La prensa, el poder y la ética

Vicente Parrini / A propósito de su  investigación periodística, recién publicada por LOM -“Caso Spiniak: Poder, Ética y Operaciones Mediáticas”-,  dialogamos con el profesor Gustavo González, Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, sobre la censura, la responsabilidad social de la prensa y las implicancias éticas del tratamiento dado, por ciertos medios de comunicación, al caso de la red de pedofilía descubierta en 2003, que involucró a empresarios, políticos y miembros del poder judicial.

A continuación algunos fragmentos de la entrevista, cuya versión completa está disponible en la sección “video destacado” de este sitio web:

En el caso Spiniak, hubo, de parte de El Mercurio, una operación mediática que pretendía una suerte de lavado de imagen de Claudio Spiniak , no tanto por la persona en sí, sino por lo que involucraba que Spiniak fuera el foco de una situación de escándalo que en sus orígenes comprometía a sectores del empresariado chileno, de la clase política y también figuras de lo que se conoce como el jet set . Entonces, esta operación mediática apuntó a disminuir lo que podía ser el ámbito de culpabilidad de Spiniak, en función de que absolviéndolo a él no sólo se absolvía a una persona, sino que se echaba tierra sobre una situación, por llamarla así, anormal de la sociedad chilena. Y en el caso Calvo- Chilevisión, creo que la opción que tomó Chilevisión de filmar al juez Calvo con una cámara oculta, a través de una persona que era fundamentalmente fuente, para transformarla en reportero y exponer al juez Calvo a una humillación de ese tipo, fue innecesario dentro de los propósitos que el Canal perseguía y fue una trasgresión ética, ya que refleja una falta de respeto a las personas realmente grave”


– ¿Qué esperanza tiene el periodismo de investigación en un contexto donde la lógica económica de los medios premia la espectacularización de la noticia y avala el uso de recursos tecnológicos como la cámara oculta, por ejemplo?

Creo que las esperanzas son escasas, ya que esta industria de los medios tiene que operar fundamentalmente sobre la base de rentabilidades por las cuales se sacrifica una cuestión elemental dentro del periodismo, y particularmente dentro del periodismo de investigación, que es destinar medios para que una investigación sea realmente buena. Entonces, lo que podría ser una investigación minuciosa, bien llevada, con deducciones, elucubraciones, inferencias, bien documentada, y que normalmente puede llevar varios meses, los medios pretenden sustituirla con el recurso fácil del uso de cámaras ocultas, que muchas veces son inducciones y no son realmente búsqueda de noticias, porque les sale más barato y ganan en espectacularidad…

Últimamente están muy de moda los realitys policiales y la crónica roja es un componente fuerte de algunos noticieros. ¿Qué le parece este fenómeno, en el sentido de que por lo general son los sectores populares los protagonistas de este tipo de productos?

Yo recuerdo, allá por los años 70, haberle escuchado alguna vez a Armand Matelartt que decía que las páginas policiales son un poco como las páginas de vida social de los pobres, que así como los ricos aparecen en los cócteles y en las inauguraciones, los pobres cobran relevancia mediática cuando figuran en los acontecimientos policiales. Pero bueno, eso que era una constatación de hace varios años, y que responde un poco a la tendencia del periodismo amarillo, sensacionalista, o la prensa popular, como le llaman también algunos, tengo la impresión de que en los últimos años ha tendido a extrapolarse, y ese es uno de los aspectos que menciono en el libro, sobre la base de que políticamente se ha instalado la imagen de la inseguridad ciudadana para los efectos de darle cada vez mayor relevancia a los tema policiales…

VER ENTREVISTA COMPLETA EN “VIDEO DESTACADO” DE ESTE SITIO WEB.