la experiencia de Chrome y Android, facilidad de acceso (la experiencia de navegación y búsqueda será simplificada), la APi será abierta para que los desarrolladores puedan crear aplicaciones y ponerlas a la venta en Google Market; y, quizás lo más importante, los proveedores amplían su negocio. Google conoce el negocio de la publicidad y con su versión TV aspira no sólo a recoger parte de los US$70 mil millones que hoy mueve la TV, sino que además quiere ampliar la cancha para nuevos avisadores, que gracias al buscador han aumentado en un 30%. A través de Youtube, el buscador ha conseguido la experiencia suficiente en el manejo de video digital (que este año aumentará un 48% su avisaje total), está avanzando en una búsqueda semántica y en un visor llamado “Lean Back“, para poner vídeo en la web y listas de reproducción en la pantalla. Lo que algunos analistas temen es si Google verdaderamente mejorará la experiencia de los televidentes. Y la mirada está en el algoritmo. Por ejemplo, si quiero ver un capítulo de House y el buscador entregue un video casero de alguien jugando a “House“, ese será un golpe muy fuerte a la confianza del sistema. O peor aún, para temas genéricos a cuál de los proveedores Google pondrá un mejor page rank. Y qué pasará con el resto. Será sólo un asunto de habilidad con el SEO. En fin, como sea, la llegada de Google a la TV sin duda es la primera etapa de algo mucho mayor y que finalmente pondrá un “pero” mayor en el sector editorial.

Las elites y las audiencias

Junio 7, 2010

obama 11Alejandro Führer / Sociólogo de la U. de Chile y Magíster en Comunicaciones de la UDP. Coordinador del área estratégica de la Fundación Chile 21 /  Las elites leen los diarios muy temprano. Las audiencias prenden la tele. Se calienta el pan en el tostador, mientras en el otro extremo, los cereales se mezclan con la leche descremada. Los sectores “vip” se transforman en conductores de sus coches privados, en las zonas “bip” las audiencias se convierten en pasajeros del Transantiago. La ciudad despierta por separado y luego se duerme, digitando una clave secreta en la puerta principal o cerrando el portón con candado.

Las elites no caben en su asombro, cuando un sacerdote es culpado de abusos sexuales. Las audiencias confirman lo que le decían sus abuelos: los que tiene el poder saben esconder bien sus pecados. A la misma hora en que la “Sra. Juanita” prepara la once para ver la teleserie vespertina, los sectores más cultos asisten al último seminario de algún economista destacado. Mientras las audiencias cuentan los años de educación que no tuvieron, las elites añaden otro diplomado a su postgrado.

Es la lucidez letrada de las elites gobernando los impulsos mediáticos de la ciudadanía. Orientando la soberanía popular por los anchos caminos del crecimiento y los angostos callejones de las oportunidades. Ensayando sofisticadas estrategias comunicacionales para gobernar las demandas sociales y hacerle el quite a las deudas históricas. Suelen ser muy creativos y prudentes a la hora de hacer promesas electorales: la nueva forma de gobernar y la protección social en la medida de lo posible.

En el apogeo de las democracias globales, asistimos a una extraña manera de vivir juntos, con más información dando vuelta y menos comunicación entre los que gobiernan y los que son gobernados. Los unos votan por sus representantes, los otros se sienten con la potestad de interpretar los intereses de sus electores, pero nadie confía en la voluntad del otro. “Las audiencias no saben lo que quieren” (sentencian con arrogancia las elites); “estos apernados saben proteger muy bien su fortuna” (replican con sorna los ciudadanos).

Extravagancias de una convivencia estable y moderna: la distinguida clientela y el respetable público. Un matrimonio sin atisbos de divorcio, con patrimonios concentrados y brechas transparentadas. Rebeldías programadas y la paz social como sinónimo de orden público y oportunidades de endeudamiento. Una soberbia estabilidad política y social sobre una democracia líquida donde la izquierda no está donde debe y la derecha se corre al centro delicadamente. Una economía colmada de elogios internacionales y una política vacía de ciudadanos.

Una tierra con más celulares que habitantes multiplicando sus opciones de comunicación y conectividad. Audiencias que a las 21:00 horas comparten el noticiario central de la TV para enterarse de lo que ha pasado en el país. Elites que eligen informarse navegando por Internet en sus hogares WiFi y en sus notebooks personales. La existencia de la más abundante oferta de información y comunicación, sobre una sociedad fragmentada y amurallada entre ricos y pobres, entre integrados y excluidos. Instituciones públicas que no dejan de funcionar, mientras la elite espera su próximo vuelo y las audiencias regresan a sus hogares después de un agotador día de semana.

¿Debe existir un diario público?

Mayo 11, 2010

adiós de la prensaObservatorio / Guillermo Turner, presidente de la Asociación Nacional de la Prensa –ANP- responde, en cartas al director de El Mercurio, a la columna dominical de Carlos Peña, en la cual el rector de la UDP se refiere al posible destino del diario La Nación, planteando que si el diario estatal se convierte en un verdadero medio público, podría representar un factor de equilibrio frente a las distorsiones existentes en el mercado de la prensa en Chile.

Lea a continuación la respuesta de Guillermo Turner

 (para conocer la columna de Peña: http://www.observatoriofucatel.cl/salvar-a-la-nacion/)

Medios escritos

Señor Director:

Afirmar que en Chile existen “dos medios escritos —y privados— que logran nadar con agilidad en la industria de la comunicación masiva” y que el resto “naufragó o subsiste a salto de mata” es tan generalista y lejano a la realidad como decir que en el país sólo hay dos universidades realmente importantes y, por lo mismo, dos rectorías dignas de consideración.

Sólo en nuestra Asociación existen 39 firmas editoriales que publican 76 diarios y revistas nacionales y otros 38 diarios regionales. Buena parte de estos medios lideran en sus respectivas áreas de desarrollo, están plenamente conectados con sus audiencias y cuentan con la preferencia de los avisadores y, por cierto, con dueños que difícilmente podríamos catalogar de torpes.

Guillermo Turner Olea

Presidente Asociación Nacional de la Prensa

“¿Por qué al 13 se le debe pedir que sea como la UC?”

Mayo 10, 2010

garcíaAndrés Azócar* / Revista Qué Pasa /  Enrique García fue el último director ejecutivo de Canal 13 que lideró una gestión exitosa. Ahora, desde atrás de las trincheras, analiza la crisis de la estación y no duda en responsabilizar a la universidad de sus problemas, principalmente por no entender de TV y por alejarse de la masividad.

La última crisis que había enfrentado TVUC fue en 2001. El bajo rating y las pérdidas históricas abrían, una vez más, el debate de si un canal vinculado a una universidad que pertenece a la Iglesia Católica podía jugar de igual a igual en las ligas mayores de la industria televisiva. En ese momento el llamado a resolver esta disyuntiva fue el publicista Enrique García, un hombre vinculado a los medios. A los cuatro meses de haber asumido la dirección ejecutiva la palabra crisis quedaba atrás. De ahí vinieron éxitos como Machos, Brujas y el primer reality de la TV nacional: Protagonistas de la Fama.

García renunció a la estación en 2005 y hoy desde su mini holding Samara observa con tristeza cómo Canal 13 vuelve a ponerse de moda por sus malos resultados: se sitúa en el cuarto lugar por rating y cerró en 2009 con pérdidas por $3.662 millones. Lo peor es que no gana en ninguna de las líneas y su noticiero no logra repuntar. El nuevo rector de la UC, Ignacio Sánchez, nombró a Marcelo Von Chrismar con la misión de encauzar la línea editorial y regresar los balances a números azules.

Enrique García -quien en su periodo debió enfrentar el caso Gema Bueno, el que terminó contaminando su gestión- es de quienes piensan que la Iglesia no debe vender el canal, pero al mismo tiempo cree que para que el 13 vuelva a posiciones de liderazgo, la universidad debe cambiar su forma de ver TV.

-¿Existen diferencias entre la actual crisis de Canal 13 y la del 2001?

-En 2001 el canal vivía una situación más crítica que ahora: sin área dramática, ni deportiva ni infantil. Por lo menos hoy esas áreas existen. Y las pérdidas de entonces fueron tremendas. Lo más malo del momento actual es que si bien en 2001 el territorio estaba como sin arar, existían hartas vitaminas y la creatividad, aunque congelada, existía. Hoy, el problema es que muchos de los buenos creativos se fueron. No es que no queden, pero hay menos. La bruja blanca anda circulando en casa, antes por lo menos era una sensación lejana.

-Cuando renunció al 13 en 2005, ¿qué pasó con ese canal que había ampliado, con éxito, su público hacia los jóvenes y el C3 y era muy activo en realizaciones?

