La nueva ideología de la mordaza

censura noEditorial La Nación / Lejos de reconocer su error, el jefe de campaña de Piñera ha construido una nueva ideología de la mordaza. Afirma que la postulación del inversionista es una “candidatura privada”, que como tal resuelve con qué medios se relaciona. ¿Desde cuándo postular a dirigir el gobierno, la esencia de lo público en una república, es un acto fuera del escrutinio ciudadano?

 Este diario dejó ayer en blanco la foto principal de su portada. En ese espacio se había planificado una imagen del acto de proclamación del candidato de derecha, Sebastián Piñera, en el Movistar Arena. No obstante, su comando, a través del generalísimo, Rodrigo Hinzpeter, impidió el acceso de este medio al recinto. No sólo no hubo acreditación para ninguno de nuestros periodistas que la solicitaron, sino que una de nuestras reporteras fue zamarreada por un guardia de seguridad y obligada a abandonar el lugar tras ingresar como público.

Este ataque a La Nación ha sido el punto de inflexión de una larga secuencia de agresiones y vetos del piñerismo y de la oposición en general hacia este medio de comunicación: una sesión especial en la Cámara de Diputados, la amenaza de cierre reiterada para 2010, la negativa a entregar la pauta de actividades del abanderado e incluso la advertencia a periodistas de otros medios que han compartido con este diario anuncios de actividades del candidato sobre las consecuencias que podría tener para ellos esa actitud solidaria. La Nación ha enviado cartas al equipo de prensa de Piñera solicitando un trato igualitario. Asimismo, se intentó un diálogo con el abogado Hinzpeter, en marzo pasado, que resultó infructuoso debido a su abrupto retiro de una reunión solicitada por el director y el editor general de este matutino para superar las restricciones a nuestro trabajo. El generalísimo de Piñera ha faltado reiteradamente a la verdad sobre el origen y características de este encuentro.

censura 3En este contexto, la decisión editorial de dejar vacía una parte de nuestra primera página es el símbolo de una censura que nos parece inaceptable. A través de esta exclusión gráfica remitimos a un tiempo oscuro de Chile, cuando la dictadura militar prohibía a la prensa democrática publicar fotos de manifestaciones o dirigentes antigubernamentales y los medios dejaban sus espacios en blanco como señal de protesta.

Estos mismos medios -salvo un par de excepciones, debidas a situaciones muy particulares- tenían bloqueado el ingreso a La Moneda y a la Junta de Gobierno. Desde luego no es casual que connotados miembros del entorno de Piñera hayan validado esas prácticas autoritarias. Sin embargo, ahora estamos en un Estado de Derecho y lo ocurrido en el Movistar Arena es un retroceso respecto de la verdadera certidumbre de la derecha sobre la democracia y el ejercicio de la libertad de expresión. Como lo ha planteado el presidente del Colegio de Periodistas, lo inquietante del episodio es lo que puede presagiar: ¿constituye un anticipo de lo que veremos en un eventual gobierno de la Alianza? Tal como sucedía en el autoritarismo, ¿se reservarán Hinzpeter y Piñera acreditar en palacio sólo a representantes de una prensa adicta y obsecuente?

Lejos de reconocer su error, el jefe de campaña de Piñera ha construido una nueva ideología de la mordaza. Afirma que la postulación del inversionista es una “candidatura privada”, que como tal resuelve con qué medios se relaciona. ¿Desde cuándo postular a dirigir el gobierno, la esencia de lo público en una república, es un acto fuera del escrutinio ciudadano? Habría que redefinir el objeto y los contornos de la ciencia política para que el argumento de Hinzpeter de la política como acción privada -¿de mercado?- fuera sustentable.

censura noAfortunadamente, la reacción de las demás candidaturas presidenciales ha sido de consistente solidaridad con este medio, que en su examen crítico, pero profesional, a la opción presidencial de derecha, sólo ejerce un legítimo derecho a la libertad de expresión, garantía reconquistada para la sociedad chilena precisamente a contramano de los aliados de Piñera. La derecha, sin embargo, parece no adecuarse a las consecuencias prácticas de la democracia. No deja de ser paradójico que el comando haya importado la costosa parafernalia de la proclamación de Barack Obama y no la sustancia de libertad asociada a esa figura y a la democracia de Estados Unidos. Piñera ha dicho ayer que desde ahora en adelante La Nación tendrá libre acceso a sus actividades. Entendemos su decisión como un signo de arrepentimiento, no de desconocimiento de las medidas de censura adoptadas en su entorno. Con todo, le tomaremos la palabra.

Ayer, hoy y en el futuro, nuestra intención es cubrir las actividades de todos los candidatos presidenciales. Es lo que hemos hecho durante todo este año, en el caso del señor Piñera, a pesar de los obstáculos. Todos los días reproducimos sus puntos de vista y los de sus partidarios. Ello refleja el estricto profesionalismo de nuestro equipo periodístico.