Lamento por Babel
FERNANDO SAVATER / EL PAÍS / Más de un cínico ha dicho que la mejor definición de “bien” es “un mal necesario”. Y me temo que confirma este aserto desencantado el estruendoso entusiasmo que está oficialmente recomendado mostrar ante la diversidad de los lenguajes humanos. Lo que en la Biblia se presenta como maldición divina para castigar la pretensión humana (y humanista) de aunar a los hombres en Babel, o sea, en la tarea común de conquistar los cielos, es ahora visto como una bendición: cada lengua es una concepción del mundo irrepetible que multiplica nuestra riqueza de perspectivas, etcétera. En correspondencia, la extinción de cualquier lengua (es decir, que sus últimos hablantes elijan expresarse en otra de mayor extensión) es una grave pérdida cultural, equivalente a la desaparición de alguna porción específica de la biodiversidad natural. Penita pena.
Es el colmo de la autocomplacencia inútil felicitarnos por lo inevitable, y la pluralidad de las lenguas lo es: como el lenguaje no es una función natural, sino artificial, debe haber muchos. Pero si especulamos con lo más deseable, por una vez estoy de acuerdo con la Biblia. Las ventajas de una lengua única para la comunicación humana me parecen indudables, y sería estupendo que a ninguno nos faltaran palabras elocuentes ante ningún semejante en ninguna parte del mundo. En cuanto a la pérdida de supuestas concepciones del mundo inscritas en cada idioma, se compensarían de sobra con la posibilidad de conocer a fondo la perspectiva personal de cada gran pensador y cada gran poeta: me interesa más lo que piensa Shakespeare o Confucio que lo que se piensa anónimamente a través del inglés o del chino.
Los partidarios de Babel, empeñados en convencernos de que multiplicar las lenguas multiplica la riqueza cultural, deberían llegar hasta el final y admitir que lo mejor sería que cada uno tuviésemos nuestro propio lenguaje: el idiolecto, es decir, la lengua monocomprensible del perfecto idiota (en el sentido etimológico del término). Tampoco resultan convincentes quienes tratan de asemejar la desaparición de una lengua a la extinción de una especie biológica, porque ningún dinosaurio quiere ser abolido, pero en cambio sí hay hablantes que prefieren cambiar de idioma cuando el que tienen no les ofrece más que desventajas. Las lenguas no sufren por dejar de ser habladas, pero en cambio hay muchas personas que padecen si por razones de arqueología se les intenta mantener hablando la que menos les conviene…
Por supuesto, también añorar la lengua universal es perder el tiempo: lo más parecido que tenemos a ella es el inglés, pero no el de Marlowe o Dickens, sino el de la business school. En cuanto al esperanto, pese a su ingeniosa y racional construcción, no cabe sino certificar su fracaso. Sólo un indudable éxito se apuntó su creador, el industrioso doctor Zamenhof. A comienzos del pasado siglo, una empresa americana que se disponía a patentar la primera cámara fotográfica portátil le pidió un nombre para su producto que fuese igualmente eufónico en cualquier lengua. Y Zamenhof acuñó la única palabra de esperanto que todos hemos pronunciado alguna vez: kodak.


No entiendo cómo un catedrático del nivel de Fernando Savater, con el bagaje cultural que tiene (demostrado al menos en su currículum y sus lecturas, como mínimo con el libro “La infancia recuperada” y con este bastaría) y su declarado amor por escritores como Borges, Chesterton o Stevenson, puede escribir el artículo “Lamento por Babel” y quedarse tan tranquilo, siendo, como me parece que es, una demostración de la más absoluta y retrógrada incultura y falta de sensibilidad. Él, que le encantaría (y a mi también) hacerse una pinta con Chesterton: él, que habló con Borges, su querido Borges, que aprendió alemán para leer a Schopenhauer (demostrando lo contrario por lo que aboga Savater); él, que se dice demócrata y va de culto…; él, que dice que leyó en francés a Borges porque no podía esperar la ediciones en español; él, que dice que leyó en inglés a Tolkien, porque dice que se iba a la mili y tampoco podía esperar… ¿Cómo puede despreciar la riqueza lingüística, ya no de nuestro país, sinó del mundo entero y quedarse tan ancho como su boca? ¿Cómo puede despreciar la lengua de los pueblos del mundo, hablada de padres a hijos, tan a la ligera? ¿Nadie con nivel intelectual similar -no es mi caso- va a responderle?, ¿nadie defenderá la lengua de mi madre, que no es -sólo- con la que ahora me expreso? Es que, sencillamente, no entiendo a este hombre y su obsesión lingüística. Se parece mucho a la monolítica idea de un señor con bigote y no me cuadra en una persona que ha leído y disfrutado a Chesterton. No tiene ninguna gracia, al revés que el genial inglés. Lo lamento por Savater.
