La tele en que vivimos

tv grafitti Rodrigo Alvarado E. / La Nación Domingo / Informe de CNTV revela el escaso aporte cultural de los canales de señal abierta /  La programación cultural en la televisión chilena corresponde a un 1,5% del total de la parrilla y aunque a nadie le extrañe, Manuela Gumucio (directora del Observatorio Fucatel) asegura que es el único medio de inclusión social para las capas populares. María Elena Wood explica por qué TVN es líder en este segmento y nosotros les presentamos lo que los canales pasan por “cultura”.

Lo primero que hizo Jaime de Aguirre, cuando iniciada la transición arribó a TVN como ejecutivo, fue exhibir los documentales que durante la dictadura no salían de las salas universitarias. Casi una década después, una noche cualquiera, el ahora director de Chilevisión partía corriendo al canal en pijama y pantuflas, para verificar lo que Mauricio Correa le había telefoneado: la señal pública doblaba en rating a UC-TV gracias al nacimiento de Luciano Bello en “La noche del Mundial”.

La anécdota refleja el cambio de paradigma de la televisión chilena, donde los proyectos editoriales fueron desvirtuados por una carrera por la audiencia tras la exitosa irrupción de los canales privados, los “espacios riesgosos” se acabaron, e iniciativas como “Cine video” (que en aquellos años iba en el menospreciado horario de 11 PM), “El show de los libros”, “El mirador” y “Patiperros” pasaron directo al archivo. Y explica, en parte, por qué la programación cultural en la televisión chilena durante 2008 correspondió a un 1,5% de la programación total, según informó el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) el lunes, al presentar la nueva normativa.

Salvo algunas novedades como la exclusión de programas periodísticos, la suma de patrimonio e identidad a ciencia y arte, la restricción de repeticiones durante seis meses y la ampliación del horario prime hasta las 00:30 horas, el artículo 33 de la Ley 18.338 continuará exigiendo una hora de este tipo de contenidos a la semana, so pena de una multa de entre 20 y 200 UTM.

“No me parece una buena señal, es como decirle a un niño ‘tienes que portarte bien diez minutos al día’”, dijo el propio presidente del CNTV, Jorge Navarrete, consciente de la escasa exigencia de una normativa que ha sido afinada en tres ocasiones desde su creación en 1998 y que sigue cumpliéndose con lo justo. “Hay que prepararse para modificarla en la nueva Ley de Televisión que está en el Congreso”, agregó refiriéndose a la sugerencia del CNTV de fijar un mínimo de hasta 14 horas semanales.

NUESTRA CULTURA

El término cultura es tan amplio como cada grupo social. Si se toma como los modos de organización de significados dentro de una sociedad, la televisión per se, es un medio cultural. El tema está en discusión desde hace años en el continente y, según el académico hispano Jesús Martín Barbero, “no se trata de crear franjas de programación con contenido cultural o político, sino de darse la cultura como proyecto que atraviesa todos los contenidos y géneros”.

El CNTV define la programación cultural como artes, ciencia, identidad y patrimonio, tratados con calidad y profesionalismo, pero en su informe se afirma que TVN, Canal 13 y Mega, cumplen con más del mínimo establecido de 52 horas al año, mientras Chilevisión, UCV, Telecanal y La Red apenas lo rozan (ver recuadro).

“Los chilenos saben que tienen una TV donde los aportes de información y el crecimiento reflexivo son raros, así como saben que necesitan de ello. Eso es lo que expresan los estudios y son los sectores más populares los que piden ‘cultura’ entendida como aporte intelectual, pues es su único medio de inclusión social”, alega Manuela Gumucio, directora del Observatorio de Medios Fucatel.

En ese sentido, en 2005 un estudio de CNTV y Adimark arrojó que el 59% de los chilenos se declara insatisfecho con los contenidos de la televisión chilena. Sin embargo, ese mismo ciudadano es el que eleva los ratings de la programación chatarra: realities, concursos, farándula.

“No es un contrasentido, nadie es tan masoquista como para apagar la TV porque no dan lo que quiere. Uno se conforma con la oferta y trata de elegir lo más llevadero”, explica Manuela, “lo que ha hecho mucho daño es una suerte de colusión, para usar un término de moda, entre los ejecutivos de los canales. No están en una competencia creativa, sino que se pelean los horarios para entregar una programación uniforme y probada. Pero no me vengan a decir que el interés público es ver tanta lesera. Todo debe ser entretenido y es posible lograrlo hasta para los contenidos más áridos. Es cosa de invertir cabeza, dinero y voluntad”.

