La jugada polémica

tv-digital-comicDiego Moulian M. / La Nación Domingo / Mister TV / “Ya nadie se acuerda de los porcentajes que obtuvieron los candidatos, lo que sí quedará en la retina son las imágenes de la pelea”, sentenció con cierta satisfacción una periodista de Mega.
Cuando vi a Carlos “Cruz” Cruzat me asusté y temí que la sangre estuviera a punto de llegar al río. El ex boxeador apareció el lunes pasado, en el noticiario central de Canal 13, detrás de José Antonio Gómez, guardándole las espaldas al derrotado precandidato presidencial, mientras la voz de una periodista anunciaba que los radicales exigían disculpas públicas de Camilo Escalona. Sólo así darían por superado el conflicto que se había abierto un día antes, luego del enfrentamiento verbal entre ambos senadores durante el acto de cierre de las primarias en las regiones de O’Higgins y el Maule. Pensé que el campeón sudamericano de la categoría crucero iba a ser el encargado de pedir las explicaciones del caso, usando las herramientas con las que se ganó la vida durante tantos años, pero Cruzat acompañaba al presidente del incombustible partido de Pedro Aguirre Cerda sin intenciones belicosas, en su simple calidad de simpatizante y candidato a concejal por Cerro Navia en las elecciones del año pasado.Pese a que el retirado púgil no entró a la sede del PS repartiendo combos a diestra y siniestra como mi fértil imaginación lo temió por un momento su imagen me hizo retroceder en el tiempo. Hace cuatro décadas atrás el ex pololo de Patricia López habría tenido duros contendores: Mario Palestro y Carmen Lazo. Ambos honorables socialistas ya fallecidos solían defender sus convicciones políticas a punta de insultos, golpes de puños y patadas. “No es raro escribió Eugenio Lira Massi a fines de los sesenta llegar a la Cámara y encontrar en el baño a Mario Palestro lavándose la nariz y tratando de estancarse la sangre. Ya ha tenido una diferencia de procedimiento con un colega”. La Negra Lazo era del mismo tenor: peleadora y de armas tomar; en una oportunidad una discusión entre ella y Jorge Lavandero terminó con la cabeza partida del dirigente DC. Eran otros tiempos, la política no se hacía a través de la TV, una caja de resonancia frente a la cual es necesario medir cada uno de los actos y palabras.

Durante esta semana, los noticiarios televisivos se hicieron el pino con el duelo Escalona vs. Gómez. El “bochornoso incidente” fue repetido una y otra vez, cuadro por cuadro, con un ímpetu aclaratorio similar al del ya mítico “acercamiento electrónico” del “Show de Goles” o las jugadas polémicas que dirigía el jubilado árbitro Mario Gasc en “Zoom Deportivo”. En la mayoría de los informativos, la secuencia de imágenes se ralentizó y se detuvo en los rostros tensos y sudorosos de los contendientes, que aparecieron en primer plano. Se observó al presidente del PS en el momento en que se acerca al oído del senador por Antofagasta y le susurra algunas palabras. Éste se da vuelta molesto y encara a su contrincante. La escena fue destacada por medio de un círculo rojo o un cambio en la textura de la imagen. Para que no quedaran dudas sobre cómo se desarrollaron los acontecimientos, Meganoticias tal como lo hizo en 2006, cuando el Mago Valdivia encaró ante una cámara de TV al árbitro en un partido entre Colo Colo y Universidad Católica se dio el trabajo de leer los labios de los protagonistas de la discusión. “No queríai reconocer la derrota estái quebrando a la Concertación, c “, lanzó Escalona. “¿Qué te pasa infeliz? Déjate de h “, le respondió Gómez. Quedó totalmente claro, no había espacio para segundas interpretaciones: el líder socialista inició la trifulca; debió recibir tarjeta por romper el fair play, aunque el mandamás del radicalismo también merecía una amonestación por responder a las provocaciones.

En medio de esta sabrosa escaramuza, propia de una pichanga de barrio, obviamente pasó a segundo plano la proclamación de Eduardo Frei como candidato único de la Concertación. Este hecho político que marca el inicio de una nueva etapa en la campaña presidencial quedó de lado frente a un acontecimiento más espectacular, más atractivo audiovisualmente, más televisable, cuestión que no creo que haya entristecido demasiado a los editores de los noticiarios. “Ya nadie se acuerda de los porcentajes que obtuvieron los candidatos, lo que sí quedará en la retina son las imágenes de la pelea”, sentenció con cierta satisfacción una periodista de Mega.

Los analistas de medios que gustan de presumir de su espíritu crítico como este columnista generalmente viven quejándose del daño que la TV le ha producido a la política. Ha contribuido a banalizar la noble actividad de lo público, convirtiéndola en un espectáculo donde lo principal es la forma y no el contenido. La TV raya la cancha e impone las condiciones, y por eso en las campañas priman las disputas y descalificaciones personales, es más importante la figura de los candidatos que sus ideas, y abundan las frases pegadoras y cortas, pero sin mucho sustento, que se ajustan al escaso tiempo de duración de las cuñas televisivas.

Todo lo anterior es verdad, pero eso no exime de responsabilidad a los propios actores políticos. Ellos lo saben: la TV no tiene compasión. Si utilizan las instancias más solemnes y simbólicas como es la proclamación de un postulante presidencial para peleas de poca monta, es imposible pedirle a este medio de comunicación que se esfuerce por informar a la ciudadanía sobre los temas de fondo. En esas circunstancias, es casi inevitable que la política se convierta en un espectáculo de ribetes boxeriles o futbolísticos. //LND