-La estructura de doble jerarquía -de un director ejecutivo y el presidente del directorio- genera una tensión inimaginable. La pregunta es quién manda: el de las ideas o el del presupuesto. El de las ideas puede tener algunas muy buenas, pero si la persona que maneja el presupuesto lo asfixia, aquéllas se hunden. El canal cayó en una trampa de exitismo, en un rating de corto plazo que no representó nada en términos de un proyecto editorial. Y obviamente se perdió el foco estratégico de hacia dónde tiene que ir un canal de la Universidad Católica. Y que, además, tiene un elemento adicional: que es de la Iglesia.

-Si tuviera que escoger ¿cuál es el principal error de Canal 13 en el último tiempo? -La programación flexible. -Pongámosle nombre: Vasco Moulian. -No diría eso, porque él tenía jefes.

-¿Cuál es la complejidad de “ese” elemento?

-El 13 no ha logrado encontrar una opción de diálogo común entre los actores que lo representan. El canal que el Consejo Superior sueña o que visiona no tiene nada que ver con el tipo de canal que necesita la Iglesia Católica: uno masivo de evangelización.

-El punto es que la palabra evangelización suena rara en una industria ultracompetitiva y de contenidos masivos

-Entre 2002 y 2004 tratamos de dar ese giro. A lo mejor no fuimos lo suficientemente claros o no usamos el lenguaje adecuado para que la contraparte universitaria entendiera lo que estábamos tratando de hacer. Cuando uno usa la palabra “evangelizar” lo que quiere decir es que es necesario dialogar con los que no creen, y para mí ése era el mandato del rector Pedro Pablo Rosso: evangelizar la cultura. La Iglesia podrá tener altos y bajos, crisis y bonanzas, pero el diálogo con los que creen ya existe. Falta el otro paso.

-¿Cuando hizo Protagonistas de la Fama y Machos, la Iglesia entendió que ahí había evangelización?

-Ése era el foco. Probablemente no logrado del todo si consideramos a las audiencias más duras en términos de doctrina, pero sí, era el camino.

-Si tuviera que escoger, ¿cuál es el principal error de Canal 13 en el último tiempo?

-La programación flexible.

-Pongámosle nombre: Vasco Moulian.

-No diría eso, porque él tenía jefes: es un equipo el que asume las reglas. Entiendo a los medios como hábitos y si bien es cierto que YouTube y otros son flexibles conceptualmente, la persona que está frente a esa pantalla tiene hábitos. Por eso fue un error la programación flexible.

“El 13 no ha logrado encontrar una opción de diálogo común entre los actores que lo representan. El canal que el Consejo Superior sueña o que visiona no tiene nada que ver con el tipo de canal que necesita la Iglesia: uno masivo de evangelización”.

-¿Es injusto cargarle toda la mano a Moulian?

-Creo que él no ha entendido todavía, porque sigue escribiendo cosas que me cuesta comprender. Él era el director de programación, pero también existía la dirección ejecutiva y un directorio. Un canal funciona a través de este gobierno corporativo y no sólo por sus equipos.

-Es un hecho que la dirección ejecutiva y el directorio no sumaban fuerzas.

-La responsabilidad apunta al gobierno corporativo. En mi periodo, más allá de las diferencias de punto de vista, de nuestras largas reuniones para lograr alinearnos, siempre tuvimos claro que lo que hacíamos era para el bien del canal. Y mi sensación es que eso se perdió cuando se crearon dos cabezas. Se fue perdiendo la esencia de lo que es un canal masivo y competitivo, porque finalmente ahí también hay una visión de país y que en mi opinión es relevante que se muestre.

-¿Qué le parecen las palabras de Ignacio Sánchez, el nuevo rector de la UC, en el sentido de no buscar ser el canal número uno e incluso, si es necesario, reducir la audiencia del 13?

-Es una postura muy válida y es la visión de la universidad, pero yo lo lamento por la Iglesia. Porque finalmente Canal 13 es uno de los pocos medios masivos que la Iglesia tiene en el mundo. Veo a la Universidad Católica convertida en un lugar de elite, y no sólo en términos de pensamiento, de mirada económica y de sociedad. Si mira este gobierno, ve que parte importante de sus miembros son de la UC y al mismo tiempo hay una mirada de país a la que le falta conversación. Y llevar al 13 a eso, cuando el canal debería ser sinónimo de masividad, es un error. Todos los contenidos masivos se pueden llevar a que la justicia, la pobreza, el amor, sean los ejes centrales en los que una sociedad se moviliza y desarrolla.