 

GATO POR LIEBRE

 

Según el último informe del CNTV, apenas el 50,8% de las producciones presentadas por los canales fueron consideradas para el cálculo de cumplimiento de la normativa; mientras 19% no cumplían con el horario prime (lunes a viernes de 18 y 00 horas; sábado y domingo de 16 a 00 horas) y el 29,5% carecía de contenidos culturales. En el último Informe Cultural publicado (noviembre-diciembre 2008), ya aparecen varios nombres conocidos que las estaciones plantean como culturales.

TELECANAL. Vuelve a informar el bloque de reportajes científicos “Especiales Fox” y “Especiales Alfred Haber”.

LA RED. Repite “Documentales culturales Imax”, sobre flora y fauna y suma 282 cápsulas de un minuto de “Agenda hacia el Bicentenario”, en horario prime.

UCV. Mantiene los documentales de “País cultural”.

TVN. Informó trece programas, pero sólo seis cumplieron, como “Realizadores chilenos”, “Vida”, “La tierra en que vivimos” y “La cultura entretenida”. Entre los rechazados figuran el “El último pasajero”, el misceláneo de Discovery Kids, “Hi 5” y “Exijo una explicación”. Otros como “Una belleza nueva” y “Frutos del país”, no están en el franjeado prime.

MEGA. Desde 2006 sólo informa “La ley de la selva”, con el que cumple la normativa.

CHV. Informó siete programas y sólo uno cumple: “Documentos”. Entre los desafectados están “Viejo zorro” y “Cultura TV” (por horario) y “Humanos en el camino”, “Teatro en CHV” (por contenidos).

Canal 13: Informó nueve programas y sólo tres cumplieron. “TV o no TV”, “Los 80” y “Sábado de reportajes”. “Tierra adentro”, “Garage music” y “Recomiendo Chile”, quedaron fuera por horario. El último era “Doctor Vidal”.

 

 

MARÍA ELENA WOOD: “LA CULTURA ES PARTE DEL ADN DE ESTE CANAL”

 

La idea era que los responsables de programación de los cuatro canales grandes contestaran un cuestionario similar. Sin embargo, sólo la directora de programación de TVN, María Elena Wood, respondió. La autora del documental “La hija del general” (2006) habla sobre el liderazgo de TVN en esta materia y anuncia una parrilla con los programas “Enlaces” y “Hora 25”, las miniseries “Huidobro” y “Mistral”, los telefilmes “Teresa” y “La remolienda” y la serie documental “40 años de TVN”.

-¿Qué se entiende en TVN por cultura?

-Para nosotros, cultura es todo lo que refleja y proyecta nuestra identidad nacional. Como televisión pública y abierta tenemos la misión de generar una cultura convocante, cercana, que reconozca las diversas formas de vida que nos constituyen como sociedad.

-En el informe del CNTV sobre programación cultural, TVN lidera el cumplimiento de horas establecidas. ¿Qué opina de esta normativa?

-La oferta cultural es parte del ADN de este canal y no sólo se refleja en su magnitud, sino también en la valoración de la audiencia, que dice que TVN es el canal de la cultura. Por lo tanto, no diseñamos ni programamos para cumplir con la ley del CNTV.

-¿Concuerda con Jorge Navarrete en que es una mala señal estar diciéndoles a los canales que cumplan con un mínimo?

-Lo que nos corresponde es cumplirla. Sin embargo, creo que la normativa se enriquecería con la experiencia que hemos tenido los canales con ofertas culturales, cuyo impacto es mayor fuera del horario que el consejo define para cumplir con la ley.

-¿Cuál es su influencia en la emisión de programas culturales, considerando que viene del mundo de las artes?

-Mi sueño es que a través de nuestra programación podamos ayudar a mejorar la vida de los chilenos en su camino al desarrollo, que nos permita compartir experiencias, acompañarnos y comprender mejor los cambios que estamos experimentando. Y así, cuando revisitemos nuestra historia, lo hagamos no para reverenciar a los muertos, sino para inspirar a los vivos.