La felicidad según Andrés Waissbluth

 

El calor de Cataluña impregna de sensualidad a la nueva película de Andrés Waissbluth, 199 recetas para ser feliz. Deseo y muerte, dos componentes explosivos cuando se reúnen, son los sentimientos que se enfrentan en esta historia basada en el cuento Noticias de Milo, de Marcelo Leonart. Ésta describe a una joven pareja de periodistas chilenos treintañeros radicados en Barcelona, Helena (Tamara Garea) y Tomás (Pablo Macaya), cuya vida sentimental se ve convulsionada con la llegada de Sandra, la novia de Milo, el hermano de Helena recientemente fallecido. Con secuencias minimalistas y mucho uso del silencio, Waissbluth explora la psiquis humana a través de su fragilidad, y el conflicto descarnado entre angustia y sexo.

 

Por Rodolfo García- revista Paula

 
La película se gesta en torno a la campaña publicitaria que debe crear Tomás, para un libro de autoayuda. Ésta consiste en difundir recetas para ser feliz por las calles de Barcelona, las que son enumeradas a lo largo del filme. Entre ellas, por ejemplo: “No hagas lo que quieras, quiere lo que haces”, “Aprende a vivir la vida en borrador, por más que lo intentes, nunca tendrás tiempo para pasarla en limpio” o “Alcanzarás la felicidad cuando te des cuenta de que nada es demasiado importante”.

Lo irónico es que este periodista está insatisfecho con su trabajo y busca otro en alguna editorial de ficción. Dedica sus jornadas laborales a seguir a Sandra a través de la playa y la ciudad, al punto de arrendar una pieza de motel contigua a la de ella y su amante español para escuchar sus escarceos amorosos. Mientras, la sombra de Milo (el hermano muerto de la mujer de Tomás) ronda sus vidas como un fantasma representando el dolor de lo perdido. Helena lo recuerda siempre. Le dice “el pendejo”, pero nunca lo llama por su nombre.

LARGO ALIENTO

Cinco años se demoró en hacer 199 recetas para ser feliz el hijo del ingeniero Mario Waissbluth y de la sicóloga Eugenia Weinstein, para Andrés “la Uca”. “La Uca, además de ser mi madre, es bastante conocida por escribir libros de divulgación psicológica, más conocidos como libros de autoayuda. Este es un dato fundamental para comprender mi interés en hacer una película sobre la felicidad con título de libro de autoayuda. Toda mi vida he tenido que lidiar con la autoayuda en casa, y por eso es que mi relación y la de la película es tan dual. 199 recetas para ser feliz parece ironizar y reírse de la autoayuda, pero finalmente se la compra todita”, anota el director en su blog.

Luego de Los Debutantes -una historia de proxenetas, drogas, prostitutas y dos muchachos del sur recién llegados a Santiago-, el director de cine se embarca en esta odisea mucho más cotidiana. Tras un evento relevante en su vida, Andrés Waissbluth decide darle libre curso a un proyecto que tenía contemplado desde 2001, cuando se topó con el cuento de Leonart.

¿Por qué tardaste tanto tiempo?
Bueno, porque el cine no es fácil. Tampoco es tanto tiempo, aunque en cinco años igual pasan hartas cosas. Lo que ocurre es que desarrollar una idea y escribir un guión son procesos que no son tan rápidos, por lo menos para mí es algo lento. Hay personas que son muy veloces en ello, pero yo necesito madurar las ideas, corregirlas y perfeccionarlas.

¿Tú escribiste el guión?
En realidad trabajé con un equipo de guionistas y el texto pasó de una mano a otra. Yo creo que lo importante es tener pulido lo que uno quiere desarrollar y no filmar lo primero que se te viene a la cabeza. No digo que sea una norma, pero yo soy lento y la calidad del resultado hace que para mí sea beneficioso el demorarme.

Los Debutantes es mucho más oscura que 199 recetas…
Sí, efectivamente se podría decir que Los Debutantes es sombría y que 199 recetas para ser feliz, luminosa. Pero es una luz que viene desde la oscuridad, como ese plano del pasillo que aparece en el tráiler, donde lo iluminado viene desde las sombras. Así como tiene muchas diferencias, algunas evidentes -por ejemplo de clases sociales: ésta es una película más cuica, con personajes de clase media alta con respecto a la otra que exploraba la marginalidad-, también hay elementos que las hermanan. Los Debutantes trataba de la pérdida de la inocencia y ésta de lo que pasa después de la inocencia perdida. El tema de la hermandad es recurrente en ambas cintas, así como el sexo como catalizador de las emociones y liberador de duelos. Yo creo, entonces, que es de continuidad y cambio.


¿Es 199 recetas… una película minimalista?
Sí, porque hay tres personajes. En Los Debutantes no había muchos más: eran cuatro. Aunque más que minimalista, yo diría que es una película íntima, de emociones, con personas normales que tienen problemas habituales y están insertos en una rutina, en la decadencia de la relación de pareja, y el estado de insatisfacción permanente conforman los temas centrales.

¿Hay un ménage à trois, un trío amoroso?
Sí, hay un ménage à trois en una escena de sexo que resuelve la película. Hay escenas de lesbianismo, también, aunque no creo que sea lo que haya que destacar de la cinta.

¿Cómo se gesta la relación?
Se trata de una pareja en la cual la relación se encuentra en caída libre, y llega esta chica que es la novia del hermano muerto, a pasar una temporada con ellos. Ella cataliza este derrumbe de la pareja y el duelo que no ha sido liberado, el dolor, las reflexiones y desencadena este trío amoroso y sexual.

¿Fue difícil conseguir los fondos?
Seguro, pero ésa es la condena del cine nacional. Yo creo que no hay que llorar al respecto. Es una pelea que hay que dar y uno tiene que tomarse el tiempo hasta conseguirlo, no claudicar. No parar el proyecto a la primera negativa, sino seguir adelante, ésa es la receta para ser feliz.

¿El público aporta sus recetas también?
Sí, lo que ocurre es que en nuestro sitio web www.199recetas.cl , la gente publica sus propias recetas. Queríamos llegar a las 199 recetas, y ya van más de 230 personas que han publicado más de trescientas recetas. La idea es a través de la página web reflexionar por qué nos cuesta tanto ser felices a los chilenos. Existen estos indicadores que muestran que los chilenos somos muy infelices, a medida que más avanza nuestro desarrollo, más caen nuestros niveles de felicidad. Entonces la idea es que cada uno aporte con sus recetas, yo tengo las mías, están las de la película y las de la gente. La invitación está hecha para que todos se sumen.