-Lo que se deduce es que el rector busca fortalecer al canal y detener la sangría de recursos.

-Imagínese qué pasa cuando un líder declara que no le importa ser cuarto. Entiendo lo que hay detrás de su frase, pero también entiendo que la gente al interior del Canal, el mercado y la audiencia piensen ¿para qué vamos a tener un canal de señal abierta si al final la estrategia y la visión son las de uno de cable? Ese es para mí el gran cuestionamiento.

-El rector rápidamente definió la misión de Canal 13. ¿Se apresuró?

-No sé si esa visión la construyó solo, pero intuyo que no conversó con mucha gente para llegar a ese punto de vista. Seguramente dialogó con profesores de la Facultad de Comunicaciones y ahí la reflexión está mucho menos abierta a entender cómo funciona un canal de TV masivo.

-Según su experiencia, ¿quién está más abierto a la idea de un canal masivo: la Iglesia o la universidad?

-La Iglesia. El diálogo que teníamos con los obispos -independiente de que eran muy críticos de ciertos programas- era abierto. Siempre entendieron que se trataba de procesos largos y de aprendizaje, y que por ahí había posibilidades de que la presencia del canal lograra evangelizar la cultura. Además, en la pantalla se mostraba el trabajo con organizaciones solidarias y el rol activo de la Iglesia y de la universidad. La presencia de las escuelas de Medicina, Economía y de sus pensadores en general ha ido construyendo valor de marca para la UC.

-¿Entonces en qué falló la UC, si la Iglesia tiene muy clara su visión?

-No digo que la Iglesia tenga todo claro. Sólo digo que tiene el panorama algo más claro. Los dos mil años que tiene le permiten enfrentar crisis y diferencias de puntos de vista de forma más nítida. Obviamente el Consejo Superior de la universidad tiene una mirada académica que es válida, pero que no dialoga con los medios masivos. Ésa es la tensión que no está resuelta.

“En Canal 13 pasa lo que pasa porque su gobierno corporativo no ha sido capaz de blindarse, y, por otra parte, el rector mete las manos. En mi periodo, me fui porque el rector se saltó al gobierno corporativo”.

-¿Entonces la Iglesia no debería vender el Canal 13?

-Sería un grave error. Es un desafío creativo el que se tiene que plantear.

-¿No está de acuerdo con la afirmación que sentencia que es incompatible la visión de un canal masivo y rentable y pertenecer a la Iglesia católica?

-Depende de cuál es la concepción. La UC es capaz de tener al Duoc y nadie critica al público que apunta ni el tipo de carreras que imparte. Tiene UC Educa en educación subvencionada y tampoco se critica. Y los que están detrás de esos proyectos buscan excelencia en su rol específico. Y si al Duoc no se le pide que sea como la UC, entonces ¿por qué al Canal 13 se le debe pedir que sea como la UC? Lo que pasa es que el gran problema de la TV es que no es entendida por el mundo académico. Pero son discusiones que tienen su tiempo, lo complejo es que no se abran a ellas.

-Hablando del Duoc, ¿qué opina de la designación de Marcelo Von Chrismar como director ejecutivo?

-Tengo esperanza con la designación de Von Chrismar, porque él, en los últimos años, ha dialogado con el Duoc, que cuenta con un grupo amplio de jóvenes de clase media y media-baja que con su formación son capaces de cambiar la vida a sus familias. Por lo tanto, dialoga con la masividad y no con la elite de la UC.

-¿Debería la universidad avanzar a un gobierno corporativo distinto en el canal?

-En Canal 13 pasa lo que pasa porque su gobierno corporativo no ha sido capaz de blindarse, y, por otra parte, el rector mete las manos. En mi periodo, me fui porque el rector se saltó al gobierno corporativo.

-Pero la universidad perdería el control sobre los contenidos.

-Para eso nombra a un gobierno corporativo que sea representativo. Y no solamente de académicos: también de gente que conozca la industria. A Canal 13, un gobierno corporativo como el de TVN le daría una posibilidad de éxito. El problema no son los contenidos ni sus profesionales: es la falta de un gobierno corporativo sano, que dé las directrices para los próximos cinco y diez años, que son los plazos que necesita un medio. Que la UC prepare comunicadores de las características que su proyecto necesita y finalmente escoja a gente correcta, que sea capaz de unir todos estos elementos. Con todos los ensayos y errores que sean necesarios, porque así se construyen los medios.

* Director de Periodismo de la UDP.

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