La pauta en cadena nacional

canalesPor Ximena Póo Figueroa */Directora Escuela de Periodismo Universidad de Chile / Basta hacer un breve recorrido por los titulares para verificar que los temas y las declaraciones se repiten, sobre todo a la hora de los noticiarios centrales.

 La pauta y la mesa larga. La “reunión de pauta” establece las rutinas. Es ahí donde las miradas de “sentidos de mundo” merecen tener un espacio plural, en donde los juegos de poder -la noticia instalada, la que se pretende instalar y las presiones internas y externas- entran a un campo en disputa. Los temas, las secciones (reconociendo que la realidad es compleja, circular y la división en secciones artificial), los retazos se apropian teniendo en cuenta -por lo menos ésa ha sido mi experiencia- la mirada sobre mejores y más amplios niveles de participación ciudadana, de voces (fuentes), de mayores espacios para la circulación de ideas en torno a la democracia en tanto deberes y derechos.

Aunque no es privativo de los periodistas, a quienes consideramos la “reunión de pauta” como un momento clave editorial, no nos deja de sorprender que en los medios televisivos chilenos -y también en la mayoría de los escritos, en los radiales y algo menos en los portales informativos de internet, como El Mostrador y Ciper, que conviven con otros que hacen de puente con los ciudadanos- la “pauta” es la misma para todos, dominada por rutinas casi idénticas. Una pauta conservadora, ligada principalmente a fuentes oficialistas y en donde las organizaciones sociales, los creadores de obras y discursos críticos son borrados o minimizados. No basta con dar “datitos” que puedan servir a la hora de consumir -porque la tendencia, sobre todo de los canales, es de considerar al ciudadano como un simple consumidor y al consumidor como un no-ciudadano complejo-, y no basta con seguir armando la pauta con la agenda onomástica del año, porque ni siquiera en esos momentos se da un giro a la información.

Estos días, sin desmerecer la importancia de la campaña sobre accidentes de tránsito -que debiera ir mucho más allá de la televisión y durante todo el año, a través de una política pública interministerial-, los informativos se han convertido en un escenario de accidentes al tiempo que muestran los beneficios de pasarlo bien junto a unas buenas copas de vino, estigmatizando aún más, folclorizando las formas de “ser” de los chilenos. Toda época del año tiene su pauta y eso lo saben bien los editores; lo que sólo algunos saben es que esa agenda por instalar puede ser cubierta, incluso “golpeando”, pero en dosis, dejando espacio para informaciones nacionales, regionales, económicas, deportivas, internacionales, políticas, culturales y de espectáculos de mayor valor. Y todo en 60 minutos o incluso menos.

La pauta, la generación de una agenda, la circulación de representaciones -donde la estratificación de clases económicas es evidente en el tratamiento noticioso-, parecen ser una sola en Chile, más aún cuando la concentración de medios -y, por ende, de “sentidos de mundo”- es altamente peligrosa por la clausura que hace de la fórmula participativa que debería relevar la democracia y sus mediadores (los medios). La pauta, en cadena nacional, es fácilmente reconocible. Basta hacer un breve recorrido por los titulares para verificar que los temas y las declaraciones se repiten, sobre todo a la hora de los noticiarios centrales: sólo hay que detenerse en el minuto 36 ó 42 para darse cuenta de que el fútbol domina la pantalla en todos los noticiarios de señal abierta nacionales, y también por cable. Las noticias internacionales son mínimas y, lo que es peor, la mayor parte de las veces sólo reducidas a notas curiosas -como el hombre más alto del mundo inscrito en el récord Guinness-, mostradas a la misma hora en Canal 13, CHV, Mega, TVN. Hay un problema de distribución de los tiempos que, por lo menos la señal cable de CNN Chile -pese a que sólo acceden a ella quienes pagan- ha sabido trabajar bien, incluso haciendo un giro a la línea editorial de base establecida por la cadena a nivel internacional. El caso de 24H es similar, pero hasta ahora muy ligado a la agenda desarrollada por su matriz, ya muy alejada del sentido público de un canal que tiene esa misión, pese a que su estructura es más bien privada.

CNN Chile, y la forma en que están haciendo periodismo sus editores, reporteros y productores, se instala en una fisura de la agenda que no hay que perder de vista, sobre todo ahora que el debate se centrará en qué tipo de política sobre televisión digital queremos y tenemos derecho como ciudadanos, que requieren estar informados por sobre una pauta construida desde posiciones de elite y más allá de que twitter alucine a algunos periodistas como si se tratara del sistema de retroalimentación por excelencia y no una herramienta más, considerando que no se puede olvidar que un mínimo porcentaje de la población chilena tiene acceso permanente a internet y a este tipo de redes. En el giro a las rutinas también debería reconsiderarse la sobreestimada ponderación que se les da a los gabinetes de prensa y a los consultores comunicacionales ligados a grupos de poderes económicos y políticos. Aunque su relación con la pauta sea alta, ésta no puede dominar la escena informativa.

Es por eso que el debate sobre la televisión digital, que lleva un buen tiempo no sólo en Chile (ver “El Modelo Híbrido Japonés – Brasileño de TV Digital – Interactividad, interoperabilidad y robustez para inclusión social” y “Repensar la televisión pública en el contexto digital”), requiere ser fortalecido para que los guiones noticiosos sean variados y democráticos, el concepto de noticia sea plural, las voces no sean únicas, la cobertura sea amplia en espacio y tiempo, y a partir de múltiples señales abiertas y no bajo el dominio del “de pago”. Para que sean los periodistas -apoyados por una legislación que evite la concentración mediática en grandes grupos económicos, como se está logrando en Argentina y se intenta en Chile por la vía de la Fiscalía Económica- quienes orienten, presionando los pulsos de los tiempos y en sintonía con los ciudadanos y la calidad informativa, trabajando por encima del nefasto rating online y su publicidad asociada.

* Periodista, magíster en Relaciones Internacionales y Comunicación, directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile