Las nuevas ondas y los nuevos hábitos de la televisión digital

TV alta definiciónOscar Contardo / Reportajes / El Mercurio / Teconología y sociedad Las claves de un fenómeno en desarrollo / La elección de la norma japonesa para la televisión digital terrestre que operará en nuestro país ha centrado los comentarios en el ámbito tecnológico. Pero las repercusiones que tendrá esta tecnología seguro superan ese ámbito. Aquí un repaso a las expectativas de cambio de una televisión analógica generalista a una digital personalizada y altamente segmentada.

En los inicios del cine las películas eran poco más que el registro de una obra de teatro. Sin montaje, sin planos, sin lenguaje propio. Y la gente esperaba eso: ver teatro proyectado. Los cambios tecnológicos suponen repercusiones que sobrepasan lo obvio -imagen en movimiento- y se transforman en otra cosa -películas, celebridades, festivales, Chaplin, Stallone- en la medida que se desarrollan a contrapelo de las buenas y malas intenciones.

La irrupción de la digitalización a la televisión se produjo hace mucho a través del cable y la televisión satelital, pero el desembarco de la nueva tecnología en el ámbito de la libre recepción ha provocado el revuelo que suelen causar las cosas cuando se tornan de acceso universal y masivo. El anuncio de que la Televisión Digital Terrestre (TDT) se pondrá en marcha en Chile con la norma japonesa ha centrado el tema en los aspectos técnicos y legislativos, pero no en los cambios que supondrá en la forma de ver televisión cuando las ondas analógicas dejen de emitirse.

Cuando eso ocurra lo que los nuevos aparatos de televisión recibirán por aire ya no serán simples señales, sino paquetes de información que podrán verse, bajarse y almacenarse en distintas pantallas y plataformas.

“No sólo se pueden transmitir imágenes, sino que también cualquier archivo que pueda digitalizarse”, indica Francisco Fernández, profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica. Pero el mismo Fernández advierte que el abanico de posibilidades es tan amplio “que bien podría quedarse en lo más sencillo que es transmitir más canales”. Lo que ha sucedido en donde la televisión digital terrestre está en plena marcha no siempre se corresponde con las expectativas que se tenían: a veces las esquivan, otras tantas las superan.

Un punto sí seguro: la audiencia televisiva será cada vez más parecida a un usuario de contenidos y cada vez menos un mero espectador .

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El impacto de la TDT es diferente según la sociedad . En EE.UU. el cable y la televisión por pago son servicios de acceso masivo. De hecho, sólo el 14 por ciento de los hogares se abastece únicamente por televisión abierta (en Chile esa cifra es del 65 por ciento). Por eso el impacto de la TDT es menor. “Resulta importante, pero secundaria la trascendencia de la TDT en países con una mayoritaria penetración del cable y la televisión satelital”, afirma Enrique Bustamante, doctor en sociología, en la publicación “Modelos internacionales de TDT”. En ese primer grupo en el que el impacto es menor están países como Alemania, Holanda y Bélgica. En el grupo de mayor impacto está Chile, donde la televisión por cable aún no es masiva. A esto hay que sumar la estructura de la televisión. Mientras en EE.UU. es netamente comercial con una estación pública (PBS) de impacto marginal, en Europa Occidental la televisión pública mantiene preponderancia.

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Multicanales y segmentación. La posibilidad de ampliar la oferta de canales abiertos repercute en la segmentación. David Fernández Quijada, investigador de la U. Autónoma de Barcelona, cuenta que en España existen gracias a la TDT entre 24 y 32 canales abiertos dependiendo de la zona, pero sólo 8 con programación generalista. “El resto optó por la especialización, ya sea temática (información, música), genérica (series) o por target (infantil, juvenil). Incluso se observa una tendencia ya detectada en otras plataformas como el cable o el satélite, a la hiperespecialización: no sólo canales musicales, sino que de géneros musicales concretos (40 Latino); o no sólo deportes, sino que canales dedicados a un club de fútbol (Barça TV). Esto ocurre también en Reino Unido, Alemania, Francia e Italia”.

Sobre este punto, Juan Carlos Altamirano, sociólogo experto en televisión, tiene un diagnóstico: “La programación temática tomará cada vez mayor trascendencia, la audiencia será cada vez más segmentada y la televisión abierta deberá adaptarse. Hace bastante tiempo que las categorías socieconómicas para dividir los intereses de la audiencia no están funcionando”, apunta Altamirano, autor de “¿TV or not TV?” (Planeta).

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¿Más canales abiertos?, ¿más producción local? La lógica indicaría que sí, pero los hechos no demuestran un efecto directo. En Europa en general el volumen ha aumentado, pero los canales de reciente creación tienden a programar producciones baratas. “En general, se ha visto que el aumento de las horas de televisión proviene de 3 vías: producción barata, re-emisión de programas antiguos o programas comprados en mercados internacionales”, apunta David Fernández. La compra de programas de grandes productores internacionales (Disney, TimeWarner, Televisa) abastece muchas televisoras regionales, porque son productos de gran aceptación y resultan más baratos que producir algo propio.