Hola, en estos tiempos de CRISIS, con nuestra presidenta proponiendo MEDIDAS para ayudar a contrarrestar los efectos de esta en nuestro País, todos los esfuerzos son pocos, los invito a CREAR GRANDES Y REALES OPORTUNIDADES, GENERAR RIQUEZA, ENTREGAR RECURSOS. Lo que les propongo es CREAR UNA RED SOCIAL MAS PRODUCTIVA QUE FACEBOOK.Se puede enmarcar en un PROYECTO DE INVESTIGACIÓN O DE DESARROLLO DE NUEVAS TECNOLOGÍAS, DONDE QUIERAN. Insisto en trabajar con el Gobierno o con alguien que posea grandes recursos, por que debe SER UNA INICIATIVA A NIVEL NACIONAL, PARA SER DESPUÉS A NIVEL GLOBAL. Le he escrito a la Sra. Presidenta, Sebastián Piñera, Eduardo Frei, a diversas personalidades tanto a nivel Nacional como internacional, pero la BUROCRACIA NO DEJA DESPEGAR LA CREATIVIDAD, AUNQUE HABLEN MUCHO DE INNOVACIÓN, EMPRENDIMIENTO, no existen las facilidades para ello, SI NO SE POSEEN LOS RECURSOS O LOS CONTACTOS ADECUADOS, LAS PERSONAS COMUNES SON RELEGADAS A MORIR EN LA PENA Y FRUSTRACIÓN, LES PROPONGO “CREAR SIN DISCRIMINAR”.
Creativamente.
Carlos Bolbarán
procreactivo@yahoo.es
CHILENO
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Fernando Savater lamentablemente ignora que cuando se dejar “voluntariamente” un idioma nativo por otro más grande es bajo la presión cultural-económico-politico perpretuado por los grande imperios. Este autor es el ejemplo de las élites europeas que sean que el inglés sea el idioma único de Europa, consideran que lo cultural es una pequeña parte de lo folklorico y no un rasgo fundamental que nos hace humanos. Esa élite es tan ligada a Estados Unidos de Norteamerica que tristemente valería llamarlos europeos. Ellos son lo que mi gran profesor German Carrera Damas llama “dominadores cautivos” que se divorcian de las necesidades del pueblo para ser lacayos de la potencia imperial.
El Esperanto no es el segundo idioma reconocido por todos los paises por dos motivos. El primero es que es un movimiento de voluntades, de convicción no es impuesto; para que sea rapidamente usado hay que usar la violencia, como hubo en América con los españoles, ingleses y franceses y es de hacer notar que tuvo varias centurias luchando para imponerlo completamente.
Segundo, la implementación del Esperanto sería una decesión política; ya sabemos como he dicho que la Elite que decide eso son dominadores cautivos. El movimiento por todo el mundo estudia, edita y habla el esperanto, por tanto es internacional, lo que falta es ser oficializado por esas elites; pero para uzar el esperanto nunca se necesitado su aprobación.
Fernando Savater se apunta con entusiasmo al libre mercado lingüístico sólo cuando le interesa. Cuando el pez grande es el castellano, considera como una sana ley de la naturaleza que se coma al pez chiquito, entiendo por tal lenguas como el catalán, el vasco o el gallego. Ahora bien,la cuestión cambia cuando el pez chiquito es el castellano. Hace unos años, se concedió el premio Príncipe de Asturias al Gobierno de Puerto Rico por declarar el castellano como única lengua oficial, en detrimento del inglés, para así intentar frenar el imparable progreso de esta última. ¿Cuántos de esos supuestos defensores del mercado libre lingüístico alzaron su voz para protestar por ese galardón? Absolutamente ninguno. Sería más honesto por su parte reconocer públicamente su condición de nacionalistas españoles. Al menos así no incurrirían en una hipocresía tan flagrante.