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La conexión a internet . Para Juan Carlos Altamirano, la importancia de la Televisión Digital Terrestre pasa por internet. “Para mí, el real fenómeno es el matrimonio entre internet y la televisión digital”. El ex gerente de programación de TVN sostiene que la interconexión y la posibilidad de bajar contenidos audiovisuales de la red es el mayor cambio. “Esto permite que el usuario sea su propio programador ya no sólo en la pantalla del televisor, sino que también en el computador y el celular”, añade Altamirano. Una idea de programación personalizada muy diferente al esquema tradicional semejante a un tren: con un contenido detrás de otro en un horario predeterminado. Un esquema que la generación de nativos digitales ya ha alterado en sus hábitos de consumo (ver recuadro).

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La deuda interactiva.

Tanto en EE.UU. como en Europa se han probado sistemas para impulsar la interactividad televisiva, pero no se ha logrado avanzar más allá del video on demand o aparatos para grabar y seleccionar programas. Ni siquiera se ha logrado una solución técnica para revisar hasta 500 canales a la vez, explica Francisco Fernández, investigador de la UC. Esta piedra de tope es especialmente relevante para la Unión Europea, que se ha planteado la TDT como una forma de que los ciudadanos accedan a la sociedad de la información. “Los servicios interactivos apenas son utilizados y han resultado uno de los fracasos más sonados”, apunta David Fernández Quijada.

 La generación “my media”

En 2005, la empresa internet Yahoo! encargó un estudio sobre uso de tecnologías de comunicación en grupos de jóvenes de entre 13 y 24 años; o sea, entre aquellos nacidos en la era digital. El estudio se hizo en 11 países y el resultado fue el informe “Truly, madly, deeple engaged: Global youth, media and technology”. Ese informe puso en circulación la expresión My Media Generation o Generación Mis Medios. La nueva expresión trataba de etiquetar a los jóvenes y sus hábitos de uso de las nuevas tecnologías, un empleo muy diferente al de los criados en la era analógica: “La tesis es que los jóvenes nativo-digitales crean sus propios medios a partir de sus propios intereses y buscan el contenido, no la plataforma”, indica Francisco Fernández, investigador de la UC.

“La generación my media ha redefinido el rol y las funciones de los medios tradicionales” dice el prefacio del estudio publicado en 2005. El estudio postula que el uso de los medios tradicionales, y particularmente la televisión, es distinto al que les daban los mayores. “En pocos años nos hemos desplazado del broadcasting (transmisión multidireccional masiva) al podcasting (transmisión selectiva personalizada), pero los jóvenes no tienen conciencia de ese cambio porque lo dan como un hecho natural”, sostiene el estudio.

“Los mayores de 30 ven al televisor como la “caja” por excelencia para acceder al contenido televisivo. Eso no pasa con las generaciones por debajo de esa edad, que consumen muchos contenidos originalmente pensados para TV a través de otras plataformas, básicamente internet. La ficción, para empezar, es un producto que circula abundantemente a través de la red”, añade David Fernández Quijada, doctor en comunicación audiovisual.

Que la televisión y la radio pasen a ser secundarias no significa que hayan desaparecido del paisaje. Lo que sucede es que les otorgan una jerarquía menor a la hora de satisfacer sus expectativas de ocio y entretenimiento. La televisión es una pieza más en una especie de engranaje de plataformas tecnológicas diversas y convergentes.

De hecho, frente a la pregunta: ¿Con cuál de estos medios no podrías vivir? internet y el celular aparecen como los medios de mayor estatus entre los encuestados de los 11 países en los que se llevó a cabo el estudio. La televisión ocupa el último lugar en seis de los países estudiados. En el resto de la muestra es penúltima.

La franja cultural digital

Los países de la Unión Europea abordaron la Televisión Digital Terrestre como un compromiso político que entre otras cosas prometía incrementar el pluralismo y la diversidad cultural. David Fernández, investigador de la U. Autónoma de Barcelona, comenta que en el caso español no ha habido un gran auge de contenidos culturales y educativos, aunque el operador público TVE tiene previsto lanzar un canal dedicado sólo a la cultura. “En otros países europeos sí que ha habido algo más de oferta”, añade Fernández. El español advierte que en Europa los contenidos educativos y culturales no han motivado especial interés entre los radiodifusores.

En el caso chileno el investigador de medios Valerio Fuenzalida cree que un canal público como TVN debería ser el encargado de ofrecer canales temáticos. “En este sentido un canal cultural, especializado en contenidos de Alta Cultura, es perfectamente posible y deseable”, indica Fuenzalida.

Aquí algunos ejemplos europeos.

BBC Four: Este canal fue creado en 2002 como sucesor de BBC Knowledge para ser emitido en la señal digital. Su oferta son programas de calidad: Documentales, ficción, programas de actualidad y de música. La BBC, en total, transmite ocho canales digitales sobre un total de 18 disponibles de libre acceso.

RAI Edu: La televisión pública italiana transmite ocho canales por Televisión Digital de acceso público. Entre esos cuenta la señal de área de la RAI dedicada a la educación que se divide en dos señales: RAI Edu 1, dedicado al inglés, ciencia, historia, filosofía, literatura, arte, y RAI Storia para la historia. Además cuenta con dos señales para la educación superior: RAI Nettuno I y RAI Nettuno II.

ZDF theaterkanal : La televisión pública alemana lanzó su oferta multicanal digital en 1997 actualmente disponible a través de la Televisión Digital Terrestre. La oferta incluye dos canales de vocación cultural: ZDFtheaterkanal y ZDFdokukanal.